Trsprsa-Mahadvadasi, Yoginī-ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 6:55 y 11:17 a.m.).

“Śiva bendiciendo a Kuvera y a Śrī (Lakṣmī)”

Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: “¡Oh, Supremo Señor!, Yo he escuchado las Glorias de Nirjala-ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes de Jyeṣṭha. Ahora deseo escuchar acerca del Ekādaśī que ocurre durante la quincena oscura del mes de Āṣāḍha (Junio-Julio). Sé amable y descríbeme en detalle. ¡Oh, destructor del demonio Madhu!”

La Suprema Personalidad de Dios dijo: “¡Oh, gran rey!, Podré describirte acerca del mejor de todos los días de ayuno en Ekādaśī que ocurre durante la parte oscura del mes de Āṣāḍha. Es famoso como Yoginī-ekādaśī, este remueve toda clase de reacciones pecaminosas y otorga la liberación Suprema. ¡Oh, mejor de todos los reyes!, Este Ekādaśī libera a las personas que están sumergidas en el vasto océano de la existencia material y los transporta al mundo espiritual. En los tres mundos este es el principal de todos los ayunos sagrados. Yo voy a revelarte a ti esta verdad narrándote una historia referida en los Purāas.

El rey de Alakāpurī, Kuvera, el tesorero de los semidioses, era un firme y resuelto devoto del Señor Śiva, tenía un sirviente llamado Hemamali, a quien ocupaba como su jardinero personal. Hemamali era un yaka y estaba muy lujuriosamente atraído por la deslumbrante esposa de Kuvera, llamada Svarūpavāti, quien tenía grandes y encantadores ojos. Su deber diario de Hemamali era visitar el lago Mānasa-sarovara y regresar con flores para su amo Kuvera, que luego las usaba para la adoración del Señor Śiva. Un día, después de recoger las flores, Hemamali fue donde su esposa en vez de retornar directamente a su amo y cumplir con su deber.

Absorto en su cita amorosa con su esposa, se olvidó regresar a la morada del Señor Kuvera. ¡Oh, rey!, Mientras Hemamali estaba disfrutando con su esposa, el rey Kuvera empezó la adoración al Señor Śiva en su palacio y de pronto descubrió que no habían flores listas para el pūjā del medio día. La falta de tan importante artículo enfureció al gran semidiós y enseguida preguntó al mensajero yaka: “¿Por qué no ha venido este Hemamali de corazón sucio con las ofrendas diarias de flores? Anda averigua la razón exacta y regresa pronto con tu informe.”

El yaka regresó y dijo a Kuvera: “¡Oh, querido Señor, Hemamali está sueltamente disfrutando de sexo con su esposa!”

Kuvera se puso extremadamente furioso cuando escucho esto y pidió que lo trajeran inmediatamente ante él. Sabiendo que había sido negligente y necio en el cumplimiento de su deber, Hemamali se aproximó a su amo con gran temor; el jardinero primero ofreció sus reverencias y luego permaneció parado delante su Señor, cuyos ojos estaban rojos de la ira y cuyos labios temblaban. El enfurecido Kuvera vociferó a Hemamali: “¡Oh, pícaro bribón!, ¡Oh, destructor de los principios religiosos!, Tú eres un ofensor de los semidioses y por lo tanto te maldigo a sufrir de blanca lepra y te separaré de tu amada esposa. Tú solo eres merecedor de un gran sufrimiento. ¡Oh, tonto!, y de bajo nacimiento deja este lugar inmediatamente y dirígete a los planetas inferiores.”

Y así, Hemamali cayó al instante de Alakāpurī y se puso enfermo con la terrible aflicción de la lepra blanca. Despertó en un denso y espantoso bosque donde no había nada para comer ni beber. De esa forma él pasaba sus días en miseria, incapaz de dormir en las noches debido al dolor. Sufriendo tanto en verano como en invierno; pero debido a que él adoraba al Señor Śiva con fervoroso afán, su conciencia permanecía pura y firme. Aunque afectado por su gran pecado y sus reacciones concomitantes, podía recordar su vida pasada debido a su piedad.

Después de errar algún tiempo de aquí por allá sobre montañas y a través de llanuras, Hemamali eventualmente llegó sobre la gran cordillera de los Himalayas. Allí él tuvo la gran fortuna de encontrar al gran sabio Mārkaṇḍeya Ṛṣi, el mejor de los ascetas, cuya duración de vida, se dice que se extiende a 7 días de Brahmā (1).

Mārkaṇḍeya estaba sentado pacíficamente en su aśrama que parecía tan refulgente como un segundo Brahmā. Hemamali sintiéndose muy pecaminoso se paró a una distancia del magnífico sabio y ofreció sus humildes reverencias y oraciones. Siempre interesado en el bienestar de otros Markandeya vio al leproso y lo llamó: “¡Oh, tú! ¿Qué tipo de actividad pecaminosa has cometido para ganarte esta terrible aflicción?” Escuchando esto Hemamali respondió. “Querido Señor yo soy un sirviente yaka del Señor Kuvera y mi nombre es Hemamali. Mi servicio diario era recoger flores del lago Mānasa-sarovara para la adoración del Señor Shiva que ejecutaba mi amo, pero un día se me hizo tarde para regresar con la ofrenda debido a que me había inundado en pasión con mi bella esposa. Cuando mi señor descubrió el motivo de mi tardanza, me maldijo con gran furia. De ese modo, estoy ahora despojado de mi esposa, hogar y mi servicio. Pero afortunadamente yo he venido ante ti y tengo la esperanza de recibir una auspiciosa bendición de ti, porque yo sé que los devotos de la Suprema Personalidad de Dios siempre tienen el interés del bienestar de los demás en sus corazones. Esa es su gran naturaleza, ¡Oh, mejor de los sabios!, Por favor ayúdame.” (2)

Mārkaṇḍeya Ṛṣi respondió: “Debido a que tú me has dicho la verdad, te informaré del día de ayuno que te puede beneficiar grandemente. Si tú ayunas en el Ekādaśī que ocurre durante la quincena oscura del mes de Āṣāḍha, con seguridad te liberarás de esta maldición.”

Al escuchar estas benditas palabras del afamado sabio, Hemamali cayó postrado en completa gratitud y le ofreció sus humildes reverencias. Pero Markandeya se paró y le levantó a Hemamali, llenándole con mucha felicidad.

De ese modo, tal como el gran sabio le había instruido, Hemamali fielmente observó el ayuno de Ekādaśī y por su influencia volvió a ser el apuesto Yakṣa. Luego regresó a casa donde vivió muy feliz con su esposa.

El Señor Kṛṣṇa concluyó: “Así como tú puedes ver, ¡Oh, Yudhiṣṭhira!, El ayuno en Yoginī-ekādaśī es muy poderoso y auspicioso. Cualquier mérito que uno obtiene por alimentar a 88 mil piadosos brāhmaas, es también obtenido solo por observar un ayuno estricto en Yoginī-ekādaśī.” Aquel que ayune en este sagrado día de Ekādaśī, con ello destruye montones de reacciones pecaminosas y se vuelve más piadoso, ¡Oh, rey!, De ese modo te he explicado las características de este Yoginī-ekādaśī.

De ese modo termina la narración de las Glorias de Āṣāḍha Kṛṣṇa-ekādaśī o Yoginī-ekādaśī del ‘Brahmā-vaivarta-Purāa’.

“Mārkaṇḍeya Ṛṣi, un devoto del Señor Śiva”

Notas:

1.- Un día en la vida de Brahmā (12 horas) se dice que dura mil ciclos de 4 eras o yugas Satya, Tetra, Dvāpara y Kali esas 4 eras duran 4’3000.000 de nuestros años solares. Un día tiempo de las 24 horas del Señor Brahmā es 8, 610, 000,000 años y 7 de esos días es 60.480.000.000 años. Esta es la vida asombrosa de Mārkaṇḍeya Ṛṣi el más antiguo de la tierra.

2.- La literatura Védica estipula: Así como los ríos que no beben su propia agua pero, se mantienen para el beneficio de otros, así como los árboles que no comen sus propios frutos pero sus frutos sirven para otros y así como las nubes no toman sus propias lluvias pero las dan en forma de lluvia para otros, así los santos viven simplemente para otros.

Cāṇakya Paṇḍita dice:

“Mirando a un devoto puro de Kṛṣṇa, es más purificador que visitar un lugar de peregrinaje, por eso permanecer en un lugar sagrado puede purificar después de un largo tiempo, pero la visión de un devoto puro purifica de inmediato.

3.- Porque Hemamali deseo retornar los planetas celestiales con su esposa. El resultado de su observancia de Ekādaśī le dio beneficio material, pero un devoto de Kṛṣṇa que observa Ekādaśī únicamente con el deseo de incrementar su devoción para el Señor solo obtiene un resultado espiritual.

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