Varāha-Dvadasi (Aparición del Señor Varāha).

¡Todas las Glorias a Sri Guru y a Sri Gauranga!

Varaha

Página preparada para los niños devotos de Holanda y para la página oficial en internet, por Parama Bhakti Dasi, con motivo de la Aparición del Señor Varāha, el día 20 de febrero del 2005.                                                                                                

Una vez, hace mucho tiempo vivía un demonio llamado Hiranyaksa. Él era el hermano menor de Hiranyakasipu e hizo que la tierra cayera más y más en el océano causal, Garbhodaka, en la parte inferior del universo.

El Señor Brahmā, que creó el universo, se sentía impotente, no sabía qué hacer. Finalmente se dirigió al Señor Viṣṇu y se refugió en Él.

Mientras el Señor Brahmā todavía se encontraba meditando, un pequeño jabalí apareció fuera de su fosa nasal. Era tan pequeño como la punta de su nariz. El pequeño jabalí creció y creció hasta que Él abarcó el universo entero con Su cuerpo gigante. Él rugió y rugió tremendamente. Todos los semidioses y los santos estaban muy aterrorizados y muy asombrados.

El Señor Brahmā dijo: “Me pregunto de quién se trata. Creo que es la Suprema Personalidad de Dios. Se apareció ante nosotros de una manera fantástica.” El sonido de Su rugido era tan dulce que causó problemas a todos al desaparecer.

El Señor Brahmā, Svāyambhuva Manu y otros sabios que vivían en diferentes planetas como: Janaloka, Tapoloka y Satyaloka, todos corearon mantras védicos especiales para agradar al Señor. El Señor Viṣṇu había venido a salvar la tierra de la destrucción.

Antes de que el Señor entrara en el agua se levantó hacia el cielo arremetiendo con Su cola. Los pelos del Señor se levantaron sobre sus hombros pateando así las nubes para que se dispersaran. Él lucia más que hermoso, más radiante que millones de soles con sus colmillos brillantes. Él era el Señor Hari, el Señor Viṣṇu y este era Su līlā, su juego divino.

El Señor Varāha saltó al océano Rasatala para levantar el planeta tierra.

El océano le oró al Señor Varāha: “¡Oh Señor Supremo, por favor protégeme”.

Entonces, el Señor levantó la tierra fuera del agua con sus colmillos, dejándola en la parte superior de la superficie, donde flotaba.

Mientras tanto, el demonio Hiranyaksa atacó al Señor con un mazo gigante y otras armas. El Señor Varāha mató al demonio en el agua al igual que un cocodrilo mata a un elefante. La cara y el cuerpo del Señor estaban de color rojo debido a la sangre del demonio.

Los santos y el Señor Brahmā, todos dijeron oraciones especiales para complacer al Señor Varāha. El Señor estaba muy feliz….

¡Señor Varaha, Ki Jay!

brahmovāca
yatrodyata
kiti-taloddharaāya bibhrat
krau
ī tanu sakala-yajña-mayīm ananta
antar-mah
ārava upāgatam ādi-daitya
ta
daṁṣṭrayādrim iva vajra-dharo dadāra

Traducción:

“El Señor Brahmā dijo: Cuando el ilimitadamente poderoso Señor adoptó como pasatiempo la forma de un jabalí, tan sólo para levantar el planeta Tierra que había sido sumergido en el gran océano del universo, denominado el Garbhodaka, apareció el primer demonio [Hiraṇyākṣa], y el Señor lo atravesó con Su colmillo.”

Significado:

Desde el comienzo de la creación, los demonios y los semidioses, o los vaiṣṇavas, son siempre las dos clases de seres vivientes que dominan los planetas de los universos. El Señor Brahmā es el primer semidiós, y Hiraṇyākṣa es el primer demonio de este universo. Los planetas flotan en el aire como esferas ingrávidas sólo bajo ciertas condiciones, y tan pronto como esas condiciones son perturbadas, los planetas puede que caigan en el océano Garbhodaka, que ocupa la mitad del universo. La otra mitad es el domo esférico en el cual existen los innumerables sistemas planetarios. La flotación de los planetas en el aire ingrávido se debe a la constitución interna de los globos, y la moderna perforación de la Tierra para explotar el petróleo que se encuentra dentro, es un tipo de disturbio creado por los demonios modernos, y puede traer como resultado una reacción extremadamente dañina para la condición flotante de la Tierra. Un disturbio similar fue creado anteriormente por los demonios encabezados por Hiraṇyākṣa (el gran explotador de la fiebre del oro), y la Tierra perdió su condición ingrávida y cayó al océano Garbhodaka. El Señor, como sustentador de toda la creación del mundo material, adoptó por lo tanto la gigantesca forma de un jabalí, con un hocico proporcional a ella, y levantó la Tierra de dentro del agua del Garbhodaka. Śrī Jayadeva Gosvāmī, el gran poeta vaiṣṇava, cantó lo siguiente:

vasati daśana-śikhare dharaī tava lagnā
śaśini kalaka-kaleva nimagnā
ke
śava dhta-śūkara-rūpa
jaya jagadīśa hare

“¡Oh, Keśava!, ¡oh, Señor Supremo que has adoptado la forma de un jabalí!, ¡oh, Señor! El planeta Tierra descasaba en Tus colmillos, y parecía la Luna tallada con manchas”.

Ésa es la seña característica de una encarnación del Señor. La encarnación del Señor no es una idea inventada por hombres caprichosos que crean una encarnación con la imaginación. La encarnación del Señor aparece bajo ciertas circunstancias extraordinarias, como en la ocasión que aquí se menciona, y realiza una tarea que el diminuto cerebro de la humanidad no puede ni siquiera imaginar. Los modernos creadores de las muchas encarnaciones baratas que existen, deben tomar nota de la verdadera encarnación de Dios en la forma del gigantesco jabalí que poseía un hocico adecuado para cargar el planeta Tierra.

Cuando el Señor apareció para levantar la Tierra, el demonio de nombre Hiraṇyākṣa trató de crear un disturbio en las funciones metódicas del Señor, y, por consiguiente, el Señor lo mató atravesándolo con Su colmillo. De acuerdo con Śrīla Jīva Gosvāmī, el demonio Hiraṇyākṣa fue matado por la mano del Señor. En consecuencia, su versión dice que el demonio fue atravesado por el colmillo después de ser matado por la mano del Señor. Śrīla Viśvanātha Cakravarti Ṭhākura confirma esa versión.

(S.B. 2.7.1)

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Śrīmad-Bhāgavatam

Canto 3. El Status Quo.

Capítulo 13: La aparición del Señor Varāha.

— Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey! Tras escuchar del sabio Maitreya todos estos temas sumamente virtuosos, Vidura inquirió más sobre los temas relacionados con la Suprema Personalidad de Dios, temas que él adoraba escuchar.

— Vidura dijo: ¡Oh, gran sabio! ¿Qué hizo Svāyambhuva, el querido hijo de Brahmā, tras obtener a su muy amante esposa?

— ¡Oh, tú, el mejor entre los virtuosos! El rey de reyes original [Manu] fue un gran devoto de la Personalidad de Dios, Hari, de modo que sus actividades y sublime carácter son dignos de ser escuchados. Por favor, descríbelos. Tengo un gran deseo de escuchar.

— Las personas que escuchan a un maestro espiritual con gran esfuerzo y durante largo tiempo deben escuchar de los labios de los devotos puros sobre el carácter y las actividades de los devotos puros. Los devotos puros piensan siempre dentro de sus corazones en los pies de loto de la Personalidad de Dios, que ofrece la liberación a Sus devotos.

— Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: A la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, Le complacía colocar Sus pies de loto en el regazo de Vidura, porque Vidura era muy humilde y gentil. El sabio Maitreya se sentía muy complacido con las palabras de Vidura, e influenciado por su espíritu, trató de hablar.

— El sabio Maitreya dijo a Vidura: Tras su advenimiento, Manu, el padre de la humanidad, junto con su esposa, se dirigió de la siguiente manera al depositario de la sabiduría védica, Brahmā, con reverencias y manos juntas.

— Tú eres el padre de todas las entidades vivientes y la fuente de su subsistencia, porque ellas han nacido de ti. Por favor, ordénanos cómo podemos ofrecerte servicio.

— ¡Oh, tú, el adorable! Dígnate, darnos directrices para la ejecución del deber dentro de nuestra capacidad de trabajo, para que podamos seguirlo, y lograr la fama en esta vida y progreso en la siguiente.

— Brahmā dijo: Mi querido hijo, ¡oh, señor del mundo! Estoy muy complacido contigo, y deseo todas las bendiciones para ambos, tú y tu esposa. Sin ninguna reserva os habéis entregado a mí con vuestro corazón a la espera de mis instrucciones.

— ¡Oh, héroe! Tu ejemplo es perfectamente adecuado para un hijo en relación con su padre. Esta clase de adoración hacia el superior es necesaria. Aquel que está más allá del límite de la envidia y que es cuerdo acepta la orden de su padre con gran deleite, e intenta ejecutarla con toda su capacidad.

— Puesto que tú eres mi muy obediente hijo, te pido que engendres en el vientre de tu esposa hijos cualificados como tú. Rige el mundo en acuerdo con los principios del servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios, y así, adora al Señor mediante realización de yajñas.

— ¡Oh, rey! Si puedes dar protección adecuada a los seres vivientes del mundo material, ése será el mejor servicio que puedas ofrecerme. Cuando el Señor Supremo vea que eres un buen protector de las almas condicionadas, el amo de los sentidos estará muy satisfecho contigo, sin duda alguna.

— La Suprema Personalidad de Dios, Janārdana [Śrī Kṛṣṇa], es la forma que acepta todos los resultados de sacrificio. Si Él no Se siente satisfecho, el esfuerzo por avanzar es inútil. Él es el Ser Supremo, y, por consiguiente, aquel que no Le satisface neglige, sin duda, sus propios intereses.

— Śrī Manu dijo: ¡Oh, todopoderoso señor! ¡Oh, destructor de todos los pecados! Actuaré siguiendo tus órdenes. Dígnate ahora hacerme saber mi lugar y el de las entidades vivientes nacidas de mí.

— ¡Oh, amo de los semidioses! Por favor, trata de levantar la Tierra, que está sumergida en la gran agua, porque es la morada de todas las entidades vivientes. Puede lograrse por tu esfuerzo y con la misericordia del Señor.

— Śrī Maitreya dijo: De este modo, al ver la Tierra sumergida en el agua, Brahmā puso su atención durante largo tiempo en cuál sería la manera de levantarla.

— Brahmā pensó: Mientras me ocupaba en el proceso de creación, un diluvio ha inundado la Tierra, y se ha hundido en las profundidades del océano. ¿Qué podemos hacer nosotros, que estamos ocupados en este asunto de la creación? Lo mejor es que el Señor Todopoderoso nos dirija.

— ¡Oh, intachable Vidura! Mientras Brahmā se ocupaba en pensar, de repente, una pequeña forma de jabalí salió de la ventana de su nariz. Las dimensiones de la criatura no sobrepasaban las de la parte superior de un pulgar.

— ¡Oh, descendiente de Bharata! Mientras Brahmā Le observaba, aquel jabalí Se situó en el espacio. Era una manifestación maravillosa, tan gigantesca como un enorme elefante.

— Llenos de asombro al observar la maravillosa forma de jabalí en el cielo, Brahmā y grandes brāhmaṇas como Marīci, junto con los Kumāras y Manu, expresaron diferentes conjeturas.

— ¿Será algún ser extraordinario que viene aparentando ser un jabalí? Es muy maravilloso que haya salido de mi nariz.

— Al principio este jabalí no parecía mayor que la punta de un pulgar, y al cabo de un momento Se hizo tan grande como una roca. Mi mente está trastornada. ¿Será la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu?

— Mientras Brahmā reflexionaba con sus hijos, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, rugió tumultuosamente como una gran montaña.

— La omnipotente Suprema Personalidad de Dios animó a Brahmā y a los demás elevados brāhmaṇas rugiendo de nuevo con Su voz extraordinaria, que levantó ecos en todas direcciones.

— Cuando los grandes sabios y pensadores que habitan Janaloka, Tapoloka y Satyaloka oyeron la tumultuosa voz del avatāra Jabalí, que era el sonido por completo auspicioso del Señor completamente misericordioso, cantaron auspiciosos cánticos de los tres Vedas.

— Jugando como un elefante, entró en el agua tras rugir de nuevo para responder a las plegarias védicas de los grandes devotos. El Señor es el objeto de las plegarias de los Vedas, y, así pues, entendió que las plegarias de los devotos iban destinadas a Él.

— Antes de entrar en el agua para rescatar la Tierra, el avatāra Jabalí voló en el cielo, azotando el aire con Su cola, Sus duros pelos estremeciéndose. Su mirada era luminosa, y disipó las nubes del cielo con Sus pezuñas y Sus resplandecientes colmillos blancos.

— Él era el Señor Supremo, Viṣṇu, en persona, y, por lo tanto, era trascendental, pero, como tenía el cuerpo de un cerdo, buscó la Tierra por el olfato. Sus colmillos eran aterradores, y miró a los devotos brāhmaṇas ocupados en ofrecer oraciones. De esta manera entró en el agua.

— Sumergiéndose en el agua como una gran montaña, el avatāra Jabalí dividió el océano por la mitad, y aparecieron dos grandes olas, como los brazos del océano, que gritaba en voz muy alta, como si orase al Señor: «¡Oh, Señor de todos los sacrificios! ¡No me cortes en dos, por favor! ¡Dígnate darme protección!».

— El avatāra Jabalí penetró en el agua con Sus pezuñas, que eran como flechas afiladas, y dio con los límites del océano, aunque era ilimitado. Vio la Tierra, el lugar de reposo de todos los seres vivientes, yaciendo como al principio de la creación, y Él, en persona, la levantó.

— El avatāra Jabalí, con gran facilidad, tomó la Tierra sobre Sus colmillos, y la sacó del agua. De este modo, Su presencia era esplendorosa. Entonces, candente Su ira como la rueda Sudarśana, mató inmediatamente al demonio [Hiraṇyākṣa], aunque éste trató de luchar con el Señor

— En un momento, el avatāra Jabalí mató al demonio dentro del agua, tal como un león mata un elefante. Las mejillas y la lengua del Señor se mancharon con la sangre del demonio, del mismo modo que enrojece un elefante que escarba en la tierra púrpura.

— Entonces el Señor, jugando como un elefante, suspendió la Tierra sobre la punta de Sus curvos colmillos blancos. Asumió una coloración azulada como la del árbol tamāla, y de esta manera los sabios, encabezados por Brahmā, pudieron entender que era la Suprema Personalidad de Dios, y ofrecieron al Señor respetuosas reverencias.

— Todos los sabios dijeron, con gran respeto: ¡Oh, inconquistable disfrutador de todo sacrificio! ¡Toda gloria, toda victoria sean Tuyas! Te mueves en Tu forma que personifica los Vedas, y en los poros capilares de Tu cuerpo están sumergidos los océanos. Por ciertos motivos [para levantar la Tierra] ahora has adoptado la forma de un jabalí.

— ¡Oh, Señor! Tu forma es digna de adoración mediante la ejecución de sacrificios, pero aquellos que no son más que malvados no pueden entenderlo. Todos los himnos védicos, el Gāyatrī y otros, están en el tacto de Tu piel. En los pelos de Tu cuerpo está la hierba kuśa; en Tus ojos, la mantequilla clarificada; y en Tus cuatro patas, los cuatro tipos de actividades fruitivas.

— ¡Oh Señor! Tu lengua es un plato de sacrificio, las ventanas de Tu nariz son otro plato de sacrificio, en Tu estómago está el plato de comer el sacrificio, y los orificios de Tus oídos son otro plato de sacrificio. En Tu boca está el plato brahmā de sacrificio, Tu garganta es el plato de sacrificio llamado soma, y todo lo que masticas se conoce como agni-hotra.

— Además, ¡oh, Señor!, que se repita Tu aparición es el deseo que hay tras todo tipo de iniciación. Tu cuello es el lugar de tres deseos, y Tus colmillos son el resultado de la iniciación y el lugar donde terminan todos los deseos. Tu lengua constituye las actividades que anteceden a la iniciación, Tu cabeza es el fuego sin sacrificio, y también el fuego de adoración, y Tus fuerzas vitales son el agregado de todos los deseos.

— ¡Oh, Señor! Tu semen es el sacrificio llamado soma-yajña. Tu crecimiento, las prácticas rituales de la mañana. Tu piel y sensaciones del tacto son los siete elementos del sacrificio agniṣṭoma. Las articulaciones de Tu cuerpo simbolizan otros varios sacrificios ejecutados en doce días. En consecuencia, Tú eres el objeto de todos los sacrificios llamados soma y asoma, y sólo se Te ata con yajñas.

— ¡Oh, Señor! Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, y eres digno de ser adorado mediante oraciones universales, himnos védicos y elementos para sacrificios. Te ofrecemos nuestras reverencias. Tú puedes ser entendido con la mente pura, liberada de toda contaminación material, visible e invisible. Ofrecemos nuestras respetuosas reverencias a Ti como maestro espiritual supremo del conocimiento sobre el servicio devocional.

— ¡Oh, levantador de la Tierra! La Tierra con sus montañas, que Tú has levantado con Tus colmillos, está situada tan bellamente como una flor de loto con hojas sostenida por un elefante enfurecido saliendo del agua.

— ¡Oh, Señor! Como los picos de las grandes montañas, que adquieren belleza cuando las nubes los decoran, así Tu cuerpo trascendental se ha vuelto hermoso al Tú levantar la Tierra sobre la punta de Tus colmillos.

— ¡Oh, Señor! En vistas a ser el lugar de residencia de todos sus habitantes, tanto móviles como inmóviles, esta Tierra es Tu esposa, y Tú eres el padre supremo. Te ofrecemos nuestras reverencias respetuosas, y a la madre Tierra, a quien Tú has investido con Tu propia potencia, como un experto oficiante de sacrificios que pone fuego en la madera de araṇi.

— ¿Quién excepto Tú, la Suprema Personalidad de Dios, podía liberar la Tierra del interior del agua? Con todo, tratándose de Ti, esto no es maravilloso, porque Tú actuaste de manera sumamente maravillosa en la creación del universo. Con Tu energía, has creado esta maravillosa manifestación cósmica.

— ¡Oh, Señor Supremo! Sin duda somos habitantes de los planetas más piadosos, los lokas Jana, Tapa y Satya, pero, a pesar de ello, nos hemos purificado con las gotas de agua salpicadas de los pelos de Tu lomo cuando has sacudido Tu cuerpo.

— ¡Oh, Señor! Tus maravillosas actividades no tienen límite. Todo aquel que desee conocer el límite de Tus actividades es ciertamente un tonto. Todos, en este mundo, están condicionados por las poderosas potencias místicas. Otorga, por favor, Tu misericordia sin causa a estas almas condicionadas.

— El sabio Maitreya dijo: El Señor, así adorado por todos los grandes sabios y trascendentalistas, tocó la Tierra con Sus pezuñas, y la colocó sobre el agua.

— De esta manera, la Personalidad de Dios, Śrī Viṣṇu, el sustentador de todas las entidades vivientes, levantó la Tierra de dentro del agua y, tras dejarla flotando sobre el agua, regresó a Su propia morada.

— Si, en actitud de servicio devocional, se escucha y describe esta auspiciosa narración del avatāra Jabalí, que es digna de describir, el Señor, que está en el interior del corazón de todos, Se complace mucho.

— Cuando la Suprema Personalidad de Dios está satisfecho con alguien, nada hay que no se alcance. Ante la consecución trascendental, la persona entiende que todo lo demás es insignificante. El Señor, que está situado en el corazón de todos, eleva personalmente a quien se ocupa en el servicio amoroso trascendental al estado de perfección más alta.

— ¿Quién, aparte de aquel que no es ser humano, puede vivir en este mundo y no tener interés en el objetivo final de la vida? ¿Quién puede rechazar el néctar de las narraciones sobre las actividades de la Suprema Personalidad de Dios, que, por sí mismas, pueden liberar al individuo de todos los sufrimientos materiales?

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La llegada del Señor Varāha a nuestro Mah de Navadvīpa: Extracto del libro “Reflexiones Doradas”, de Śrīla Bhakti Sundar Govinda Dev-Gosvāmī Mahārāja, en relación con el Señor Varāha que se encuentra aquí en el altar del Śrī Chaitanya Sārasvata Mah, Navadvīpa.

Cuando la planta baja del Templo fue terminada, el Koladvīpa-adhipati, el Maestro de Koladvīpa, Lakṣmī-Varāhadeva, vino aquí gradualmente y por Su deseo en la forma de una Deidad de Śālagrām-śilā. Él Señor estaba viviendo como un rey en la casa de un brāhmaa, de donde llegó, hasta aquí, a través de Jāyāvar Mahārāja y de Gosvāmī Mahārāja. Inicialmente, cuando el Señor vino no sabíamos qué tipo de Śālagrām-śilā era, pero, por instrucción de Śrīla Guru Mahārāja, yo busqué el Garua-Purāa para identificar el nombre de la Śālagrām-śilā de acuerdo a Sus marcas. A partir de eso lo consideré ser Lakṣmī-Varāhadeva. A fin de corroborar mi conclusión, Śrīla Guru Mahārāja le escribió una carta al brāhmaa que había estado a cargo de la Deidad. Él respondió confirmando que la Śālagrām de hecho era Lakṣmī-Varāhadeva. Él también mencionó en su respuesta que si un brāhmaa-brahmacārī sirviera a esa Śālagrām-śilā , entonces Esta sería muy feliz.

Escuchando esto, Śrīla Guru Mahārāja me dijo: “Organiza para que Lakṣmī-Varāhadeva tengan un arroz dulce especial –paramānna– todos los días. De esa manera Él estará feliz y el Maṭh estará pacifico.” Desde ese día un brāhmaa-brahmacārī siempre ha estado realizando Su adoración y ofrenda diaria de paramānna.

Śrīla Guru Mahārāja vio a Navadvīpa Dhām como aparādha-bhañjan-pāh, y a Koladvīpa como el ketra, la tierra, de Lakṣmī-Varāhadeva. Kola significa Varāhadeva. Śrīla Guru Mahārāja con su visión trascendental ha visto lo que realmente es aquí. Nosotros consideramos que lo que se está manifestando se encuentra en Koladvīpa, y mediante el servicio devocional se esta revelando gradualmente.

 

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