Padminī-ekādaśī (romper ayuno al día siguiente, entre 06:50 y 07:50 a.m.).

“Kāmadhenu (o Surabhi)  y Su hijo Nandī”

 

Sūta Gosvāmī dijo:

“Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: ‘¡Oh, Janārdana!, ¿Cuál es el nombre del Ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes del año bisiesto? ¿Cómo lo debe observar uno apropiadamente? Por favor nárrame esto.’

La Suprema Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa respondió: ‘¡Oh, Pāṇdava!, El meritorio Ekādaśī que ocurre durante la quincena clara del mes del año bisiesto es llamado Padminī. Es muy auspicioso, el alma afortunada que lo observa con gran determinación y fe retorna a Mí morada personal. Este Ekādaśī adicional del mes es tan poderoso como Yo lo Soy en anular pecados. Hasta las cuatro cabezas del Señor Brahmā no son lo suficiente para poder glorificarlo. Hace mucho tiempo el Señor Brahma le narró a Narada acerca de este Ekādaśī liberador y removedor de todos los pecados.’

Los ojos de loto del Señor Kṛṣṇa llegaron a estar muy complacidos por la pregunta de Yudhiṣṭhira y le habló con las siguientes dulces palabras: ‘¡Oh, rey!, Por favor escucha cuidadosamente como Yo te narro el proceso de ayunar en Padminī-ekādaśī, el cual es raramente hecho aún por los grandes sabios.’

Uno deberá comenzar su ayuno en Daśamī, el día anterior de Ekādaśī, no comiendo ningún urad dal, dal color rosa, garbanzos, espinacas, miel o sal de mar y también no debe comer en la casa de otros o comer en platos de metal. Estas ocho cosas deben ser evitadas. Uno solo debe comer una vez en Daśamī y debe dormir en el piso y permanecer célibe. En Ekādaśī el devoto deberá levantarse temprano en la mañana pero no deberá lavarse sus dientes.

Luego deberá tomar un baño completo en lugar de peregrinaje, si es posible cantando los sagrados himnos de los Vedas, deberá untar su cuerpo con estiércol de vaca mezclado con arcilla, pasta de semillas de sésamo, pasta kuśa, y polvo de la fruta de āmalakī. Luego el devoto deberá tomar otro baño en el cual deberá cantar las siguientes oraciones: ‘¡Oh, Sagrada arcilla! Por favor, purifica mi cabeza, tú has sido creada por el Señor Brahmā, has sido purificada por Kaśyapa Muni y levantada por el Señor Kṛṣṇa en su forma de Varāha, la encarnación de jabalí. ¡Oh, arcilla!, Por favor purifica mis ojos, y otros miembros de mi cuerpo. ¡Oh, arcilla!, Yo ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti. Bondadosamente purifícame de tal modo que yo pueda adorar al Señor Supremo Hari.’

‘¡Oh, estiércol de vaca! Tú posees medicinas y cualidades antisépticas porque tú has venido directamente del estómago de nuestra madre Universal, la Vaca. Tú puedes purificar todo el planeta Tierra entero. Por favor, acepta mis humildes reverencias y purifícame.’

‘¡Oh, frutas de Āmalakī!, Por favor acepta mis humildes reverencias, tú has tomado nacimiento de la saliva del Señor Brahmā y de esa forma por tu presencia el planeta entero está purificado. Bondadosamente limpia y purifica mis miembros corporales.’

‘¡Oh, Supremo Señor Viṣṇu! ¡Oh, Dios de los Dioses! ¡Oh, Amo de todo el Universo! ¡Oh, sostenedor de la caracola, el disco, la maza y la flor de loto, por favor permíteme bañarme en todos los lugares sagrados de peregrinaje!’.

Recitando estas excelentes oraciones, cantando mantras al Señor Varuṇa y meditando en todos los lugares sagrados de peregrinaje localizados en las orillas del Ganges, uno deberá bañarse con toda la cantidad de agua que pueda entrar en la mano. Luego, ¡Oh, Yudhiṣṭhira!, El devoto deberá frotar su cuerpo, de esa forma purificando su boca, espalda, pecho, brazos y cintura como un preludio para adorar al Señor Supremo quien viste brillantes prendas amarillas y da placer a todas las criaturas. Por hacer esto, el devoto destruirá todos sus pecados y después de todo esto deberá cantar el sagrado Gāyatrī-mantra, ofrecer oblaciones a sus antepasados y entrar al templo del Señor Viṣṇu para adorar al Señor Nārāyaṇa, el esposo de Lakṣmī Devī.

Si es posible, luego el devoto deberá adorar a Rādhā-Kṛṣṇa o Śiva-Pārvatī en forma de mūrtis de oro y ofreciéndole una buena adoración devocional deberá llenar un pote de barro o cobre con agua pura mezclada con perfumes y luego deberá cubrir el pote con una tapa de tela, de oro o de plata, de este modo deberá preparar un asana sobre el cual las mūrtis de Rādhā-Kṛṣṇa o Śiva-Pārvatī puedan ser adoradas.

De acuerdo a sus capacidades, el devoto deberá adorar estas Mūrtis con fragantes inciensos, una resplandeciente lámpara de ghee, pasta de sándalo junto con alcanfor, almizcle, cúrcuma y otros perfumes, también como flores aromáticas seleccionadas, con lotos blancos y otras flores de la estación, y también alimentos finamente preparados.

En este Ekādaśī especial, el devoto deberá cantar y bailar extáticamente ante las deidades. Deberá evitar el prajalpa (hablar innecesariamente) a toda costa y no deberá hablar o tocar a personas de bajo nacimiento o a una mujer en su periodo menstrual. En este día el devoto debe ser especialmente cuidadoso de decir la verdad y no criticar a nadie delante la Deidad del Señor Viṣṇu, los brāhmaas o el maestro espiritual. Con otros devotos deberá escuchar a los Vaiṣṇavas, leer las Glorias del Señor Viṣṇu de los Purāas. Uno no deberá tomar o tocar agua con sus labios en este Ekādaśī y aquel que es incapaz de ejecutar esta austeridad debe tomar solo agua o leche. De otro modo, el ayuno será considerado que ha sido roto. Uno deberá permanecer despierto toda la noche cantando y tocando instrumentos de música para el placer trascendental de la Persona Suprema.

Durante el primer cuarto de la noche de Ekādaśī, el devoto deberá ofrecer algo de pulpa de coco, a su Mūrti adorable, durante la segunda parte, deberá ofrecer fruta bel, durante la tercera parte una naranja y cuando la noche está a punto de terminar debe ofrecer algo de nuez de betel. Permaneciendo despierto durante la primera parte de la noche de Ekādaśī, concede al devoto el mismo mérito que pueda ser ganado por el ‘Agniṣṭoma-yajña’. Permaneciendo despierto durante la segunda parte de la noche concede el mismo mérito de haber ejecutado un ‘Vājapeya-yajña’. Permaneciendo despierto durante la tercera parte de la noche, da a uno el mismo mérito ganado por ejecutar un ‘Aśvamedha-yajña’. Y aquel que permanece despierto toda la noche entera, recibe todos los méritos mencionados anteriormente y también el gran mérito de ejecutar un ‘Rājāsūya-yajña’. De esa manera, no hay mejor día de ayuno que Padminī-ekādaśī. Nada puede ser comparado a este ayuno dador de méritos, ya sea este un sacrificio de fuego, conocimiento, educación o austeridad. De esa forma, quienquiera que observe este sagrado ayuno de Ekādaśī recibe todo el mérito obtenido por bañarse en todos los lugares de peregrinaje del mundo. Después de permanecer despierto toda la noche, el devoto deberá bañarse a la salida del Sol y luego adorarme finamente. Luego deberá alimentar a un brahmana cualificado y muy respetuosamente darle a él la mūrti del Señor Keśava y el pote lleno de agua pura perfumada. Este presente garantiza al devoto éxito en la vida y liberación para el futuro.

‘¡Oh, Yudhiṣṭhira!, ¡Oh libre de pecado!, Como tú has pedido, Yo te he descrito las reglas y regulaciones, también los beneficios con respecto al Ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes extra del año bisiesto. Ayunar en este día de Padminī concede igual mérito al ganado por ayunar en todos los otros Ekādaśīs. El Ekādaśī que ocurre durante la quincena oscura del mes adicional, el cual es conocido como Parama-ekādaśī es tan poderoso que puede remover los pecados así como Padminī-ekādaśī. Ahora por favor escucha cuidadosamente como te narro una fascinante historia relacionada a este sagrado día. Pulastya Muni, una vez relató esta historia a Nāradajī.’

Pulastya Muni, una vez tuvo la ocasión de rescatar a Rāvaṇa de la prisión de Kārtavīryārjuna y al escuchar sobre este evento, Nārada Muni preguntó a sus amigos: ‘¡Oh, grandes sabios!, Desde que Rāvaṇa derrotó a todos los semidioses incluyendo al Señor Indra, ¿Cómo pudo Kārtavīryārjuna derrotar a Rāvaṇa, quien fue tan diestro en batalla?’

Pulastya Muni respondió: ‘¡Oh, gran Nārada!, Durante el Tetra-yuga, Kārtavīrya (el padre Kārtavīryārjuna) tomo nacimiento en la dinastía Haihaya. Su ciudad capital fue Māhiṣmatī y él tuvo mil reinas, a quienes amaba mucho. Sin embargo, ninguna de ellas fue capaz de darle un hijo que él quería. Ejecutó sacrificios y adoró a los semidioses y antepasados, pero debido a la maldición de algunos sabios, él fue incapaz de engendrar un hijo y sin un hijo el rey no podía disfrutar de su reino, así como un hombre hambriento que no puede disfrutar nunca de sus sentidos.’

El rey Kārtavīrya cuidadosamente consideró su situación y luego decidió ejecutar severas austeridades para alcanzar su meta. Así, él se vistió con cortezas de árboles y se dejó crecer sus cabellos desgreñados, y entregó las riendas de su reino a sus ministros. Una de sus reinas Padminī, quien había nacido en la dinastía de Ikṣvāku, que era la mejor de todas las mujeres y que fue la hija del rey Hariścandra, vio al rey partir. Ella sintió, puesto que era una casta esposa su deber era seguir los pasos de su amado esposo. Quitándose todos los finos ornamentos de su bello cuerpo y vistiéndose solo con una pieza de tela, ella siguió a su esposo a través del bosque.

Por último, el rey Kārtavīrya al fin pudo alcanzar la montaña Gandhamādana donde ejecutó severas austeridades y penitencias por 10.000 años meditando y adorando al Señor Gadādhara, quien sostiene una maza. Pero aun así, él no conseguía su hijo. Viendo a su querido esposo desgastado solo con hueso y piel, Padminī pensó en una solución al problema, ella fue donde la casta Anasuya, (2) con gran reverencia Padminī dijo: ‘¡Oh, gran dama!, Mi querido esposo Kārtavīrya ha estado ejecutando austeridades por 10.000 años, pero el Señor Keśava quien solo puede remover los pecados pasados de uno y las dificultades presentes, no ha llegado a estar complacido con él aún. ¡Oh, la más afortunada!, Por favor dime de un día de ayuno para que nosotros podamos observarlo y de esa forma complacer al Señor Supremo con nuestra devoción, de modo que Él me bendiga con un buen hijo para que después gobierne el mundo como emperador.’

Escuchando las palabras de Padminī quien era muy casta y profundamente consagrada a su esposo, la gran Anasūyā le respondió a ella de un modo muy animado: ‘¡Oh, hermosa dama de ojos de loto!, Usualmente hay doce meses en un año, pero después de cada 32 meses, un mes extra es añadido y los dos Ekādaśīs que ocurren durante este mes son llamados Padminī-ekādaśī y Parama-ekādaśī. Ellos caen en los Dvādaśīs de la quincena brillante y oscura del mes respectivamente. (3) Tú deberás ayunar en estos días y permanecer despierta a través de toda la noche. Si tú lo haces así, la Suprema Personalidad de Dios Hari, te bendecirá con un hijo.’

‘¡Oh, Nārada!, De esa manera Anasūyā, la hija del sabio Kardama, explicó la potencia de estos Ekādaśīs especiales. Escuchando esto Padminī siguió fielmente las instrucciones para cumplir el deseo de tener un hijo.’

Padminī ayunó completamente hasta de agua y permaneció despierta toda la noche cantando las glorias de Dios y bailando en éxtasis. El Señor Keśava se sintió muy complacido con ella y apareció ante ella montando al gran Garuḍa.

El Señor dijo: ‘¡Oh, hermosa!, Tú me has complacido grandemente por ayunar en este especial Ekādaśī del mes adicional. Por favor pídeme una bendición.’

Escuchando estas sublimes palabras del superintendente de todo el universo, Padminī ofreció al Señor Supremo oraciones devocionales y le pidió a Él el deseo de su esposo.” El Señor Kṛṣṇa estaba muy conmocionado para responder: ‘¡Oh, gentil dama!, Yo estoy muy feliz contigo, pues no hay mes más querido por Mí que éste y el Ekādaśī que ocurre durante éste mes, es el más querido para Mí entre todos los Ekādaśīs. Tú que has seguido perfectamente las instrucciones de Anasuya y de esa forma Yo haré que se te conceda tu deseo y tú y tu esposo tendrán el hijo que desean.’

El Señor quien remueve las penas de todo el mundo, luego habló al rey Kārtavīrya: ‘¡Oh, rey!, Por favor, pídeme cualquier gracia que tú quieras para cumplir los deseos de tu corazón, pues tú querida esposa me ha complacido grandemente.’

El rey estaba muy feliz de escuchar esto. Naturalmente él pidió el hijo que había deseado y anhelado hace mucho tiempo: ‘¡Oh, destructor del demonio Madhu! ¡Oh, amo del universo!, Amablemente concédeme un hijo que nunca sea conquistado por los semidioses, seres humanos, serpientes, demonios, duendes y que siempre sea protegido por ti y que seas Tú el único que pueda vencer’. El Supremo Señor inmediatamente respondió: ‘Así será’ y desapareció.

El rey estaba muy complacido con su esposa y retornó a su palacio en su compañía. Padminī de pronto estaba embarazada y Kārtavīrya apareció con su hijo. Él fue la persona más poderosa en todos los tres mundos, aun así, Rāvaṇa, el de 10 cabezas no pudo derrotarlo en la batalla. Nadie podía superarlo, excepto el Señor Nārāyaṇa que sostiene una maza, un disco y otros símbolos en Sus manos.

Por el mérito de la estricta y fiel observancia del ayuno de su madre en Padminī-ekādaśī, él pudo incluso derrotar al más temido Rāvaṇa. Esto no es del todo sorprendente. ¡Oh Nāradajī! Kārtavīryārjuna fue un cumplimiento de la gracia de Dios”. Con estas palabras Pulastya Muni se marchó.

El Señor Supremo Śrī Kṛṣṇa concluyó: “¡Oh, Yudhiṣṭhira!, Como tú has inquirido de Mí, Yo te he explicado el poder de este Ekādaśī especial. ¡Oh, mejor de todos los reyes!, Quienquiera que observe este ayuno con seguridad obtendrá Mí morada personal y si tú deseas que todos tus deseos sean cumplidos, tú deberás hacer lo mismo.”

Escuchando estas palabras, de su bien amado Keśava, Dharmarāja (Yudhiṣṭhira) se llenó de júbilo y cuando el ayuno se acercó, él fielmente observó Padminī-ekādaśī.

Sūta Gosvāmī concluyó: ‘¡Oh, sabio Saunaka!, Yo te he explicado todo acerca de este meritorio Ekādaśī que ocurre durante el mes extra del año bisiesto.

Aquel que cuidadosamente sigue las reglas y regulaciones de este ayuno, se vuelve glorioso y va de regreso al Supremo. Y aquel que escucha o lee acerca de estos Ekādaśīs, también tendrá gran mérito y por último entrará a la morada del Señor Hari.”

De esa forma termina la narración de las Glorias de Padminī-ekādaśī, Ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes del año bisiesto del ‘Skanda-purāa’.

 Notas:

 1.- De acuerdo con las Escrituras, en los días de ayuno uno deberá evitar la sal de mar porque Agastya Muni una vez tomo el océano y lo convirtió en orina. Ordinariamente la sal de roca es permitida.

2.- Anasūyā es la esposa del gran sabio Atri y la madre de Dattātreya, las tres cabezas de Brahmā, Viṣṇu y Śiva combinados.

 3.- Cuando quiera que hay un mes extra, estas quincenas del mes son divididos y añadidas a los meses normales.

 

 

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