Madhya-khanda Capítulo veinticinco El hijo muerto de Srivas Pandit ilustra el entendimiento de la verdad

 

Todas las glorias al Señor Gaurachandra, el Señor del universo entero. Él es la joya principal de los bráhmanas, el perfecto renunciante y el supremo entre todas las personalidades védicas. Él es un océano de compasión, quien, como una gema brillante, apareció del vientre de la bendita Madre Sachi.

Todas las glorias a Sri Vishvambhar y a Sri Nityananda. Todas las glorias a Sus devotos y asociados. Uno alcanza la perfección más elevada de la vida por escuchar continuamente las narraciones de los Pasatiempos trascendentales de Sri Chaitanya.

Estos temas del Nabadwip-lila, como están registrados en el Madhya-khanda, son como un océano de néctar. El Señor siempre estaba inmerso en el sankirtan, disfrutando el sabor de Su propio nombre trascendental. Estando así embriagado, mostró todos los síntomas de éxtasis y reveló de esa manera Sus opulencias trascendentales.

La dulce ambrosía del Krisna-prema llevó al Señor a actuar como una persona enloquecida. El Señor, cuyo cuerpo es el objeto de adoración incluso para el Señor Brahma, quedaba cubierto de polvo tras rodar por el suelo. Los devotos saciaban su vista por ver al Señor sumergirse en un océano de dicha divina.

En las ocasiones en que salía de Su condición dichosa de inconsciencia, a veces se sentaba rodeado de Sus asociados y en otras, iba al Ganga para bañarse. En algunas ocasiones, después de bailar por un largo rato, el Señor se sentaba en el patio con Sus devotos, quienes entonces le darían una ducha con agua del Ganga.

Una de las sirvientas de Shrivas Pandit llamada ‘Dukhi’ acarreaba agua del Ganga para el baño del Señor, mientras el Señor estaba ocupado en bailar. Ella miraba la hermosa forma del Señor bailando con el máximo júbilo espiritual y las lágrimas brotaban de sus ojos, y luego ella salía de nuevo para traer más ollas de agua del Ganga para el baño del Señor.

Cuando el Señor vio las ollas llenas de agua del Ganga, ordenadamente alineadas, se sintió muy complacido. Le preguntó a Shrivas Pandit acerca de esto. «¿Quién diariamente trae el agua del Ganga?» Shrivas Pandit contestó: «Dukhi, la sirvienta, las trae diariamente». El Señor dijo: «Entonces tú debes ponerle un nuevo nombre: ‘Sukhi’, feliz, en vez de ‘Dukhi’, que significa ‘triste’. El nombre ‘Dukhi’ no es adecuado para ella, Yo creo que ‘Sukhi’ es el nombre más apropiado para ella».

Los devotos quedaron conmovidos hasta las lágrimas al ver la ilimitada misericordia del Señor sobre esa pobre sirvienta. Desde ese entonces, empezaron a llamarla ‘Sukhi’ y Shrivas Pandit también dejo de mirarla y tratarla como una sirvienta. Esto ilustra como uno puede sin dificultad alcanzar los pies de loto de Krisna mediante el servicio devocional a Él. Uno no puede evitar las fauces de la Muerte solo por rapar su cabeza como una señal de renunciación. El conocimiento material, el nacimiento elevado, la belleza y la riqueza son inútiles si no se usan para la satisfacción de Krisna con un apego devocional puro.

Sri Chaitanya, el Señor Supremo, encarnó para jugar el papel de una personalidad ideal y, por lo tanto, todas Sus actividades estuvieron exactamente acordes a los mandatos védicos. Esas bendiciones, como las que concedió el Señor a la sirvienta Dukhi, nunca son recibidas por aquellos que están ofuscados por el orgullo falso. Uno solo puede imaginar la magnitud de la gracia divina del Señor sobre Shrivas Pandit, cuando incluso sus sirvientes y sirvientas fueron tan afortunados.

Un día, como era usual, el Señor estaba bailando en la casa de Shrivas. Los devotos, incluyendo Shrivas, hicieron un círculo alrededor del Señor, cantando y bailando. Justo entonces, en las habitaciones interiores de la casa, el hijo de Shrivas abandonó el cuerpo debido a alguna enfermedad mientras las damas miraban con impotencia. Afuera de esas habitaciones interiores, el kirtan era muy intenso y el Señor bailaba en éxtasis. Repentinamente, los sonidos de un fuerte llanto llenaron la casa. Shrivas entró apresuradamente en la casa y vio que su hijo yacía muerto en la cama.

Shrivas Pandit era un devoto muy elevado, grave y capacitado. Él rápidamente se hizo cargo de la situación, prohibiendo a las señoras que se lamentaran amargamente. Él dijo: «Todas ustedes son conscientes de las potencias trascendentales de Sri Krisna, por lo tanto, restrinjan sus lágrimas y dominen la tristeza de su corazón. El Señor, cuyo Santo Nombre es capaz de purificar y de elevar hasta el mundo espiritual incluso al más terrible de los pecadores solo mediante una mera pronunciación, está ahora personalmente presente y bailando con Sus servidores, cada uno de los cuales es como Brahma mismo.

»Durante un momento tan propicio, si uno abandona el cuerpo, ¿por qué alguien tiene que lamentarse? Me consideraría muy afortunado si tuviera el mismo destino que este niño. Aunque ustedes son incapaces de distanciarse de los apegos a la vida familiar, al menos deberían dejar de llorar. Nadie más debe saber de este incidente, no sea que inquiete y perturbe la dicha del Señor al bailar. Si eso ocurre, entonces, yo ciertamente me arrojaré al Ganges».

Estas palabras tuvieron un impacto en las mujeres; ellas dejaron de llorar y Shrivas Pandit regresó para unirse al kirtan. Él pronto fue llevado por las olas de la dicha divina generada por el kirtan y la presencia del Señor. El profundo conocimiento y la devoción de Shrivas Pandit son muy excelsos y extraordinarios; en verdad esas son las características de un sirviente de Sri Chaitanya.

El Señor danzó por un rato, saboreando la dicha de bailar. Sin embargo, pronto llegó a los devotos la noticia de la muerte del hijo de Shrivas Pandit. Aunque nadie expresó nada abiertamente, internamente estaban profundamente conmovidos. Chaitanya, la omnisciente Suprema Personalidad, conoce el corazón de todos. Él preguntó: «Hoy algo perturba Mis pensamientos, ¿qué aflicción ha arrojado su negra sombra en tu casa, Pandit? Shrivas contestó: «Mi Señor, ¿qué dolor puede tener efecto en mí cuando Tu benigna cara sonriente está iluminando mi hogar?»

Finalmente, los devotos líderes le informaron al Señor acerca del fallecimiento del hijo de Shrivas. Gravemente, el Señor preguntó: «¿Cuándo ocurrió esto?» Se le dijo al Señor que había ocurrido en las primeras horas de la noche. «No se te informó de este asunto debido a que Shrivas estaba preocupado de perturbar Tu baile. Su hijo abandonó el cuerpo hace dos horas y media y con Tu permiso empezaremos ahora los necesarios últimos ritos». Cuando el Señor Chaitanya escuchó esta maravillosa historia acerca de Shrivas Pandit, Él recordó a Govinda.

El Señor dijo: «¿Cómo podría vivir alguna vez sin un compañero tan extraordinario?», y empezó a llorar. Él dijo: «¿Cómo voy a abandonar la asociación con una persona tan santa que no es afectada incluso por el fallecimiento de su hijo a causa de su amor por Mí?»

Hablando de esa manera, el Señor rompió en un amargo llanto. Los devotos se quedaron perplejos al escuchar las palabras del Señor, las cuales indicaban que Él podía partir. Ellas no tuvieron mucho sentido para los devotos ya que nadie sabía que, en el futuro, el Señor dejaría el hogar para abrazar la vida mendicante de sannyas.

Cuando el Señor se tranquilizó, llevó a los devotos a que atendieran el niño muerto. En la presencia de todos los devotos, el Señor se dirigió al difunto hijo de Shrivas Pandit: «¿Qué razones te han hecho abandonar la casa de Srivas Pandit?»

Los devotos se quedaron realmente sorprendidos de que el Señor estuviera hablando con un cuerpo muerto. Con todo, su sorpresa se volvió un total asombro cuando el muchacho fallecido habló, diciendo: «Mi Señor, todo ocurre solo de acuerdo a Tu voluntad, ¿quién puede influenciar Tu voluntad?» Los devotos escucharon atentamente cada palabra.

El niño continuó: «He disfrutado este cuerpo durante el tiempo prescrito para mi presencia dentro de él. Ese periodo de tiempo ahora se acabó de modo que debo abandonar mi presente cuerpo; por favor, sé misericordioso conmigo de manera que nunca te olvide. ¿Quién es nuestro padre? Así mismo, ¿quién es nuestro hijo? Todos actúan de acuerdo al resultado de su karma individual. En tanto mi destino me lo permitió, me quedé en la casa de Shrivas Pandit, pero ahora debo irme a otra residencia. Mi Señor, ofrezco mis humildes reverencias a Ti y a Tus queridos asociados. Por favor, perdona todas mis ofensas y dame Tu permiso para partir». Con estas palabras de despedida, el niño se quedó quieto.

El maravilloso milagro del niño muerto que expresó esas palabras de sabiduría fue una experiencia culminante para los devotos; ellos flotaron en la cima del júbilo. Toda la familia de Shrivas fue llevada en olas de éxtasis. Su lamento fue un sueño pasado. Experimentando la dicha del amor por Krisna, se arrojaron a los pies del Señor y dijeron: «Oh, Señor, nacimiento tras nacimiento, Tú eres el padre, la madre y el hijo. Que nunca olvidemos la sombra de Tus pies de loto. Permítenos nacer en cualquier condición o lugar, pero, por favor, deja que nuestra devoción a Tus pies de loto sea inquebrantable». Shrivas Pandit y sus tres hermanos oraron sinceramente al Señor y todos los devotos lloraron con aprecio y alegría.

El Señor dijo: «¡Escucha, Shrivas! Tú eres bien versado en el conocimiento de la familia y la vida material y no te afectan las condiciones angustiosas de la vida familiar. No solo eso, eres tan excelso que quienquiera que te vea también se librará de este enredo. Nityananda y Yo somos Tus dos hijos, de manera que, disipa de tu corazón el dolor de la pérdida y la separación». Los devotos acogieron con júbilo esas palabras del Señor llenas de compasión divina y amor.

El Señor acompañó a todos los devotos mientras llevaban al hijo de Shrivas hacia el Ganga, ejecutando kirtan en todo el camino. Completados los ritos requeridos, todos se bañaron en el Ganga y cada uno fue a su propio hogar, cantando el Santo Nombre de Krisna. La familia de Shrivas fue de regreso, pacífica y satisfecha por los últimos ritos.

Todos estos Pasatiempos confidenciales del Señor son extraordinarios y el escucharlos con fe otorga amor puro por Sri Hari. Ofrezco mis reverencias a los pies de loto de Shrivas, cuyos hijos no son otros que mi Nityananda y Gaurachandra.

Estos fueron los maravillosos Pasatiempos llevados a cabo en Nabadwip y solo son conocidos y vistos por los devotos. El Madhya-khanda trata de describir, con la mejor capacidad posible del autor, el Pasatiempo del niño muerto que expresó palabras de sabiduría.

El Señor estaba tan profundamente inmerso en el océano del amor por Krisna que no tuvo atracción por la vida familiar. Él ni siquiera pudo ejecutar apropiadamente la adoración de las Deidades, qué decir de hacer otras actividades. Mientras el Señor se se sentaba para adorar las Deidades después de bañarlas, Sus ropas se empapaban con lágrimas de amor, Krisna-prema.

Incontenibles lágrimas fluían de sus ojos; tales eran las emociones espirituales que surgían dentro de Él. De inmediato salía del cuarto de la Deidad para cambiarse nuevas ropas y, nuevamente, en cuestión de un momento, Sus ropas se volverían a humedecer con lágrimas del amor espiritual.

De esta manera, fue incapaz de llevar a cabo adoración alguna para la Deidad. Finalmente, le pediría a Gadadhar Pandit ofrecer la adoración a la Deidad, diciendo que Él, Él Mismo, no era lo suficientemente afortunado para poder adorar la Deidad. Esas eran las actividades trascendentales del Señor de Vaikuntha, mientras el saboreaba el néctar del Krisna-prema.

Sri Krisna Chaitanya y Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

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