Utpanna-ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 8:44 y 10:37 a.m.).

“Pāṇdavas”

Sūta Gosvāmī dijo: “¡Oh, sabios brāhmaas!, Hace mucho tiempo el Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, explicó las auspiciosas glorias de Śrī Ekādaśī y las reglas y regulaciones que se tienen que observar en este sagrado día de ayuno.”

“¡Oh, mejor de los brāhmaas!, Aquel que escuche acerca de los orígenes y glorias de estos sagrados días de ayuno, va directamente a la morada del Señor Kṛṣṇa después de disfrutar diferentes clases de felicidad en este mundo material.”

Arjuna, el hijo de Pārtha, preguntó al Señor: “¡Oh, Janārdana!, ¿Cuáles son los beneficios piadosos de observar ayuno completo o comer solo cena, o solo comer en el medio día de Ekādaśī y cuáles son las regulaciones para observar los varios días de Ekādaśī?. Bondadosamente narra todo esto para mí.”

La Suprema Personalidad de Dios respondió: “¡Oh, Arjuna!, En el comienzo del invierno, el Ekādaśī que ocurre durante la quincena oscura (fase menguante de la Luna) del mes de Mārgaśīrsa (Noviembre-Diciembre) un novicio deberá empezar su práctica de observar ayuno de Ekādaśī. En Daśamī, un día antes de Ekādaśī, él deberá limpiar sus dientes cuidadosamente. Luego, durante la octava porción de Daśamī, cuando el sol está cerca de ponerse, él deberá tomar cena. En la siguiente mañana el devoto deberá hacer un voto de acuerdo a las reglas y regulaciones de observar ayuno. Al mediodía, él deberá bañarse apropiadamente en un río, lago o un pequeño estanque. Un baño en un río es más purificatorio que tomar baño en un lago, y tomar un baño en un pequeño estanque es menos purificatorio. Si ningún río, lago o pequeño estanque es accesible, él deberá tomar un simple baño. El devoto deberá cantar estas oraciones constantemente incluyendo los nombres de la Madre Tierra:

“¡Oh, Asvakranthe, ¡Oh, Rathakranthe¡, ¡Oh, Viṣṇukranthe¡, ¡Oh, Vasundhare¡, ¡Oh, Mrttike¡, ¡Oh, Madre Tierra¡ Bondadosamente elimina todos los pecados que yo he acumulado a través de mis vidas pasadas, hasta que yo pueda entrar a la morada sagrada del Señor Supremo.”

Mientras canta, el devoto deberá untar barro sobre su cuerpo. Durante el día de ayuno, el devoto no deberá hablar con aquellos que están caídos en sus deberes religiosos, a los comedores de perro, a los ladrones o a los hipócritas. El también deberá evitar hablar con los ofensores, con aquellos que insultan la literatura védica, con los ofensores de los semidioses o brahmanas; o con cualquier otra persona perversa, tal como aquellos que tienen sexo con mujeres prohibidas(1); o quienes son conocidos como pillos o los que roban en los templos. En caso de que hable o vea, a tales personas en día de Ekādaśī, uno mismo tiene que purificarse mirando directamente al Sol.

Luego el devoto deberá respetuosamente adorar al Señor Govinda con comida de primera clase, flores y así sucesivamente en su hogar él deberá adorar al Señor ofreciendo una lámpara en conciencia pura y amor devocional. Él deberá también abstenerse de dormir durante el día y deberá completamente abstenerse de sexo. Ayunando de todo alimento y agua, deberá cantar alegremente las glorias del Señor y tocar instrumentos musicales toda la noche para su placer, en plena conciencia después de permanecer despierto toda la noche. El adorador deberá dar caridad a brahmanas cualificados y ofrecer sus humildes reverencias ante ellos mendigando su perdón por sus ofensas a ellos.

Aquellos que son serios en su servicio devocional deberán considerar los Ekādaśīs que ocurren durante la quincena oscura (fase menguante de la Luna) por ser tan buenos como aquellos que ocurren durante la quincena brillante (fase creciente de la Luna). “Oh, rey, nunca deberán discriminar entre estas dos clases de Ekādaśīs”

“Por favor escucha como Yo ahora describo los resultados obtenidos por alguien que observa Ekādaśī de este modo.” Ni el mérito que uno recibe por tomar un baño en el sagrado lugar de peregrinaje conocido como Sankhoddhara, donde el Señor mató al demonio Śaṅkhasura, ni el mérito que uno recibe viendo de cerca al Señor Gadādhara directamente, es igual a un dieciseisavo (1/16) del mérito que uno obtiene por ayunar en Ekādaśī. Se dice que por dar caridad un lunes cuando la Luna está llena, uno obtiene 100,000 veces el resultado de la caridad ordinaria. Oh, ganador de riquezas, aquel que da caridad en el día de Sankranti (solsticio) obtiene 400 mil veces el resultado ordinario. Por ayunar simplemente en Ekādaśī uno obtiene todos estos resultados piadosos. También por ayunar en Ekādaśī uno obtiene toda clase de resultados piadosos tan buenos como los resultados que uno obtiene en Kurukṣetra durante el eclipse solar o lunar. El alma leal que observa un ayuno completo en Ekādaśī recibe 100 veces más méritos que aquel que ejecuta un Aśvamedha-yajña (sacrificio de Caballo). Aquel que observa perfectamente un sencillo ayuno de Ekādaśī gana el mismo mérito de aquel que alimenta a miles de mendicantes cada día por 60 mil años. Y una persona que observa correctamente Ekādaśī una sola vez, gana diez veces más mérito de aquella persona que dio 1000 vacas en caridad a un brahmana versado en los Vedas.

– Una persona que alimenta a un brahmacārī logra diez veces más méritos de aquel que alimenta a diez buenos brahmanas en su propia casa.

– Pero 1000 veces más mérito, que es obtenido por alimentar a un brahmachari, es logrado por donar tierra a un necesitado y respetable brahmana y 1000 veces que esto es obtenido por dar una chica virgen en matrimonio a un joven bien educado y hombre responsable.

– Diez veces más meritorio que eso, es educar niños correctamente para el bien espiritual sin esperar ninguna recompensa a cambio.

– Sin embargo, diez veces mejor que esto, es dar granos alimenticios a los hambrientos. Realmente dar caridad a aquellos que están en necesidad es lo mejor de todo y nunca ha habido o nunca habrá una mejor caridad que esta (2).

“¡Oh, hijo de Kuntī!, Todos los semidioses y antepasados en el cielo se sienten satisfechos cuando uno da alimentos en caridad. Pero el mérito que uno obtiene por observar un ayuno completo de Ekādaśī no puede ser medido.”

“¡Oh, Arjuna!, El mejor de todos los Kurus, el poderoso efecto de este mérito es inconcebible incluso para los semidioses, y la mitad de este mérito es obtenido por aquel que solo cena en Ekādaśī. Por lo tanto, uno deberá observar ayuno en el día del Señor Hari, ya sea por comer una sola vez, al mediodía absteniéndose de granos y frejoles o por comer una sola vez en la noche absteniéndose de granos y frejoles, o por ayunar completamente sin comer nada.”

El proceso de permanecer en lugares de peregrinaje, dando caridad y realizando sacrificios de fuego, solo puede ostentarse con tal de que Ekādaśī no haya llegado. Por lo tanto, aquel que tema las miserias de la existencia material deberá observar Ekādaśī, en ekādaśī uno no deberá tomar agua de una caracola, estanque, pozo o laguna, no deberá matar a entidades vivientes como pescados, cerdos o bichitos y tampoco deberá comer ningún tipo de granos o frejoles.

“De este modo, te he descrito, ¡Oh Arjuna!, El mejor de todos los métodos de ayuno, porque tú lo has inquirido de Mí.”

Arjuna entonces preguntó: “¡Oh, Señor!, de acuerdo contigo, miles de sacrificios Védicos no son iguales a ningún Ekādaśī ¿Cómo puede ser esto?

¿Cómo Ekādaśī se ha convertido en el más meritorio de todos los días?”.

El Señor Śrī Kṛṣṇa dijo: “Yo voy a decirte porque Ekādaśī es el más purificante de todos los días.”

Una vez en el Satya-yuga vivía un sorprendente y muy terrible demonio llamado Mura. Siempre muy hambriento, él asustaba a todos los semidioses incluso al mismo Indra, el Rey del Cielo; Vivasvān, el dios del Sol; Agni, el dios del fuego; los ocho Vasus (3); el Señor Brahmā; Vāyu, el dios del viento. Con su terrible poder él los condujo a todos bajo su poder y control.

El Señor Indra, acercándose al Señor Shiva le dijo: “Todos nosotros hemos caído de nuestros planetas y ahora estamos incapaces, confundidos y pidiendo ayuda en la Tierra. ¡Oh, Señor!, ¿Cómo podemos nosotros encontrar alivio de esta aflicción? ¿Cuál será nuestro destino como Semidioses?”

El Señor Śiva dijo: “¡Oh, mejor de los Semidioses!, Anda al lugar donde el Señor Viṣṇu (transportado por Garuḍa) reside, Él es el Señor Jagannātha, el Señor del Universo, el amo de todos los semidioses, él está consagrado en proteger a todas las almas entregadas a él.”

El Señor Kṛṣṇa continuó: ¡Oh, Arjuna!, Conquistador de riquezas, después que el Señor Indra escuchó estas palabras del Señor Śiva, él se desplazó con todos los semidioses al lugar donde el Señor Jagannātha, el Señor del Universo y protector de todas las almas, estaba descansando. Viendo al Señor durmiendo sobre el agua, los semidioses juntaron sus manos y guiados por Indra recitaron las siguientes oraciones:

“¡Oh, Suprema Personalidad de Dios!, Todas las reverencias hacia ti. ¡Oh, Señor de Señores! ¡Oh, Tú que eres alabado por elevados semidioses!, ¡Oh, enemigo de todos los demonios!, ¡Oh, Señor provisto de ojos de Loto!, ¡Oh, Madhusudana (asesino del demonio Madhu) por favor protégenos” Tú eres el creador de todo, Tú eres madre y padre de todos los Universos. Tú eres el creador, el mantenedor y el destructor de todo. Tú eres el Supremo auxiliador de todos los semidioses y solo Tú puedes traer paz. Tú solo eres la tierra, el cielo y el benefactor Universal. Tú eres Śiva, Brahmā y también Viṣṇu, el mantenedor de los tres mundos. Tú eres el dios del Sol, la Luna y el fuego. Tú eres la mantequilla clarificada, la oblación, el fuego sagrado, los sacerdotes, los mantras, los rituales, el canto silencioso de japa. Tú eres el sacrificio mismo, su patrocinador y el disfrutador de sus resultados, la Suprema Personalidad de Dios.

Nada en estos tres mundos, móvil o inmóvil, puede existir independientemente de ti. ¡Oh, Supremo Señor, Señor de todos los Señores!, Tú eres el protector de aquellos que toman refugio en Ti. ¡Oh, místico Supremo!, ¡Oh, refugio de los temerosos!, por favor sálvanos y protégenos.

Nosotros los Semidioses hemos sido vencidos por los demonios y de ese modo hemos caído de la realeza celestial. Despojados de nuestras posiciones, ¡Oh, Señor del Universo!, Nosotros ahora estamos divagando en este planeta Tierra.

El Señor Kṛṣṇa continuó: “Habiendo escuchado al Señor Indra y los otros semidioses hablar esas palabras, Śrī Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios, dijo”: “¿Qué demonio tiene tal poder de ser capaz de vencer a todos los semidioses? ¿Cuál es su nombre? ¿Qué clase de poder tiene él?, ¿Dónde vive? y ¿Dónde consiguió ese poder? Dime todo, Oh Indra no temas“

El Señor Indra dijo: “¡Oh, Suprema Personalidad de Dios, Señor de Señores! Oh, tú que puedes tranquilizar el miedo de los devotos puros. Oh, tú quién eres tan bondadoso con tus fieles sirvientes. Había una vez un demonio poderosísimo de la dinastía de Brahmā cuyo nombre era Nadijangha. Él era extraordinariamente un poderoso demonio, dedicado a destruir a los semidioses y tuvo un hijo llamado Mura. La Gran Capital de Mura es Candrāvatī. Desde esa base el terrible, malvado y poderoso Mura ha conquistado el mundo en general y ha llevado a los semidioses bajo su control, arrastrándolos fuera de su reino Celestial.

Él ha asumido los roles de Indra, el rey del cielo; Agni, el dios del fuego; Yama, el dios de la muerte; Vāyu, el dios del viento; Īśa, el Señor Śiva; Sama, el dios de la luna; Nirṛti, el Señor de todas las direcciones; Pasi o Varuṇa, el dios del agua. Él ha empezado a emanar luz de su cuerpo y asume el papel del dios del Sol y se ha vuelto el mismo en las noches. Es imposible para los semidioses vencerle. ¡Oh, Señor Viṣṇu!, Aniquila a este demonio y haz victoriosos a los semidioses.

Escuchando esas palabras de Indra, el Señor Jagannatha se puso muy colérico y dijo: “¡Oh, poderosos semidioses!, Todos juntos deben ahora ir a la Capital de Mura, Candrāvatī, con el Señor Hari conduciéndolos de ese modo.”

Cuando Mura vio a los semidioses, la escolta de demonios comenzaron a rugir muy fuertemente en compañía de miles y miles de demonios, quienes estaban sosteniendo brillantemente sus pulidas armas. Los poderosos demonios armados, hirieron a los semidioses quienes llegaron a escapar del campo de batalla y escapaban en las diez direcciones. Viendo al Señor Hṛṣīkeśa, el amo de los sentidos que se presentó en el campo de batalla, los furiosos demonios se apresurarán hacia él con diversas armas en sus manos. Ellos atacaron al Señor, que sostiene una espada, disco y una maza, él inmediatamente penetró todos sus miembros con sus afiladas y venenosas flechas. De ese modo varios cientos de demonios murieron por las manos del Señor. Por último el principal demonio Mura llegó y empezó a pelear con el Señor. Mura uso su poder místico de volver inútil cualquier arma que la Suprema Personalidad de Dios lance. Y realmente, el demonio sentía las armas como flores cuando lo golpeaban.

Cuando el Señor no pudo derrotar al demonio con sus varios tipos de armas que ya estaban tiradas, él empezó a pelear con sus propias manos que eran tan fuertes como su poderosa maza de hierro.

El Señor luchó con Mura por unos mil años celestiales y luego aparentemente fatigado partió para Badarikāśrama. Allí el Señor Yogeśvara, el más grande de todos los yoguis, el Señor del universo entró a una muy bella caverna llamada Himavatī para descansar. ¡Oh, Dhanañjaya, Conquistador de riquezas!, Aquella caverna era de 96 millas de diámetro y había solo una entrada. Yo fui allá para no pelear y también para dormir. (4) No hay duda acerca de esto, ¡Oh, hijo de Pāṇḍu!, Por la gran batalla me sentí muy cansado.

El demonio siguiéndome a través de la caverna y viéndome dormir, empezó a pensar: “Hoy voy a matar a este asesino de todos los demonios, Hari.”

Mientras que la perversa mente de Mura hacía sus planes, de mi cuerpo se manifestó una joven mujer que tenía un brillante cutis. Oh, hijo de Pāṇḍu, Mura vio que ella estaba equipada con varias armas brillantes y estaba lista para pelear. Mura se preparó así mismo y luego peleo con ella. Pero el demonio estaba muy sorprendido porque la fémina peleaba sin cesar. El rey de los demonios entonces dijo: ¿Quién ha creado está furiosa mujer que está peleando tan poderosamente como un rayo cayendo sobre mí? Después de decir esto el demonio continuó peleando con la mujer. Repentinamente esa refulgente diosa hizo añicos todas las armas de Mura y en un momento lo privo de su carroza. Él corrió alrededor de ella para atacarla con sus propias manos, pero cuando ella lo vio acercase, furiosamente le cortó su cabeza. Luego, el demonio cayó al suelo y fue a la morada de Yamarāja. El resto de los enemigos del Señor temerosos e incapaces entraron a la subterránea región de Pātāla.

Luego, la Suprema Personalidad de Dios despertó y vio al demonio muerto ante Él, también a la doncella postrándose ante Él con las palmas juntas y con su rostro expresando asombro. El Señor del Universo dijo: “¿Quién ha matado a este feroz demonio? El fácilmente venció a todos los semidioses, Gandharvas y hasta al Señor Indra mismo delante de sus compañeros, los Maruts y él también venció a los Nāgas (serpientes) los gobernantes de los planetas inferiores. Igualmente me venció haciéndome esconder cansado y temeroso en esta cueva. ¿Quién es el que me ha protegido misericordiosamente después de que Yo corrí del campo de batalla y fui a dormir a esta caverna?”

La Semidiosa dijo: “he sido Yo, quien ha matado a este demonio después de aparecer de tú trascendental cuerpo. Realmente, Oh, Señor Hari, cuando él te vio durmiendo quería matarte. Entendiendo la intención de este demonio, yo maté al malvado bribón y así liberé a todos los semidioses del miedo. Yo soy tu gran Mahā-Śakti, tu potencia interna quien enciende el miedo en el corazón de los enemigos. Yo he matado a este terrorífico demonio universal para proteger a los tres mundos. ¡Por favor dime ¿Por qué tú estás sorprendido de ver que este demonio ha sido matado? ¡Oh, Señor!“

La Suprema Personalidad de Dios dijo: “Oh, inmaculada, Yo estoy muy satisfecho de ver que tú eres la que ha matado a ese rey de los demonios. De este modo has hecho a los Semidioses felices, prósperos y llenos de gozo. Porque tú has dado placer a todos los Semidioses en estos tres mundos, Yo estoy muy complacido contigo. Pide cualquier bendición que deseas, Yo te daré lo que quieras sin ninguna duda. Aunque esto será muy raro entre los semidioses.”

La diosa dijo: ¡Oh, Señor!, Si Tú estás satisfecho conmigo y deseas darme una bendición, entonces dame el poder de liberar los grandes pecados de aquella persona que ayuna en este día. Yo deseo que la mitad del crédito piadoso obtenido por aquel que ayuna, incremente del que ha comido una sola vez en la noche, (absteniéndose de granos y frejoles) y la mitad de ese crédito piadoso será obtenido por uno que solo coma al medio día. También aquel que estrictamente observa un ayuno completo en el día de mi aparición, con el control de los sentidos, puede ir a la morada del Señor Viṣṇu por un billón de Kalpas (5), después de haber gozado de toda clase de placeres en este mundo. Esta es la bendición que Yo deseo obtener por tu misericordia, ¡Oh mi Señor Janārdana¡ ¡Oh, Señor!, si una persona observa un ayuno completo o come solo en la noche o come solo al medio día, por favor dale una actitud religiosa, riqueza y la liberación última.”.

La Suprema Personalidad de Dios dijo: “Oh, auspiciosa dama!, lo que tú has suplicado es grandioso. Todos mis devotos en este mundo seguramente ayunarán en tu día y de ese modo ellos se volverán famosos a través de los 3 mundos y finalmente venir y permanecer conmigo en mi morada. Porque tú, mi trascendental potencia, has aparecido en el undécimo día de la Luna de cuarto menguante, permíteme llamarte Ekādaśī. Si una persona ayuna en Ekādaśī, él quemará todos sus pecados y encima le conferiré mi morada trascendental.

Estos son los días de cuarto creciente y cuarto menguante de la Luna que son los más queridos para Mí: Tṛtīya (el tercer día), Aṣṭamī (octavo día), Navamī (noveno día), Caturdasi (catorceavo día), y especialmente Ekādaśī (undécimo día) (6). El mérito que uno tiene por ayunar en Ekādaśī es más grandioso que observar otro tipo de ayuno o ir a un lugar de peregrinaje y es más grandioso que dar caridad a los brahmanas. Yo te digo enfáticamente que esto es verdad.”

Habiendo dado de ese modo su bendición a la diosa, la Suprema Personalidad de Dios desapareció de pronto. Desde aquella vez en adelante, el día de Ekādaśī llego a ser el más meritorio y famoso sobre todo el universo. ¡Oh, Arjuna!, si una persona observa estrictamente Ekādaśī, Yo mataré a todos sus enemigos y le otorgaré el destino más elevado. Realmente, si una persona observa este gran Ekādaśī y ayuna en alguna de las maneras prescritas (7), Yo quito de en medio todos los obstáculos de su progreso espiritual y le otorgó a él la perfección de la vida. ¡De este modo, Oh, hijo de Pārtha!, Yo te he descrito el origen de Ekādaśī. Este día remueve todos los pecados eternamente y verdaderamente es el día más meritorio para destruir toda clase de pecados y este ha aparecido a fin de beneficiar a cualquier persona en el universo, confiriendo todas las variedades de perfección.

Uno no deberá discriminar entre los Ekādaśīs de la Luna creciente y menguante, ambos deben ser observados. ¡Oh, Pārtha!, y no deberán ser diferenciados entre Mahā-dvādaśī. (8) Aquel que ayune en Ekādaśī deberá saber que no hay diferencia entre estos dos Ekādaśīs, porque ellos son el mismo Tithi.

Quien quiera que ayune siguiendo las reglas y regulaciones alcanzará la morada del Señor Viṣṇu, quien es transportado sobre Garuḍa. Ellos son gloriosos, ya que ellos mismos pasan todo su tiempo estudiando las glorias de Ekādaśī. Uno tiene que hacer el voto de no comer nada en Ekādaśī, comer solo al día siguiente se ejecuta el mismo mérito como si hubiese realizado un sacrificio de caballo. De esto no hay duda.

En Dvadasi, un día después de Ekādaśī, uno deberá orar: ¡Oh, Pundarikaksa!, ¡Oh Señor, el de ojos de loto!, Ahora yo podré comer, por favor protégeme. Después de decir esto, el fiel devoto deberá ofrecer algunas flores y agua a los pies de loto del Señor e invitar al Señor a comer cantando el mantra de las 8 sílabas 3 veces. (9) Si el devoto quiere ganar el fruto de su ayuno, entonces deberá tomar agua del recipiente santificado en el cual él ofreció agua a los pies de loto del Señor.

En Dvadasi uno debe evitar dormir durante el día, comer en la casa de otro, comer más de una vez, tener sexo, comer miel, comer en un plato de metal, comer urad-dal y frotarse aceite en el cuerpo. El devoto deberá renunciar a estas 8 cosas en Dvadasi. Si él desea hablar a un paria en este día, él deberá purificarse así mismo, comiendo una hoja de Tulasi o fruta Āmalakī.

¡Oh, el mejor de los reyes!, Desde el medio día de Ekādaśī hasta el amanecer en Dvadasi uno deberá ocuparse así mismo en tomar baños, en la adoración al Señor y ejecutando actividades devocionales, incluyendo, dar caridad y realizar sacrificios de fuego. Si el devoto encuentra circunstancias que dificultan hacer esto y no puede romper el ayuno de Ekādaśī apropiadamente en Dvadasi, puede romperlo solo tomando agua, y así uno no incurrirá en culpa si él come otra vez después de esto.

Un devoto del Señor Viṣṇu quien escucha día y noche estos auspiciosos temas, concernientes al Señor, de la boca de otro devoto será elevado al planeta del Señor y residir allí por 10 millones de Kalpas. (10) Y Aquel que escuche una oración acerca de las glorias de Ekādaśī, igual será liberado de las reacciones de sus pecados, como matar a un brahmana. Allí no hay duda de esto. Por toda la eternidad no existirá mejor método de adoración al Señor Viṣṇu, que observando un ayuno de Ekādaśī.

De ese modo, termina la narración de las glorias de Mārgaśīrsa Kṛṣṇa-ekādaśī o Utpanna-ekādaśī, del ‘Bhavisya-uttarā Purāa’.

 Notas:

1.- En la Civilización Védica, uno está prohibido disfrutar de sexo con la hija de uno, la madre, la hermana, la cuñada y ninguna otra mujer pariente de uno.

2.- El Mahābhārata declara:

annandau jaladas caiva

atura ca cikitsaha

trividam svargan ayati

vino yajena bharata

¡Oh, Bhārata!, Aquel que da granos en caridad, da de tomar agua, una medicina o ayuda médica a los necesitados va al cielo, sin hacer ningún tipo de sacrificio.

3.- El Āmara-kośa da los nombres de los 8 Vasus como los siguientes: Dhārā, Dhruva, Soma, Atha, Anila, Anala, Pratyūṣa y Prabhāva.

4.- Por supuesto que no hay, miedo, ni temor para el Señor Supremo, Él fingió la pelea o fatiga. Su cansancio es una parte de su pasatiempo en el cual Ekādaśī-Devi hizo su aparición.

5.- Un Kalpa, son 12 horas del Señor Brahmā, dura 4.320’000.000 años. Hasta el Señor Kṛṣṇa dice en el ‘Bhāgavad-Gītā’ (8.21): “Aquel que viene a mi morada nunca vuelve al mundo material.”

Se entiende que durante un billón de Kalpas, el devoto reside en la morada del Señor Viṣṇu. Él podría ejecutar servicio devocional y de ese modo volverse cualificado de permanecer allá eternamente.

6.- Algunos de los muchos días de ayunos del calendario védico son los siguientes:

Tritiya: hay una Tritiya en cual uno deberá ayunar. Este día ocurre durante la brillante parte del mes de Vaiśākha (Abril-Mayo). En este día uno deberá adorar al Supremo Brahman y bañarse en el océano.

Aṣṭamī: Estos días de ayuno incluyen Kṛṣṇa-Janmastami, Rādhāstami y Gopāṣṭamī, uno debe ayunar hasta la medianoche, mediodía y hasta la puesta del Sol respectivamente.

Navamī: Estos días incluyen Rāma Navamī y Akṣasya Navamī.

Caturdasi: Estos ayunos incluyen Nṛsiṁha Caturdasi, Ananta Caturdasi, y Śiva Caturdasi.

Ekādaśī: Entre todos estos tipos de ayuno, Ekādaśī es el más querido por Kṛṣṇa.

Aquel que no pueda observar todos estos días de ayuno puede conseguir el mérito de cada uno de ellos por observar una vez Ekādaśī.

7.- Los 3 modos recomendables para observar ayuno en Ekādaśī son: Por ayunar completamente, por comer solo en la noche o por comer solo una vez durante el día. Si uno come, debe abstenerse de granos y frejoles.

8.- Algunas veces, por variaciones astronómicas, Ekādaśī podría ser observado en el siguiente día, en Dvadasi. Este Mahā-Dvadasi es considerado de lo más auspicioso.

9.- El mantra de las 8 sílabas son: Om namo nārāyaṇāya.

 10.- Ver nota 5.

11.- Aquel que asesina a un brahmana y después más tarde escucha las glorias de Utpanna-ekādaśī, será liberado de las reacciones de este pecado. Sin embargo, uno no deberá pensar intencionalmente que puede matar a un brahmana y luego por oír simplemente este Ekādaśī, ser impune. Tal intención, es conocida como una clase de pecado muy abominable.

Comentarios