Sri Chaitanya junto con Su grupo de Sankirtan visita al Kazi

Sri Chaitanya Bhagavata

Madhya-khanda

Capítulo veintitrés

Sri Chaitanya junto con Su grupo de Sankirtan visita al Kazi

 

Todas las glorias a Sri Chaitanya quien es el océano de todas las excelencias trascendentales. Todas las glorias a Vishvambhar, quien da la ley de la entera creación material.

Tú eres muy querido a Sri Nityananda y eres la joya principal del linaje brahmánico. Todas las glorias a Tus muy amados devotos.

Sri Vishvambhar continuó Sus actividades trascendentales en Nabadwip, pero no todos podían verlas. Habiendo descendido de Vaikuntha, a medida que Sri Vishvambhar, el Supremo Héroe, procedía a revelar Sus Pasatiempos, la sublime alegría de los devotos también crecía.

Vishvambhar estuvo acompañado en todas partes por Su más amado asociado y hermano, Nityananda, y Ellos, junto con todos los devotos, extáticamente saborearon las melosidades trascendentales. El Señor siempre estaba ocupado en disfrutar el néctar de Sus propios nombres.

Cada noche se absorbía en el canto congregacional del nombre del Señor, pero nadie, excepto Sus devotos, podía participar —a los no devotos no se les permitía—. Nadie puede entender las potencias o las actividades del Señor. Las personas envidiosas que no eran bienvenidas en esos kirtanas, iban por todas partes difundiendo nefastos rumores.

Alguien dijo: «¿Quién puede ser un verdadero Vaisnava en Kali-yuga? Todas esas personas hacen eso simplemente para conseguir su comida».

Alguien más dijo: «Si pudiéramos atarlos de pies y manos y arrojarlos a un estanque, entonces podríamos disfrutar de paz y tranquilidad».

Y otro dijo: «Una cosa es cierta, amigos: Ese Nimai Pandit arruinará esta ciudad».

Esos sinvergüenzas intentaron diversos medios para entrar al salón de kirtan mientras este estaba en curso. Incluso amenazaban a los devotos, pero debido a que su corazón estaba desprovisto de piedad alguna, ni pudieron persuadir a los devotos ni tampoco pudieron participar en los kirtanas.

Sri Chaitanya llevó a cabo esos kirtanas nocturnos y de ese modo purificó la entera existencia de todos. Una gran cantidad de habitantes locales deseaban mucho ver esos kirtanas y lamentaron amargamente el verse excluídos, atribuyendo la causa a su gran infortunio.

Algunos de ellos se acercaron a alguno de los devotos y rogaron que primero fueran liberados de sus pecados y luego, secretamente introducidos al salón de kirtan. Sin embargo, los devotos sabían que el Señor es la Superalma Omnisciente y que Él de inmediato detectaría la presencia de una persona no autorizada, así que, por temor a incitar la ira del Señor, los devotos se rehusaron a introducir a alguien.

Una vez un brahmachari, un estudiante célibe, quien era muy tranquilo, honesto y libre de defectos, que practicaba penitencias y vivía solo de leche y frutas, quiso ver los kirtanas del Señor. Sin embargo, el Señor personalmente cerraba las puertas de manera que los no devotos no entraran. Este brahmachari visitó todos los días a Shrivas Pandit y repetidamente le pidió que le fuera permitido entrar al kirtan. Él dijo: «Si tienes la bondad de introducirme a tu casa durante el kirtan, entonces podré agasajar mis ojos al ver cantar y bailar a los panditas. Siempre estaré agradecido contigo por esto».

Finalmente, un día, Shrivas Pandit respondió: «Sé que eres una buena persona, quien lleva una vida libre de pecado por comer solamente frutas y leche, manteniendo un celibato estricto. Pienso que eres elegible para ver el kirtan y el baile del Señor, pero tendrás que permanecer oculto dentro de la casa ya que la orden del Señor es que no se le permita entrar a nadie».

Entonces, Shrivas introdujo secretamente al brahmachari, quien rápidamente y con cuidado se ocultó.

El kirtan empezó y el Señor de los catorce mundos, Vishvambhar, empezó a bailar. El Señor Nityananda y Gadadhar Pandit bailaron alrededor del Señor, mientras Advaita bailaba de un lado a otro, flotando en olas de alegría.

Todos se sumergieron en el océano del éxtasis, ignorando el mundo externo, mientras el Señor de Vaikuntha, perdido dentro de Sí, bailaba con el canto de Sus devotos. El único sonido que se escuchaba era el de los nombres del Señor y ese mismo Señor ahora manifestaba todos los síntomas extáticos en ilimitadas olas de néctar.

El omnisciente Señor Supremo, Vishvambhar, estaba completamente consciente de la presencia del brahmachari aunque este se había ocultado. Después de un breve momento, el Señor comentó: «Hoy no siento el acostumbrado éxtasis mientras bailo, ¿puede alguien explicar esto? Tal vez alguien se oculta dentro de la casa; por favor, díganme la verdad».

Shrivas Pandit sintió mucho miedo y dijo: «Mi Señor, te aseguro que no hay ateos o no creyentes dentro de la casa, solo un brahmachari, un bráhmana cualificado que no peca y bebe solo leche y come solo frutas. Él tuvo un fuerte deseo de ver Tu baile. Tienes razón, él está aquí, ocultándose».

Esta información enfureció al Señor, quien dijo: «Ahora mismo, en este mismo momento, llévenlo fuera de esta casa. ¿Qué sadhana espiritual posee que le permita ver Mi baile? ¿Cómo puede desarrollar devoción a Mí simplemente por beber leche?»

El Señor, de forma drástica, levantó Sus brazos e indicando con Su dedo para enfatizar un punto, continuó diciendo: «Solo por beber leche nadie puede llegar a Mí. Incluso un come perros de baja casta puede intentar venir a Mí; si él acepta refugiarse completamente en Mí, entonces Yo lo acepto.

»Una persona puede ser un sannyasi, un renunciante sin apego mundano alguno, pero si no se entrega a Mí, entonces, Yo no lo favorezco. Díganme, ¿cómo llegaron a Mí: Gajendra, el elefante; Hanuman, el mono; las Gopis, las sencillas lecheras de Vraja? Incluso los demonios llevan a cabo severas penitencias y austeridades, pero son aniquilados debido a que no se entregan a Mí. No permitiré aquí ningún bebedor de leche que contamine todo; lo haré pedazos».

El brahmachari ya entonces empezaba a temblar de miedo. Él salió de su escondite, pensando: «Fue mi gran fortuna mirar algo; pero también recibí el castigo correspondiente por mi fechoría. Sin embargo, ¡qué maravilloso baile y canto he vislumbrado!»

Un devoto piensa y siente de esta manera, ya que el servidor del Señor está siempre deseoso de aceptar todo castigo del Señor. El brahmachari empezó a salir de la casa con estos pensamientos en su mente, los cuales, por supuesto, ya le eran conocidos al Señor.

Entonces, el muy misericordioso Señor hizo que trajeran de regreso al brahmachari. Él colocó Sus pies de loto sobre su cabeza y lo bendijo, diciendo: «No trates de obtener poder por realizar austeridades y penitencias. Ofrece servicio devocional al Señor Supremo Visnu, Krisna, mediante esta, la más elevada de todas las actividades.»

Pensando constantemente en la misericordia sin causa recibida del Señor, el brahmachari empezó a llorar de alegría. Los devotos se llenaron de júbilo y ofrecieron sus reverencias al Señor, quien resumió entonces Su extático baile.

Aquel que escuche esta maravillosa narración ciertamente se unirá al Señor Chaitanya en el servicio devocional. Ofrezco mis postradas reverencias a los pies de ese brahmachari que manifestó ese maravilloso entendimiento devocional al aceptar el castigo del Señor.

El tiempo transcurrió y el Señor continuó Su kirtan nocturno con Sus devotos íntimos, prohibiendo a toda otra persona ajena que entrara al recinto. La piadosa población de Nabadwip se sintió acongojada al verse rechazada de esos Pasatiempos de kirtan con el Señor y culparon a los ateos y sinvergüenzas.

Ellos se quejaron: «Por causa de esos no devotos que están buscando defectos en los demás, no podemos ver los maravillosos kirtanas, los cuales son como grandes celebraciones cada noche. Los que se dedican a buscar defectos en los demás solo conocen una actividad, y es la de criticar a los demás. Como resultado de eso, nos vemos privados de ver los extraordinarios Pasatiempos de kirtan con el Señor. Nimai Pandit ha cerrado las puertas para mantener fuera a esos alborotadores sinvergüenzas, pero ahora, desafortunadamente, incluso la gente buena se abstiene de venir.

»Todos saben que Nimai Pandit es un devoto de Krisna muy excelso, Su corazón es puro e impecable. Si tenemos plena fe y devoción en Él, entonces, sin duda que eventualmente veremos Su kirtan y baile».

Uno de las almas piadosas comentó: «Simplemente, vayamos y sentémonos allí y oremos que un día podamos regocijar nuestros ojos en el baile de Nimai. Nimai Pandit ha aparecido en Nabadwip para liberar al universo entero. Yo les digo a ustedes que Él propagará en toda casa, en todo pueblo, el canto en congración del Santo Nombre de Krisna».

De esta manera, la gente piadosa incrementó su buena fortuna, mientras que los impíos simpmemente multiplicaron su sufrimiento debido a sus críticas al Señor.

Con la llegada del amanecer, todos los devotos fueron para ver a Nimai Pandit. Todos llevaban algún regalo para el Señor: artículos nuevos, frutas, yogurt, mantequilla clarificada y guirnaldas de flores, etc. Tan pronto como vieron al Señor, cayeron al piso ofreciendo sus postradas reverencias. Él los bendijo, diciendo: «Que sean bendecidos para desarrollar amor por Krisna. No desperdicien su tiempo en charlas inútiles; solo canten el Santo Nombre de Krisna».

Entonces, los instruyó acerca del Santo Nombre: «Ahora, escuchen de Mí el Mahamantra:

“Hare Krisna, Hare Krisna, Krisna Krisna, Hare Hare

Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare”

»Vayan y repetidamente canten este mantra un número prescrito de veces.

»Uno puede alcanzar toda perfección mediante este canto, de manera que siempre repitan estos nombres, pues este canto no está restringido por regla alguna. Cinco o diez de ustedes pueden sentarse en su casa y cantar o recitar este mantra acompañado con el ritmo del palmoteo de las manos o de unos címbalos.

»Cuando se siente juntos, también canten esto:

“Haraye namah, Krisna Yadavaya namah

     Gopala Govinda Ram Sri Madhusudana”.

»A este canto congregacional deben unirse todos: el padre, la madre, la esposa, los hijos y los hermanos».

Habiendo recibido directamente del Señor el Mahamantra y las instrucciones para cantarlo, los devotos regresaron felizmente a sus hogares, después de ofrecer una vez más sus reverencias al Señor.

Ellos siguieron estrictamente las instrucciones del Señor y cantaron todo el tiempo el nombre de Krisna, meditando en los pies de loto del Señor. Al final del día, todos se reunieron en sus casas y cantaron fuertemente los Santos Nombres, alegremente palmoteando y llevando el ritmo con los címbalos.

De este modo, Sri Chaitanya empezó a inspirar a todos para que practicaran el canto congregacional del Santo Nombre. Animando su entusiasmo devocional, Él abrazaba a los devotos y colocaba Su propia guirnalda sobre ellos. De la manera más humilde, les pedía a todos: «¡Mis queridos hermanos! ¡Por favor, ofrezcan servicio a Krisna!»

Viendo al Señor de este modo, como un emblema de la humildad, los devotos se inundaban de sentimientos espirituales y empezaban a llorar e intensificaban su canto. Ahora, toda la ciudad se vio involucrada en el canto congregacional. Los devotos trajeron sus tambores, caracolas y címbalos que anteriormente había usando en general para celebrar la adoración a la Diosa Durga, durante Sus grandes festivales.

Sin embargo, ahora empezaron a tocar los mismos instrumentos en el kirtan, produciendo sonidos dichosos. Toda la ciudad se vio envuelta por el sonido trascendental del Santo Nombre del Señor.

Sucedió que un día, Sridhar, el vendedor de platos hechos a base de hoja de plátano, pasaba caminando mientras cantaba fuertemente el nombre de Krisna. Cuando él escuchó el fuerte kirtan, empezó a bailar con éxtasis. Cuando los otros devotos vieron bailar a este querido devoto de Sri Chaitanya, vinieron y lo rodearon, y empezaron a cantar.

Sridhar fue inundado por emociones espirituales. Cayó al suelo y rodó, todavía cantando el nombre de Krisna. Cuando los no devotos lo vieron, empezaron a ridiculizarlo y a reírse de él.

Ellos dijeron: «¡Solo véanlo! Este tipo se ha vuelto un Vaisnava. Él ni puede costearse ropas ni tampoco tiene dinero para comer, con todo, repentinamente muestra todos esos síntomas de éxtasis; todo es para dar un espectáculo. Ellos viven para mendigar y han empezado un intempestivo festival».

Los ateos continuaron lanzando comentarios ofensivos a los devotos, pero, sin ser afectados, los piadosos devotos continuaron cantando el Santo Nombre de Krisna.

Un día, el magistrado musulmán, el Kazi, pasó por ese camino. Él escuchó el tumulto del canto del nombre del Señor acompañado por tambores, címbalos y caracolas. Él recordó la instrucción de su propia Escritura acerca de la práctica de otras religiones. El Kazi gritó: «Atrápenlos a todos; veamos qué hace su instructor, Nimai Pandit, para detenerme».

Todos los devotos huyeron por temor a los fanáticos musulmanes. Los hombres del Kazi fueron y rompieron los tambores y golpearon a los devotos, difundiendo terror. El Kasi dijo: «Parece que hoy día hay un repentino surgimiento de las actividades de la religión hindú en Nadia. Yo castigaré severamente a los responsables. Ya que es tarde y oscurece los dejaré irse, pero si veo todo esto de nuevo, los convertiré a todos al Islam».

Todos los días, el malvado Kazi enviaría a sus hombres a patrullar la ciudad en busca de algún kirtan. Los devotos se sintieron abatidos y se escondieron, temiendo una violenta represalia por parte del Kazi y sus hombres.

Los envidiosos ateos se pusieron del lado del Kazi. Ellos comentaron: «El nombre de Hari debe ser cantado en la mente. ¿Qué Escritura le manda a alguien hacer un estrépito al cantar el nombre de Krisna? Por transgredir los mandatos védicos, ellos recibirán un castigo apropiado.

»Aparentemente, ellos no temen desacatar las normas sociales. Ese Nimai Pandit, quien actúa tan orgullosamente, ahora va a acobardarse ante el Kazi. Además, ese Nityananda, quien anda por todos lados, pronto verá el fin de toda Su diversión. Ellos se atreven a llamarnos ateos porque decimos la verdad, pero ahora finalmente Nadia se verá libre de estos charlatanes».

Por temor, los devotos no protestaron contra la prohibición del Kazi. No obstante, fueron al Señor para darle un reporte: «Hemos detenido nuestro kirtan por temor al Kazi. A lo largo de Nabadwip, cientos de sus hombres buscan por las calles y nuestras casas. Hemos venido a decirte que tendremos que irnos de Nabadwip y establecernos en otra parte, lejos de todo esto».

Sri Chaitanya se enfureció cuando escuchó que alguien estaba tratando de detener el movimiento de sankirtan. Su aspecto fue imponente, casi como el Señor Shiva al momento de la aniquilación cósmica. Como el estruendo de un trueno, Él gritó fuertemente, y al ver esta repentina transformación en el Señor, los devotos se atemorizaron y cubrieron sus oídos como si pidieran perdón al Señor por un error que hubieran cometido.

El Señor dijo: «¡Nityananda, prepárate! Vayan de inmediato a buscar a todos los Vaisnavas y reúnanlos en las calles. Yo formaré un grupo de kirtan y lo llevaré por todo Nabadwip. Hoy veremos si alguien puede hacerme algo. Ustedes verán cómo prendo fuego a la casa del Kazi. Hoy haré llover sobre todos incensantes lluvias de amor por Krisna. Hoy, los ateos van a encarar su hora final. Por lo tanto, hermanos míos, no desperdicien un momento, vayan y entreguen este mensaje a todos.

»Díganles a todos que si están deseosos de ver en acción la potencia mística de Krisna, entonces que traigan una antorcha ardiendo con ellos. Yo haré pedazos el palacio del Kazi y haré kirtan a lo largo de cada calle de Nabadwip. Toda la creación está llena de Mis devotos y en Mi presencia, ¿qué hay que temer? Vengan y pongan un alto a su angustia; vengan y reúnanse en la tarde, después de la comida».

Los devotos se dispersaron de inmediato, cada uno tomó su camino con grandes expectativas, sin preocuparse de comer o de algo más. Emocionadas pláticas llenaron todos los hogares: «Nimai pandit saldrá con sankirtan y bailará en las calles de Nabadwip».

Para los muchos miles que se lamentaban por tanto tiempo de no poder ver el baile de Nimai Pandit, estas noticias fueron la causa de un gran regocijo. Por lo tanto, todos prepararon su antorcha. Incluso si el padre había hecho su antorcha, con todo, el hijo hizo la suya.

Ellos compitieron uno con otro para hacer la antorcha más grande. Enormes barriles de aceite fueron puestos a la disposición. En esos días, Nabadwip estaba densamente poblada. El constante flujo de gente con antorchas se vertió de las casas a las calles. ¿Quién podría contar los millones de antorchas? Las mujeres, los niños y los ancianos estaban emocionados con grandes expectativas. Lentamente los grupos de devotos caminaron hacia la casa de Nimai Pandit.

Cuando el Señor Chaitanya escuchó que todos los Vaisnavas se habían reunido a Su solicitud y estaban a la puerta de Su casa, Él salió para recibirlos y empezó a organizarlos en grupos. Advaita Acharya iba a encabezar y ser el principal bailarín de un grupo, apoyado por un grupo de kirtan.  En otro grupo, Haridas fue el líder y bailarín; él también fue respaldado por un grupo de kirtan. Con todo, otro grupo iba a ser llevado por el principal bailarín que era Shrivas Pandit.

Los ojos del Señor cayeron en Nityananda, quien de inmediato dijo: «No me apartaré de Tu lado, Mi Señor. Mi único deber es estar cerca de Ti, siempre. Nunca abandonaré Tus pies de loto; ellos están arraigados en Mi corazón. ¿Qué poder poseo para bailar independientemente de Ti? Mi servicio devocional a Ti es que siempre estoy Contigo».

Cuando Sri Chaitanya vio el torrente de éxtasis que fluía de los ojos de Nityananda, Él le abrazó y le mantuvo cerca de Sí. De esta manera, todos tuvieron satisfecho su deseo. Algunos se fueron con su grupo, otros permanecieron cerca del Señor, bailando y cantando.

Ahora, por favor, escuchen atentamente la descripción de este ‘nagara-kirtan’ pues destrozará las ataduras de las reacciones kármicas. Aquí está la lista de algunos de los principales devotos que llegaron: Gadadhar Pandit, Vakresvar, Murari, Shrivas Pandit, Gopinath, Jagadish, Vipra Gangadas, Ramai, Govindananda, Sri Chandrashekhar, Vasudev, Srigarbha, Mukunda, Sridhar, Govinda, Jagadananda, Nandana Acharya y Shuklambara.

Los devotos del Señor Chaitanya son inumerables y no conozco todos sus nombres; en el futuro, Vedavyas revelará todos sus nombres en los Puranas. ¿Qué ser humano tendrá la habilidad para describir el baile del Señor con el ilimitado número de Sus asociados, sirvientes, armas y compañeros confidenciales?

Los Pasatiempos de sankirtan del Señor son únicos; nunca antes, en ninguna otra Encarnación, fueron alguna vez revelados esos Pasatiempos. La felicidad de Vishvambhar lenta y firmemente incrementó en tanto llegaba la tarde. ¿Quién podría describir el éxtasis de los devotos? Todos ellos flotaban en un océano de felicidad.

El Señor y esposo de la Diosa de la Fortuna iba a bailar en las calles de Nabadwip y quienquiera que lo viera se liberaría de toda miseria. Todas las entidades vivientes móviles e inmóviles, incluyendo mujeres, niños y gente mayor, se verían libres de todo cautiverio simplemente por ver Su baile. Pronto anocheció y los devotos perdieron toda conciencia externa en el éxtasis.

Parados en las puertas de los hogares, millones de hombres, mujeres y niños revistieron las calles, viendo moverse la masa de personas cuyo tumultuoso canto del Santo Nombre del Señor hizo eco y llenó el cosmos. Por encima de este tumulto resonó fuerte y clara la propia voz rugiente del Señor. Los devotos respondían con igual placer, cantando el nombre del Señor Hari. Entonces, mágicamente, como si hubiera habido un arreglo previo, todas las antorchas fueron encendidas al mismo tiempo.

Millones de llameantes antorchas iluminaron el cielo oscurecido, comparables solo a los millones de corazones encendidos por el gozo de la sublime dicha. Las palabras fracasan al describir la maravillosa escena. ¡Uno se hubiera confundido fácilmente, o se hubiera preguntado, si esa era una noche de luna llena o si tal vez esa era la vasta luz del día o si tal vez era que incluso Krisna Mismo había manifestado Su brahmajyoti!

El Señor reiteradamente clamó el nombre de Sri Hari y los devotos estuvieron atentos. Ellos rodearon al Señor con el grupo de kirtan. Todos los devotos estaban adornados con guirnaldas de flores alrededor de su cuello y su cuerpo estaba untado con pasta de sándalo y polvo de bermellón perfumado. Todos llevaban diversos instrumentos musicales en sus manos y lucían más poderosos que miles de leones.

El Señor miró a Su alrededor para ver a Sus entregados servidores que ansiosamente esperaban ofrecerle algún servicio. Él empezó a danzar, elevando a los devotos a enormes alturas de éxtasis. Todos empezaron a cantar fuertemente y quienquiera que vio la hermosa cara de luna del Señor fue liberado de los ardientes dolores de la existencia material.

El aspecto encantador del Señor eclipsaba el atractivo de millones de cupidos. Tengo dificultad en encontrar los símiles apropiados para describir la belleza del Señor, con todo, me aventuro a hacerlo solo por Su misericordia. De otro modo, ¿quién se atrevería a intentar una tarea tan imposible?

Él brillaba como una montaña de oro, Su cuerpo estaba untado con pasta de sándalo y a veces lucía como la luna llena cuando aparece. Sus rizados y oscuros mechones estaban decorados con guirnaldas de fragante malati; una dulce sonrisa se mantenía íntimamente en Sus labios la cual podía seguramente ganarse el corazón de todas las Musas. El tilak de sándalo con un punto rojo de bermellón claramente adornaba Su hermosa y amplia frente.

Cantando el nombre de Hari, Él levantó Sus brazos al cielo y bailó. La guirnalda de flores que alcanzaba Sus rodillas se mecía alrededor de Su cuello con cada movimiento. Sus brazos levantados relucían como finos y estrechos pilares de oro y Su cuerpo se empapó con el incesante flujo de extáticas lágrimas que cayeron de Sus ojos que son como pétalos de loto. Mientras los sentimientos extáticos incrementaban, los vellos de Su cuerpo se erizaban como una flor kadamba siempre fresca.

Sus húmedos labios rojizos eran muy exquisitos. Cuando se separaban, revelaban un conjunto simétrico de dientes blancos como perlas. Las cejas de un largo arco se extendían hasta el comienzo de Sus orejas. Sus fuertes hombros avergonzaban al rey de los elefantes y Su pecho era amplio y lleno. El cordón de bráhmana colgaba holgadamente de Su pecho. Laksmi Devi y Tulasi Devi oraban constantemente por el refugio a Sus pies de loto.

El Señor Supremo llevaba Sus finas y limpias ropas de manera muy artística. Su pronunciada nariz era aristocrática y Su cuello daba la impresión de ser como el cuello del rey de la selva, fuerte y poderoso. Su cuerpo era más alto y más dorado que el de ningún otro. Su gran cuerpo bien formado y hermosamente proporcionado brillaba como una montaña de oro. Todos le miraban y comentaban acerca de Su divina y hermosa presencia.

Los millones que se aglomeraban para esta memorable ocasión fueron muy afortunados y, no obstante su gran número, todos recibieron la bendición del Señor por ser capaces de ver la exquisita y trascendental cara del Señor. Ellos simplemente le miraron, irresistiblemente atraídos a Su belleza y espontáneamente exclamaron fuerte el nombre del Señor mientras incontrolables emociones latían dentro de su corazón.

Los ciudadanos habían decorado la entrada de su casa con árboles de plátano, ollas de agua, hojas de mango y cocos verdes. Una lámpara de gui titilaba en cada casa y un plato con ofrenda se asentaba en todo altar, con yogurt, granos y hierba durva.

Todo esto sucedió como si se hubiera obedecido el mando de una voz no vista. Afuera en las calles, hombres, mujeres y niños se vertieron para unirse a la congregación. Todos estaban embriagados con una sublime alegría, sin prestar atención a ninguna otra cosa. Viendo a los ciudadanos despreocupados abandonando su casa sin protección alguna, los ladrones pensaban para sí mismos: «Esta es una buena oportunidad para saquear las pertenencias de la gente».

Sin embargo, mientras pasaba el rato y el canto entraba en sus oídos, eso tuvo un efecto; los ladrones perdieron su tendencia a robar y se unieron a los demás, cantando alegremente el dulce y trascendental nombre del Señor Hari.

Arroz inflado y monedas fueron desparramados por las calles, arrojados por los ciudadanos mientras miraban pasar la procesión con canto. Poco después, ellos mismos se unieron a la procesión y así la marchaba creció en número.

Uno no debería considerar estas descripciones como una exageración. Esos sucesos son habituales cuando el Señor Supremo está presente. Cuando el Señor Krisna estaba en Dwaraka, el Srimad Bhagavatam describe que en el parpadear de un ojo Él hizo aparecer novecientos mil palacios todos adornados con joyas y mármol.

Además, en el Harivamsa, se describe que cuando el Señor Krisna disfrutó con los Yadus de juegos acuáticos en el oceáno salado que rodeaba Dvaraka, en un instante todo el océano se tornó en un océano de dulce néctar. Ahora que ese mismo Señor Supremo estaba presente en Nabadwip, casi inconsciente con una sublime dicha, bailando y cantando, naturalmente que ocurrieron toda clase de eventos propicios.

El mar de gente ahora avanzó hacia adelante en un lento movimiento fluido como la corriente del Ganga, que avanzaba al lado de ellos. Todos bailaron y cantaron rodeando la danzante forma dorada del Señor. Advaita Acharya, Haridas Thakur, Shrivas Pandit y otros devotos mayores del Señor dirigieron enormes grupos de devotos bailando y cantando, todos regocijándose en la dicha de la presencia del Señor. Aquellos que previamente no podían cantar, ahora cantaban con una voz melodiosa de lo más dulce.

Los mejores cantantantes rodearon al Señor: Murari, Mukunda Datta, Ramai, Govinda, Vakreshvar y Vasudev. El Señor Nityananda y Gadadhar Pandit bailaron uno a cada lado del Señor, completamente sumergidos en una dicha divina. La forma danzante y celebrante del Señor produjo asombro y felicidad en el corazón de todos aquellos que contemplaron Su dorada forma.

Esta era una escena magnífica; los bailarines avanzaban hacia adelante con movimientos rítmicos y simultáneamente millones de antorchas ardientes también se movían, sus titilantes flamas animadas en un ferviente baile. Era de noche, pero la figura danzante del Señor era claramente visible como si estuviera bañada por esa luz de la luna llena del otoño. A veces, Su cuerpo quedaba cubierto por brillantes partículas de polvo y en otras ocasiones, Él bañaba Su trascendental forma con la cascada de Sus lágrimas de éxtasis.

Los diferentes síntomas extáticos aparecieron en Su cuerpo: a veces, un temblor; a veces, una sudoración profusa, y otras, un erizamiento del vello. Estos síntomas cambiaban como las estaciones. El sonido del nombre del Señor resonó por todo el universo: «Haraye namah krisna yadavaya namah/ gopala govinda ram sri-madhusudana…» Algunos devotos bailaron por su cuenta, pero hubo muchos grandes grupos de devotos que bailaron juntos marcando el compás con las palmas de las manos. Otra maravillosa vista era la de los innumerables devotos, todos llevando antorchas y contenedores de aceite.

Nabadwip resonaba con los sonidos de un sublime alborozo, como si la morada espiritual del Señor, Vaikuntha, hubiera descendido. Ahora, los residentes de Nabadwip adquirieron las mismas características que los residentes de Vaikuntha. Todos ellos manifestaron cuatro brazos, pero debido a que estaban tan absortos en el éxtasis de cantar y bailar, ni siquiera notaron esa transformación divina de su persona. Todo estaba sumergido por la siempre creciente dicha de Vaikuntha.

Mientras pasaban por la ribera del Ganga, Sri Chaitanya bailando en el medio se veía como Krisna, el hijo de Maharaj Nanda, con una flauta en Su mano y una guirnalda de flores silvestres que se mecía alrededor de Su cuello.

Los devotos nunca habían experimentado el éxtasis del canto congregacional masivo. Ellos olvidaron su identificación corporal, sus aflicciones; bailaron, cantaron y rodaron por el suelo. Muchas personas se envalentonaron e hicieron saber públicamente su parecer. Una dijo: «¿Adónde se ha metido ese sinvergüenza Kazi? Ahora, si lo encuentro, cortaré su cabeza».

Otros gritaron los nombres de ciertas personas ateas y golpearon el piso, como si concluyeran el destino de ellas con un golpe. Algunos otros incluso corrieron en desorden tratando de localizarlas. No hubo un cálculo de cuántas personas cantaban o cuántas tocaban mridangas. Nabadwip quedó inundada con la lluvia nectárea del Krisna-prema, tanto que incluso los eternos residentes de Vaikuntha anhelaron esta dicha. Incluso, el Señor Ananta, el Señor Shiva y el Señor Brahma rara vez experimentan esta clase de júbilo.

Una dicha sublime nunca antes persenciada había descendido sobre todo el planeta, mientras el Señor danzaba con Sus asociados y devotos a lo largo de la ribera del Ganga. Todos esos lugares se volvieron muy santificados. No hubo lugar para nada desfavorable o impuro. Este fue el primer gran nagara-sankirtan del Señor. Mientras Él bailaba, Sus seguidores a Sus lados, cantaban.

«Que mi mente quede fija en Tus pies de loto, oh, portador del arco; que mi mente quede fija en Tus pies de loto».

La procesión avanzaba, pero nadie realmente sabía adónde iban. Solo hubo un resonante y omnipenetrante estruendo del nombre del Señor Hari que atravesaba las cubiertas del mundo material.

Los semidioses con sus asociados vinieron para obtener darshan del Señor. Cuando vieron allí a Gauranga, ellos, como seres humanos, también quedaron colmados de un júbilo trascendental. Para evitar ser identificados, vestidos como seres humanos, se mezclaron con la multitud y con placer se unieron al canto y el baile.

Todos los semidioses estuvieron presentes: Brahma, Shiva, Varuna, Kuvera, Indra, Yamaraj, Soma, etc. Conscientes de que todos los presentes experimentaban éxtasis trascendental, acompañaron a los devotos deseando cada vez más la asociación del Señor. Los humanos y los semidioses cantaron juntos el Santo Nombre del Señor.

Mientras la procesión pasaba por las incontables bellamente decoradas casas, mercados y grandes plazas, uno podía entender que Nabadwip era una ciudad muy bien poblada y opulenta. Fue imposible contar la gente que vivía allí. Parecía que, debido a que el Señor Supremo tuvo que descender allí, Él había hecho los arreglos para que mucha, mucha gente viviera allí y participara en Su movimiento de sankirtan. Incluso el número de damas, quienes estaban cantando, fue tan numeroso que hubiera sido vano contarlas.

Todos los que vieron al Señor bailando y cantando como un relámpago dorado, no pudieron contener su corazón y emociones. Incluso aquellos que tenían un corazón de piedra fueron conmovidos hasta las lágrimas y cayeron al suelo al recibir la lluvia de misericordia sin causa del Señor y al escuchar los suspiros y los sollozos del éxtasis sublime de Sus devotos. Mientras el Señor bailaba, constantemente repitiendo el nombre del Señor Hari, la guirnalda de flores en Su hermoso cuello se mecía impetuosamente.

Su belleza dejaba sin aliento a uno: la manera en que el cordón de bráhmana colgaba despreocupadamente sobre Su hombro, el dhoti bellamente plisado, Su dorada figura cubierta con fino polvo brillante. Las lágrimas fluían sin restricción desde Sus ojos de loto como el lánguido fluir del Mandakini Ganga.

¿Quién se hubiera preocupado de ver la luna después de haber visto la cara del Señor que es como un loto floreciente? La delgada línea de líquido que fluía incensamente de Su nariz lucía como un fino collar de perlas blancas. Sus lustrosos rizos negros, enlazados con las guirnaldas alrededor de Su cabeza, presentaban una agradable vista.

Los devotos oraron: «Oh, Señor, por favor, concédenos este único deseo: que podamos contemplar este Pasatiempo dentro de nuestro corazón, nacimiento tras nacimiento». De esta manera, los devotos estuvieron pidiendo bendiciones del Señor mientras el Señor continuaba Su extraordinario Pasatiempo de bailar, rodeado por Sus íntimos asociados. El Señor sabía cómo inspirar a los devotos para que participaran y Él bailaba reciprocando con el humor y el movimiento de los devotos. El Señor de Vaikuntha bailó mientras los devotos cantaban: «Todos ustedes, vengan y canten el nombre de Hari! Desechen su temor, pues el Santo Nombre, incluso aunque no sea cantado puramente, los liberará del temor a Yamaraj».

Con humildad, el autor describe, poéticamente, al Señor Chaitanya mientras bailaba.

El Señor Vishvambhar, el Señor del Universo, bailó a lo largo de la ribera del Ganga. Los devotos ávidamente se cubrieron con la tierra que llevaba las huellas de Sus pies de loto. Maravillosos síntomas extáticos se manifestaron en Su persona y lágrimas de néctar cayeron en cascada de Sus ojos. Con una voz como el estruendo de trueno, Él cantó el nombre del Señor Hari. Sonriendo dulcemente, levantó Sus brazos y cantó.

Su dorada forma era mucho más encantadora que la de Cupido. Vestido encantadoramente, Su rizado cabello negro estaba decorado con frescas y fragantes guirnaldas de flores. Al ver esa belleza, la mente se ve afectada como si estuviera aquejada por las cinco amorosas flechas de Cupido. Con completa dicha, Vishvambhar se movía en una incansable danza, embriagado por el Santo Nombre. Su belleza era realzada por estar adornada con pasta de sándalo.

La guirnalda alrededor de Su cuello hacía par con Sus inspirados movimientos de amor. El arco de Sus cejas era como el arco de Cupido que arrojaba flechas de hechizo. Sus dientes eran de un blanco puro y relucientes como perlas. Su benigno rostro era un océano de misericordia.

¿Cómo puede uno describir los muchos cientos de emociones extáticas que se manifestaron en el Señor? A veces, Él temblaba, otras, transpiraba, y a veces las lágrimas caían de Sus ojos como lluvia. En ocasiones, curvaba Su cuerpo en tres sitios como Krisna y parecía tocar la flauta con Sus dedos.

Él se movía como un elefante loco, el centro de atención para cada ojo. Su cordón de bráhmana decoraba Su amplio pecho, como si Ananta Shesha hubiera tomado esa muy delgada forma para servir a Su Señor. El Señor Nityananda, Gadadhar Pandit y todos los íntimos devotos bailaban a Su lado y cada vez que ellos miraron al Señor, ellos vieron que el Señor les devolvía una sonrisa.

Por cantar el nombre del Señor, el Señor Shiva enloquece y, olvidándose de Sí Mismo, se tambalea, desnudo. El Señor Chaitanya está bailando en las calles de Nabadwip, llevando a cabo el canto congregacional del Santo Nombre.

Laksmi Devi, la Diosa de la Fortuna, cautivada por la hermosa vestimenta y apariencia del Señor, anhela constantemente tocar y decorar los negros bucles rizados de este Señor Supremo, quien ahora, absorto en cantar y bailar, rueda en el polvo con éxtasis. Siguiéndolo están Sus devotos llevando millones de flameantes antorchas que iluminan el mundo como la luna llena; ni un alma presente pudo abstenerse de cantar el Santo Nombre del Señor. Este prodigio nunca lo había presenciado Nabadwip —los residentes simplemente se miraban uno al otro y cantaban: «¡Haribol!»

El Señor Nityananda siempre estaba al lado de Vishvambhar y, conociendo cada humor Suyo, capturaría al Señor en Sus brazos para sujetarlo cuandoquiera que Él se desmayaba en éxtasis. Una vez, mientras Nityananda le sostenía, Vishvambhar lentamente se sentó en una pose meditativa y alegremente palmoteando Sus costado izquierdo, empezó a cantar fuertemente: «¡Hari! ¡Hari!»

Luego, empezó a decir con la inocencia de un niño: «Soy el Señor Supremo, Narayan; Yo maté a ese demonio Kamsa, y engañé a Bali Maharaj. Construí ese puente sobre el océano hacia Sri Lanka y maté al demonio Ravana; soy Ramachandra».

De esa manera, reveló Su verdadera Suprema identidad. No todos entienden esta inconcebible verdad oculta pues es inconcebible a la mente humana. Con todo, al siguiente momento, el Señor cambió por completo Su humor y dijo con la mayor humildad y mansedumbre: «Oh, Señor, por favor, otórgame devoción por Tus pies de loto».

Incluso si Él pusiera el dedo gordo de Su pie en Su boca, en cualquier forma que el Señor actuara, robaría la mente de uno. El Señor de Vaikuntha, Vishvambhar, estaba bailando a lo largo de la ciudad de Nabadwip. Realmente, esta ciudad es la Svetadwip del mundo espiritual —en los Vedas, esto será explicado—. Entre incontables mridangas, caracolas y címbalos y el canto del Santo Nombre, el Señor bailó como la joya principal de una corona.

¡Todas las glorias al canto en congregación! ¡Todas las glorias a Vishvambhar! ¡Todas las glorias a los devotos del Señor! Adondequiera que miro, veo a Sri Vishvambhar ahogando a todos en el océano de néctar del Krisna-prema.

     La procesión a veces se movía rápido, a veces era muy lenta, dependiendo en cuánto tiempo bailaba el Señor en un lugar. El canto era jubiloso y hacía eco en la morada espiritual de Vaikuntha. El Señor, el centro de atención para todos, se movía como un león embriagado con el Santo Nombre. La procesión pasó por muchos lugares y procedió hacia Simuliya. Nadie estaba cansado; millones cantaba y bailaban y un millón de flameantes antorchas hizo difícil discernir si era de noche o si era mediodía.

La gente le daba la bienvenida a la procesión, con flores y decoraciones en las puertas. Mientras pasaban por cada casa, los semidioses hacían llover un confeti de fragantes flores.

La Madre Tierra estaba emocionada con éxtasis mientra el Señor caminaba y bailaba sobre Ella. Ella quiso que el Señor caminara sobre la más suave de las superficies de modo que parecía que ella había reunido y desparramado flores para cubrir el camino, el cual semejaba su muy delicada piel.

Shrivas, Advaita y Haridas estuvieron bailando en sus propios grupos, adelante del Señor Vishvambhar. Mientras la procesión entraba a cada nueva localidad, la gente dejaba su casa, corriendo para ver al Señor. Ellos olvidaron los miembros de su familia y todo otro deber, en el ansia de ver la beatífica cara de luna del Alma Suprema de la creación entera. Sin comprenderlo conscientemente, todos fueron automáticamente atraídos al canto congregacional.

Prácticamente sin notarlo, todos quedaron embriagados con el Santo Nombre. Ellos empezaron a manifestar los síntomas de una alegría trascendental. Algunos rodaron por el suelo, algunos produjeron sonidos con su boca como si tocaran un instrumento musical y otros abrazaban a cualquiera que se encontraron. Ellos estaban tan ebrios por el canto y el baile que muchos ofrecían postradas reverencias, cayendo al suelo como varas. Otros, atraparon los pies de los devotos, llorando con éxtasis.

Se podían escuchar muchos comentarios de diferentes personas.

Una dijo: «Yo soy este Nimai Pandit. He sido asignado para liberar al mundo entero».

Otra comentó: «Soy un Vaisnava de Svetadwip».

Una más, comentó: «Soy un eterno residente de Vaikuntha».

Alguien más, dijo: «¿Dónde está ese sinvergüenza Kazi? Aplastaría su cabeza si pudiera poner mis manos en él».

Incitado por esos comentarios, alguien corrió como si tratara de capturar a un ateo. Ellos trepaban árboles y luego, saltaban, enojadamente gritando: «¡Soy la muerte personificada para una docena de ateos!»

Otra dijo: «¿Puedes escucharme, oh, Dios de la Muerte? Díme, ¿dónde estás, hijo del Dios del Sol? El Señor de Vaikuntha, apareció como el hijo de Sachi y ahora está aquí, cantando y bailando. Él ha abierto de golpe las compuertas del Santo Nombre.

»El Santo Nombre ha investido al Dios de la Muerte, Yamaraj, con el nombre de Dharmaraj —el mantenedor de los principios religiosos—; el Santo Nombre salvó de las fauces de la condenación al peor de los pecadores, Ajamil, y ahora el Señor Mismo lo está distribuyendo libremente. Incluso, aun aquellos que no cantarían el Santo Nombre, por fin ahora pueden escucharlo y cosechar así un ilimitado beneficio trascendental.

Chitragupta, quien registra las acciones buenas y malas de la vida de una persona, debe ser informado que sus registros van a ser desechados. Si desobedece, una severa acción debe ser tomada contra él pues ahora toda entidad viviente será liberada.

Varanasi se ha vuelto una de los más importantes lugares de peregrinación debido a que, allí, el Señor Shiva canta continuamente el Santo Nombre de Krisna. Los devotos más puros, los residentes de la morada espiritual, siempre cantan el Santo Nombre. El Señor Shiva se ha vuelto adorable para todos los semidioses y seres humanos debido a que en todo moyflmento está ocupado en saborear el dulce néctar del Santo Nombre.

El Nombre estaba ahora siendo escuchado por toda entidad viviente. Inspirados así, los devotos le advirtieron a todos los ateos que desecharan sus malvadas costumbres y emprendieran la adoración del Señor Vishvambhar y el canto del Santo Nombre. Si ellos se rehusaban, serían destruidos. Ahora los devotos enérgicamente desafiaban a los ateos a venir y atreverse a frenar su canto del Santo Nombre de Krisna. Con los puños golpeaban la tierra con gran fuerza como si golpearan a un obstinado ateo hasta hacerlo papilla. Los efectos de cantar el Santo Nombre los habían enloquecido tan maravillosamente que eran inconscientes de sus palabras y acciones.

Cuando los ateos vieron que los ciudadanos de Nabadwip habían enloquecido con éxtasis, empezaron a sumergirse internamente en el odio y la envidia. Ellos se juntaron y conspiraron. Se juntaron y empezaron a conspirar. Ellos dijeron: «Si el Kazi llegara ahora mismo, me gustaría ver hacia dónde correría ese Nimai Pandit. ¿Qué le sucedería a toda su fanfarria de baile y canto? ¿Dónde esconderían sus árboles de plátano, hojas de mango y el resto de su decoración? Tan pronto como el Kazi escuche su gran alboroto y vea sus antorchas encendidas, de inmediato vendrá y ellos tendrán que saltar al Ganga para escapar de su ira».

Uno de ellos dijo: «Entonces, yo me pondré cerca de un grupo y en la estampida ataré juntos sus cuellos». Otro dijo: «Vayamos entonces e informemos al Kazi». Alguien objetó esto, diciendo: «No veo lógica en hacer eso». Otro, duramente expresó su punto de vista: «Solo puedo ver una cosa lógica por hacer. Vayamos todos juntos hacia esos sentimentalistas y gritemos fuertemente: “¡El Kazi y sus hombres están aquí!” Entonces, ellos se dispersarán rápidamente». De esta manera el envidioso corazón de los ateos ardía, mientras los devotos flotaban en las nubes del canto y el baile extáticos.

Los devotos lucían tan brillantes, adornados con pasta de sándalo y guirnaldas de flores. Ellos estaban tan completamente absortos en el Santo Nombre que se olvidaron de todo mientras el sankirtan procedía hacia Simuliya.

Mientras los devotos cantaban y bailaban, el Señor también cantaba y bailaba justo en medio de ellos. Las actividades de los devotos incrementaban el éxtasis del Señor. Nadie podía acabar de entender cuánto líquido contenían los ojos de loto del Señor.

Incesantes lágrimas corrían en riachuelos de un líquido puro y nectáreo. A veces, tanto temblor le sobrevenía al Señor que Él yacía incontrolable sobre el suelo. Incluso Nityananda Prabhu se lamentaba porque no podía mantenerlo calmo. Cuando en el pináculo de Su éxtasis el Señor caía inconsciente, entonces, por un largo rato, ninguna fuerza vital podía detectarse en Él. Esto era la maravilla de las maravillas.

Emocionadas conversaciones ocurrían entre los ciudadanos. Ellos dijeron: «Esta persona debe ser el Señor Supremo Mismo, Narayan». Alguien dijo: «Él se parece mucho a Narada o a Prahlad o incluso a Sukadev Goswami». Otro respondió: «Quienquiera que sea, Él ciertamente no es un ser humano ordinario». Los más críticos y analíticos dijeron: «En verdad, es un gran devoto». Cada uno comentó conforme a su nivel de entendimiento.

Nimai no prestaba atención a nada. Estaba absorto en el éxtasis del Santo Nombre, mientras levantaba Sus brazos cantando: «¡Hari bol! ¡Hari bol!». Alrededor, todos, por escuchar al Señor, se sentían irresistiblemente atraídos a Él y todos hacían eco fuertemente al nombre del Señor Hari. Cualquier dirección que el Señor escogía, toda la congregación tomaba esa ruta. Ahora, el Señor estaba encabezándose hacia la casa del Kazi. El tumultuoso sonido del canto y la fiesta llegó a ser claramente audible a los internos del palacio del Kazi.

Cuando el Kazi escuchó el fuerte clamor del canto, preguntó: «¿Escuchan el sonido de música y canto? ¿Es eso una fiesta de casamiento o de una extraña encarnación de seres raros? ¿Los hindúes desobedecieron mis órdenes y empezaron de nuevo sus prácticas afuera en las calles? Vayan rápidamente y averiguen todos los detalles, después de que regresen con información, yo iré personalmente».

Los espías del Kazi salieron de inmediato y llegaron al lugar de la escena del congregacional y masivo kirtan. Ellos se sintieron intimidados al ver la gran masa de gente gritando: «¡Maten al Kazi!» Murmurando versos del Koran para protegerse, huyeron con pavor.

Ellos llegaron corriendo hasta donde se encontraba el Kazi y hablaron con rapidez atorándose: «¿Qué hacemos aquí? Huyamos pronto. Ese Nimai Acharya está llegando con miles y miles de hombres. Ellos portan miles y miles de flameantes antorchas, y todos cantan el nombre de su Dios hindú. Los ciudadanos han decorado sus casas y las entradas para dar la bienvenida a esta inmensa e increíble procesión. El sonido de su canto es tan fuerte que temí que mis tímpanos se rompieran.

»Nunca ví una escena como esta. Incluso la llegada de un monarca real nunca atrajo esas increíbles multitudes. Nimai es su líder, bailando en medio, y todos simplemente le siguen. Los cantantes que fueron atacados el otro día, también están allí. Todos están gritando: “¡Maten al Kazi!” Nimai es el líder de ese grupo, que anima a todos. Me pregunto por qué ese hombre bráhmana llora tanto. Sus lágrimas brotan como dos ríos».

El otro espía reportó: «Yo creo que ese bráhmana tiene un pariente en algún lugar distante, de manera que llora en separación». Otro respondió: «Temo hasta mirar a ese bráhmana; parece que viniera a devorarnos a todos». El Kazi dijo: «Realmente, ¿es ese Nimai Pandit? Tal vez Él está yendo a casarse. No puedo imaginar que alguien trate de ignorar mis órdenes. Si lo hacen, los convertiré al Islam». Mientras ellos discutían, el sonido del kirtan se volvía cada vez más cercano.

La enorme masa congregada llegó a la localidad del palacio del Kazi. La joya principal de todos ellos, el Señor Vishvambhar, los dirigía mientras danzaba. El sonido del canto de ellos resonaba por el universo entero, haciendo eco en las bóvedas de los planetas superiores, intermedios e inferiores. El canto se volvió intolerablemente fuerte para el Kazi y sus hombres y ellos se dieron prisa para escapar, temiendo lo peor para ellos mismos. Eran como ratones corriendo para ponerse a salvo de las fauces de una serpiente. Sin embargo, en el ajetreo y la conmoción, se confundieron y perdieron el camino.

Muchos de los hombres del Kazi se quitaron su turbante, enredaron la tela sobre su cabeza para no ser reconocidos y se unieron al baile, pero con un corazón temeroso y palpitante. Los barbados compatriotas del Kazi bajaron la cabeza, ocultando sus grandes barbas, temerosos.

Había tantísima gente que hubiera sido imposible que alguien conociera a los demás por cara y, aparte de eso, la gente estaba tan emocionada que eran inconscientes de su propia persona. Todos estaban completamente embebidos en el canto y el baile.

El Señor Vishvambhar se detuvo ante las puertas del palacio del Kazi. Su creciente ira era visible, y con una voz como de trueno dijo: «¿Dónde está ese Kazi, revoltoso creador de problemas? Justo en este momento, tráiganmelo y cortaré su cabeza. Borraré toda la raza yavana de la faz de la Tierra, como lo hice previamente. Rompan y destrozen todo. ¡Rompan todo! ¡Rompan todo!»

Esas fueron las órdenes del Señor Supremo. ¿Quién podía desobedecer? La congregación ya estaba eufórica e embriagada por asociarse con el Señor Chaitanya y el Santo Nombre, de modo que esa orden del Señor fue de inmediato puesta en acción con gran entusiasmo.

La congregación saqueó la propiedad entera. Fueron por la casa e indiscriminadamente rompieron todo lo que encontraron a su paso. El jardín quedó inerte y devastado como después de un huracán. Los árboles de plátano yacían desarraigados, las ramas rotas colgaban de los árboles de mango, el jardín de flores yacía derribado por el suelo.

Cientos de miles de gentes invadieron los cuartos del palacio y los terrenos. A lo largo de toda la acción la congregación cantaba el nombre de Hari!. El Santo Nombre fue su compañero constante. Ellos acentuaron todo movimiento con el nombre del Señor Hari.

Entonces, el Señor Visvambhar dijo: «Ahora quemen todo. Pónganle fuego a la casa; que el Kazi y todos sus hombres ardan hasta morir. Deseo ver qué me hace su rey. Deseo ver quién tiene la audacia de detenerme. El Dios del Tiempo y la Muerte son Mis devotos servidores. Ellos fueron creados mediante Mi mirada sobre la naturaleza material. Propagar el canto congregacional del Santo Nombre es el principal propósito de Mi advenimiento. Tanto como alguien trate de presentar oposición, así le aniquilaré.

»Sin embargo, aun si el más bajo de los pecadores participa en el canto del nombre del Señor, entonces, él será recordado por Mí y salvado. Por otra parte, si las personas practican austeridades, la renunciación, el estudio de los Vedas y el yoga, pero no se unen al movimiento de sankirtan, entonces, ciertamente ellas perecerán. De modo que, no teman, pongan fuego a la casa. Haré que toda la raza de los Yavanas sea completamente devastada».

Cuando los devotos vieron la ira del Señor, ellos cayeron de rodillas y levantaron sus brazos orando al Señor: «Una de Tus principales expansiones es el Señor Sankarsan; Su ira jamás se manifiesta inoportunamente. Cuando llega el momento para la destrucción del mundo material, entonces aparece Rudra como la expansión y la encarnación del Señor Sankarsan. Después de que Rudra termina su labor de aniquilación, pralaya, entonces, él retorna a Tu cuerpo trascendental.

»La tarea de aniquilar es llevada a cabo por la expansión de Tu expansión, de modo que, si Tú estás enojado, ¿quién puede contener Tu ira? Los Vedas te glorifian como “sin ira y eternamente bienaventurado”; nuestro corazón no puede verte minimizar la declaración védica. Incluso el Señor Brahma nunca atrae Tu ira. La creación, la manutención y la aniquilación del mundo material son simplemente Tus Pasatiempos trascendentales.

»Hoy, has reprendido suficientemente al Kazi y si la siguiente vez él hace algo contra Ti, entonces, podrás destruirlo. ¡Todas las glorias al Señor Vishvambhar, el Señor Supremo de todos los señores! ¡Todas las glorias al Señor Gaurasundar, el Señor del Universo y el Señor de Laksmi Devi, y quien descansa sobre el Señor Ananta Shesha!»

El Señor Chaitanya sonrió después de escuchar esas selectas oraciones, y luego, cantando de nuevo el nombre de Hari, disfrutó el éxtasis de bailar. El Kazi había sido reprendido justamente y el Señor se apaciguó sabiendo que el canto congregacional público continuaría. Ahora, Él llevó la procesión de regreso hacia la ciudad.

De nuevo comenzaron el canto y el baile, con los mismos previos júbilo y euforia. Una vez más la alegría llenó la atmósfera. Los devotos ahora estaban libres de temor o de verse inhibidos. Ellos cantarían el nombre de su amado Señor Krisna en cualquier momento, en cualquier lugar.

Los ateos fueron sometidos y su ánimo quebrantado. Por otro lado, los devotos se sentían victoriosos y jubilosos. De nuevo se sumergieron en el éxtasis del canto y el baile. Ahora todos los devotos fueron adelante, bailando y cantando, y el Señor vino desde atrás. El Señor Brahma, el Señor Shiva, el Señor Ananta y todos los semidioses se divirtieron participando en el canto congregacional.

La procesión entró a la localidad de los comerciantes quienes negociaban con caracolas y otros artículos similares. Todos los residentes salieron con sus mejores ropas y le dieron la bienvenida a la congregación con los necesarios rituales védicos conocidos como “purna kumbha”. Había flores desparramadas sobre las calles y lámparas fueron encedidas en cada casa.

Luego, la congregación pasó por la localidad de los tejedores. Un gran sonido de júbilo y canto del nombre del Señor le dio la bienvenida al grupo de sankirtan que se acercaba. Ellos disfrutaron su bien merecida victoria sobre el despotismo. El Señor Chaitanya se sintió muy feliz al ver que todos estaban cantando el Santo Nombre del Señor.

Danzando con locura extática, el Señor Chaitanya llegó a la casa de Sridhar, quien vivía en una pequeña choza en ruinas, prácticamente sin posesión alguna. Afuera de su puerta había un abollado y viejo recipiente metálico para agua. La vasija había sido reparada tantas veces que incluso un ladrón no pensaría en llevársela. El Señor estaba danzando en frente de la casa de Sridhar, cuando vio que la vieja vasija estaba llena con agua. El Señor Supremo, Vishvambhar, deseando enseñar a la sociedad humana cuánto ama y cuida a Sus devotos, tomó el desgastado y viejo recipiente con agua y procedió con gran satisfacción a beber de él. Incluso si alguien hubiera querido detener al Señor, ¿quién podría hacerlo? Cuando Sridhar vio lo que Visvambhar estaba haciendo, fue corriendo, exclamando: «¡Oh, muerte, estoy acabado! ¡Has venido a mi casa para destruirme!» Al decirlo, Sridhar, la personalidad más santa, cayó desmayado en el suelo a causa de una gran perturbación espiritual.

Vishvambhar, con la mayor satisfacción, dijo: «Hoy todo Mi ser se ha purificado. Ahora, finalmente, he alcanzado devoción por los pies de loto del Señor Krisna, simplemente por beber agua de la vasija de Sridhar». Diciendo esto, el Señor derramó lágrimas de éxtasis divino.

Mediante este Pasatiempo, el Señor le enseñó al mundo que por beber agua del recipiente de un devoto puro, uno inmediatamente desarrolla apego por los pies de loto del Señor Krisna.

En el Padma Purana, Adhi-khanda 31.112, se declara: «El devoto sabio, que está deseoso de purificarse completamente de toda reacción pecaminosa, específicamente debe acercarse a un Vaisnava puro y mendigar los remanentes de su comida. Si esto no está al alcance, entonces, por lo menos debe mendigar algún remanente de su agua o beber el agua que ha lavado sus pies».

Los devotos empezaron a llorar con gran alegría, cuando vieron al Señor Supremo manifestar esa misericordia y especial afecto hacia Su devoto. Nityananda, Gadadhar, Advaita y Shrivas cayeron al suelo y empezaron a rodar con lágrimas. Haridas, Gangadas, Vakreshvar, Chandrasekhar, Murari, Mukunda, todos empezaron a llorar. Govinda, Govindananda, Srigarbha, Sriman, Kashishvar, Sri Jagadananda y Rama, todos empezaron a llorar. Jagadish, Gopinath, Nandana Acharya, Shuklambar, Garuda y muchos otros, también fueron incapaces de contener su emoción espiritual. Millones de personas agarraron su cabeza, lloraron y exclamaron: «¡Oh, mi Señor, oh, Señor del desamparado!». Ellos rompieron en llantos de alegría y gritaron el dulce nombre de Krisna.

Soy incapaz de describir lo que sucedió en la casa de Sridhar. Su casa llego a ser el sitio de una bendita manifestación de la forma más excelsa del éxtasis espiritual, Krisna-prema. Todo el universo se regocijó con el canto del Santo Nombre de Krisna. Gaurachandra sonrió benignamente —Su misión se había logrado.

Simplemente contemplen la gloria de la devoción de Sridhar; el Señor Supremo manifiesta Su más grande afecto por Sus devotos. El Señor, con infinito placer, bebió agua con la vasija metálica de Sridhar; una vasija con muchas reparaciones y abolladuras, usada para muchos propósitos.

El Señor disfrutó beber de ese recipiente debido a que estaba bebiendo la trascendental devoción de Sridhar, de modo que el agua ordinaria fue transformada de inmediato en ambrosía divina. Así, el Señor enseñó que todo en relación a un devoto puro es trascendental.

El Señor Supremo, por otra parte, ignora la valiosa vasija para agua, cuajada de gemas, de un materialista insolente. Él acepta cualquier ofrenda de Su devoto entregado, independientemente de cualquier regla o regulación de la ofrenda. Si el devoto no tiene sino solo un poco de comida ordinaria, entonces Él por la fuerza se la arrebata, como lo manifestó en Dvaraka, con Sudama Vipra. Así, vemos que el Señor Mismo se vende a Sus devotos.

Cuando los Pandavas fueron desterrados al bosque, el Señor Krisna saboreó allí una sencilla ofrenda de vegetal de hojas de Yudhistir Maharaj. Los devotos puros son un padre, una madre, una esposa y unos hermanos para Krisna. El Señor Krisna ve a Sus devotos entregados como Sus propios familiares y amigos, y no diferentes a Él Mismo. El Señor Krisna se manifiesta conforme al deseo y melosidad de Su devoto puro. Él se vuelve su propiedad y así permite que para esos devotos puros Él sea un objeto de compra y venta.

Todas las Escrituras han descrito esta maravillosa cualidad del Señor Krisna: Él especialmente favorece a Sus devotos puros y siempre está personalmente protegiéndolos de toda calamidad.

Uno debe ver la magnánima posición de un devoto puro y ser así inspirado para desarrollar un apego espiritual por Krisna. La posición del sirviente del Señor Krisna nunca deber ser vista con menosprecio. El Señor Krisna, el Supremo, nunca acepta como sirviente Suyo a una persona de poca valía espiritual.

Después de haber llevado a cabo sus deberes prescritos por muchos millones de vidas, llevando una vida piadosa de no violencia y humildad, y orando constante y sinceramente al Señor Supremo, una persona recibe la oportunidad de beber a sorbos el agua del Ganga y de cantar el Santo Nombre del Señor Narayan al momento de la muerte. Esto ciertamente le otorgará la liberación de todo cautiverio material; solo entonces esa persona será bendecida para volverse un sirviente del Señor Krisna.

Todos los comentadores del Bhagavatam han señalado claramente que las almas liberadas pueden aceptar cuerpos adecuados para ocuparse en el servicio devocional al Señor Supremo, quien lleva a cabo Pasatiempos trascendentales. Por lo tanto, la posición de un devoto es casi igual a la del Señor Mismo, y el Señor siempre ve a Sus devotos en una posición más excelsa que incluso la de Él Mismo.

Los innumerables elogios que han sido compilados desde épocas inmemoriales acerca de las divinas excelencias de un devoto puro son descripciones insuficientes.

El Señor Shiva y el Señor Brahma se sienten muy felices en ser llamados sirvientes del Señor Krisna, y Ananta Shesha siempre anhela ocuparse en servir al devoto puro. Aunque los devotos puros son casi iguales al Señor Mismo, ellos todavía desean continuamente ocuparse en servirle con afectuoso apego.

Advaita Acharya es uno esos elevados devotos. Muchas personas no conocen Su verdadero humor y devoción, de manera que se disgustan cuando se le glorifica como un devoto del Señor Chaitanya. Sin embargo, incluso el Señor Krisna Mismo se siente enormemente complacido cuando alguien lo llama ‘devoto’, pues quien sino el Señor conoce perfectamente bien la gloria de un devoto puro.

Los pecadores más abominables se proclaman como ‘Dios’ esperando asegurarse de manera regular un estómago lleno. Rodeándose de una multitud estúpida, el impostor posa como el Señor del universo. Aunque el cuerpo de ese engañador es solo una comida apta para perros, él es engañado por la energía externa del Señor Vishnu al pensar que él es el Controlador Supremo.

Ahora solo contemplen la opulencia del Señor de todos los señores, el Señor Gaurachandra; simplemente por Su deseo, millones de personas concurrieron con millones de antorchas ardientes para empezar una marcha histórica contra la opresión. Todo el camino, ellos fueron saludados con pórticos decorados y una lluvia de confeti floral por parte de los ciudadanos celestiales.

Es difícil entender la transformación que tuvo lugar en el Señor después de que bebió agua del recipiente de Sridhar. Todos los devotos empezaron a derramar lágrimas de alegría al ver la especial misericordia que el Señor Supremo había concedido a Su devoto puro.

Sridhar, atónito, con los ojos llenos de lágrimas y sosteniendo con completa humildad paja entre sus dientes, se arrodilló ante el Señor cantando Su Santo Nombre y dijo: «¿Qué has hecho mi Señor, de qué agua has bebido?»

Sin embargo, la dicha de Vishvambhar fue irrefrenable después de haber bebido agua del recipiente de Su devoto; Él bailó en éxtasis rodeado por todos Sus asociados quienes cantaron y bailaron junto con Él. Nityananda Prabhu y Gadadhar Pandit eran siempre como dos joyas que adornaban cada lado del Señor.

La fortuna de Sridhar fue en verdad tan grande que incluso el Señor Shiva y el Señor Brahma en su aprecio se emocionaron y lloraron de alegría. El Señor Supremo, Sri Chaitanya, no es alcanzable mediante la riqueza, la fama o la erudición, sin embargo, Él queda cautivado por la devoción pura. Después del Pasatiempo de beber agua, el Señor se dirigió de la casa de Sridhar a la ciudad.

Nabadwip se volvió el lugar más santificado en toda la creación ya que el Señor Chaitanya y Sus asociados bailaron y cantaron en el éxtasis del Santo Nombre. Los extremos cóncavos del universo hicieron eco con el sonido único del Santo Nombre.

El divino júbilo que experimentan Shukadev Goswami, Narad Muni, el Señor Shiva y otros cuando escuchan el Santo Nombre, ahora lo experimentaron los residentes de Nabadwip mientras el Señor y Sus asociados pasaban a través de las diferentes localidades de la ciudad. Aunque el kirtan ocurrió por toda una noche, no deberíamos suponer que esto ocurrió una sola noche. Más bien, sin saberlo nadie, varias yugas pasaron dentro de esa sola noche.

Para el Señor Chaitanya, el Señor Supremo, nada es imposible de lograr. Un simple fruncimiento de Sus cejas aniquila el universo entero. Solo las almas más afortunadas y piadosas pueden comprender esas verdades ocultas acerca del Absoluto. Ciertamente, un especulador mental nunca es elegible para recibir esas revelaciones.

Profiriendo fuertes y estruendosos gritos de alegría, la gente de la ciudad quedó embelesada más allá del entendimiento con el bello bailar del Señor Chaitanya y el abundante flujo de néctar divino proveniente del canto del Santo Nombre.

La gente agradeció a Madre Sachi por llevar en su vientre un hijo como el Señor Chaitanya y bendijo a Jagannath Misra por ser un buen padre para el Señor. Por la buena fortuna que había descendido sobre ellos como residentes de Nabadwip, se sintieron más que agradecidos. Todos desearon que esa noche nunca terminara y que el Señor continuara Sus Pasatiempos por muchos yugas.

Estos Pasatiempos del Señor ni tienen comienzo ni fin. Ellos se manifiestan y después de un cierto tiempo, desaparecen. El Señor se manifiesta a Su devoto conforme al deseo y el humor del devoto.

El Srimad Bhagavatam (3.9.11) declara: «¡Oh, Señor Supremo, quien eres glorificado con versos selectos! Eres tan misericordioso con Tus devotos que te manifiestas en esa eterna forma particular de trascendencia Tuya en la cual ellos siempre meditan».

Incluso hasta este día, Sri Chaitanya está llevando a cabo Sus eternos Pasatiempos y aquellos que son puros de corazón pueden verlos. El Señor desciende solo para complacer a Sus devotos. Alguien puede ejecutar austeridades y sacrificios por millones de vidas, pero sin servicio devocional, todo su empeño es inútil. El servicio devocional es servir al devoto puro del Señor: ese es el veredicto de todas las Escrituras.

Ofrezco mis reverencias a Sri Nityananda. Todas las glorias a Él, pues solo por Su misericordia puede alguien glorificar a Sri Chaitanya. Muchas personas ven a Nityananda de diferentes maneras. Algunos dicen que Él es Balaram, que Él es muy querido a Sri Chaitanya o que Él es la expansión del omnipotente Señor. Muchos dicen que no saben o entienden quién es realmente.

Cada quien ve a Sri Nityananda conforme a su propia realización particular. Quienquieraque sea Nityananda, Él es muy especial a Sri Chaitanya; que Sus pies de loto sea el único tesoro de mi corazón.

Yo pateo la cabeza de cualquier persona pecaminosa que desdeña las glorias del Señor Nityananda y se atreve a criticarlo.

Ofrezco mis reverencias a los pies de loto de los queridos devotos del Señor Chaitanya, de manera que Él pueda convertirse eternamente en mi Señor y amo.

Puedo conocer a Sri Nityananda solo por la misericordia de Sri Chaitanya y puedo llegar a conocer a Sri Chaitanya solo si Sri Nityananda lo revela a mí.

Gaurachandra es Sri Ram y Nityananda es Laksman. Gaurachandra es Krisna y Nityananda es Sankarsan.

Nityananda posee el poder para satisfacer completamente a Sri Chaitanya con Su trascendental servicio, y los íntimos asociados de Sri Chaitanya tienen pleno conocimiento de la extraordinaria posición de Nityananda, pero a veces se puede ver que un devoto excelso está en desacuerdo o riñe con otro devoto. Esto es trascendental y sucede por el deseo de Sri Krisna.

Ya que todos ellos son devotos Vaisnavas muy excelsos, nadie debe tomar partido, pues al hacerlo uno ciertamente cometerá una ofensa contra un Vaisnava. Uno solo puede volverse un verdadero Vaisnava por ofrecer servicio a Krisna y no buscar faltas en los demás.

Ofrezco mis reverencias a los pies de loto de Advaita Acharya; que yo permanezca apegado a Sus queridos servidores. Todas las glorias a Sri Chaitanya junto con todos Sus asociados. Estas narraciones acerca de Sus Pasatiempos lo recompensan a uno con el mayor humor devocional.

Si alguien toma el bando de Advaita en contra de Gadadhar Pandit, entonces, debido a su tonta acción a esa persona nunca se le permitirá el refugio de Advaita Acharya como devoto suyo.

Los Pasatiempos trascendentales de Sri Chaitanya son la forma más pura de ambrosía divina. Oro por que estos ilimitados Pasatiempos aparezcan cada vez más en la mente de todas las entidades vivientes. Aquel que anhela la alegría de escuchar estas narraciones seguramente verá directamente la hermosa cara del Señor Chaitanya.

Sri Krisna Chaitanya y Sri Nityananda son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, ofrezco este canto a Sus pies de loto.

Traducción

Jai Balai Prabhu

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