Sri Chaitanya-Bhagavata – Madhya-khanda – Capítulo ocho. Mahaprabhu muestra Su opulencia

 

Todas las Glorias a Sri Guru y Sri Gouranga

Madhya-khanda

Capítulo ocho

Mahaprabhu muestra Su opulencia

 

Algunas veces todo Su cuerpo temblaba incontrolablemente y Sus dientes castañeaban como los de un niño en una mañana de invierno.

Al siguiente momento, estaba empapado con sudor frío como si la Madre Ganga estuviera saliendo de Sus poros.

Luego, repentinamente Su cuerpo estaba ardiente y secaba toda la refrescante pasta de sándalo que aplicaban a Su persona.

Él dejaba escapar enormes suspiros, y luego intentaba agarrar los pies de los devotos. Cuando esto ocurría los Vaisnavas trataban de escapar del Señor.

Al Señor le gustaba sentarse y descansar recargado sobre Nityananda, y a veces elevando Sus pies de loto, miraba sonriente a los devotos.

Los devotos de inmediato veían la oportunidad ofrecida por este Pasatiempo y se lanzaban para saquear el precioso tesoro del polvo de Sus pies de loto.

Algunas veces, cuando el Señor Chaitanya rodaba con dicha por el suelo mientras los devotos glorificaban a Krisna, Advaita Acharya decía: «Oh, Mi querido ladrón, ¡ahora hemos saqueado Tu oculto tesoro!»

Cuando el Señor Chaitanya bailaba vigorosamente, la tierra temblaba y los devotos miraban con aprensión a su alrededor, pero cuando bailaba con poses graciosas, lucía como el divino Krisna, el hijo de Maharaj Nanda.

A veces, rugía con el rugido de diez millones de leones, sin embargo, protegía cuidadosamente los tímpanos de los devotos.

A menudo, algunos devotos, no todos, veían al Señor moverse en el aire, un poco por encima del suelo.

Él miraba a los devotos con ojos que tomaban un color rojo brillante debido a los sentimientos de éxtasis. Al principio ellos se asustaban, pero luego huían riendo.

Vishvambhar se agitaba en el éxtasis y bailaba olvidado de Sí Mismo y de los demás.

Él atrapaba los pies de alguien e incluso a veces subiría a su cabeza. Rodeaba con Sus brazos el cuello de alguien, llorando, y al siguiente momento trepaba sobre los hombros de ese devoto.

Nuevamente, colmado de un humor juvenil, como un chico travieso, se le vería inquieto y produciendo con Su boca sonidos de instrumentos musicales. Él movía Sus pies y reía continuamente, y luego se agachaba y empezaba a gatear como un bebé.

A veces, Vishvambhar adoptaba el humor de Shyamasundar Krisna y se paraba por horas en la postura tribhanga, Su cuerpo curvado en tres lugares.

Él meditaba por un rato y luego tocaba la flauta melodiosamente. Lucía exactamente como Krisna, la luna de Vrindavan.

Cuando salía de ese humor, de nuevo se sentía como el sirviente del Señor y lloraba. Con completa humildad, suplicaría a todos, con el deseo de servir a sus pies.

A veces giraba en un círculo por horas, y algunas veces bailaba de tal manera que Sus pies tocaban Su cabeza.

Él manifestaba todos Sus extáticos humores en maravillosas maneras, bailando exquisitamente, absorto en la dicha de cantar Sus propios nombres.

Su cuerpo temblaba mientras producía frecuentes rugidos y luego, encontrándose inestable, se desplomaba en el piso.

Aunque el color del Señor era dorado, a veces aparecía en diversos colores. Algunas veces sus ojos doblaban su tamaño.

El Supremo Señor Chaitanya reveló esas manifestaciones extraordinarias de emoción extática totalmente bajo la influencia de Su humor como un devoto Vaisnava.

Anteriormente, cuandoquiera que vio un Vaisnava, se dirigió a él como “Prabhu”, pero ahora lo agarraba por el cabello y anunciaba: «¡Este hombre es Mi sirviente!».

Anteriormente, cuandoquiera que el Señor vio un Vaisnava, atrapó sus pies, pero ahora se subía al pecho de ese Vaisnava y le ofrecía Sus pies.

Los devotos estaban tan cautivados y conmovidos por los síntomas extáticos del Señor, que se abrazaban uno al cuello del otro y lloraban.

Todo el grupo de Vaisnavas reunidos se miraban muy radiantes, sus cuerpos decorados con tilak de sándalo y tulasi-mala.

Ellos dichosamente saboreaban el néctar de cantar el nombre de Krisna. Los sonidos de sus voces, las mridangas, las caracolas y los címbalos se mezclaban para producir un melodioso estruendo.

Mientras este propicio sonido del Santo Nombre se esparcía y llenaba la bóveda azul, el mal y el infortunio desaparecían en todas las direcciones.

El Amo Supremo es tan extraordinario que todo el universo se limpia de pecado simplemente por el baile de Sus discípulos.

El Amo Supremo, Krisna Mismo, bailaba ahora acompañado de Su propio Santo Nombre. ¿Podrán los Puranas alguna vez explicar este hecho trascendental?

El Señor Chaitanya bailaba, rodeado de Sus devotos, cantando fuertemente el propicio nombre del Señor Hari.

El Señor Shiva quedaba espiritualmente embelesado con la dicha de escuchar el sonido del nombre del Señor. Una vez que empezaba a bailar y a saborear el néctar, perdía la noción de su persona y su vestir.

Ese mismo nombre del Señor transformó a Valmiki en una personificación de conocimiento y renunciación. El mismo Santo Nombre le ofreció a Ajamila la liberación suprema.

Escuchando Su nombre, los grilletes de la existencia material se rompen. Ese mismo Señor Supremo ha aparecido ahora en Kali-yuga y está bailando al escuchar Su propio nombre.

Narada Muni y Sukadev Goswami recorren el universo cantando alabanzas al Santo Nombre. Ananta Shesha glorifica el Nombre con miles de bocas.

Él, cuyo nombre es el mejor medio de expiación para todos mis pecados, esa Suprema Personalidad Misma, baila solo para ser vista por las almas más afortunadas. Soy tan caído y miserable que no nací para ver ese maravilloso festival de Sankirtan y bailar.

El hijo de Srila Vyasadev, Sukadev Goswami, alaba Kali-yuga en el Srimad Bhagavatam, al considerar el futuro Advenimiento de Sri Chaitanya Mahaprabhu.

El Señor ha aparecido ahora y baila inmerso en Su dichoso ser, y el movimiento de Sus pies produce un sonido de lo más encantador.

La guirnalda Vaijayanti alrededor de Su cuello se mecía salvajemente haciendo eco al humor extático del baile del Señor. Él destrozó la guirnalda y arrojó los fragmentos a los pies de Sus devotos.

Ha abandonado Su alegría de viajar sobre los hombros de Garuda y ha olvidado Su forma de cuatro brazos que sostienen la caracola, el disco, la maza y el loto.

Ha abandonado Su lecho de Ananta Shesha, y ahora, en Sus pasatiempos como Gaurasundar, rueda por el polvo, llorando, colmado del extático humor de un sirviente.

¿Adónde se ha ido la felicidad de Vaikuntha? El Señor ha olvidado toda otra felicidad  mientras prueba la felicidad de un sirviente. El éxtasis de ser el sirviente del Señor eclipsa todo otro placer.

El Señor es el Supremo Disfrutador de todo placer. No obstante, desatendiendo el placer de la compañía de Laksmi Devi y Su cara exquisitamente bella, ahora prefiere levantar Su rostro y manos en el éxtasis del sankirtan mientras se ahoga en un océano de profunda separación de Su amado Krisna.

Al Señor Supremo le sirven esmeradamente personalidades elevadas como el Señor Shiva y Narada Muni, quienes abandonaron toda riqueza y posición por Él. Pero ahora Gauranga descuida Su Suprema Señoría Absoluta y con la mayor humildad, llevando una paja en su boca, mendiga con oraciones obtener el servicio devocional a Él Mismo.

Si a pesar de ese personal y sin precedente ejemplo del Señor, alguna miserable alma ignora el servicio devocional al Señor Supremo, ella es tan desafortunada como alguien que deja el néctar y bebe veneno.

Por otra parte, existen aquellos que leen y propagan las enseñanzas del Srimad Bhagavatam, pero que se establecen ellos como amo y señor, sin apreciar la extraordinaria belleza del servicio devocional. Todas sus actividades son bajas e inútiles. Ellos no conocen la verdad esencial de los Vedas, sin embargo, ofrecen discursos acerca de las Escrituras a una audiencia igualmente agnóstica.

Ellos son realmente como mulas que llevan agobiantes cargas de inútil erudición. Los Vedas y el Bhagavatam han rotundamente explicado la elevada posición de la servidumbre devocional al Señor.

Laksmi Devi, el Señor Brahma, el Señor Shiva y muchas otras grandes personalidades esmeradamente cultivan este invaluable proceso.

Aquellos que no tienen completa fe en las palabras del Señor Chaitanya son muy desafortunados y se encuentran por siempre separados de Su misericordia.

Era tan divinamente encantador ver bailar al Señor Gaurasundar rodeado de todos Sus asociados que cantaban un dulce y melodioso kirtan.

Advaita Acharya, incapaz de controlar Su éxtasis, a menudo entraba en un trance. El tomaba paja en Sus manos y se acercaba al Señor. Él cubría todo Su cuerpo con pasto y ponía alguno sobre Su cabeza mientras bailaba vigorosamente frunciendo Su ceño.

Los devotos reunidos estaban maravillados ante los síntomas extáticos de Advaita Acharya, mientras que Nityananda Prabhu y Gadadhar Pandit se sacudían de risa.

Gaurasundar, la querida vida de toda alma, continuaba Su sublime baile, frecuentemente colmado de ilimitadas emociones extáticas.

Gaurasundar manifestó extraordinarios síntomas de éxtasis que no se mencionan incluso en el Srimad Bhagavatam, de los cuales nadie había escuchado alguna vez en Escritura o  de persona alguna.

Algunas veces, Su cuerpo se ponía rígido como una estatua, y nadie podía moverlo o flexionarlo. Luego, Su cuerpo se tornaría tan suave como la crema, como si no hubiera tenido huesos en el cuerpo.

Otras veces, se miraba por lo menos el doble de Su tamaño normal y otras veces se volvía más delgado y pequeño que lo habitual.

Algunas veces estaba tan embriagado de manera que se tambaleaba como un borracho, repentinamente estallando en bulliciosas risas de dicha que estremecían Su cuerpo entero.

El Señor Gaurasundar, embelesado con emociones espirituales y al ver a los Vaisnavas reunidos que lo rodeaban, empezaba a llamar a Sus devotos con el nombre que llevaban en su previa aparición.

Él miraba alrededor y gritaba los nombres individuales como: «¡Haladhar!, ¡Shiva!, ¡Shuka!, ¡Narada!, ¡Prahlad!, ¡Ramaa! (Laksmi), ¡Aja! (Brahma) ¡Uddhava!». De esta manera, el Señor hábilmente reveló la previa identidad de esos devotos en el Krisna-lila.                                   Todos los sirvientes del Señor felizmente miraban como Él manifestaba Su incomparable amor extático por Krisna y Su incomparable baile.

La congregación en la residencia de Srivas Pandit, atraída por el grato kirtan, se desbordaba y ansiaba ver a Sri Gaurasundar. Solo aquellos que anteriormente habían entrado a la casa de Shrivas les era permitido ver esos Pasatiempos.

Las puertas eran firmemente cerradas por orden del Señor. La gente ordinaria de Nadia no pudo entrar.

Al escuchar el fuerte kirtan, la gente llegaba corriendo, pero al no poder entrar, se quedaban a la puerta.

Ellos se impacientaban y creaban un ruidoso tumulto para estar adentro. Gritaban: «Queremos ver el kirtan. Abran la puerta de inmediato».

Los Vaisnavas que estaban adentro ignoraban lo que sucedía, pues toda su atención estaba cautivada por el kirtan.

Entre los que no les fue permitido entrar hubo ateos y personas envidiosas que expresaron diversos comentarios.

Ellos dineron: «Ellos son un montón de mendigos. Temerosos y avergonzados de que puedan ser reconocidos por los demás, cierran las puertas».

«Tienes razón, es solo por la congoja del hambre que gritan sin parar por horas».

«Realmente, ¡ellos cierran las puertas pues no quieren que los atrapemos bebiendo vino toda la noche!»

«Nimai Pandit era una persona buena y normal, no sabemos porqué el Señor Supremo ha cambiado Su mentalidad».

«Yo creo que es una consecuencia de Su vida pasada».

«De hecho, esto ocurre debido a la mala asociación. Desde que Nimai perdió a Su padre, no tiene quien lo discipline. Hace mucho que Nimai dejó Sus estudios. La gramática es una materia que si pierdes contacto con ella incluso por un mes, la olvidas. Ahora Su mente está ociosa; nosotros sabemos todas sus excusas».

«Conocemos la verdadera razón de sus actividades a puerta cerrada. En la noche, ellos recitan conjuros místicos, arrojan embrujos sobre las mujeres para traerlas aquí. Juntos, comen y beben toda clase de cosas y se adornan con flores y perfumes fragantes, y se ocupan en varias diversiones ilícitas. De manera que cierran con llave las puertas para evitar que la sociedad los censure».

«Mañana, definitivamente haré que los arresten y los lleven atados de manos como criminales corrientes. Todo este aullar y gritar: “¡Hari! ¡Hari!” nunca se había escuchado por estas partes».

«Ahora este kirtan nos ha quitado el sueño y la paz de la gente común. Ahora se ha ido toda prosperidad material y en vez de eso padeceremos hambruna. Las lluvias cesarán debido a sus malvadas actividades; no se producirán granos y nos moriremos de hambre. Sin embargo, vamos a esperar afuera por unos cuantos días más, debido a que esta locura no puede continuar por mucho tiempo. Veamos lo qué hacen Shrivas, Advaita o ese avadhut Nityananda».

De esa manera, las personas impías despotricaron y amenazaron, pero los Vaisnavas estaban inmersos en el jubiloso océano del kirtan y no pusieron atención a esas palabras.

Afuera, la diatriba continuaba: «Cantar y bailar no es el deber de un bráhmana. Eso es para el hombre de clase inferior. Es triste que un bráhmana educado ponga ese mal ejemplo».

«Hasta por mirarlos incluso un bráhmana recto pierde todas sus buenas cualidades. Nadie debería ver su baile y kirtan ni siquiera por curiosidad. Miren lo que le sucedió a Nimai. Él era inteligente, ahora es un loco —baila y canta con ellos, y ellos están continuamente incrementando en número».

«Qué utilidad hay en llamar a Krisna, sin ninguna autorrealización. Krisna reside dentro de ti, porqué rechazar la riqueza que tienes en tu propia casa y buscarla en el bosque».

Entonces, alguien muy inesperadamente dijo: «Criticar a otros no sirve de nada; es mejor para nosotros regresar a casa y atender nuestros propios asuntos».

Otra voz, apoyándolo dijo: «No conseguimos ir adentro para ver el kirtan debido a nuestra mala fortuna causada por nuestras previas malas vidas . ¿Cómo podemos criticar a aquellos que son afortunados por estar adentro participando en el kirtan? Ellos son muy piadosos».

«Él también debe pertenecer a su grupo», gritaron los ateos, y lo empujaron agresivamente.

«¿Qué perdemos si no vemos su kirtan? Ellos son simplemente unos cuantos centenares, brincando alrededor, dando alaridos como si fuera la guerra. No practican japa, penitencias, ni cultivan conocimiento, y siguen un método especulado de disciplina y meditación. Ellos reunen comida como arroz, plátanos, leche y requesón, lo mezclan todo y luego se sientan juntos y comen. De ese modo, corrompen el sistema de castas».

Así, cierta gente venía para el ver el kirtan únicamente para ofender: «Tan solo vean cuán locamente se comportan». Ellos se satisfacían con esos comentarios y se iban.

Luego, un nuevo grupo se juntaba para continuar la difamación. Cuando dos ateos se encontraban, se empeñaban en ridiculizar a los Vaisnavas y caían al piso riendo a carcajadas. Cuando encontraban a alguien que nunca había visto o escuchado el kirtan, lo forzaban a ir a la casa de Shrivas, y solo dejarían escapar a alguien que suplicaba.

Alguien dijo: «¡Qué asombroso! A pesar de ver todo esto, la gente sigue locamente a Nimai Pandit. Con todo este ir y venir, la casa de Srivas suena como si él estuviera celebrando el Durga-puja. Todo lo que se oye es un gran bullicio. Esto ciertamente da origen a todos los malos rumores. Nabadwip está coronada con miles de eruditos, sin embargo, estos charlatanes ganaron prominencia. Liberemos a Nabadwip de este Shrivas. Mañana, derribaré su casa y sus pertenencias las arrojaré al Ganga. Es para bien de esta ciudad librarnos de ese llamado bráhmana; de lo contrario, cuando la cultura brahmínica decaiga con el mal ejemplo de Shrivas, los musulmanes tomarán el poder».

Tal era la interminable sarta de improperios contra los Vaisnavas, con todo, algunos ateos fueron de alguna manera afortunados. Nacieron en el mismo lugar que el Señor y de forma automática vieron y escucharon el baile, el kirtan y otros Pasatiempos.

Los devotos del Señor Chaitanya eran sordos a toda esa crítica, estando embriagados por el dulce néctar del nombre de Krisna. Día y noche, cantaron los diferentes nombres trascendentales de Krisna: «¡Jaya Krisna, Murari, Mukunda, Vanamali!». Día y noche, un incansable Vishvambhar cantaba y bailaba con Sus asociados cuyos cuerpos trascendentales eran naturalmente infatigables.

Inmersos en el éxtasis del nama-kirtan con el Señor Chaitanya, pasaron siglos, pero desde la consideración humana no fueron sino unos cuantos años para los devotos. Tal como en los Pasatiempos del baile de Krisna (el rasa-lila), las jóvenes doncellas (las Vraja-gopis) pasaron siglos bailando con Krisna, sin embargo, todo pareció un simple momento pasajero que llegó a su fin demasiado pronto. Los Pasatiempos de Krisna son todos inconcebibles, y los asociados del Señor Chaitanya, sabiendo esto, similarmente experimentaron el paso del tiempo tal como las Vraja gopis.

Una noche, una hora antes del amanecer, el Señor Chaitanya repentinamente detuvo su baile y se subió al altar. Poniendo en Su regazo todas las shalagrama-shilas que normalmente se sientan en el trono de Vishnu, Él se sentó en ese trono. El asiento crujió y se resintió fuertemente bajo Su peso. Nityananda rápidamente corrió para sostener el asiento del altar. Ahora, al ser sostenido por Ananta Shesha, ese asiento no sucumbió, y Gaurasundar pudo sentarse cómodamente y mecerse suavemente en él. El Señor ordenó parar el kirtan y mientras la calma se restablecía, comenzó a revelar la verdad trascendental acerca de Él Mismo con una resonante y fuerte voz.

«En Kali-yuga, Yo aparecí como Krisna. Soy el Supremo Señor Narayan y el afortunado hijo de Devaki. Soy el Señor y Amo de toda la manifestación cósmica. Soy glorificado en todas vuestras canciones, pues ustedes son Mis eternos sirvientes. He aparecido por el bien de todos ustedes. Aceptaré los alimentos que tengan para ofrecerme. Son regalos destinados para Mí».

Shrivas dijo: «Oh, Señor, todo es Tuyo». El Señor Chaitanya contestó: «Me comeré todo». Advaita Acharya dijo: «Señor, esto es una gran fortuna para nosotros».

Los devotos estuvieron muy ocupados en traer comestibles para el Señor, y el Señor los disfrutó con gusto. Él tomó leche, requesón y mantequilla fresca y se mantuvo repitiendo: «¿Qué más tienen? Tráiganlo». Ellos trajeron dulces de leche como sandesh, los cuales Él mezclaba con azúcar. Trajeron azúcar candy con leche de coco y granos; plátanos con arroz plano y arroz frito. Él consumía grandes cantidades y todavía continuaba diciendo: «Traigan más». En cuestión de minutos comió más que lo que doscientos hombres hubieran comido.

Todavía el Señor dijo: «¿Qué más hay? ¡Tráiganlo! ¡Tráiganlo! ¡Oh! ¡Ya no queda nada!» Los devotos estaban alarmados debido a que sus despensas se habían agotado. Estaban asombrados al ver al Señor en este humor y empezaron a recordar al Señor Todopoderoso con temor.

Ellos oraron al Señor con las manos juntas: «Oh, Señor, ¿qué conocemos de Tus glorias? ¿Cómo podemos satisfacerte con nuestros pequeños regalos? ¿Cómo satisfacer a alguien que puede sostener toda la creación en Su estómago?» El Señor contestó: «Los regalos de Mis devotos nunca son pequeños o insignificantes para Mí. ¡Rápido! ¡Traigan, traigan! ¿Qué otras cosas tienen?»

Ellos dijeron: «Por favor, escucha, querido Señor, la única cosa que queda es arroz ». El Señor contestó: «No se preocupen, tráiganme eso».

Los devotos se alegraron y olvidaron su temor. Cada uno se apuró para traer tanto arroz como pudo, y el Señor lo aceptó todo extendiendo las palmas de Sus manos. El Señor entonces agrandó Sus ojos, los hizo girar, y llamó a gritos: «¡Naada! ¡Naada! ¡Naada!»

Los estupefactos devotos se sentaron alrededor atemorizados. Vieron al Señor como un amo temible que llegaba para dar castigos. Nadie pudo acercarse. El Señor Nityananda estaba de pie detrás de Mahaprabhu sosteniendo una sombrilla sobre Él, y Advaita Acharya estaba de pie ante el Señor con las manos juntas ofreciendo oraciones. Todos los devotos inclinaron su cabeza con gran temor, sus manos juntas, recordando el refugio de los pies del Señor Chaitanya.

Quienquiera que saboree esta narración de la mística opulencia del Señor ciertamente verá la beatífica cara del Señor. Uno entenderá estos Pasatiempos de acuerdo a su cualificación. Nadie puede entender más sin la sanción del Señor.

Mirando a Advaita, el Señor le dijo: «Pide una bendición; he encarnado solo por Ti». El Señor miró a todos los devotos, uno por uno, y riendo dijo: «Pidan lo que deseen». Él manifestó Su magnífica potencia divina de esa manera, arrollando a los devotos con olas de éxtasis.

Los inconcebibles Pasatiempos del Señor son imposibles de entender. En cuestión de un momento, el Señor se convierte de un exigente autócrata a un devoto que se desmaya con éxtasis devocionales. Al recobrar la conciencia, el Señor lloró continuamente manifestando el humor de servidumbre. Caminó alrededor poniendo Sus brazos alrededor del cuello de los Vaisnavas y llorando les dijo: «¡Hermano! ¡Amigo!»

Una persona ordinaria nunca podrá ver esas actividades. Solo por la disposición de la potencia Yoga-maya del Señor, Sus servidores son elegibles para percibir la verdad de Su posición trascendental. Los devotos se sintieron dichosos y rieron ante el maravilloso carácter del Señor, y ellos dijeron: «El Señor Supremo, Narayan, descendió».

De nuevo, cayó inconsciente arrollado por una gran dicha, y quedó en el suelo como si hubiera muerto. Los devotos empezaron a lamentarse amargamente: «Mi amado Señor me dejó abandonado y se fue de este mundo. ¿Por qué es tan cruel conmigo? Yo también abandonaré este cuerpo de inmediato».

El omnisciente Señor despertó de nuevo al percibir los pensamientos de Sus devotos, y empezó un fuerte kirtan. Los devotos fueron reavivados súbitamente y en la extrema alegría perdieron todo equilibrio. De esa manera, los devotos de Nabadwip saboreaban esos maravillosos y encantadores Pasatiempos con el Señor de Vaikuntha.

La mente de todo aquel que escuche estos trascendentales Pasatiempos del Señor siempre morará a los pies de loto de Sri Gaurasundar, rodeado de Sus devotos.

Sri Krisna Chaitanya y el Señor Nityananda son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

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