Sri Chaitanya Bhagavata-Madhya-khanda. Capítulo diecisiete, Las glorias de los devotos.

Todas las Glorias a Sri Guru y Sri Gouranga

Madhya-khanda. Capítulo diecisiete

Las glorias de los devotos

Todas las glorias al Señor Gaurasundar, la Suprema Personalidad de Dios. Todas las glorias al Señor Nityananda, la personificación del supremo humor en el servicio devocional.

En el Madhya-khanda, las narraciones de los Pasatiempos del Señor Supremo son una cascada de néctar que puede disipar la contaminación de nuestra incredulidad.

El Señor Chaitanya continuó Sus kirtanas sin parar, e incluso entonces, Su identidad permaneció oculta para el hombre común. Cuando iba por la ciudad, la gente quedaba pasmada ante Su hermoso aspecto —ellos pensaban que podía ser Cupido—. Sin embargo, alguna gente también pensaba que Su comportamiento era arrogante. Los ateos y los lógicos sentían que Él le daba poca atención y respeto a los eruditos que poseían títulos. Él caminaba de un modo despreocupado y cuando salía se asociaba mayormente con Sus devotos.

Los ateos le decían al Señor Chaitanya: «Oh, Nimai Pandit, como amigos te aconsejamos ser cuidadoso, pues el rey puede citarte a su corte cualquier día. La gente no te ve, pero escucha Tus kirtanas que duran toda la noche y eso perturba su sueño. Te maldicen y envían reportes contra Ti, y naturalmente el rey le cree a la gente.»

El Señor respondió: «Que así sea; que tus palabras sean una realidad. Ha sido Mi deseo ver al rey. He estudiado todas las Escrituras desde la niñez, con todo, nadie me pregunta de algún tema por considerarme demasiado joven e inmaduro. Usualmente no conozco a alguien que desee encontrarse Conmigo, por lo tanto, si alguien quiere tener una audiencia Conmigo, me siento en verdad satisfecho.»

Los ateos continuaron diciendo con sarcasmo: «El rey es un musulmán; él no va a ocuparse en un debate acerca de las Escrituras. Él solo querrá escuchar Tu kirtan». El Señor solo los ignoró y regresó a casa.

El Señor le dijo a Sus devotos: «Hagamos kirtan. No me siento contento pues hoy hablé con ateos». El Señor de Vaikuntha, Nimai Pandit, empezó a bailar y todos Sus asociados bailaron a Su alrededor.

Repentinamente, deteniendo todo, el Señor Chaitanya dijo vacilante: «Oh, Mis queridos hermanos. Hoy todo lo que hago carece de éxtasis amoroso. Tal vez porque hablé con ateos, o tal vez porque los ofendí, en cuyo caso, tengan la bondad de perdonarme y resucitar Mi alma marchita».

El grandemente bendecido Advaita Acharya, quien sencillamente estaba haciendo muecas mientras bailaba, dijo: «¿Cómo vas a sentir éxtasis. Nada [este Advaita Acharya] te ha vaciado del todo. Ni Shrivas Pandit, ni Yo hemos conseguido ese Krisna-prema; sin embargo, molineros y jardineros están saboreando el intercambio de servicio devocional Contigo. Por otra parte, incluso el ‘Avadhut’ Nityananda es un recipiente de Tu amor, pero no Shrivas Pandit ni Yo. Hemos sido degradados y convertidos en no elegibles para tener Tu amor, pero ese ‘Avadhut’ salió de quién sabe donde y se volvió el encargado de la bodega del Krisna-prema. Escucha, Mi Señor; si no me das este Krisna-prema, entonces, Yo extraeré de Ti todo el amor que posees. ¿Quién me culpará por esto?»

Advaita Acharya siempre estaba enloquecido de amor por el Señor Chaitanya, por lo tanto, no tenía conciencia de lo que decía o hacía. Él es muy experto en incrementar la fama y la gloria de los devotos de Krisna y Él es la propiedad de los Vaisnavas. Ellos lo pueden vender y distribuir dondequiera que lo deseen; ese es el grado de Su entrega a los devotos Vaisnavas. Similarmente, las palabras de Advaita al Señor Chaitanya no son sorprendentes de escuchar, pues él es un devoto de una categoría tan elevada que puede controlar, distribuir y vender a Krisna mediante Su amorosa devoción.

Gaurachandra hace arreglos de muchas maneras para que Sus devotos avanzen en la vida espiritual, ¿quién puede entender Su misericordia y formas de reprender? El Señor se sentía vacío internamente, desprovisto de Krisna-prema y Advaita Acharya palmoteaba con Sus manos y bailaba.

El Señor Vishvambhar escuchó las palabras de Advaita Acharya, pero no contestó. De inmediato, entonces, salió de la casa cerrando la puerta detrás de Él. Nityananda y Haridas Thakur se apresuraron a seguirlo. El Señor estaba melancólico, considerándose desprovisto de Krisna-prema y por eso pensó que la manutención de Su cuerpo era inútil. Por consiguiente, se arrojó a las aguas del Ganga. Nityananda y Haridas Thakur casi simultáneamente saltaron al agua. Nadando rápidamente, Nityananda atrapó al Señor por el cabello y Haridas agarró firmemente Sus pies.

Ellos trajeron a Vishvambhar a la seguridad de la orilla del río. El Señor les preguntó: «¿Por qué Me capturaron?, ¿qué necesidad hay de continuar con esta alma inerte carente de amor por Krisna? Han cometido un error». Ambos Nityananda y Haridas temblaron con anticipado temor de lo que pudiera ocurir a continuación. Gaurachandra mirando a Nityananda dijo: «¿Por qué me agarraste por los cabellos?»

Nityananda respondió: «¿Por qué estabas tratando de acabar Contigo Mismo?»

El Señor Chaitanya dijo: «Sé que siempre estás inmerso en el amor por Krisna». Nityananda contestó: «Oh, Señor, por favor, perdona todo. La persona que casi perece es la persona por la que Tú estás tratando de sacrificar Tu vida. Tus devotos te han hablado ásperamente a causa de una impertinencia amorosa y ¿por estos motivos tienes que dejarnos? Tú, ¿quien eres la vida más preciosa de Tus servidores?»

Siempre saboreando el amor por el Señor Chaitanya, Nityananda habló con una encantadora voz llena de afecto y amor. Las lágrimas llenaban Sus ojos, pues Chaitanya significa todo para Nityananda.

El Señor dijo: «Escuchen atentamente, Nityananda y Haridas. No le revelen a nadie que Me han visto. Si alguien les pregunta, díganles que no saben dónde estoy. Permaneceré aquí, oculto. Si ustedes no obedecen lo que les pido, entonces, no seré responsable de las consecuencias».

El Señor fue entonces a la casa de Nandana Acharya. Estando obligados por la orden del Señor, Nityananda y Haridas no le revelaron a nadie ninguno de estos hechos.

Los devotos entraron en un estado de dolorosa conmoción y se refugiaron en el Señor Krisna cuando no tuvieron noticia alguna del Señor. Se sintieron desgarrados al verse separados de su Señor; su corazón y su mente ardían.

Los devotos estaban petrificados, especialmente Advaita Acharya, quien estaba devastado por un tremendo sentimiento de culpa. Sintiendo intensa separación del Señor, fue a casa y empezó a ayunar sin escuchar Su propio nombre.

Los demás devotos también regresaron a su casa; sus horas quedaron oscurecidas por una honda pena, sin embargo, situado dentro de su corazón se hallaba su único tesoro, los pies de loto del Señor.

El Señor entró en la casa de Nandana Acharya y se sentó en el trono de Vishnu. Nandana Acharya sintió que ahora su casa estaba muy bendecida por la presencia del Señor; él cayó tendido en el piso para ofrecer reverencias al Señor. De inmediato trajo nuevas ropas para Sri Sachinandana, quien cambió Su ropa húmeda por esa nueva.

Nandana Acharya decoró entonces al Señor con guirnaldas de flores de las Deidades, pasta de sándalo, aceites fragantes y le trajo hojas de betel con alcanfor para masticar. El Señor disfrutó esas ofrendas que ofreció Su devoto puro en amorosa entrega y olvidó Su dolorido corazón.

El Señor dijo: «Oh, Nandana Acharya, ten la bondad de escucharme; deseo que Me ocultes aquí». Nandana respondió: «Mi querido Señor, esa es una tarea casi imposible, ¿dónde en toda esta creación puedes ocultarte? No pudiste permanecer oculto en el corazón de las entidades vivientes, pues Tus devotos puros te hicieron aparecer en Persona. Uno que no puede tener éxito en ocultarse, yaciendo en medio del vasto Océano de Leche, ¿cómo se ocultará en medio de esta saturada humanidad?»

El Señor Chaitanya sonrió apreciando las palabras de Nandana Acharya, y pasó la noche en su casa. Nandana era en verdad muy piadoso y afortunado. Toda la noche él conversó con el Señor, con la mayor satisfacción, de temas acerca del Señor Krisna y Sus Pasatiempos. Como si hubiera sido un momento, la noche pasó y de pronto el Señor se dio cuenta de que se atisbaba la primera luz débil del amanecer.

Al principio, el Señor en Su mente, reprendió a Advaita Acharya, pero posteriormente sintió mucha compasión hacia Él. El Señor le dio una instrucción a Nandana Acharya: «Trae solo a Shrivas Pandit». Nandana salió de inmediato hacia la casa de Shrivas Pandit, y lo trajo ante la presencia del Señor.

Shrivas Pandit se deshizo en lágrimas de amor tan pronto como vio al Señor Chaitanya. El Señor habló con él muy dulcemente: «Ya no te preocupes, ahora, dime, ¿cómo están los devotos, en particular Advaita Acharya?»

Shrivas Pandit describió la condición crítica de los devotos y dijo: «Hay más noticias; Advaita Acharya está ayunando desde ayer y de algún modo vive aún —solo su cuerpo permanece—. Está sumamente afligido; sé misericordioso con Él, mi Señor, y aparece en persona ante Él. Si esto tuviera que ver con alguien más que no fuera Advaita Acharya, no me sentiría responsable, pero Tú sabes que significas todo para Él.

»Sin Ti, mi Señor, nuestra vida es oscura y sombría; esa es la razón por la que estamos sufriendo este insoportable dolor en la separación. El que nos hayas dejado es un castigo más que suficiente, ahora, ten la bondad de regresar y darnos Tu misericordia».

Cuando escuchó las palabras de Shrivas, Sri Chaitanya mostró extrema compasión y salió para ir a ver a Advaita. Al llegar, vio a Advaita en un estado de terrible desolación, pensando de Sí Mismo como el peor ofensor. Advaita sintió que se había vuelto excesivamente orgulloso por recibir la especial misericordia del Señor. Ahora, todo Su cuerpo se estremecía por este castigo del Señor Chaitanya.

La lastimosa condición de Advaita suavizó el corazón del Señor y Él habló benevolamente: «Oh, Advaita Acharya, levántate y véme. Vishvambhar ha venido a verte». Sintiéndose avergonzado, Advaita permaneció callado y en un intenso amor por el Señor, solo meditaba en Sus pies de loto.

De nuevo, Chaitanya lo llamó: «Levántate, Advaita, desecha tu humor disgustado y procede con Tu normal costumbre».

Advaita Acharya respondió: «Oh, Señor. Tú causaste que Me comportara de manera inapropiada. Todo lo que dijiste acerca de Mí es seguramente una alabanza superficial; eso hizo girar Mi cabeza y aumentó Mi orgullo, llevándome al sendero del infierno. Has permitido a todo otro devoto desarrollar un saludable humor de servidumbre hacia Ti, pero muestras reverencia por Mí.

»Entonces Yo actué mal, confundiendo Mi posición, tras lo cual impusiste un castigo de conformidad. Dices que soy Tu sirviente, pero en Tu mente albergas otras ideas.

»Eres Mi vida, tesoro, cuerpo, mente, eres todo para Mí. Con todo, Me causaste dolor, eso es, por supuesto, el privilegio de Tu posición suprema.

»Mi querido Señor, solo Te oro por una cosa, ten la bondad de permitirme servirte como Tu eterno sirviente y concédeme refugio en Tus pies de loto como lo harías con el hijo de una sirvienta».

Enfrente de toda la asamblea de Vaisnavas, Gaurasundar le dijo entonces a Advaita Acharya: «Escucha, Advaita, Te revelaré una verdad oculta. Déjame citar un ejemplo que aclarará Mi objetivo. Cuando en el reino un oficial de alto cargo y confianza tiene acceso a una audiencia con el rey, entonces todos los guardias y sirvientes se acercan a él con sus problemas, deseando que estos sean del conocimiento del rey.

«El oficial lleva a cabo su deber con mucho cuidado y puede también recoger y desembolsar necesarias remuneraciones del rey para esos guardias y sirvientes. Estos fondos les son muy importantes a los guardias y los sirvientes en la ayudar para sostener a sus numerosas familias.

»Sin embargo, si ese oficial de confianza comete una grave ofensa, y el rey ordena a los guardias que le den muerte, entonces, eso no les provocará a ellos ansiedad por su sustento.

»Por un lado, como una distinción de aprecio a su lealtad, al oficial se le confían deberes importantes; sin embargo, la misma persona puede ser ejecutada por ofensas graves.

»Similarmente, el Señor Krisna es el emperador de todos los reyes y monarcas. Él es el amo de Brahma, el creador del universo, y de Shiva, el aniquilador de la creación. El Señor ha investido toda Su potencia individual, ya sea para crear, aniquilar o para cualquier otra cosa.

»Nadie se atreve a objetar si el Señor desea castigar a un individuo particular. Incluso Ramaa, Laksmi Devi, la Diosa de la Fortuna, quien es la eterna consorte del Señor Narayan, a veces es castigada, e incluso el Señor Brahma y otros semidioses no se salvan de Su castigo.

»Sin embargo, el Señor siempre está preparado para perdonar las ofensas de Sus devotos. Cuando el Señor Krisna ve a alguien cometer una ofensa y realmente lo castiga, entonces, debes dar por seguro que esa persona se convertirá en Su sirviente eterno. De manera que, levántate, toma un baño y lleva a cabo Tu adoración diaria; luego, come y deja de lamentarte».

Advaita Acharya se alegró. El sirviente se regocija cuando escucha la reprimenda de su amo. Advaita dijo: «Ahora puedo decir, ¡Tú eres Mi Señor y amo!» Él empezó a bailar, palmoteando Sus manos. Se colmó de alegría cuando le fue asegurado el refugio del Señor, y olvidó sus previas aflicciones.

Los devotos se sintieron muy felices. Nityananda Prabhu y Haridas Thakur empezaron a reír. Aquellos que son desafortunados se ven privados de disfrutar este nectáreo Pasatiempo del Señor.

Advaita Acharya es el eterno sirviente del Señor Chaitanya y quienquiera que considera que la posición espiritual de Advaita como sirviente del Señor, es pobre y baja, padece una terrible ilusión.

La significancia y la posición de un sirviente del Señor Supremo nunca se verán reducidas debido a que el Señor nunca eleva a nadie a la posición de Su servidor sino hasta que esa persona tenga suficiente realización espiritual para alcanzar ese plano trascendental.

Primero, una persona debe alcanzar la liberación, rompiendo así los lazos con la concepción materialista de la vida; solo entonces se vuelve elegible para ser un servidor del Señor Krisna.

Los grandes Acharyas, que adoran al Señor Supremo, Krisna, y que describen Sus Pasatiempos trascendentales, han delineado cuidadosamente este tema en sus comentarios acerca del Srimad Bhagavatam y otras obras védicas.

Los devotos puros de Krisna están investidos con Su potencia espiritual, sin embargo, si alguno entre ellos comete una ofensa, Krisna misericordiosamente lo castiga para rectificarlo.

Los devotos que son de mente estrecha y fanáticos, empiezan a pelear por asuntos pequeños. Esta es una grave desviación del sendero de la realización espiritual, de modo que un devoto con conocimiento apropiado se abstendrá de tomar partido en esas disputas.

La devoción pura la posee alguien que no duda que Gaurachandra es la Suprema Personalidad de Dios; los otros, que dudan de la posición suprema de Gaurachandra, son incrédulos. Su devoción es impura y finalmente los lleva a la degradación.

Esas personas incrédulas a veces hacen el papel de un ‘goru’, reuniendo discípulos quienes tienen la inteligencia de asnos y zorros. Estos ‘gorus’ (vacas y asnos) instruyen a sus discípulos para hacerlos creer que su ‘goru’ es equivalente al Señor Supremo Mismo.

Aquellos que poseen el poder para crear, mantener y aniquilar este universo material ciertamente no son más grandes que los devotos puros del Señor Chaitanya. Uno de los mejores ejemplos es el Señor Balaram; aunque Él es el sostén de la entera manifestación cósmica, con todo, Su más grande perfección yace en Su devoción pura hacia el Señor Chaitanya.

Todas las glorias a Nityananda, Haladhar, por cuya misericordia uno es capaz de glorificar a Sri Chaitanya. Solo Él puede bendecirlo a uno para desarrollar apego por Sri Chaitanya.

Estoy narrando todos estos Pasatiempos solo por Su potencia. Un pensamiento que siempre abrigo en mi mente es que mi Señor y amo, Sri Nityananda Prabhu, es el sirviente de Sri Chaitanya.

El Señor Sri Krisna Chaitanya y el Señor Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a sus pies de loto.

 

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