En honor a la divina desaparición de Srila Haridasa Takhur, Sri Chaitanya-Bhagavata de Srila Vrindavan Das Thakur Capitulo 16

Adi-khanda

Capítulo dieciséis

Las glorias de Srila Haridas Thakur

Srila Bhakti Nirmal Acharya Maharaj en el sagrado Samadhi de Srila Haridasa Takhur.

Todas las glorias al Señor Gaurasundar, el amigo del manso y el pobre.

Todas las glorias al esposo de Srimati Laksmi Devi. Él es el omnipotente Señor Supremo, el mantenedor y el controlador de todos y de todo.

Todas las glorias a Ti, Sri Gaura Hari, pues desciendes misericordiosamente para proteger a Tus devotos.

Todas las glorias a Gaurachandra. Él es la personificación del Santo Nombre, el Amigo Supremo y la Verdad Absoluta.

Todas las glorias al Señor Gaurachandra y a Sus devotos. Uno es elevado a la plataforma del servicio devocional puro simplemente por escuchar con sinceridad Sus Pasatiempos trascendentales.

Los trascendentales temas narrados en el Adi-khanda de este libro son como un arroyo de néctar puro, pues describen los encantadores Pasatiempos del Señor Gaurachandra.

El Señor Supremo de los planetas Vaikuntha vivía en Nabadwip como una persona casada, enseñando a Sus discípulos. Él había aparecido específicamente para revelar y propagar el proceso del servicio devocional puro al Señor Supremo, pero era Su deseo que nadie supiera acerca de Su recóndita identidad.

Toda la sociedad humana estaba totalmente desprovista de aspiración espiritual alguna; solo estaba inmersa en los viles y pervertidos disfrutes del cuerpo. Aquellos que ofrecían pláticas sobre el Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam eran apenas mejores, pues no instruían a la gente en la esencia de esas Escrituras: el canto en congregación del Santo Nombre del Señor. Los devotos Vaisnavas del Señor, viendo la desesperada situación de las entidades vivientes, se reunían a menudo, lejos de la vista del público, para palmotear con sus manos y cantar en éxtasis el Santo Nombre.

La materialista gente de Nadia continuamente criticaba a los devotos, diciendo: «¡Qué propósito tiene el gritar tan fuertemente! Después de todo, yo soy Brahman y el Absoluto reside dentro de mí, así que, ¿por qué diferenciar entre amo y sirviente?»

Otros, enojados, decían: «Ellos mendigan comida para sus estómagos y gritan: “¡Hari! ¡Hari!” ¡Derribemos sus puertas y destrozemos sus casas!»

Los devotos estaban desanimados por esos comentarios despectivos y el hecho de que no tuvieran con quien quejarse, aumentaba su consternación. Adondequiera que miraban, los devotos encontraban personas carentes de devoción al Señor Supremo. Ellos simplemente clamaban al Señor Krisna y lamentaban la grave situación de la sociedad humana.

Por ese entonces, Srila Haridas Thakur llegó a Nabadwip. Su cuerpo brillaba con la devoción pura al Señor Supremo. Ahora, voy a narrar las extraordinarias actividades de Srila Haridas Thakur. Quienquiera que escuche esta narración recibirá todo el refugio del Señor Krisna.

Srila Haridas Thakur nació en una aldea llamada Budhana, y debido a su presencia, mucha gente se purificó y tomó el canto del Santo Nombre. Después de unos años, él dejó su aldea y viajó a un lugar cerca del Río Ganga. Finalmente se estableció en la aldea de Phuliya, cerca de Shantipur.

Advaita Acharya Prabhu se llenó de alegría cuando encontró a Srila Haridas Thakur en Nabadwip y le manifestó su dicha por reír a carcajadas. Similarmente, Haridas Thakur fue llevado por las olas del extático Krisnaprema en la trascendental compañía de Advaita Acharya Prabhu. Srila Haridas Thakur pasaba su tiempo deambulando por las riberas del Ganga, cantando el Santo Nombre del Supremo Señor Krisna.

Haridas no tenía en lo absoluto alguna atracción por el disfrute material. El Santo Nombre del Señor Krisna vibraba continuamente en su lengua, produciendo una belleza extraordinaria.

Nunca por un momento sintió alguna apatía por su canto del Santo Nombre de Krisna, y permanecía siempre absorto, probando el néctar del servicio devocional.

Ocasionalmente, bailaba en éxtasis o lloraba con lamentación, mientras que en otras ocasiones yacía quieto en un estado de inconsciencia. A veces, hablaba en un misterioso lenguaje, y después explicaba el significado de sus palabras. Todos los síntomas extáticos del amor a Krisna se encontraban manifiestos en él: abundante llanto, erizamiento del vello, risas, desmayo y sudor, etc. Era común ver a Srila Das Thakur bailando mientras cantaba las glorias del nombre del Señor Krisna.

La gente se juntaba alrededor de él solo para ver las ilimitadas lágrimas de Krisnaprema que fluían abundantemente de sus ojos y que humedecían todo su cuerpo. Incluso los más rigurosos ateos se quedaban asombrados de su comportamiento. Por todo su cuerpo surgía el erizamiento del vello como miles de flores radiantes, e incluso el Señor Brahma y el Señor Shiva se asombraban de su devoción.

Aun los bráhmanas ritualistas de la aldea de Phuliya estaban sinceramente impresionados, sino es que estupefactos, ante los éxtasis espirituales de Srila Das Thakur. La gente de la aldea trataba al santo con todo respeto, y habiéndose ganado su confianza, él vivía allí muy tranquilamente. Diariamente se bañaba en el Ganga y deambulaba libremente, cantando el Santo Nombre.

El magistrado mulsulmán, la autoridad local, conocido como el Kazi, tuvo envidia de la popularidad de Haridas Thakur y le reportó al Nawab, el gobernante y terrateniente musulmán: «¡Este hombre actúa como un hindú. Arréstalo y castígalo como es propio!» Las envidiosas palabras del pecaminoso Kazi provocaron una respuesta inmediata del igualmente pecaminoso Nawab, y Haridas Thakur fue arrestado.

Habiendo recibido la misericordia del Señor Krisna, Haridas no le temía a las autoridades musulmanas, ni siquiera a la muerte misma. Haridas cantaba el Nombre del Señor, mientras era llevado ante el Nawab.

Cuando los devotos y otras personas piadosas en la localidad del palacio del Nawab escucharon que el santo Haridas llegaba, se sintieron extremadamente felices, pero cuando subsecuentemente supieron que venía como un cautivo del gobernante musulmán, se horrorizaron. Previamente, muchas personas religiosas habían sido atemorizadas y encarceladas por los musulmanes. Estos prisioneros se sintieron felices de saber que Haridas pudiera llegar a estar con ellos. En la miserable situación de ellos, la presencia de Haridas ciertamente erradicaría su sufrimiento. Los prisioneros incluso solicitaron a los celadores que les fuera permitido tener la compañía de Srila Haridas si restricción alguna.

Cuando Srila Thakur fue llevado a la prisión, él miró con compasión a todos los prisioneros, quienes de inmediato se postraron ante sus pies de loto. Sus largos y gráciles brazos, los cuales llegaban hasta sus rodillas, sus ojos de loto, y su encantadora cara de luna, cautivaron a todos. Ellos le ofrecieron sus muy sinceros respetos al santo, y el amor por Krisna se despertó en el corazón de ellos. Srila Haridas Thakur estaba complacido con la gran devoción que había surgido en el corazón de los prisioneros y los bendijo: «Continúen de ese modo». Sin embargo, los miserables prisioneros no pudieron entender la profundidad de esa bendición y se sintieron muy abatidos.

Haridas pudo notar su malentendido y compasivamente les explicó: «Mis bendiciones a ustedes son para que continúen de ese modo, pero, por favor, no se sientan abatidos. Yo nunca les deseo ningún infortunio. Simplemente deseo que el amor que ahora sienten por Krisna continúe siempre igual. Desde ahora, canten el nombre del Señor Krisna y constantemente recuerden Sus Pasatiempos, inspirándose el uno al otro para retener su presente devoción a Krisna.

»La violencia y la tiranía están ausentes en el mundo espiritual, así que, sinceramente pidan a gritos la ayuda de Krisna y continuamente piensen en Él. Cuando sean liberados de esta prisión, no regresen a su previa forma de vida materialista, ni se asocien con personas degradadas o pecaminosas, pues uno no puede cultivar el amor por el Señor Supremo, Krisna, llevando una vida mundana. Deben saber que Krisna permanece inalcanzable para las personas materialistas.

»Una mente absorta en lo material está conformada por deseos indeseables y maliciosos. El apego por la esposa, los hijos, la familia y otras ilusiones similares, acarrea la ruina. Si por una disposición divina, una persona alcanza la plataforma de la devoción pura por Krisna, ciertas realizaciones llegarán a ella y gradualmente se desapegará de la vida material, y en lugar de eso, se entregará a la adoración del Señor Supremo. Sin embargo, si esa persona regresa a su vida materialista, su mente ciertamente se contaminará con caprichosos y maliciosos deseos.

»Ciertamente, no deseo que permanezcan por siempre prisioneros, pero ruego por que desarrollen una aversión por los placeres materiales. Por favor, canten el Santo Nombre del Señor. Mis bendiciones están destinadas a liberarlos de su actual condición miserable y asegurar que permanezcan felices en el amor a Krisna. Yo miro a todos con igualdad y anhelo lo mejor para todas las entidades vivientes. Oro por que ustedes desarrollen una devoción resuelta por Krisna. No estén tristes: saldrán libres en dos o tres días. Créanmelo. Una vez que ustedes abandonen la prisión, ya sea que vivan en el bosque o vivan en casa, siempre piensen en Krisna y traten de cultivar la vida espiritual». Tras derramar su misericordia sin reservas sobre los prisioneros, Haridas fue llevado ante el Nawab.

Srila Haridas Thakur irradiaba una gran refulgencia debido a su pureza, lo cual no falló en notar el Nawab. Espontáneamente, el Nawab se levantó con respeto cuando Haridas entró, y le ofreció un asiento. Aunque se sentía bastante confundido, el Nawab le preguntó a Haridas: «¿Qué clase de mentalidad se ha adueñado de ti? Sabiendo que has tenido la buena fortuna de ser un musulmán, ¿por qué te comportas como un hindú? Nosotros ni siquiera aceptamos arroz tocado por un hindú. Sin embargo, ¿tú quieres ignorar tu elevado nacimiento y convertirte en un hindú de baja clase? Rechazar tu propia raza, tierra y religión por la de otros es perverso. ¿Cómo esperas alcanzar la plataforma liberada si te comportas así? He decidido castigarte conforme a los mandatos del Corán, de manera que te libres de tus pecados».

Srila Haridas Thakur escuchó pacientemente las amenazas y las acusaciones del Nawab, reconociendo sus palabras como la potencia ilusoria del Señor Supremo, Visnu. Sin ningún temor, Haridas simplemente le sonrió al Nawab y habló con una voz dulce y tranquilizadora. «Mi querido señor, solo hay un Dios y el Dios hindú solo lo es de nombre. De acuerdo con hindúes y musulmanes versados, y de acuerdo con cada Escritura, sea el Corán o el Purana, Dios es uno. Él es la Verdad Absoluta no dual, eterna y trascendental, infalible y perfectamente completa, y en esa capacidad, Él reside en el corazón de todos.

»El omnipotente Señor es el Supremo Controlador de todo. La entidad viviente es movida por el deseo del Señor Supremo, y la entidad viviente actúa y trabaja solo conforme al plan del Señor. Los trascendentales nombres, actividades, cualidades, asociados y morada del Señor Supremo, son glorificados de diversas maneras en las diferentes religiones. Sin embargo, sin tomar en consideración la manera en que Él es adorado, el Señor acepta de cada uno el humor individual de la entrega a Él.

Con todo, si una entidad viviente siente odio o envidia hacia otra, esto es, en el fondo, un reflejo de su relación con el Señor Supremo y el Señor no tolera las transgresiones de una entidad viviente en contra de otra. Un delincuente es castigado, sin duda.

»Todo lo que usted ve de mis actividades y de mí, son manifestaciones del Señor quien me guía interiormente. Una persona nacerá en una familia de bráhmanas, pero puede convertirse en musulmán, y ¿qué podrán hacer los hindúes? Ese es su karma. ¿Será castigada? ¿Cuál es el uso de matar a alguien que ya está muerto? Mi querido señor, por favor, considere estos puntos seriamente y, si aún me encuentra culpable, entonces, castígueme».

Los cortesanos musulmanes quedaron sinceramente conmovidos por la pureza de las palabras y la presencia de Haridas Thakur. Sin embargo, esa sabiduría no pudo penetrar en el envidioso y pecaminoso corazón del Kazi, quien se dirigió al Nawab e instruyó: «Tú debes castigar a este hombre. Él es malvado y malicioso. Otros caerán bajo su influencia y se volverán igualmente pecadores. Él deshonrará nuestra religión y comunidad musulmana. Por lo tanto, debe ser debidamente castigado. Sin embargo, si desea que se le perdone, entonces que hable de su propia Escritura».

El Nawab lo intentó de nuevo: «Amigo mío, solo expresa arrepentimiento a partir de tu propia Escritura y acepta el sendero correcto. Así, no tendrás nada que temer. De lo contrario, el Kazi, que se encuentra presente, me forzará a castigarte. Te injuriarán y te ofenderán. ¿Por qué debes permitir que eso suceda?»

Haridas contestó: «Todo lo que el Señor Supremo desea, está destinado a ocurrir; nadie puede evitarlo. Cada uno de nosotros sufre conforme al grado de sus previas ofensas; todo es hecho por el Señor. Incluso si mi cuerpo es cortado en pedazos y pierdo mi vida, nunca abandonaré el canto del Santo Nombre del Señor».

El Nawab escuchó la intrépida respuesta de Srila Haridas Thakur y se dirigió al Kazi:

«Ahora, ¿qué decides para él?»

«Azótalo en veintidós mercados hasta que muera», contestó el envidioso Kazi. «No encuentro otro juicio apropiado. Si él vive a pesar del castigo, entonces, llegaré a la conclusión que nuestro gran erudito ha dicho la verdad».

Trajeron a los guardias y las órdenes retumbaron: «¡Azótenlo hasta que respire su último aliento! ¡El pecado en que incurre un musulmán por convertirse en un hindú puede ser castigado solo con la muerte!»

El plan del envidioso Kazi habían dado fruto en el corazón del Nawab y Srila Haridas fue llevado a la fuerza por los guardias. En un mercado tras otro, fue golpeado sin misericordia; el malévolo corazón de ellos fue consumido por el odio hacia el devoto puro del Señor. Sin embargo, Haridas era un alma pura, completamente entregada al Señor Supremo, así que él cantó fielmente los Santos Nombres del Señor. Tan absorto estaba en el ferviente canto que no sentía ningún dolor.

Las personas de buen corazón y piadosas no pudieron soportar el ver la tortura infligida a una persona tan inocente. Algunos rogaron a los guardias que se detuvieran, mientras que otros predecían: «Si continúan torturando a este buen hombre, todo el reino caerá en la ruina». Muchos de ellos maldijeron al rey para que muriera, mientras que otros trataron de detener físicamente a los guardias. Una persona se arrojó a los pies de los guardias y suplicó: «Les daré cualquier recompensa que gusten si detienen este despiadado azote». Sin embargo, ninguna de estas protestas produjeron la mínima misericordia en los guardias, quienes continuaron arrastrando a Srila Haridas Thakur de un mercado a otro, azotándolo cruelmente.

Por la gracia del Señor Krisna, Haridas no sentía dolor en su cuerpo. Al igual que Prahlad, quien fue torturado por los demonios (tal como lo describe el Srimad-Bhagavatam), Haridas nunca sufrió en absoluto. No solo Haridas se vio libre de su dolor, quienquiera que recuerde esta historia de Srila Haridas Thakur también será salvado de las miserias de la vida. Durante todo el tormento que padeció, Haridas Thakur solo tuvo un sentimiento de piedad hacia los guardias. «Oh, Señor Krisna, por favor, sé misericordioso con estas pobres almas, de manera que ellas no sean castigadas debido a mí».

Sin embargo, nada pudo detener a los insensibles guardias, quienes estaban determinados en ver su tarea terminada hasta su agónico fin. A pesar de todos los azotes, Haridas no mostraba señales de aflicción, ya que estaba absorto en recordar el Santo Nombre del Señor Krisna. Por fin, los guardias tuvieron que detenerse, con asombro. «¿Cómo puede un ser humano sobrevivir a azotes tan brutales? Cualquier hombre ordinario hubiera muerto tras los azotes que le dimos en los primeros dos o tres mercados. Lo hemos azotado continuamente en veintidós mercados y todavía no muestra indicios de dolor ni de muerte. Ocasionalmente, levanta la vista para sonreírnos». La conclusión de ellos fue que, seguramente él era una persona santa.

«Oh, Haridas», le rogaron. «A causa de ti, ciertamente se nos castigará. Cuando el Kazi vea que tu sigues con vida a pesar de nuestros azotes, ciertamente que seremos nosotros a quienes él matará».

«Si mi supervivencia les acarrea semejante terrible infortunio», respondió Haridas, «entonces, definitivamente abandonaré este cuerpo. Solo vean como muero».

Srila Das Thakur de inmediato entró en un trance. Un devoto puro del Señor Supremo posee todos los poderes místicos, así que, sin una indecisión, Srila Haridas cayó inerte, sin rastro alguno de respiración. Los guardias musulmanes quedaron pasmados, pero de buena gana le llevaron el cuerpo al Nawab. Cuando el Nawab les ordenó a los guardias que lo enterraran, el Kazi protestó: «No, si él es sepultado, se salvará y conseguirá finalmente entrar al cielo. Aunque él obtuvo un nacimiento elevado como un musulmán, se comportó como un inferior, un hindú; por lo tanto, lo adecuado para él es que sea arrojado al Ganga para que sufra eternamente como los otros desorientados hindúes. Si fuera enterrado, se elevaría y quedaría libre de sus pecados».

Bajo la orden del Kazi, los guardias levantaron el cuerpo de Haridas Thakur y lo llevaron al Ganga. Haridas permanecía en su trance de muerte, meditanto en la Suprema Personalidad de Dios. El espíritu del Señor Krisna, descendió entonces en el cuerpo de Srila Thakur y se volvió tan pesado que era imposible moverlo. Los centinelas más fuertes se presentaron para aventarlo a las aguas del Ganga, pero él permaneció en un trance profundo y fue imposible moverlo. Haridas ya se había sumergido en el océano del amor a Krisna, y no tenía percepción alguna del mundo a su alrededor. Él no sabía si todavía estaba corporificado o si vagaba en alguna parte del universo o si estaba en lo profundo de las aguas del Ganga. Tal como Prahlad Maharaj, Haridas Thakur tuvo la habilidad espiritual para recordar continuamente al Señor Supremo. Una capacidad tan extraordinaria no es sorprendente pues el corazón de Haridas es la residencia permanente del Señor Gaurachandra.

Todo este episodio con Srila Haridas Thakur fue una réplica de las heroicas actividades de Sri Hanuman en Sri Lanka. Indrajit, el hijo de Ravana, había disparado el brahmastra (un arma que el Señor Brahma le había entregado), con el fin de capturar a Hanuman. Hanuman pudo haber escapado de eso sin dificultad, pero para mostrarle respeto a la potencia del Señor Brahma, Hanuman mismo permitió que el brahmastra lo limitara. Similarmente, Srila Haridas Thakur pudo haber escapado al castigo de los musulmanes, pero, al permitirles que lo torturaran, le enseñó al mundo una lección: A pesar de las extremas miserias de la vida, uno no debe dejar de cantar el Nombre de Krisna.

El Señor Supremo Krisna, Govinda, protegía directamente a Haridas Thakur, por lo tanto, ¿quién podía hacerle daño? Si uno simplemente recuerda el nombre de Haridas —ya no digamos el terrible tormento que sufrió a manos de los musulmanes—uno se libra de su propio dolor y miserias. Sin ninguna duda, Srila Haridas Thakur es uno de los asociados más íntimos e importantes de la Suprema Personalidad de Dios, Sri Chaitanyachandra.

Haridas flotó río abajo en las corrientes del Ganga, y después de un rato recobró la conciencia, por la voluntad del Señor. Completamente despierto y rebosante de éxtasis, trepó la ribera del Ganga y se dirigió hacia Phuliya, cantando fuertemente el nombre de Señor mientras caminaba. Cuando los muslmanes vieron a Srila Haridas Thakur, estuvieron convencidos de que poseía extraordinarios poderes místicos. La envidia y el odio en el corazón de ellos fueron reemplazados por sentimientos puros y felices, y ellos le ofrecieron reverencias y lo adoraron como a una persona muy santa. Mediante esa adoración, los musulmanes se libraron del enredo material.

Más tarde, en la presencia del Nawab, Haridas sonrió compasivamente ante el gobernante musulmán, quien se quedó parado, arrepentido, con las manos juntas y sintiendo gran respeto y reverencia. Con una voz humilde y sumisa, el Nawab dijo: «Ahora puedo entender que tú eres en verdad una persona santa. Tú has realizado la Verdad Absoluta, y has visto al único Señor Supremo en todas partes y en todos. Eres un alma perfecta y realmente has obtenido conocimiento absoluto y liberación, de lo cual falsamente se jactan los yoguis místicos y los filósofos. Vine solo para verte, simplemente para rogar ser perdonado. Ten la bondad de perdonar las ofensas que he cometido contra ti. Ya que eres igual para con todos, no tienes amigos ni enemigos. No hay nadie en todo el mundo que pueda realmente entender tu extraordinaria posición. Eres un hombre libre en todo aspecto. Puedes quedarte en una cabaña solitaria o en una cueva en las riberas del Ganga o hacer lo que tú gustes. Pero, por favor, sé misericordioso con aquellos que cometimos esta gran ofensa contra ti».

Todos, sean elevados o malvados, automáticamente se olvidan de la vida mundana cuando ven los pies de loto de Srila Haridas Thakur. Los musulmanes furiosamente lo quisieron matar, sin embargo, fueron transformados y adoraron sus pies y lo aceptaron como un hombre santo. Después de perdonarlos y bendecirlos, Haridas fue hacia Phuliya.

Con el Santo Nombre resonando de sus labios, llegó hasta una reunión de bráhmanas cerca de Phuliya. Los bráhmanas estuvieron contentísimos con su llegada y se congregaron con él en un rugiente kirtan. Mientra bailaba en medio de ellos, él experimentó un júbilo extático que recorría su cuerpo. Con llanto, temblores, risas, desmayo, sus vellos erizados y fuertes sonidos rugientes, él cayó al suelo totalmente inmerso en el amor a Krisna. Los bráhmanas no podían contener su ilimitada alegría.

Después de un rato, Srila Haridas se tranquilizó y le dijo a los bráhmanas, quienes estaban sentados a su alrededor: «Mis queridos amigos bráhmanas, no se sientan tristes por lo que me sucedió. Ciertamente merecía este castigo. Estuve en la corte y escuché a los muslmanes blasfemar a mi Señor; por eso, el Señor me castigó como era apropiado. Realmente, me siento muy feliz pues mi castigo debió haber sido más severo. El Señor suavemente me ha dispensado. Uno va al infierno si escucha una blasfemia contra la Suprema Personalidad de Dios. Mis pecaminosos oídos se llenaron de semejante blasfemia y el Señor me dio el castigo apropiado, de manera que nunca más cometa esta ofensa».

Srila Haridas pasó su tiempo saboreando el néctar del Santo Nombre y dando su iluminante asociación a los bráhmanas. Esos musulmanes, quienes torturaron a Srila Das Thakur, todos eventualmente encontraron la ruina, así como sus familias. Haridas dejó la aldea y se mudó a una cueva en las riberas del Río Ganga, donde se mantuvo con la dulzura del Santo Nombre y con el recuerdo de los Pasatiempos del Señor Supremo.

Diariamente, cantaba un mínimo de trescientos mil nombres de Krisna. A causa de la influencia del sonido trascendental del Santo Nombre y de la sagrada presencia de Srila Haridas Thakur, la cueva se transformó en un planeta Vaikuntha del cielo espiritual.

En la cueva vivía una enorme y venenosa serpiente que emitía unos vapores tan fuertes que ningún alma podía permanecer en la cueva por más de un momento. La gente de la aldea venía a diario para visitar a Haridas, pero no podían quedarse lo suficiente para hablar con él. Aunque los visitantes eran ahuyentados por el venenoso aire, Haridas vivía completamente inconsciente de la presencia de la serpiente.

Los bráhmanas consultaron entre ellos acerca del fétido aire en la cueva, y luego discutieron el asunto con unos médicos ayurvédicos de Phuliya. Tras una investigación, ellos determinaron que una serpiente venenosa había hecho su casa dentro de la cueva de Haridas.

Los médicos sintieron claramente que Haridas debía desalojar la cueva, pues era muy impropio vivir con una serpiente. Ellos se unieron a los bráhmanas para acercarse a Haridas y explicarle la situación. «A causa de los vapores de una serpiente venenosa que vive dentro de tu cueva, nadie puede permanecer aquí», le dijeron.

«Deberías desalojar este lugar y encontrar una cueva más adecuada para que vivas en ella».

Haridas les contestó: «He vivido en este cueva por mucho tiempo y nunca me han molestado esos vapores de los que ustedes hablan. Pero si ninguno de ustedes puede permanecer en la cueva y les causa aflicción, entonces, mañana me iré de aquí. Es verdad que aquí vive una serpiente, y si ella no se va mañana, entonces, sin duda alguna, yo me iré. Puedo asegurarles que uno de nosotros dejará mañana esta cueva. Por favor, ya no se inquieten con este problema. Me interesa el que todos ustedes no desperdicien su tiempo con pláticas vanas, mundanas. Cada momento debe ser utilizado en hablar acerca de temas de la Conciencia de Krisna».

En el transcurso de la conversación, ocurrió un milagro. Gradualmente caía la noche alrededor de Haridas y los bráhmanas, cuando la serpiente salió de su agujero, deslizándose. Su enorme, aterrador cuerpo, cruzado con rayas rojas, amarillas y azules y coronada con una brillante gema, pasó deslizándose suavemente entre los bráhmanas y dejó para siempre la cueva.

Su apariencia era imponente y atractiva, y mientras pasaba deslizándose, los bráhmanas recordaron a Krisna como su único refugio. Después que la serpiente se fue del lugar, los bráhmanas se sintieron muy contentos pues se disipó la sensación ardiente del aire venenoso. Creció su fe en la extraordinaria potencia espiritual de Haridas Thakur, pues entendieron que la serpiente se había ido por la promesa que Haridas le había hecho a los visitantes. Simplemente mirar a Haridas disipa la nesciencia y los enredos materiales. A causa de Su amor por Haridas, el Señor Supremo nunca minimizó ni desatendió las palabras de Haridas.

Hay otro incidente similar que se relaciona con un encantador de serpientes. Un día, en el patio de la casa de un hombre rico, este encantador de serpientes estaba presentando la danza de una serpiente. Él cantaba un mantra especial, acompañado de músicos que tocaban la mridanga y la mandira.

Haridas pasó y se detuvo a un lado para mirar la danza de la serpiente. Aunque el encantador de serpientes era un ser humano ordinario, por la influencia de su mantra, él podía danzar como si lo poseyera el espíritu del rey de las serpientes, Ananta Sesa. Con una melodía encantadora, él cantó acerca del Pasatiempo del Señor Krisna, en el lago llamado Kaliya-daha, cuando el Señor venció a una malvada serpiente llamada Kaliya.

Haridas escuchaba atentamente el Pasatiempo de su amado Señor Krisna, y repentinamente, conmovido por el éxtasis, cayó al suelo, inconsciente. Cuando recobró la conciencia, se puso en pie de un salto y rugió como un león, bailando en éxtasis mientras balbuceaba con alegría. El encantador de serpientes estaba impresionado por la manifestación de los síntomas extáticos en el cuerpo de Haridas y se quedó parado respetuosamente a un lado.

Mientras los diversos síntomas de erizamiento de sus vellos, llanto y temblor, recorrían su cuerpo, Haridas rodaba en el polvo, llorando con amor por Krisna. Él recordaba como su amado Señor había misericordiosamente salvado a la serpiente Kaliya, y, mientras flotaba en un trance de éxtasis, las personas alrededor de él se complacían en cantar canciones acerca de los maravillosos Pasatiempos del Señor. El encantador de serpientes simplemente se quedó de pie a un lado, dominado por el respeto y la reverencia hacia Haridas. Cuando su éxtasis se desvaneció, Haridas partió y el encantador de serpientes reanudó su función.

Todos los que habían presenciado el éxtasis de Haridas se sintieron muy alegres y untaron sus cuerpos con el polvo de los pies de Haridas. Sin embargo, entre la gente había un bráhmana, astuto y falso, quien decidió engañar a la gente.

«Yo también danzaré aquí», se dijo a sí mismo.

»Puedo ver que la gente no es muy inteligente. Ellos le ofrecen tanto respeto a este Haridas de bajo nacimiento, solo porque él baila y grita. Si yo, un bráhmana, también bailo y lloro, entonces, ciertamente también me adorarán».

El brahmán se tiró al suelo y se fingió inconsciente, como si hubiera entrado en un trance. Sin embargo, tan pronto como tocó el piso, el bailarín encantador de serpientes se puso furioso, levantó un palo y empezó a golpear al bráhmana, sin descanso. Él lo golpeó repetidamente en todas las partes de su cuerpo hasta que el bráhmana, dando alaridos de agonía, se levantó y corrió solo para salvar su vida. El encantador de serpientes reanudó entonces su danza, mientras toda la muchedumbre se quedaba muda. Por fin, un hombre con las manos juntas, le pidió humildemente al encantador de serpientes que explicara por qué se había puesto de pie respetuosamente a un lado mientras Haridas bailaba, y, sin embargo, había golpeado al bráhmana por algo que parecía ser la misma actividad.

El espíritu de Ananta Sesa que moraba dentro del encantador de serpientes habló entonces para glorificar a Srila Das Thakur. «El tema de tu pregunta es muy confidencial. Aunque es un tema que muy rara vez se discute debido a su naturaleza sumamente misteriosa, con todo, contestaré a tu pregunta. Cuando Srila Das Thakur estaba bailando en un trance extático, cada uno de nosotros sintió que espontáneamente crecía un respeto y afecto por él. Sin embargo, el engañador bráhmana simplemente estaba imitando a Haridas con el fin de conseguir alguna adoración barata por parte de la muchedumbre.

»No por amor a Krisna, sino por envidia hacia un devoto puro, fue que el bráhmana se arrojó al suelo y fingió un éxtasis. Además, él interrumpió mi danza. Ya que él me perturbó y trató de imitar al devoto puro, lo castigué severamente.

»Ese arrogante y engañador bráhmana no tiene amor por Krisna. Para recibir el refugio del servicio devocional a los pies del loto del Señor Krisna, uno tiene que ser puro, libre del engaño. Por ver bailar a Srila Haridas Thakur, uno se libera del cautiverio material. Incluso el Señor Supremo Krisna baila cuando ve bailar a Srila Das Thakur. Todo el universo se purifica de toda reacción pecaminosa solo por ver bailar a Srila Haridas. En verdad, él es digno de su nombre: Haridas Thakur, el sirviente del Señor Supremo Hari quien brilla eternamente como una luna llena en el corazón de Su devoto.

»Haridas es afectuoso y compasivo con todas las entidades vivientes, y desciende como el sirviente eterno del Señor Supremo en cada una de las Encarnaciones del Señor. Él se encuentra libre de toda falta y ofensa al Señor Supremo y Sus devotos. Incluso en sus sueños, nunca comete una ofensa. Un momento de asociación con Haridas puede purificar a toda entidad viviente y le garantiza el eterno refugio de los pies de loto del Señor Krisna. Incluso el Señor Brahma y el Señor Shiva constantemente desean su asociación.

»Haridas apareció en la familia de un musulmán de baja estirpe por la orden del Señor Supremo, solo para enseñarle a la sociedad humana que las designaciones materiales como la casta, el credo, la posición de nacimiento y la posición familiar son todas ilusorias y que el ir tras ellas es vano. Si un devoto puro del Señor nace en una familia de clase baja, él no es menos digno de adoración. Este es el mandato de las Escrituras. Por otra parte, si alguien nace en una familia sofisticada, pero no adora los pies de loto de Sri Krisna, entonces, su elevado nacimiento es inútil pues vive como un residente del infierno.

»Solo para probar la verdad de estas Escrituras, Srila Haridas nació en una familia de clase baja. En una Era previa, Prahlad Maharaj, uno de los más excelsos devotos del Señor, nació en una familia de demonios, y Hanuman, el más grande devoto del Señor Ramachandra, nació en la especie de los monos.

»Los semidioses desean el contacto con la forma trascendental y pura de Srila Haridas Thakur, y Gangamata siempre ora por que sus aguas sean santificadas por su presencia. Pero, uno no requiere tocar a Srila Das Thakur; simplemente por verlo uno queda automáticamente libre del eterno ciclo de nacimiento y muerte. Además, alguien que ve a un devoto tomar refugio en los pies de loto de Haridas Thakur, también a él se le otorga la libertad del cautiverio material.

»Ni un millar de bocas, ni un millar de oídos serían suficientes para describir y escuchar las maravillosas cualidades de Srila Haridas. Usted es un alma afortunada pues su pregunta me ha dado la oportunidad de glorificar al devoto puro y le ha dado a usted la oportunidad de escuchar el tema trascendental. Desde el momento en que una persona pronuncia el nombre de Srila Haridas Thakur, está garantizado su ascenso a la morada suprema del Señor Krisna».

Luego, Naga-raja, el encantador de serpientes, guardó silencio. Los bráhmanas reunidos y los caballeros piadosos se sintieron verdaderamente satisfechos con su glorificación de Srila Haridas. Por supuesto, Ananta Sesa es un Vaisnava puro, devoto del Señor Supremo y Su devoto. Esta no fue la primera ocasión en que describía las excepcionales cualidades de Haridas. La asamblea aceptó la apreciación de Naga-raja, y el amor que cada persona sentía por Haridas, incrementó.

Srila Haridas es un devoto puro del Señor Chaitanya y aunque Sri Gaurachandra estaba todavía por revelar el proceso del servicio devocional al Señor Supremo, Haridas continuaba en revelar su amor por Sri Krisna. La gente en general no tenía interés en el proceso del servicio devocional, y no podían entender el propósito detrás del canto del Santo Nombre de Krisna. A causa de una apatía general por el Santo Nombre, estaba ausente el humor del servicio devocional en la sociedad.

La gente se burlaba e insultaba a los Vaisnavas que se ocupaban en el kirtan, de manera que los santos devotos se reunían en un lugar tranquilo lejos de todos, donde ellos podían cantar y bailar sin ser perturbados. Incluso entonces, la gente atea los condenaba, con ira: «Estos degradados bráhmanas destruirán por completo este pueblo», se quejaban. «Probablemente todos esos estridentes y sentimentales cantos y bailes acarrearán una hambruna a esta región. Estos sentimentalistas cantan de ese modo solo para llenar sus estómagos, sin entender que ese Señor Visnu descansa durante estos cuatro meses de la estación de lluvias. Ellos lo perturbarán, y con enfado, Él enviará alguna calamidad natural. ¿No pueden entender estos tontos el desastre que causarán?»

Otro hombre amenazó, diciendo: «Si llega a haber un aumento en el precio de los granos alimenticios, entonces yo los atraparé uno a uno y les daré una buena paliza».

«¿Puede que sea apropiado cantar fuertemente la noche del Ekadasi, pero, ¿qué utilidad hay en esa recitación diaria de los nombres de Govinda?», dijo otro, irritado.

Los devotos sentían genuina compasión por la gente atea, y a pesar del hostigamiento de estos, los devotos continuaron los kirtanas. Srila Haridas fue uno de esos devotos sinceros que se preocupaban al ver que la mayoría de la gente en la sociedad no estaba inclinada en lo más mínimo al servicio devocional. Él continuó con su fuerte canto del Santo Nombre de Krisna, el cual no soportaba la gente extremadamente pecaminosa de la sociedad.

Una vez en una aldea llamada Harinadi, un arrogante bráhmana ofendió a Srila Haridas, gritando con enojo: «¡Oye, Haridas!, ¿por qué te comportas así? ¿Por qué tienes que cantar tan fuerte? El verdadero mandato es cantar en tu mente en forma suave. ¿Cuál Escritura te instruye que cantes en voz alta? ¿Quién te ha enseñado este tipo de práctica? Aquí hay una asamblea de eruditos, dales tu explicación».

Srila Haridas contestó humildemente: «Todos ustedes conocen las conclusiones de las Escrituras acerca de las glorias del Santo Nombre de Krisna. Yo solo puedo repetir lo que he escuchado de eruditos como ustedes. El principal efecto de cantar en voz alta el nombre de Krisna es que purifica el alma miles de veces más que cualquier otra forma de adoración. En ninguna parte de las Escrituras se condena el canto en voz alta del Santo Nombre. Por el contrario, hay excelentes beneficios, que han sido descrito en muchos lugares. En la Escritura se dice: “El canto en voz alta del nombre de Krisna es mil veces mejor que el canto silencioso”.

«¿Por qué es aumentado miles de veces el resultado de cantar en voz alta, sobre cualquier otro proceso?», preguntó el bráhmana.

«Mi querido señor, por favor, escuche las conclusiones de los Vedas y el Srimad Bhagavatam». Mientras Srila Haridas hablaba, flotaba en el océano del amor a Krisna y sus explicaciones resumían la esencia de todas las Escrituras. «Oh, bráhmana, por favor, trate de entender que cuando cualquier entidad viviente —sea humano, animal, insecto o ave— escucha el Santo Nombre cantado por un devoto puro del Señor, ella va directamente al mundo espiritual, Vaikuntha, tras abandonar este cuerpo.

»El Srimad Bhagavatam (10.34.18) declara: “Oh, Señor, cuando Tu nombre lo canta el devoto puro y una entidad viviente lo escucha aunque solo sea una sola vez, de inmediato ese canto purifica al cantor y al que escucha, ¿qué decir entonces del beneficio que hay por tocar Tus pies de loto?” No hay nada discutible en el asunto de que el devoto puro purifica a otras entidades vivientes. Las especies inferiores, las cuales no poseen la habilidad para cantar el Nombre del Señor, son liberadas simplemente por escuchar el Nombre cantado por un devoto puro.

»Aquel que canta el Santo Nombre para sí mismo se libera solo él, pero aquel que canta el Nombre del Señor en voz alta, libera a quienquiera que lo escucha. El sonido del Nombre del Señor es benéfico para todos. Por lo tanto, todas las Escrituras afirman que el fuerte canto del Nombre del Señor es mil veces más efectivo que ningún otro proceso religioso.

»Por otra parte, en el Naradiya Purana, se cita a Prahlad Maharaj: “Yo encuentro una lógica perfecta en el hecho de que una persona que canta en voz alta el nombre del Señor es mil veces más piadoso que la persona que canta para sí misma. Aquel que canta suavemente solo se libera a sí mismo, pero aquel que canta en voz alta se libera a sí mismo y a toda otra entidad viviente que lo escucha”.

»Oh, bráhmana, escucha con atención. Es fácil entender que una persona que actúa para el beneficio de la sociedad entera, incluyendo a los animales inferiores, se encuentra ciertamente en una plataforma religiosa superior a la de aquella persona que simplemente se preocupa en conseguir su propia liberación. Solo los seres humanos están dotados con la capacidad para pronunciar el Nombre del Señor; un animal no la tiene.

»Si el fuerte canto puede liberar a estos desafortunados animales para quienes, de otra manera, no hay esperanza de liberación, entonces, ¿qué perjuicio hay en cantar fuertemente? Una persona egoísta está interesada en su propio bienestar, pero un devoto desinteresado está preocupado por el bienestar de todos. Si usted entiende esto, puede fácilmente determinar quién se encuentra en la plataforma superior. Debo insistir en que el canto del Santo Nombre del Señor, en voz alta, es el tipo de canto más eficiente».

El insensato bráhmana se enfureció todavía más con las claras instrucciones de Srila Haridas. Él replicó enojadamente: «Oh, Haridas, ahora te has convertido en el maestro de los Vedas. Parece que tú has propuesto el séptimo pensamiento filosófico, habiendo sido destruidos los otros seis por el paso del tiempo. Fue profetizado en los Vedas que al final de Kali-yuga, un sudra de bajo nacimiento propagaría los Vedas. Sin embargo, veo que esto ya está ocurriendo en frente de mí. ¿Qué necesidad hay de esperar el final de Kali-yuga? Tú engañas a todos por actuar como un hombre santo, pero todo lo que haces es visitar las casas de los casados y llenar tu estómago. Si yo encuentro que tus explicaciones no son autorizadas y que son incorrectas de acuerdo a las sastras, entonces, voy a cortar tus orejas y tu nariz».

Srila Haridas, completamente equilibrado, simplemente sonrió ante las duras y vengativas palabras del caído bráhmana. Sin más palabras, se fue, cantando en voz alta el Santo Nombre. Los eruditos de la asamblea eran tan pecaminosos como ese despiadado bráhmana, pues ellos no aceptaron las correctas y genuinas explicaciones de Srila Thakur, ni condenaron las ofensivas palabras del miserable bráhmana. Esos hombres eran bráhmanas solo de nombre, siendo en realidad demonios. Su residencia será el infierno y sufrirán indecibles miserias en las manos de Yamaraj, el semidiós de la Muerte. En Kali-yuga, los demonios nacerán como bráhmanas para hostigar y ofender a las personas piadosas.

El Varaha Purana dice: «En Kali-yuga, los demonios se refugiarán en las familias de bráhmanas y torturarán a los trascendentalistas quienes son almas excepcionales». Todos las Escrituras nos han prohibido que toquemos, escuchemos o adoremos a personas que viven bajo el disfraz de un bráhmana. Uno simplemente se contamina por tener contacto con ellos. En el Padma Purana se menciona: «No es necesaria una explicación detallada. Esos bráhmanas que no son devotos del Señor, no deben ser respetados ni tocados por nadie. Verse con un bráhmana no devoto es tan contaminante como verse con un comedor de carne de bajo nacimiento. Por otra parte, un devoto puro del Señor, nacido en cualquier familia o en cualquier clase, puede purificar al universo entero».

Después de unos cuantos días de este incidente con Srila Haridas, el caído bráhmana contrajo un tipo de viruela tan grave que se desprendió su nariz. Fue debidamente castigado por Krisna debido a las ofensas que había cometido contra un santo Vaisnava. Afligido, Haridas suspiraba con profunda preocupación por la triste condición de la sociedad humana, que estaba absorta en la vida mundana.

Por un largo tiempo, él había anhelado la asociación de otros devotos puros, así que fue a Nabadwip donde los Vaisnavas se sintieron llenos de alegría al verlo. Sri Advaita Acharya Prabhu lo apretó contra su pecho en un amoroso abrazo, y los demás devotos derramaron su afecto sobre él; similarmente, él fue reciproco con las emociones de ellos.

Los ateos continuaron sus ofensivas críticas a los devotos, mientras que los Vaisnavas continuaban sus trascendentales discusiones acerca del Bhagavad-gita y el Srimad Bhagavatam.

Quienquiera que escuche con fe y devoción estas narraciones, encontrará el eterno refugio a los pies de loto del Señor Supremo, Sri Gaurachandra.

Sri Krisna Chaitanya y Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

“… Haridas Thakur era la joya de la corona en la cabeza de este mundo, sin él, este mundo está despojado de su valiosa joya.” “Sri Chaitanya Mahaprabhu entonces le dijo a todos, ‘Di’ ¡Todas las glorias a Haridas Thakur! ‘ y canta el Santo Nombre de Hari. ‘ Diciendo esto, Él personalmente comenzó a bailar. “Todo el mundo comenzó a cantar,” ¡Todas las glorias a Haridas Thakur, que reveló la importancia de cantar el Santo Nombre del Señor! ‘” Sri Chaitanya Charitamrta.

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