Sri Chaitanya Bhagavat “Las glorias de Murari Gupta”

Sri Chaitanya Bhagavat Madhya-khanda Capítulo veinte

“Las glorias de Murari Gupta”

Traducción de Sriman Jaibalai prabhu.

Todas las glorias a Sri Gaura-simha, el hijo de Madre Sachi. La sombra de Sus pies de loto ahuyenta toda aflicción. Oh, Señor, Tú eres la vida y alma de Gadadhar Pandit; sé misericordioso conmigo de manera que mi mente permanezca fija en Tus pies de loto.

Sri Chaitanya se encontraba completamente ocupado en llevar a cabo Sus maravillosos Pasatiempos junto con Sus asociados. A veces, bailaba; a veces, cantaba, y, otras más, lloraba o reía, pero todos estos eran síntomas de Su amor extático por Krisna.

Un día, Sri Chaitanya estaba visitando, junto con Nityananda, la casa de Shrivas Pandit. Mientras estaban sentados, Murari Gupta entró y se postró a los pies de loto del Señor Chaitanya. Luciendo radiante, se levantó y luego se postró nuevamente, ante Nityananda.

Sri Chaitanya siempre se sentía complacido con Murari Gupta, así que ahora le habló con franqueza a Murari, diciendo: «Lo que acabas de hacer, de ofrecerme primero reverencias a Mí y luego a Nityananda, es una violación de la etiqueta Vaisnava. ¿Por qué todos ustedes hacen esto? Se supone que deben enseñar a otros que son ignorantes acerca de estas reglas».

Murari contestó: «Mi Señor, ¿qué sé yo? Tú tienes el pleno control de mi corazón. He actuado conforme a Tu deseo». El Señor entonces dijo: «Está bien, Murari, ve a casa ahora; esta noche llegarás a conocer todo y mañana nos veremos de nuevo».

Murari se puso serio, y sonriendo con titubeos se fue a su casa. Esa noche, en un sueño, vio a Sri Nityananda, vestido como un luchador real, que se acercaba a él. Grandes capuchas de serpientes estaban encima de Su cabeza y en Sus manos sostenía la maza y el arado. Sri Nityananda lucía exactamente como Sri Balaram.

Atrás de Él caminaba Vishvambhar, quien sonrió y le habló en su sueño: «Ahora tú entiendes, Murari, que Yo soy más joven. Considera esto apropiadamente en tu mente». Luego, los dos Hermanos Supremos le sonrieron a Murari y después de instruirlo así, desaparecieron.

Murari se despertó de inmediato y empezó a derramar lágrimas, respirando con dificultad se mantuvo repitiendo el nombre de Nityananda. Su casta esposa se preocupó y oró a Sri Krisna, cantando fuertemente Su nombre. Murari estaba ahora convencido que Nityananda era el hermano mayor y con este pensamiento, rápidamente se apresuró a visitar al Señor.

Él vio a Sri Vishvambhar, cuyos ojos son como lotos, sentado con Sri Nityananda a Su derecha, con una benévola sonrisa decorando Sus labios. Murari se dirigió primero hacia Nityananda, ofreció reverencias a Sus pies de loto, y luego cayó a los pies de loto de Vishvambhar.

El Señor sonrió y preguntó: «Murari, ¿por qué actúas de este manera?» Murari respondió: «Mi Señor, yo actúo según Tu dulce voluntad. Así como una hoja de pasto seca es arrastrada por la brisa, todas las entidades vivientes actúan conforme a Tu irresistible poder».

Nuevamente, el Señor dijo: «Murari, me eres muy querido, por lo tanto, te he revelado la verdad confidencial acerca de Mí».

Gadadhar, el amado asociado del Señor, estaba sentado a Su izquierda; él preparó tambula para el Señor y se lo dio. El Señor dijo: «Murari, eres un partidario fiel entre Mis devotos». Diciendo esto, Sri Chaitanya le dio algo del pan masticado por Su boca. Murari lo recibió ávida y respetuosamente, con las palmas abiertas de sus manos, y tras comer este prasada un gran éxtasis recorrió todo su cuerpo y alma.

Sri Vishvambhar le dijo a Murari: «Murari, ve y lava tus manos», pero Murari se limpió sus manos sobre su cabeza. El Señor exclamó: «Hombre tonto, ahora has perdido tu casta. Te contaminaste al limpiar tus manos sobre tu cabeza, las cuales habían tomado los remanentes de lo que mastiqué».

Repentinamente, el humor del Señor cambió. Rechinó Sus dientes fuertemente y empezó a manifestar Su identidad de Supremo Controlador. Él dijo: «Un sannyasi llamado Prakashananda, que vive en Kashi, tuvo la audacia de intentar hacerme pedazos.

»Él es un instructor de filosofía Vedanta, pero no acepta la existencia de Mi forma suprema. Le hice contraer lepra, pero, con todo, no acaba de entender. Toda la ilimitada creación es una manifestación de Mi energía, pero él descaradamente sostiene que esta manifestación es falsa.

»Murari, eres Mi sirviente de confianza, de modo que te digo la verdad. Aquellos que no respetan Mi forma y personalidad, inevitablemente perecen. El Señor Brahma, el Señor Shiva, el Señor Ananta y todos los semidioses ofrecen servicio a los pies de loto del Señor Supremo como el objeto más querido. El simple contacto con el cuerpo del Señor nos puede limpiar de toda contaminación, sin embargo, esos desvergonzados bribones niegan la forma del Señor.

»Abiertamente te revelo que Yo soy eterno, Mis queridos sirvientes son eternos y los sirvientes de Mis sirvientes, son todos eternos. Mi morada y actividades trascendentales son eternos. Quienquiera que niegue su existencia y veracidad ciertamente me hace pedazos.

»Solo por escuchar las glorias del Señor Supremo se anula toda ignorancia, sin embargo, ese pecaminoso instructor del Vedanta dice que esas glorias son irreales.

»El Señor Shiva queda tan embriagado al beber con sus oídos las nectáreas glorias del Señor que no se da cuenta de la pérdida de su ropa. Esa gran Personalidad que es Ananta Shesha, Él personalmente canta siempre las glorias del Señor.

»Sukadev Goswami, Narada y otras excelsas personalidades enloquecen con la dulzura de las glorias del Señor. Los cuatro Vedas simplemente describen la grandeza de las glorias del Señor. De manera que, Murari, quienquiera que desatiende esas excelentes glorias y actividades del Señor, nunca apreciará el verdadero propósito que hay detrás de Mi advenimiento».

Al dirigirse a Murari Gupta de este manera, el Señor le enseñó al mundo entero las verdades cardinales de Su naturaleza: la forma, los devotos, los Pasatiempos y la morada el Señor son todos la realidad absoluta; aquel que no acepta esto, se ve arruinado.

Después de un rato, Sri Vishvambhar salió de Su trance y recobró Su acostumbrada humilde naturaleza. Él abrazó con afecto a Murari, llamándole hermano, y le dijo dulcemente: «Murari, en verdad, eres Mi devoto puro y de esa manera has llegado a percibir la naturaleza y posición trascendental de Sri Nityananda. Una persona puede afirmar ser Mi devoto, pero si posee el más leve rencor hacia Sri Nityananda, entonces, Yo no lo favorezco. Ahora, ve a casa, Murari. Rotundamente, me has comprado pues has entendido las glorias de Nityananda».

Solo Hanuman había recibido una misericordia como la obtenida por Murari. Ahora, Murari Gupta, completamente inmerso en un océano de dicha, regresaba a casa atesorando a Nityananda y Vishvambhar en el nicho de su corazón.

Murari estaba bebiendo internamente néctar y su comportamiento se había vuelto incoherente. Él diría una cosa, pero haría completamente otra, riendo fuertemente para sí. Con júbilo, llamó a su casta esposa para que le trajera comida y ella apresuradamente trajo un plato servido.

Murari Gupta, completamente embriagado con amor por Krisna, mezcló el arroz con el gui y exclamó: «¡Krisna, ven, come!» Él tomó en su mano el arroz mezclado y lo extendió como para dárselo a alguien más, pero el arroz empezó a caer por todo el piso.

Su casta esposa se quedó allí mirando y riendo, pero se mantuvo proveyéndole arroz. Ella sabía bien que su esposo era un excelso devoto del Señor y gritaba el Nombre de Krisna, recordándole ser cuidadoso.

Sri Chaitanya, siempre atento a los deseos de Sus devotos, aceptó toda la comida que le ofreció Murari. El Señor nunca desatendió la petición de Murari.

La siguiente mañana, muy temprano, el Señor personalmente vino a la casa de Murari. Murari se encontraba cantando continuamente el Santo Nombre de Krisna y, tan pronto como el Señor entró, le ofreció al Señor, con gran amor, sus reverencias y un asiento.

Después que el Señor se hubo sentado confortablemente, Murari le preguntó: «¿Qué te trae por aquí?» Sri Chaitanya respondió: «Vine para recibir un tratamiento para la indigestión».

Murari preguntó: «¿Que fue lo que causó esta indigestión? ¿Qué comiste ayer?» El Señor contestó: «¡Mi querido compañero! ¿Cómo lo vas a saber? Comí todo lo que Me ofreciste ayer, cuando arrojabas la comida al suelo y decías: «¡Come! ¡Come!»

»Lo has olvidado, pero tu esposa sabe todo. Ya que me lo ofreciste, ¿cómo podía rehusarme? Ahora, ya que comí tu arroz y tuve deficiencia para digerirlo, debes darme un tratamiento; el hecho es que sufro de indigestión a causa de comer tu arroz.

»Sé que beber bastante agua es muy buen remedio para la indigestión, y ya que comí tu arroz y me enfermé, el agua que tú me des será Mi medicina. ¡Voy a beber el agua que tú me des!»

Diciendo esto, el Señor tomó el vaso de Murari y bebió agua de él. El Señor expresó completa satisfacción al beber, como si el agua fuera el néctar de la devoción pura de Su devoto.

Cuando Murari vio la infinita misericordia del Señor, cayó al suelo inconsciente. Todos los sirvientes y familiares de Murari Gupta empezaron a llorar de regocijo. Cuán glorioso es el Señor, cuán glorioso es el servicio devocional a Él y cuán gloriosos son Sus devotos puros. Esas melosidades devocionales pudieron manifestarse solo por la misericordia sin causa del Señor Chaitanya.

La misericordia y las bendiciones que los sirvientes de Murari Gupta recibieron del Señor nunca fueron siquiera vistas u otorgadas a ninguno de los llamados bráhmanas eruditos de Nadia. El conocimiento material, la riqueza y la distinción son inútiles, sin embargo, uno se ve recompensado con la máxima bendición, la devoción amorosa al Señor, por convertirse en un sirviente del sirviente del Señor.

Los sirvientes de los devotos Vaisnavas no son una persona cualquiera. Las Escrituras védicas los describen como “las almas más elevadas”. Esas eran las extraordinarias actividades de Murari Gupta. El Señor continuamente derramó Sus bendiciones sobre Murari. Quienquiera que escuche estas actividades trascendentales del devoto puro Murari, en verdad experimentará el amor divino.

En otra ocasión, Sri Chaitanya estaba en la casa de Shrivas Pandit. Repentinamente, el Señor manifestó Su forma como el Dios Supremo, Sri Visnu, con cuatro brazos sosteniendo la caracola, el disco, la maza y el loto. Él empezó a exclamar fuertemente: «¡Garuda! ¡Garuda!»

Justo entonces, Murari Gupta, gritando fuertemente, llegó corriendo a la casa de Srhivas, en un trance devocional. Su persona estaba colmada del humor de Garuda y dijo: «¡Soy Garuda, ese gran devoto!»

Cuando el Señor volvió a llamar a Garuda, Murari Gupta contestó: «Aquí está, mi Señor, Tu sirviente». El Señor dijo: «Sí, eres mi transportador», y Murari dijo: «Sí, sí, mi Señor».

Murari Gupta continuó diciendo: «¿Has olvidado, mi Señor, que te transporté a Ti y al árbol Parijata desde la morada celestial? En otra ocasión, te llevé a Banapura donde hice pedazos el pavo real de Kartikeya. Aquí, de nuevo, están mis hombros; estoy a Tu servicio. Ten la bondad de subir y ordenarme; ¿a qué planeta iré?»

El Señor montó sobre la espalda de Murari y todos gritaron con júbilo. Mientras el Señor de la Diosa de la Fortuna se sentaba a horcajadas sobre los hombros de Murari, la casa de Shrivas resonó con la glorificación del Señor y Su devoto.

El bienaventurado Murari caminó gran prisa alrededor del recinto de la casa de Shrivas. Las damas hicieron sonidos propicios moviendo su lengua y todos los devotos fueron llevados por olas de extática alegría.

Ellos cantaron los nombres de Hari y algunos hicieron notar: «Oro para nunca olvide esta escena». Algunos, palmotearon con sus brazos y piernas, y otros rieron a carcajadas diciendo efusivamente: «¡Cuán glorioso es el Señor!» Todos levantaron sus brazos y fuertemente exclamaron: «¡Todas las glorias a Sri Vishvambhar y Su transportador, Murari!» Sri Gaurasundar se meció con éxtasis sobre la espalda de Murari, quien felizmente anduvo por toda la casa.

Muchísimos de estos extraordinarios Pasatiempos de Sri Chaitanya fueron exhibidos en Nabadwip, pero las personas demasiado apegadas a las actividades pecaminosas no pudieron verlos. El Señor Supremo está fuera del alcance para aquellos que están embriagados por la riqueza, los lujos, el poder y la posición.

Sri Chaitanya es comprado solo mediante el servicio devocional puro. Aquellas almas afortunadas y piadosas que adoraron al Señor por muchos nacimientos ahora miraban todas estas actividades trascendentales como asociados y sirvientes Suyos.

Además, aquellos que vieron estos Pasatiempos, siendo compasivos, los narraron a otros, sin embargo, los agnósticos y las personas pecaminosas no los aceptaron.

En el Madhya-khanda de este libro, encontramos la narración del Supremo Sri Vishvambhar montado sobre los hombros de Murari Gupta. Pero Murari es un servidor eterno del Señor y está presente como el servidor del Señor en cada una de Sus Encarnaciones. Estos Pasatiempos no tienen principio ni fin. De acuerdo a los Vedas, se manifiestan y luego, de nuevo, desaparecen.

Sri Gaurasundar salió de Su trance y se bajó de los hombros de Murari. Murari también replegó en sí el humor de Garuda. Estos Pasatiempos confidenciales no pueden ser comprendidos por todos.

Los Vaisnavas que estuvieron presentes y vieron la misericordia sin causa recibida por Murari Gupta empezaron a alabarlo. Murari fue verdaderamente bendecido al participar como transportador en las trascendentales actividades del Señor. Su devoción al Señor Supremo se vio coronada con el éxito. Estas narraciones acerca de las actividades de Murari son plenamente espirituales y son interminables.

Un día, Murari Gupta estaba considerando en su corazón puro las actividades de las diferentes Encarnaciones del Señor Supremo. Él pensó: «No puedo entender las actividades del Señor, por qué hace ciertas cosas. A veces está protegiendo y al mismo tiempo, está aniquilando.

«En tanto el Señor esté presente con Sus asociados y servidores, mejor que piense en un medio para mi propia rectificación. Por ejemplo, el Señor destruyó Ravana y su entera dinastía y trajo de vuelta a Su esposa Sitadev, pero, más tarde, la rechazó. ¿Qué lógica puede gobernar una acción así?

«Además, en otra Encarnación, vio que la dinastía Yadu, quienes son Sus muy queridos amigos y parientes, se estaba destruyendo, sin embargo, Él simplemente dejó que eso sucediera. Así que ahora, mientras el Señor todavía está presente, debo prepararme para abandonar este cuerpo. El tiempo es propicio, todavía el Señor está aquí».

Influenciado por esos caprichosos pensamientos, Murari compró una cuchilla muy filosa hecha de corteza de coco, y la ocultó en su casa, diciéndose para sí mismo: «Esta noche, me libraré con gusto de este cuerpo».

Mientras tanto, Sri Vishvambhar, quien es la Superalma que reside en el corazón de todos, se enteró del deseo de Murari Gupta. De inmediato fue a la casa de Murari. Murari le dio la bienvenida con gran reverencia, oró a Sus pies de loto y le ofreció un asiento. El Señor se sentó y habló detalladamente acerca de las actividades trascendentales de Sri Krisna. Murari Gupta estaba satisfecho más allá de las palabras.

El Señor dijo: «Murari, ¿satisfacerás una petición Mía? Gupta contestó: «Señor, este cuerpo y alma te pertenecen». El Señor le preguntó: «Realmente, ¿es eso cierto?» Murari respondió: «En verdad, mi Señor».

Entonces, el Señor murmuró en sus oídos: «Dame esa cuchilla que compraste para ponerle fin a tu vida y que ocultaste dentro de tu casa; tráemela».

Murari exclamó con total tristeza: «¡Qué infortunio! ¡Qué infortunio! ¿Quién pudo haberte dicho esa mentira?» El Señor dijo: «Murari, veo que eres muy ingenuo; estás diciendo que alguien más me ha informado acerca de esto. Yo lo sé todo; sé quien ha hecho esta cuchilla e incluso dónde se encuentra oculta ahora».

Nada le es desconocido al omnisciente Señor Supremo; Él entró a la casa y trajo la cuchilla. El Señor dijo: «Murari, ¡tan solo nota cómo te comportas conmigo! ¿Qué falta he cometido que deseas abandonarme e irte? Si lo haces, entonces, ¿quién Me acompañará en Mis pasatiempos? ¿De dónde tomaste esas ideas que tienes ahora? Así que te suplico esto: Promete que nunca obedecerás esos caprichos e ideas».

El Señor Chaitanya abrazó a Murari y tomando la mano de Murari la colocó sobre Su propia cabeza, y dijo: «Sería mejor que destruyeras Mi cabeza que volver a desear abandonar tu cuerpo».

Apresuradamente Murari se arrojó al suelo y con lágrimas de amor lavó los pies de loto del Señor. Murari estrechó fuertemente los pies del Señor, pero Él lo levantó, y abrazándolo, lloró con amor por Su devoto puro.

Es imposible medir la magnitud de la misericordia que Murari recibió del Señor; incluso Laksmi Devi, el Señor Brahma, el Señor Ananta, el Señor Shiva y otros, la anhelan con vehemencia.

Estos semidioses son no diferentes del Señor Supremo, Sri Chaitanya; los Vedas son claros acerca de esa absoluta unidad. De hecho, el Señor Chaitanya se expande y aparece como Sri Ananta Sesa para sostener esta entera naturaleza material. Él de nuevo se expande como el Señor Brahma para crear este universo.

Otra de Sus expansiones, el Señor Shiva, lleva a cabo la tarea de aniquilar esta manifestación cósmica. Como Sri Shesha, Él glorifica Sus propios ilimitados Pasatiempos. Todos estos semidioses son manifestaciones de la potencia del Señor y, por lo tanto, son no diferentes de Él. Todos ellos ofrecen servicio a los pies de loto del Señor Chaitanya.

La potencia del nombre de Sri Chaitanya es ilimitada. Incluso si un pájaro canta Su Santo Nombre, entonces, esa ave directamente va a la morada espiritual suprema, la morada de Sri Chaitanya. Mientras que un sannyasi que ha aceptado un voto de celibato y de renuncia, si no acepta a Sri Chaitanya, entonces él nace en total ignorancia, nacimiento tras nacimiento. Esa clase de sannyasi es realmente un delincuente con el atuendo de un renunciante, ya que sus actividades son de una naturaleza degradada. Los Vedas lo definen como un ‘malvado’. Las Escrituras condenan esa mentalidad malvada.

En el Padma Purana se declara: «Un pecador fácilmente indentificado y sinvergüenza es mejor en muchos aspectos, pues a solas se hunde en las profundidades de la depravación, mientras que un hombre pecaminoso que posa como un santo es mucho peor, debido a que junto con él arrastra al más oscuro infierno a sus seguidores».

Por otra parte: «Los bandidos capturan a sus víctimas en lugares solitarios y los saquean por amenazarlos con armas y otras forma de engaño, pero el hipócrita hombre santo usa palabras dulces, usando los sentimientos de la gente. Esto confunde a las personas, quienes entonces son despojadas gradualmente de su riqueza».

El Srimad Bhagavatam (12.3.38) declara: «En Kali-yuga, hombres incultos aceptarán caridad en nombre del Señor y ganarán su sustento ahciendo un espectáculo de austeridad y usando el vestido de un mendicante. Aquellos que están mal versados en las Escrituras y el conocimiento espiritual se sentarán en el vyasasan y presumirán de hablarle a la gente acerca de principios religiosos».

La gente ávidamente escucha instrucciones espirituales de un hombre juzgándolo simplemente por su apariencia. Sin saberlo, escuchan del impostor palabras ofensivas dirigidas en contra de personas verdaderamente santas, y debido a esta ofensa se hunden en el infierno.

Los Vedas claramente describen que si uno escucha críticas a un devoto Vaisnava del Señor, entonces pierde todo su crédito piadoso acumulado y es arrojado a condiciones de vida abominables, nacimiento tras nacimiento.

El bandido no sufre sino solo una vida en el infierno, mientras que el ofensor al Vaisnava padece interminables miserias. De modo que, el bandido es mucho mejor que aquel que ofende a los Vaisnavas y, por lo mismo, a Sri Visnu Mismo.

Todos, desde la entidad viviente más elevada hasta la más baja, son una manifestación de la energía de Sri Krisna. De ahí que Krisna no tolere violencia u ofensa perpetrada contra nadie. Por otra parte, si alguien canta inofensivamente el nombre de Krisna, entonces Krisna ciertamente lo libera muy pronto del cautiverio material.

Si una persona está bien versada en los cuatro Vedas, pero mantiene una actitud ofensiva hacia los Vaisnavas, entonces ella estará eternamente condenado a la peor clase de infierno.

Una persona puede estudiar y enseñar el Srimad Bhagavatam con el fin de complacer los sentidos. De esa manera, su inteligencia queda destruída, y al estar extraviado, ella comete ofensas a los sagrados pies de Sri Nityananda. Así, provoca para sí misma un gran desastre.

Sri Chaitanya misericordiosamente reveló Sus Pasatiempos trascendentales en Nabadwip, sin embargo, los ofensores no fueron lo suficientemente afortunados para aceptarlos.

En cuanto a aquellos que están atraídos a los pies de loto de Sri Chaitanya, su asociación es sumamente deseable. Pero indeseable es la compañía de esos yoguis, amos de las ocho perfecciones místicas, si son adversos a entregarse a los pies de loto de Sri Chaitanya.

Después de consolar a Murari Gupta, el Señor Chaitanya, complacido, regresó a casa.

De esta manera, Murari Gupta disfrutó la asociación y los Pasatiempos del Señor. Las experiencias y la buena fortuna de Murari Gupta son tan maravillosas que todavía soy incapaz de describirlas completamente. Es solo por la misericordia del Señor Nityananda que he escuchado y comprendido un poco de las glorias de un Vaisnava como lo es Murari Gupta.

Que Sri Nityananda sea mi amo eterno; es por Su gracia que puedo desarrollar apego por Sri Chaitanya.

¡Todas las glorias a Sri Chaitanya, el hijo de Jagannath Misra! Que Tu amado Nityananda sea entronado como la joya principal de mi corazón.

Mi principal meditación es que Sri Vishvambhar es lo más precioso para mi amado Nityananda Prabhu.

Sri Krisna Chaitanya y Sri Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

 

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