Śayana-ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 7:00 a.m. y 8:54 a.m.).

Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: “¡Oh, Keśava!, ¿Cuál es el nombre del Ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes de Āṣāḍha (Junio-Julio)? ¿Quién es la deidad adorable en este auspicioso día? y ¿Cuál es el proceso para observarlo?”

El Señor Kṛṣṇa respondió: “¡Oh, guardián de este planeta tierra!, Voy a contarte la maravillosa historia que el Señor Brahma una vez narró a su hijo Nāradajī.”

Un día Nārada le preguntó a su padre: “¿Cuál es el nombre del Ekādaśī que ocurre en la quincena brillante del mes de Āṣāḍha? Amablemente dime cómo puedo observar este Ekādaśī y de ese modo complacer al supremo Señor Viṣṇu.”

El Señor Brahmā respondió: “¡Oh, gran orador!, ¡Oh, mejor de todos los sabios!, ¡Oh, devoto puro del Señor Viṣṇu!, Tú pregunta es excelente y no hay nada mejor en este o cualquier mundo que este Ekādaśī, el día del Señor Hari. Este ayuno anula los peores pecados si se observa apropiadamente. Por esta razón, te contaré acerca de Āṣāḍha-Śukla Ekādaśī. Ayunando en este Ekādaśī purifica a uno de todos los pecados y complace todos los deseos. De esa forma, cualquiera que se descuide de observar este ayuno es candidato para entrar al infierno. Āṣāḍha Śukla Ekādaśī es también conocido como Padmā-ekādaśī. Solo para complacer a Hṛṣīkeśa, el Amo de los sentidos, uno debe ayunar este día. Escucha cuidadosamente ¡Oh, Nārada! Como te relato esta maravillosa historia de las escrituras concernientes a este Ekādaśī destructor de toda clase de pecado y de todo obstáculo en la senda de la perfección espiritual. ¡Oh, hijo!, Había una vez un rey santo en la dinastía del Sol que su nombre era Māndhātā. Debido a que él siempre salía en defensa de la verdad fue nombrado emperador. Cuidó a sus súbditos como si estos fueran sus propios hijos, a causa de su piedad y gran religiosidad no había pestes, sequías o enfermedades de ninguna clase en su reino. Todos sus súbditos, no solo estaban libres de todo tipo de disturbios sino que también eran muy opulentos. El tesoro de propiedad del reino fue legítimamente obtenido y de ese modo el emperador gobernó feliz por muchos años.

Una vez sin embargo, debido a algunos pecados cometidos en su reino hubo una sequía por 3 años. Los súbditos se hallaron acosados por la sequía. La carencia de buenos granos alimenticios les hacía imposible a ellos ejecutar sacrificios védicos, ofrecer respeto a los antepasados, a los semidioses y a ocuparse en la adoración ritualista o en estudiar la literatura védica. Finalmente todos ellos fueron ante su amado rey y en una gran asamblea dijeron: “¡Oh, rey!, Tú siempre estas velando por nuestro bienestar y felicidad. De modo que, humildemente suplicamos por tu ayuda ahora. Todo ser viviente y cada cosa en ese mundo necesitan agua. Sin agua, cualquier cosa se hace inútil o muere.

Los Vedas llaman al agua nāra y debido que la Suprema Personalidad de Dios duerme sobre el agua, su nombre es Nārāyaṇa, Dios hace su propia morada sobre el agua y toma su descanso allí. En la forma de una nube, la Suprema Personalidad de Dios se hace presente en el cielo y vierte torrentes de lluvia, por la cual crece toda clase de granos alimenticios que mantiene viva a toda entidad viviente.

“¡Oh, rey!, La severa sequía ha sido la causa de la falta de valiosos granos y así nos hallamos en una condición miserable y la población está decreciendo. ¡Oh, gran gobernante de este planeta!, Por favor, encuentra alguna solución a este problema y tráenos la paz y prosperidad una vez más.”

El rey respondió: “Ustedes dicen la verdad, los granos son como Brahman, la Verdad Absoluta, que vive dentro de los granos y de ese modo sostiene a todos los seres vivientes.

Realmente es debido a los granos que la entidad viviente se encuentra viva en este mundo. Ahora, ¿Cuál es la razón de que exista esta terrible sequía en nuestro reino?

Las Sagradas Escrituras discuten este asunto muy detalladamente. Si un rey es irreligioso, él y sus súbditos tendrán que sufrir. Yo he meditado sobre la causa de nuestro problema por mucho tiempo, pero después de haber meditado sobre mi carácter en el pasado y en el presente, puedo honestamente decir que yo no me hallo en pecado. No obstante, para la dicha de todos mis súbditos haré todo lo posible e imposible para enmendar la situación.

Pensando en este modo el rey Māndhātā reunió a su ejército y su séquito. Me ofrecieron reverencias y entraron al bosque. Él erró por todas partes buscando grandes sabios en sus aśramas e inquiriendo acerca de cómo resolver la crisis de su reino.

Por último llego a dar con el aśrama de uno de mis hijos, Aṅgirā Muni cuya refulgencia iluminaba en todas las direcciones. Sentado en su ermita, Aṅgirā parecía un segundo Brahmā, luego el rey juntó sus manos y le rezó para su beneficio. El rey Māndhātā estaba muy complacido de ver al exaltado sabio, cuyos sentidos estaban completamente bajo control. El rey inmediatamente desmontó su caballo y ofreció sus respetuosas reverencias a los pies de loto de Aṅgirā Ṛṣi, luego el rey suplicándole por bendiciones juntó sus manos y tal personalidad sagrada reciprocó con el rey derramando toda clase de bendiciones con sagrados mantras védicos. Luego le preguntó acerca del bienestar de las siete ramas de su reino.

Después de decirle al sabio como estaban pasando las siete ramas de su reino, el rey Māndhātā luego preguntó acerca de su propia felicidad, luego Aṅgirā Ṛṣi pidió al rey que le explicara por qué había emprendido tan penoso viaje por el denso bosque y el rey comenzó a contarle acerca de todas las aflicciones que su reino estaba pasando.

El rey dijo: “¡Oh, gran sabio!, Yo he gobernado y he mantenido a mi reino siguiendo todos los mandatos védicos, pero pese a ello se ha presentado la sequía, para resolver este misterio he venido a ti por ayuda. Por favor, ayúdame a aliviar este sufrimiento a mi pueblo.”

Aṅgirā Ṛṣi le dijo al Rey: “La presente era de Satya-yuga es la mejor de todas las eras, porque en esta era el Dharma se sostiene sobre sus 4 patas. En esta era, todo el mundo respeta a los brāhmaas como los miembros más elevados de la sociedad, también todos cumplen con sus deberes religiosos y solo los brāhmaas (los nacidos por segunda vez) son permitidos ejecutar austeridades y penitencias védicas. Aunque todo esto es normal. ¡Oh, rey de reyes! Hay un śūdra que ilegalmente está ejecutando los ritos, las austeridades y las penitencias en tu reino. Por lo tanto, debes castigar a este trabajador fruitivo con la muerte, para así remover y quitar la contaminación y restablecer la paz nuevamente a tu pueblo.

El rey respondió: “¿Cómo puedo yo matar a un inofensivo ejecutante de austeridades? Por favor dame alguna solución espiritual.”

El gran sabio Aṅgirā dijo: “¡Oh, rey!, Tú debes observar ayuno en Ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes de Āṣāḍha. Este auspicioso día es llamado Padmā-ekādaśī y por su influencia con seguridad caerán suficientes lluvias sobre tu reino. Este Ekādaśī concede perfección a los observadores fieles y quita toda clase de obstáculos en la senda de la perfección. ¡Oh, rey!, Tú, tus parientes y súbditos deben observar este sagrado ayuno de Ekādaśī, luego todas las cosas en tu reino indudablemente retornarán a la normalidad.”

Después de escuchar estas palabras el rey ofreció sus reverencias y retornó a su palacio. Cuando Padmā-ekādaśī llegó el rey Mandhata reunió a todos los brāhmaas katriyas, vaiśyas, y śūdras del reino y los instruyó para que observaran estrictamente este Ekādaśī. Después de haber observado el día ayuno, las lluvias cayeron tal como el sabio les había predicho y en el debido curso del tiempo, hubo abundante cosecha, y rica cosecha de granos. Por la misericordia Suprema del Señor Kesava, el amo de los sentidos, todos los súbditos del rey Māndhātā se volvieron extremadamente felices y prósperos. Por lo tanto, “¡Oh, Nārada!, aquel que observa este Ekādaśī estrictamente, se le otorgará toda clase de felicidad y la liberación última estará asegurada para el devoto fiel.”

El Señor Śrī Kṛṣṇa concluyó: “Mi querido Yudhiṣṭhira el ‘Padmā-purāa’ es tan poderoso que, aquel que solo lea o escuche sus glorias se libera completamente de pecado, ¡Oh, Pāṇdava!, Aquel que desee complacerme debe estrictamente observar este Ekādaśī que es también conocido como Devasāyaṇī-ekādaśī. ¡Oh, poderoso entre reyes!, Aquel que quiera liberación debe regularmente observar un ayuno en este Ekādaśī que también es el día donde comienza el ayuno de Cāturmāsya.”

De esa forma termina la narración de las Glorias de Āṣāḍha Śukla-ekādaśī, también conocido como Padmā-ekādaśī o Devasāyaṇī-ekādaśī, del ‘Bhavisya-uttarā Purāa’.

 Notas:

1.- Se dice que tres cosas no pueden existir sin agua: Las perlas, los seres vivientes y la harina.

La cualidad esencial de la perla es su lustre y esto es dado por el agua.

La esencia del hombre es su semen que esta principalmente constituido por agua, y sin agua la harina no puede ser transformada en masa y no se podrá cocinarla y mucho menos comerla. Algunas veces el agua es llamada Jala-Nārāyaṇa el Supremo Señor en la forma de agua.

2.- Las 7 ramas del dominio del Rey son: el rey mismo, sus súbditos, sus riquezas, su fuerza militar, sus aliados, los brahmanas, los sacrificios ejecutados en su reino y las necesidades de sus súbditos.

3.- Las 4 piernas de Dharma son: la veracidad, la austeridad, la misericordia y la limpieza.

 4.- Deva-sāyaṇī o Viṣṇu-sāyaṇī indica el día cuando el Señor Viṣṇu va a dormir con todos los semidioses. Se dice que después de ese día uno no debe ejecutar ninguna nueva ceremonia auspiciosa hasta Devathani-ekādaśī que ocurre durante el mes de Kārtika (Octubre-Noviembre) porque los semidioses comienzan a dormir y no pueden ser invitados a la arena de sacrificios y porque el Sol está viajando a través de su curso del sur.

AVISO: hora para romper el Ekādaśī al día siguiente en las Comunidades de México,

MERIDA: de 6:29 a 10.52 a.m.

VERACRUZ y ORIZABA: de 6:58 a 11:19 a.m.

MORELIA, QUERETARO y CIUDAD DE MÉXICO:  de 07:17 a 11:39 a.m.

SAN LUIS POTOSI: de 07:12 a 11:36 a.m.

GUADALAJARA: de 07:24 a 11:47 a.m.

TIJUANA: de 05:54 a 10:33 a.m.

 

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