Pāpavimocani-Ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 8:23 y 10:57 a.m.).

 

 

 

 

 

 

(Imagen: Cyavana Muni)

Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: “¡Oh, Supremo Señor!, Yo he escuchado de ti la explicación de Amalaki-Ekadasi que ocurre durante la quincena brillante del mes de Phālguna (Febrero – Marzo) y ahora deseo escuchar acerca del Ekadasi que ocurre durante la quincena oscura del mes de Caitra (Marzo – Abril) ¿Cuál es su nombre? ¡Oh, Señor! y ¿Qué resultados puede uno obtener por observarlo?”

La suprema Personalidad de Dios dijo: “¡Oh, el mejor de los reyes!, Para beneficio de todos, con gran placer voy a describir las Glorias de este Ekadasi conocido como Papamochani. La historia de este Ekadasi fue una vez narrada por Lomasa Ṛṣi al emperador Mandhata.” El rey Mandhata se dirigió al Ṛṣi y dijo: “¡Oh, gran sabio!, Para beneficio de todo el mundo, por favor, dime el nombre del Ekadasi que ocurre durante la quincena oscura del mes de Caitra y por favor explica el proceso para observarlo. Por favor, también describe los beneficios que uno gana por observar este Ekadasi.”

Lomasa Ṛṣi respondió: “Este Ekadasi que ocurre durante la quincena oscura del mes de Caitra es llamado Papamochani-Ekadasi. Para el devoto fiel este ayuno remueve las influencias de fantasmas y demonios. ¡Oh, poderoso entre los hombres!, Este Ekadasi también otorga las ocho perfecciones de vida, otorga el cumplimiento de toda clase de deseos, purifica a uno de toda clase de reacciones pecaminosas y hace que las personas se vuelvan perfectamente virtuosas. Ahora escucha por favor este relato histórico concerniente a este Ekadasi y a Citraratha el principal de los Gandharvas (músicos celestiales).”

Durante la estación de primavera, en la compañía de danzarinas celestiales, Citraratha, fue una vez a un bello bosque cubierto con gran variedad de flores. Allí él y las bailarinas se unieron a otros Gandharvas y muchos Kinaras, junto con el Señor Indra mismo, el rey del Cielo, que disfrutaba una visita allí. Todos sentían que no había otro jardín más hermoso que el que observaban. Muchos sabios también estaban presentes, ejecutando sus austeridades y penitencias.

Los Semidioses, en especial, disfrutaban mucho visitando este jardín Celestial durante los meses de Caitra y  Vaiśākha (Abril-Mayo). Un gran sabio llamado Medhāvī, vivía en ese bosque y siempre las muy atractivas bailarinas intentaban seducirlo. En particular, una famosa muchacha Mañjughoṣa, tramaba muchas formas para tentar al exaltado Muni, pero aparte del gran respeto por el sabio y temor por sus poderes, que él había obtenido después de años y años de ascetismo, ella no se acercaba a él. A dos millas de distancia del sitio del sabio, ella levantó una tienda y empezó a cantar muy dulcemente y al mismo tiempo tocaba su pandereta. El mismo cupido se excitaba cuando la miraba y la escuchaba y oliendo la fragancia de pasta de sándalo; él recordó su infortunada experiencia con el Señor Śiva y decidió tomar venganza seduciendo a Medhāvī. (1)

Usando las cejas de Mañjughoṣa como arco, sus miradas como flechas y sus senos como blanco, cupido se aproximó a Medhāvī con intención de tentarlo y hacerle romper su meditación y sus votos. En otras palabras, cupido se encargó de que Mañjughoṣa fuera como su asistenta y cuando ella observó al poderoso y atractivo joven sabio, ella también se agitó por la lujuria. Viendo que él era muy inteligente y erudito, usando su pulcro cordón blanco de brahmana colgado a través de sus hombros, sosteniendo una vara de Sannyasi y sentado elegantemente en el asrama de Cyavana Ṛṣi, Mañjughoṣa vino ante él.

Ella empezó a cantar seductoramente y los cascabeles en su cinturón y alrededor de sus tobillos, juntamente con sus pulseras en sus muñecas producían una deliciosa sinfonía musical. El sabio Medhāvī quedo encantado, él comprendió que esta bellísima joven deseaba unirse con él, en ese instante cupido incrementó su atracción por Mañjughoṣa soltando sus poderosas armas del gusto, tacto, olfato, sonido y visión. Suavemente ella se aproximó a Medhāvī, sus movimientos corporales y dulces miradas le atraían a él. Ella con gran gracia bajaba su pandereta y abrazaba al sabio con sus bellos brazos, tal como un viento trepador alrededor de un enorme árbol. Cautivado Medhāvī interrumpió su meditación y decidió divertirse con ella e instantáneamente la pureza de su corazón y de su mente lo abandonó. Olvidando la diferencia entre el día y la noche, él huyo con ella para disfrutar por mucho tiempo. (2) Viendo que la santidad del joven yogui se había deteriorado seriamente, decidió abandonarlo y Mañjughoṣa dijo:” ¡Oh, señor! permíteme regresar a casa.”

Medhāvī respondió: “Pero si justo acabas de llegar, ¡Oh, hermosa!, Por favor permanece conmigo al menos hasta mañana.”

Temerosa del poder yóguico del sabio, Mañjughoṣa permaneció con él 57 años, 9 meses y 3 días; pero para Medhāvī todo este tiempo le había parecido apenas un momento. Nuevamente ella le pidió: “Por favor permíteme dejarte.”

Medhāvī respondió: “¡Oh, querida! Escúchame, permanece conmigo una noche más y luego tú podrás marcharte mañana en la mañana. Solo permanece conmigo hasta que yo ejecute mis deberes matutinos y haya cantado mi Sagrado Gayatri mantra. Por favor permanece hasta ese entonces.”

Mañjughoṣa, aún estaba temerosa de los grandes poderes yóguicos del sabio, pero ella forzadamente sonreía y dijo: “¿Cuánto tiempo te tomará terminar con tus himnos y rituales matutinos? Por favor, sé misericordioso y piensa de todo el tiempo que tú ya has pasado conmigo.”

El sabio reflexionó sobre todos los años que habían transcurrido con Mañjughoṣa y luego dijo con gran asombro: “¿Por qué yo tuve que mal gastar 57 años contigo? Sus ojos se tornaron rojos y empezaron a emanar chispas. Él ahora consideraba a Mañjughoṣa como la muerte personificada y la destructora de su vida Espiritual. “Tú picara mujer, has convertido todos mis logros difícilmente ganados de mis austeridades a cenizas.” Temblando de ira, maldijo a Mañjughoṣa, “¡Oh, pecadora!, ¡Oh, dura de corazón!, Degradada, tú solo conoces el pecado, que el infortunio caiga sobre ti, ¡Oh, mujer bribona!, te maldigo para que te transformes en una endemoniada duende piśāca (bruja)”.

Maldecida por el sabio Medhāvī la hermosa Mañjughoṣa humildemente suplicó: “¡Oh, mejor de los brahmanas!, Por favor, sé misericordioso conmigo y revierte tu maldición. ¡Oh, gran sabio!, Se dice que por asociarse con un devoto puro da resultados inmediatos, pero tu maldición tomará efecto solo después de siete días. ¡Yo he estado contigo por 57 años!, ¡Oh, maestro!, Por lo tanto, sé misericordioso conmigo.”

Medhāvī Muni respondió: “¡Oh, gentil dama!, ¿Qué podría hacer? Tú has destruido todas mis austeridades. Pero aun así, has cometido estas actividades pecaminosas. Te diré la manera para que puedas liberarte de mí ira. En la quincena oscura del mes de Caitra hay un auspicioso Ekadasi que remueve todo pecado. Su nombre es Papamochani-Ekadasi, ¡Oh, hermosa dama!, Aquel que ayuna en este sagrado día se liberará completamente de haber tomado nacimiento en cualquier clase de forma demoníaca.”

Con estas palabras el sabio dejó el asrama de su padre. Viéndole entrar a la ermita Cyavana Muni dijo: “¡Oh, hijo!, Por actuar ilícitamente tú has despilfarrado las riquezas de tus penitencias y austeridades.”

Medhāvī respondió: “¡Oh, padre!, Bondadosamente revélame que expiaciones debo ejecutar para remover los pecados ofensivos en que yo he incurrido por asociarme privadamente con la joven bailarina Mañjughosa.”

Cyavana Muni respondió: “Querido hijo, tú debes ayunar en Papamochani-Ekadasi que ocurre durante la quincena oscura del mes de Caitra. Esto erradica todos los pecados no importa cuán graves estos puedan ser.”

Medhāvī siguiendo el consejo de su padre, ayunó en Papamochani-Ekadasi. De ese modo todos sus pecados fueron destruidos y otra vez se llenó de excelentes méritos. Similarmente Mañjughosa observó el mismo ayuno y se liberó de la maldición de ser una bruja duende. Ascendiendo nuevamente a las esferas celestiales, ella volvió también a su posición anterior.

Lomasa Ṛṣi continuó: “De ese modo, ¡Oh, Rey!, El gran beneficio de ayunar en Papamochani-Ekadasi con fe y devoción, hace que todas sus reacciones pecaminosas sean destruidas”.

El Señor Kṛṣṇa concluyó: “Así pues, ¡Oh, rey Yudhiṣṭhira!, aquel que lea o escuche acerca de este Ekadasi, obtendrá el mismo mérito que se podría conseguir si donara mil vacas en caridad y también anulará sus pecados que podrían haber incurrido en haber matado a un brahmana, matar un embrión a través de un aborto, tomar licor o hacer sexo con la esposa del guru. Así es el incalculable beneficio de observar este sagrado día de Papamochani-Ekadasi que es muy meritorio y querido por Mí.”

Así termina la narración del Caitra Kṛṣṇa-Ekadasi o Papamochani-Ekadasi del Bhavisya-Uttarā-Purāa.

Notas:

1.- Después de que el Señor Śiva perdió a su querida esposa Satī en la arena de sacrificio de Prajapati Daksa, Shiva destruyó la arena entera. Entonces, él devolvió la vida a su suegro dándole la cabeza de una cabra y finalmente se sentó a meditar por 60.000 años.

El Señor Brahmā, sin embargo, mandó a Kāmadeva (Cupido) a hacer romper la meditación del Señor Śiva. Usando sus flechas de sonido, gusto, tacto, vista y olfato, Cupido atacó a Śiva, que lo despertó de su trance, él estaba muy molesto de ser perturbado que instantáneamente quemo a Cupido a cenizas con una mirada de su tercer ojo.

2.- La asociación femenina es tan poderosa que un hombre olvida su tiempo, energía, posesiones e incluso su propia identidad. Como se dice en el Nītī-śāstra striya charitram purushasya bhabyam daivo vijanati kuto manushyah. “Hasta los semidioses no pueden predecir la conducta de una mujer. Tampoco pueden entender la fortuna de un hombre o como podrían determinar su destino.”

De acuerdo a Yājñavalkya Muni: “Una persona célibe que desea la vida espiritual debe renunciar a todo tipo de asociación con mujeres incluyendo el pensar en ellas, viéndolas, hablando con ellas en un lugar solitario, tomando servicio de ellas, o tener sexo con ellas.”

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