Mohinī-ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 07:17 a 11:33 a.m.)

Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: “¡Oh, Janārdana!, ¿Cuál es el nombre del Ekādaśī que ocurre durante la quincena brillante del mes de Vaiśākha? (Abril – Mayo). ¿Cuál es el proceso para observarlo apropiadamente? Por favor, sé amable y nárrame todo esto.”

El Señor Śrī Kṛṣṇa respondió: “¡Oh, bendito hijo del Dharma!, Vasiṣṭha Muni una vez contó al Señor Rāmacandra, lo que yo ahora voy describirte. Por favor, escúchame atentamente.”

El Señor Rāmacandra le preguntó a Vasiṣṭha Muni: ¡Oh, gran sabio!, Me gustaría escuchar acerca del mejor de todos los ayunos, ese día que destruye toda clase de pecados y pesares. Yo he sufrido la separación de mi querida Sītā por mucho tiempo y por eso quiero escuchar de ti acerca de cómo mis sufrimientos pueden ser destruidos.”

El sabio Vasiṣṭha respondió: “¡Oh, Señor Rāma!, Tú inteligencia es muy brillante y tan solo por recordar tu santo nombre uno puede atravesar el océano de esté mundo material. Tú me has preguntado con el fin de beneficiar a toda la humanidad y para cumplir los deseos de todos, ahora voy a describir este día de ayuno que purifica al mundo entero. “

“¡Oh, Rāma!, Este día es Vaiśākha -Śukla-ekādaśī que cae en Dvādaśī. Este día de ayuno remueve todos los pecados y es famoso como Mohinī-ekādaśī. Realmente el mérito de este Ekādaśī, es liberar del enredo de la ilusión al alma afortunada que lo observa. Por lo tanto, aquel que quiere liberarse de sus sufrimientos debe observar este auspicioso Ekādaśī perfectamente, ya que éste remueve todos los obstáculos de la senda de uno y alivia sus más grandes miserias. Por favor, escucha como yo describo sus glorias, porque para aquel que escucha acerca de este auspicioso Ekādaśī, sus más grandes pecados serán anulados.”

En las riberas del río Sarasvatī, había una vez una hermosa ciudad llamada Bhadrāvatī que estaba gobernada por el rey  Dyutimān. ¡Oh, Rāma!, Este rey de gran inteligencia, además de ser resuelto y veraz había nacido en la dinastía de la Luna. En su reino había un hombre mercader llamado Dhanapāla que poseía una gran riqueza de granos alimenticios y dinero. Era también muy piadoso. Dhanapāla hizo arreglos sobre las arenas de los lagos para la ejecución de sacrificios y el cultivo de bellos jardines para el beneficio de todos los ciudadanos de Bhadrāvatī. Era un excelente devoto de Viṣṇu y además tenía 5 hijos: Sumanā, Dyutimān, Medhāvī, Sumṛti y Dhṛstabuddhi.

Desdichadamente su hijo Dhṛstabuddhi siempre estaba ocupado en ejecutar las más grandes actividades pecaminosas; tal como dormir con prostitutas y asociarse con personas degradas. Él disfrutaba del sexo ilícito, juegos de azar y muchas otras variedades de gratificación sensorial. Desacató las reglas prescritas de los semidioses, los brahmanas, antepasados, personas mayores e invitados de la familia. El malvado Dhṛstabuddhi gastaba la riqueza de su padre indiscriminadamente, continuamente organizaba festines con alimentos prohibidos y vino para beber en exceso.

Un día Dhanapāla arrojó a Dhṛstabuddhi de su casa después de verlo caminar de brazo con una prostituta. Desde ese entonces, los parientes de Dhṛstabuddhi lo criticaban y se distanciaron de su compañía. Después que había vendido sus ornamentos y haber quedado en la indigencia, las prostitutas también lo abandonaron y lo insultaron debido a su pobreza.

El pródigo Dhṛstabuddhi, no solo quedo lleno de ansiedad y sino que también de hambre. Él pensó: ¿Que haré? ¿Dónde iré? ¿Cómo podré mantenerme de ahora en adelante? Entonces empezó a robar. Los guardias del rey lo arrestaban pero cuando se enteraban que su padre era el famoso Dhanapāla, lo soltaban. Fue arrestado y liberado en varias oportunidades. Dhṛstabuddhi fue apresado, amarrado y golpeado. Después de azotarlo, los oficiales del rey le advirtieron: “¡Oh, perverso!, Aquí no hay lugar para ti.” Sin embargo, Dhṛstabuddhi fue liberado de sus tribulaciones por su padre e inmediatamente después de eso, se internó en el denso bosque. Empezó a divagar de aquí para allá, hambriento y sediento, desesperado empezó a matar leones, venados, jabalís y lobos para comer. Siempre estaba provisto de un arco y flechas filudas. También mataba pájaros como cakoras, pavos reales, kakas, palomas y pichones; sin vacilar mató muchas especies de pájaros y animales y de ese modo sus pecados aumentaban cada día. A causa de sus actividades pecaminosas previas, se hallaba ahora inmerso en un gran océano de pecado. Dhṛstabuddhi se hallaba en ese lamentable estado de postración y miseria; pero un día durante el mes de Vaiśākha, seguramente por la fuerza de algún mérito pasado, pasó casualmente por el sagrado asrama de Kaundinya Muni. El gran sabio recientemente había terminado su baño en el río Ganges y gotas de ese sagrado río caían de su cuerpo. Dhṛstabuddhi tuvo en ese instante la gran fortuna de ser tocado por algunas gotas que caían de la vestimenta del sabio. Instantáneamente Dhṛstabuddhi fue liberado de la ignorancia y sus reacciones pecaminosas fueron atenuadas. Ofreciendo sus humildes reverencias a Kaundinya Muni, Dhṛstabuddhi le oró con sus manos juntas: “¡Oh, gran brahmana!, Por favor describe algún tipo de expiación para que yo pueda ejecutar sin mucho esfuerzo. Yo he cometido muchos pecados en mi vida y debido a eso estoy en esta miserable condición.”

El gran Ṛṣi respondió: “¡Oh, hijo!, Escucha con gran atención, por escucharme tú te liberarás de todos tus pecados. En la quincena brillante del mes de Vaiśākha, se produce el sagrado Mohinī-ekādaśī que tiene el poder de anular los pecados tan vastos y pesados como el Monte Sumeru. Y si tú sigues mis consejos observando fielmente un ayuno en este Ekādaśī que es tan querido por el Señor Hari, tú te liberarás de toda reacción pecaminosa de muchos nacimientos.”

Escuchando estas palabras con gran júbilo Dhṛstabuddhi prometió observar este ayuno de Mohinī-ekādaśī de acuerdo a las instrucciones del sabio. “¡Oh, mejor de los reyes!, ¡Oh, Rāma!, Por ayunar simplemente una vez en este Ekādaśī el pecaminoso Dhṛstabuddhi, el hijo prodigo del mercader Dhanapāla se liberó de toda mancha de pecado. Posteriormente, logró una bella forma trascendental y libre de todo obstáculo fue llevado por Garuḍa, el transportador de Viṣṇu, a la morada Suprema del Señor.”

“¡Oh, Rāma!, El día de ayuno en Mohinī-ekādaśī quita el oscuro lazo de la ilusión de la existencia material. No hay mejor día de ayuno en los tres mundos.”

El Señor Kṛṣṇa concluyó: “Y así, ¡Oh, Yudhiṣṭhira!, No hay lugar de peregrinaje, ni sacrificio, ni ningún acto de caridad que pueda otorgar mérito semejante para Mi devoto que observe Mohinī-ekādaśī y el que escuche y estudie las glorias de Mohinī-ekādaśī alcanzará los méritos como si hubiese donado mil vacas en caridad.”

Así termina la narración de las glorias de Vaiśākha, Śukla-ekādaśī o Mohinī-ekādaśī del ‘Kūrma-Purāa’.

Nota:

1.- Si el sagrado ayuno cae en Dvādaśī, éste es aun llamado Ekādaśī en la literatura Védica. De esa manera se declara en el ‘Garua-Purāa’ (1.125).

El Señor Brahmā le dijo a Nārada Muni: “¡Oh, brahmana!, este ayuno puede ser observado incluso si hay un Ekādaśī mezclado (una mezcla de Ekādaśī y Dvādaśī o una mezcla de 3 tithis, Ekādaśī, Dvādaśī y Trayodaśī), pero nunca se debe observar un ayuno cuando haya una mezcla de Daśamī y Ekādaśī.

 


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