Madhya-khanda Capítulo veintisiete Surgen sentimientos de separación en los Vaisnavas

 

 

Todas las glorias a Sri Vishvambhar, el hijo de Sachimata. Intrépido como un león, nuestro Señor es el liberador de las almas caídas.

Tras escuchar que el Señor deseaba tomar sannyas, todos los devotos estuvieron muy perturbados y apesadumbrados. Aunque el Señor todavía estaba en Nabadwip, ellos ya experimentaban el dolor de verse separados de su amado Señor y lloraban lastimosamente.

Entre ellos decían: «¿Dónde irá tras tomar sannyas?» «¿Cuándo lo veremos de nuevo?» «Seguramente no regresará aquí tras aceptar las vestiduras de un mendicante». «No habrá manera de encontrar dónde se encuentra y a dónde se dirige».

Los devotos continuamente estuvieron preocupados de esa manera, con el corazón lleno de consternación de que nunca pudieran ver de nuevo a su muy preciado Señor. Nadie tenía interés en la comida y ya no dormían.

El Señor no podía soportar el dolor que Sus devotos estaban sufriendo. Sonriendo amablemente para aliviar su angustia, Él les aseguró: «¿Por qué se entristecen innecesariamente? Siempre estoy presente con ustedes. Se equivocan si piensan que una vez que tome sannyas los abandonaré para irme lejos. Ni por un momento puedo dejarlos, pues todos ustedes son Mis eternos asociados, no solo durante este nacimiento, sino nacimiento tras nacimiento. Aquellos de ustedes que están asociados Conmigo en esta Encarnación, permanecerán Conmigo en la melosidad del canto congregacional del Santo Nombre.

»En cada yuga, Yo desciendo y en cada una de Mis innumerables Encarnaciones ustedes participan en Mis Pasatiempos. Con este nacimiento, he venido en dos Encarnaciones, una es el canto congregacional y la otra es Mi trascendental forma de Deidad llena de bienaventuranza. Ustedes deben participar con pleno vigor y alegría en Mis Pasatiempos de ambas Encarnaciones, cantando Conmigo en éxtasis. Solo para educar a la humanidad es que estoy tomando sannyas, así que, por favor, disipen sus temores y preocupaciones».

Sri Chaitanya tranquilizó con dulces palabras a los afligidos devotos, y abrazó reiteradamente a cada uno de ellos. Las palabras del Señor tuvieron un efecto apaciguador en los devotos y, sintiéndose confiados permitieron que su querido amo partiera.

Rápidamente se esparció la noticia de que Nimai iba a abrazar la vida de mendicante. Cuando Sachidevi escuchó estas noticias, su corazón casi se paralizó. Su dolor fue tan intenso que el dolor del universo entero pareció nada; cayó al suelo inconsciente y permaneció postrada en el piso, mientras sus lágrimas fluían en torrentes.

Un día, mientras el Señor de ojos de loto estaba sentado en casa, muy quieto y grave, Madre Sachi empezó a hablarle con lágrimas en sus ojos: «Mi querido hijo, por favor, no te vayas y abandones a Tu madre. Todos nosotros simplemente dependemos de ver Tu divina cara de loto. No es posible vivir sin Tus ojos de loto, sin Tu brillante cara que es como la luna, sin Tus dientes que son como jazmines de un blanco perlado, sin Tus palabras que son una lluvia de ambrosía y sin Tu modo de andar gracioso y suave como el de un elefante. Tus constantes seguidores, Advaita y Shrivas, y Tus íntimos amigos Nityananda y Gadadhar, siempre están aquí. Solo quédate en casa y lleva a cabo el canto congregacional. Tú has encarnado para enseñarle a todos los principios de la religión, entonces, ¿qué religión le enseña a uno a abandonar a su propia madre? Tú personificas los principios religiosos y si desamparas a Tu madre, entonces, ¿cómo le enseñarás al mundo acerca de la religión?»

Colmada de inmenso amor por su hijo, Sachidevi habló con esas palabras, y el Señor escuchó todo silenciosamente, incapaz de hablar, Su voz ahogada por el intenso amor a Su madre.

Ella continuó: «Hace tiempo Tu hermano mayor se fue y luego Tu padre partió para la morada eterna del Señor. Después de eso solo quedas Tú, y mirándote, puedo olvidar el dolor que siento en esa separación. Ahora, si Tú te vas, ciertamente moriré. Mi querido Gauranga, solo ve el lastimoso aspecto de Tu solitaria y viuda madre, ¿cómo puedes abandonarme? Quédate en casa, Nityananda siempre está aquí. Puedes llevar a cabo el kirtan en Tu propia casa con todos los devotos. Eres todo para mí. Yo miro Tus ojos llenos de amor y compasión y Tus largos brazos. Tus palabras son cascadas de néctar. Mi oscura casa, sin lámparas, es iluminada por Tu presencia, y Tus pies de loto son la fuente de néctar que da vida».

En silencio, Vishvambhar escuchó, soportando el profundo dolor interno mientras Su madre, a causa del intenso amor, hablaba con afligidas palabras en un sentimiento de separación, como Kausalya tratando de razonar con Ramachandra. Sri Chaitanya y Sri Nityananda conceden felicidad y siempre están llenos de éxtasis. Así, Vrindavan Das canta Sus bienaventuradas glorias. Sachidevi continuó hablando, incapaz de tranquilizarse, y el Señor permaneció paciente, escuchando en silencio.

Sachidevi se volvió pálida y demacrada, atacada por la tormenta del dolor. Ahora la comida y el sueño eran una maldición para ella. El Señor, viendo la condición de Su madre, le reveló algunos secretos que podrían apaciguarla.

Él dijo: «Madre, por favor, tranquilízate y escucha. He sido Tu hijo desde hace muchos nacimientos. Una vez tu fuiste Prishni y Yo fui tu hijo. Luego, de nuevo, en otra vida, Tú fuiste Aditi y estuviste residiendo en los planetas celestiales y llegué a ser Tu hijo Vamana. Luego, de nuevo, Me volví tu hijo Kapila cuando tú eras Devahuti. Cuando fuiste Kausalya, Yo era tu hijo Rama. En otro tiempo, tú fuiste Devaki en Mathura, aprisionada en los calabozos del cruel Rey Kamsa, y Yo llegué a ser Tu hijo Krisna. En esta presente Encarnación, Yo seré Tu hijo dos veces. Serás la madre de Mi Encarnación en la forma de Deidad y también serás la madre de Mi Encarnación en la forma del Santo Nombre. Madre, de esta manera, Me has tenido eternamente como tu hijo; nunca ha habido separación entre tú y Yo. Te revelo esto de manera muy confidencial. Ahora, madre, por favor, disipa tus temores y aflicción».

Después de escuchar esos muy ocultos temas, Sachidevi de algún modo se tranquilizó.

Sri Krisna Chaitanya y Sri Nityananda son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

 

Comentarios