Madhya-khanda Capítulo veintiséis Sri Chaitanya concede misericordia a Suklambar y decide tomar sannyas

 

 

Todas las glorias a Sri Gaurachandra, el Supremo Purificador del mundo entero. Misericordiosamente, posa Tus pies de loto sobre el asiento de mi corazón.

Un día, deseando conceder Su misericordia, el Señor fue a la casa de Suklambar Brahmachari y le pidió comida. El Señor dijo: «Siento un incontrolable deseo de comer de tu arroz. Créeme, es una sincera petición. No temas».

El Señor persistentemente le pidió a Suklambar, pero Suklambhar imploró al Señor diciendo: «Oh, Señor, soy la más pecaminosa, despreciable y peor persona, y Tú eres el símbolo de los principios religiosos. Así que, oh, Señor, más bien Tú deberías darme refugio a mí, que soy un insignificante insecto atrapado en esta ilusión material».

El Señor respondió diciendo: «No consideres que Mi ruego es una ilusión. Tengo un fuerte deseo de comer lo que tú cocinas. Rápidamente, haz todos los arreglos. Al mediodía, vendré a tu casa».

Sin embargo, Suklambar aún sentía ansiedad, de manera que se acercó a los demás devotos en busca de alivio. Ellos lo tranquilizaron, diciendo: «¿Por qué temes? Él no es otro que el Señor Supremo. Su naturaleza es ir tras los devotos que con una actitud sencilla lo adoran y de quienes gusta solicitar comida.

»Recuerda que Él comió en la casa de Vidura, quien era el hijo de un sudra. Por lo tanto, ve rápidamente a tu casa, prepárate y cocina para el Señor con cuidado y devoción. Si todavía estás nervioso, entonces trata de cocinar sin tocar directamente la comida. Eres muy afortunado, has recibido esta maravillosa oportunidad de parte del Señor». El bráhmana Suklambar corrió hacia casa con extremo regocijo.

Sintiéndose limpio después de bañarse, Suklambar puso agua perfumada a hervir para cocinar el arroz. Él empezó a cocinar una exquisitez con la médula del tronco de un árbol de plátano. Mientras estaba en el proceso de cocinar, Suklambar juntó sus manos y empezó a cantar los nombres del Señor, alabándolo e invocando Su gracia: «¡Jay Krisna, Govinda, Gopal, Vanamali!».

Atraído por la devoción de Suklambar, Laksmi Devi, la Madre Universal y Diosa de la Fortuna, bendijo el esfuerzo del bráhmana con su favorable mirada. El delicioso sabor de una ambrosía se mezcló con la comida.

Mientras tanto, Vishvambhar había terminado Su baño y llegó a la casa de Suklambar con ropas mojadas, acompañado de Nityananda Prabhu y otros devotos. La humilde residencia de Suklambar estaba situada en las riberas del Ganga. Vishvambhar de inmediato cambió sus ropas húmedas por unas secas y se sentó para comer. El Señor Mismo se sirvió de acuerdo a Su deseo, mientras que Suklambar lo miraba con intensa satisfacción. Mientras el Señor saboreaba la comida, todos los devotos miraban con gran deleite.

Gauranga, el Señor Supremo, es el beneficiario y disfrutador de toda forma de ofrendas puras, presentadas como un sacrificio por nada menos que personalidades como Brahma y otros de su categoría. Ahora el Señor estaba saboreando por completo lo cocinado por Suklambar, a base de un arroz que Suklambar mismo había conseguido por mendigar. Esto era ciertamente muy extraordinario.

El bendito Señor dijo: «Mi querido Suklambar, nunca en Mi vida probé algo tan delicioso. El arroz y todo está tan sabroso que no encuentro palabras para describirlo. ¿Cómo cocinaste esto para obtener ese sabor?»

Sri Chaitanya lanzó entonces una mirada de misericordia sobre Suklambar y dijo: «Nos encontramos eternamente asociados en la melosidad de la amistad —amigos como tú son la raíz de la que Yo crezco y son el propósito de que Yo descienda».

Todos los devotos presentes empezaron a derramar lágrimas de alegría mientras escuchaban al Señor extender Su misericordia sobre Suklambar. De esa manera, el Señor disfrutó Su comida y gozó de la compañía de Sus devotos. Que la gente atea cegada por las actividades pecaminosas abra sus ojos y vea cómo Suklambar fue bendecido por el Señor Supremo. Sri Chaitanya es inalcanzable para aquellos que están engreídos con la riqueza, la erudición, los seguidores, etc. Las Escrituras declaran que el Señor Supremo es fácilmente conquistado solo mediante una entrega con devoción amorosa.

Al terminar Su comida, el Señor se sentó de una manera relajada masticando paan y sonriendo dulcemente. Los devotos se apresuraron para tener los remanentes del plato, los cuales el Señor había dejado. Sus remanentes son tan excepcionales que Shiva y Brahma se sentirían extremadamente bendecidos de recibirlos y llevarían ese plato sobre su cabeza. No obstante, ahora ese excepcional tesoro les era fácilmente obtenible a todos los devotos del Señor. Este Pasatiempo tan maravilloso estaba ocurriendo en la casa de un mendigo —esos son los trascendentales arreglos del Señor.

El Señor hizo que todos se ocuparan durante un rato en una plática de temas trascendentales relacionados con los Pasatiempos de Krisna y luego se acostó para descansar. Los devotos, siguiendo a su Señor, también descansaron. Entre los devotos del Señor, uno, Sri Vijay Das, un alma excelsa, tuvo una visión maravillosa. Había muy pocos en Nabadwip que pudieran igualar en belleza la caligrafía de Vijay, y él había copiado muchos libros para Sri Chaitanya. La gente simplemente lo conocía como ‘Vijay, el artista’, pero fueron incapaces de apreciar su profundidad espiritual debido a que carecían de devoción.

Mientras todos yacían acostados cerca del Señor, el Señor puso amablemente Su mano sobre el cuerpo de Vijay, y Vijay empezó a tener visiones maravillosas. Vio la mano del Señor brillando como un pilar dorado, largo y lleno de gracia. Todo Su brazo estaba cubierto por gemas brillantes y joyería. Los dedos de la mano estaban adornados con anillos llenos de gemas de valor incalculable, que tenían el resplandor de un millar de soles y lunas. El maravilloso brillo se extendía hasta la morada de Brahma, el planeta más elevado del universo material. Vijay quedó invadido por un feliz asombro. Él abrió su boca y estaba a punto de hacer una exclamación cuando repentinamente sintió la mano del Señor cubriendo su boca. El Señor, sonriendo, le dijo: «Mientras Yo esté presente en Nabadwip, no digas de esto a nadie».

Escuchando esas palabras, Vijay saltó desde donde yacía, con un rugiente sonido, que despertó a todos los devotos. Los devotos vieron a Vijay en un estado emocionado y trataron de calmarlo, pero fue en vano. Tras un periodo de emoción y locura temporal, esa gran alma cayó en un desmayo de éxtasis. Viendo todos esos síntomas, los devotos realizaron que Vijay había tenido una visión trascendental y sintiendo una gran alegría por él empezaron a llorar con lágrimas de júbilo y compartieron su éxtasis.

El Señor le preguntó a todos: «¿Qué le ha sucedido a Vijay? Repentinamente empezó a hacer un sonido estruendoso. Sé que tiene un sentimiento especial por la Madre Ganga y el estar tan cerca de ella debe haberle afectado. De otro modo, puede ser la presencia de las Deidades en la casa de Suklambar, o tal vez ha visto a Krisna aquí». Diciendo esto, Sri Chaitanya puso Su mano sobre Vijay y le trajo al estado consciente. Los devotos se sintieron aliviados y felices.

Aunque Vijay recobró la conciencia y estaba levantado y caminaba, permanecía silencioso, sin responder, como una piedra. Por siete días, anduvo por todo Nadia sin alimento, descanso o cuidado alguno del cuerpo. La gente en general, desconcertada, lo observaba, pero no sabía de su visión espiritual. Luego, después de unos días, Vijay retornó a su condición normal. Esta es una fracción de las extraordinarias actividades que el Señor llevó a cabo en la casa de Suklambar.

¿Quién puede medir el grado de la fortuna de Suklambar? El Señor escogió santificar el hogar de Suklambar, con Su presencia y la presencia de Sus íntimos asociados. Incluso comió lo que Suklambar cocinó. Aquel que escucha con fe estas narraciones trascendentales de cómo el Señor agració a Vijay y Suklambar, logrará la riqueza del servicio devocional. Este es el preciado veredicto de las Escrituras.  

Cada día, Chaitanya, acompañado por Nityananda, visitaba las casas de los diferentes Vaisnavas y manifestaba Sus trascendentales Pasatiempos. Sri Chaitanya estaba continuamente inmerso en un extático prema-rasa, y a veces manifestaba el humor y el comportamiento de diferentes Encarnaciones: Matsya, Kurma, Nrishimha, Varaha, Vamana, Raghunat, Buda, Kali y Krisna. El Señor, cuando lo deseaba, mostraba todos esos humores. A veces, repentinamente manifestaba un humor particular, pero luego el Señor rápidamente lo retiraba. Sin embargo, continuamente se manifestaba y permanecía en el humor de Balaram.

Tal como Haladhar (Balaram), Sri Chaitanya se entusiasmaba y se agitaba, gritando fuertemente: «¡Tráiganme vino! ¡Traigan vino!». Nityananda siempre entendía los diversos humores del Señor y de inmediato traía un recipiente lleno con agua del Ganga. En esas ocasiones, el volumen de la voz de Sri Chaitanya era tal que sacudía toda la creación. El Señor bailaba con un humor tan tempestuoso que si hubiera caído al suelo, la tierra se hubiera resquebrajado. La Tierra oscilaba junto con todo el universo y los devotos se asustaban al ver ese baile del Señor, sin embargo, devotamente cantaban las canciones que glorifican los Pasatiempos del Señor Balaram. Esos cantos complacían grandemente al Señor y lo llevaban a un estado de éxtasis supremo.

En esa condición, actuaba como una persona enloquecida, caminando y balancéandose como un borracho. Con todo, la belleza de Su rostro era indescriptible. Los ojos nunca se saciaban de beber la cualidad exquisita de Su cara y entre más lo miraba uno más incrementaba el deseo de ver Su cara, semejante a una luna. El Señor continuamente gritaba: «¡Nityananda! ¡Nityananda!» y en los cortos periodos en que salía de Su trance, decía cosas como: «¡Mi vida se desvanece!»

Luego, cambiando Su humor, Sri Chaitanya diría: «¡Oh, Krisna! Tú eres Mi padre, Tú me protegiste. Balaram, tío Mío, Tú me educaste con una vara». Él perdía Su conciencia de tal modo que a los devotos les inquietaba ver a su Señor en ese trance y lloraban con temor.

Todas las actividades del Señor eran extraordinarias. A veces, experimentaba un sentimiento tan hondo de encontrarse separado de Krisna que las lágrimas fluían como arroyos y Sus gemidos penetraban en el corazón de todos. El Señor, como un devoto, sentía estar separado de Sí Mismo, de Su Persona Suprema.

Las Gopis, las doncellas pastorcillas de vacas en Vrindavan, en la ausencia de Krisna y sintiendo el dolor de la separación, perderían la cabeza. Cuando veían la aparición de la luna, la confundían con la cara brillante de Krisna y casi morían debido a las emociones mezcladas. De manera similar, las extáticas emociones devocionales de las Gopis se posesionaban de Sri Chaitanya y entonces, Él corría hacia Sus devotos, se aferraba a sus cuellos y lloraba continuamente.

Sachimata quedaba completamente consternada al ver a su hijo en esa condición. ¿Cómo puede un simple humano describir el maravilloso prema extático revelado por el Señor?  Con todo, esas muestras del nivel más elevado de amor con devoción eran acontecimientos que ocurrían a diario.

Un día, Sri Chaitanya estaba inmerso en los Pasatiempos de las Gopis de Vrindavan. Él estaba cantando incesantemente: «¡Gopi! ¡Gopi! ¡Gopi!» Un estudiante erudito apareció de algún lado y, sin entender el humor de Chaitanya, dijo: «Oh, Nimai Pandit, ¿por qué estás cantando ‘¡Gopi! ¡Gopi!’. Mejor deberías de cantar el nombre de Krisna. ¿Qué ganancia piadosa hay en cantar ‘¡Gopi! ¡Gopi!’ De acuerdo a los Vedas, ¡por cantar el nombre de Krisna nuestra piedad incrementa múltiples veces!»

Una persona ignorante nunca podría comprender el estado espiritual del Señor. El Señor respondió diciendo: «¡Krisna! Él es un pillo! ¿Quién le adora? Ese desagradecido Krisna mató al inocente Vali, y aunque Su encantadora presencia y fuerza han conquistado muchas mujeres, Él deliberadamente cortó la nariz de una mujer. Además, mendigó todo de Bali Maharaj, dejándolo sin nada, y luego lo mandó a la región inferior del universo, Patala. ¿Qué ganaré por cantar Su Nombre?»

Diciendo eso, Sri Chaitanya levantó un palo y, todavía inmerso en éxtasis, corrió amenazante hacia el estudiante. El asustado estudiante saltó y salió corriendo mientras el Señor iba tras Él en una feroz persecución. El estudiante corrió temiendo por su vida, sin entender el humor del Señor. Los devotos corrieron tras el Señor y atrapándolo lo trajeron de regreso y lo tranquilizaron.

Mientras tanto, el estudiante había logrado escaparse. Jadeando intensamente y empapado de sudor, encontró a sus amigos, quienes curiosos al ver su apuro, le preguntaron la razón de su pánico. Él contestó: «¡No me pregunten! Soy afortunado de seguir aquí, vivo y respirando. Todos dicen: “Nimai Pandit es muy santo”, pero hoy cuando lo visité, lo encontré cantando: ‘¡Gopi! ¡Gopi!’». Él solo canta esos nombres, día y noche. De modo que le dije: «¿Qué haces, oh, hombre erudito? Deberías cantar ‘Krisna, Krisna’, como lo recomiendan las Escrituras». Estas palabras lo encolerizaron a tal punto que vino hacia mí para atacarme con un palo. No solo eso, incluso maldijo y ofendió a Krisna, cosas que yo temo repetir. Solo el destino pudo haber intervenido hoy para salvar mi vida».

Los estudiantes empezaron a reírse tontamente y a dar sus opiniones. Uno dijo: «Si, como la gente opina, Él es un buen Vaisnava, entonces, ¿por qué viene con intenciones violentas persiguiendo a un bráhmana?» Otro, comentó: «¿Cómo pueden llamarlo un Vaisnava si rehusa pronunciar el nombre de Krisna?». Otro más señaló: «Suena muy extraño que un Vaisnava solo esté cantando ‘¡Gopi! ¡Gopi!’ Otro dijo, violentamente: «¿Por qué deberíamos sentirnos acobardados? ¿No tenemos nosotros también el poder característico de los bráhmanas? Tal vez Él sea un bráhmana, pero, ¡nosotros también somos eruditos en las Escrituras! ¿Por qué deberíamos tolerar Sus amenazas? Él no es un rey u oficial que pueda castigarnos; agrupémonos y la siguiente vez que trate de intimidarnos, no se lo permitiremos. Puede que sea el hijo del erudito Jagannath Misra, pero nuestros padres no son menos respetables. Tan solo vean, ayer, estudiábamos juntos como amigos iguales y, sin embargo, ¿hoy de improviso se ha vuelto un ‘Goswami’?  

De esta manera, los ofensores y ateos hablaron muy hirientemente en contra de Él, pero Sri Chaitanya, la Superalma que reside dentro del corazón de cada uno, lo sabía todo. Un día estaba sentado con Sus devotos, cuando repentinamente hizo un misterioso comentario, cuyo significado estaba demasiado cubierto como para que alguien lo entendiera. Él dijo: «La medicina ‘pippali-khanda’ fue preparada para que curara el exceso de flema, pero en vez de hacerlo, incrementó la flema del cuerpo». Diciendo esto, el Señor empezó a reír fuertemente reflexionando sobre algo que era incomprensible para todos. Los devotos se quedaron muy preocupados.

Nityananda supo el significado interno de la declaración del Señor y entendió Su humor confidencial. Él pensó: «Pronto, el Señor dejará el hogar y tomará sannyas». Nityananda cayó en una profunda desolación. El aire vital pareció abandonar Su cuerpo con el solo pensamiento de ver a Su amado Sri Chaitanya, tan hermoso como es, rasurado, desprovisto de esos encantadores mechones de cabello.

De repente, Sri Chaitanya agarró la mano de Nityananda, y lo llevó a un lugar tranquilo y apartado. Chaitanya dijo: «Escucha, querido Nityananda; te estoy revelando Mi corazón. El propósito de Mi advenimiento es liberar al mundo entero, pero en vez de liberar a las entidades vivientes, finalmente parece que tendré que destruirlas. Se supone que la gente va a alcanzar la salvación solo por verme, sin embargo, ahora parece que las ataduras materiales se están volviendo más fuertes.

»Tan pronto como ellos consideraron golpearme, se encadenaron fuertemente al cautiverio material. Yo encarné con la intención de liberar a la gente buena e inocente, pero ahora, he arruinado todo y los estoy llevando a su condenación. Por lo tanto, he decidido rasurar Mi cabeza y tomar la vida renunciante de un sannyasi, mendigando de puerta en puerta. Con una vasija para mendigar, me detendré en la puerta de aquellos que quisieron atacarme. Entonces, esos mismos agresores caerán a Mis pies y de esa manera liberaré a todo el universo.

»Todos le ofrecen respeto a un sannyasi, nunca nadie pensará en hacerle daño a un sannyasi. Mañana, cuando empiece a mendigar como un sannyasi, podré ir a cualquier parte de forma segura. Por lo tanto, he decidido por completo tomar la orden de sannyas, abandonando Mi hogar y familia. Por favor, no te sientas triste por eso, más bien, dame permiso de aceptar la vida de renuncia. Ciertamente, haré lo que Tú desees, pero Tú conoces el propósito de Mi Encarnación. Necesito Tu permiso en este asunto.

»Si realmente deseas ver que todos en el mundo se liberen, entonces, no prohibas Mi decisión. Debes ser la última persona que se lamente por esto, pues conoces la razón confidencial de Mi descenso».

Cuando Nityananda escuchó de Su querido Señor que rasuraría Sus hermosos mechones y que entraría en la orden de renuncia, Su corazón se hizo pedazos por el dolor. No supo qué decirle a Sri Chaitanya, pero estaba seguro que el Señor iría adelante con Su decisión.

Nityananda respondió: «Mi querido Señor, Tú eres absolutamente independiente; lo que Tú desees ciertamente será llevado a cabo. ¿Quién puede resistirse a Ti o ir en contra de Tus deseos? Lo que Tú has decidido seguramente va a suceder. Tú eres el mantenedor y protector de esta manifestación cósmica. Tus deseos siempre son para el bien de la gente. ¿Quién sino Tú puede concebir el mejor método para liberar a las almas condicionadas? Eres perfectamente libre de actuar de cualquier manera que consideres mejor. Con todo, Yo pienso que puedes presentar estos hechos a todos los Vaisnavas y pedirles su opinión. Después de escucharlos, puede hacer lo que consideres necesario».

Las palabras de Nityananda satisfacieron a Sri Chaitanya y Él abrazó a Nityananda, repetidamente. Aconsejado así, Sri Chaitanya fue para reunirse con la asamblea de Vaisnavas. Cuando Nityananda entendió que el Señor abandonaría el hogar, perdió la conciencia externa y Su cuerpo quedó pasmado. Tras pacificarse, Nityananda pensaba: «¿Cómo Sachimata mantendrá su apesadumbrada vida una vez que su Nimai abandone el hogar?» Él pensó: «¿Cómo vivirá durante los largos y solitarios días y noches sin su Nimai?» Cada vez que estos pensamientos corrían por Su mente, Nityananda se sentía devastado con desesperanza y buscaría un rincón solitario en el que lloraría amargamente, incapaz de soportar el pensamiento de lo que le sucedería a Sachimata.

Sri Chaitanya llegó a la casa de Mukunda. Mukunda se sintió encantado de ver que su amado Señor personalmente llegaba a su casa. El Señor dijo: «Canta algo acerca de Krisna». Mukunda empezó a cantar y el Señor escuchó la dulzura trascendental del canto de Mukunda.

Replegando dentro de Sí Sus sentimientos de éxtasis, el Señor se calmó y se dirigió a Mukunda. El Señor dijo: «Mukunda, escúchame; he decidido dejar Mi hogar y familia para ingresar a la orden de sannyas. Con Mi cabeza rasurada, viajaré por todos lados».  

Las palabras del Señor quebrantaron la alegría que Mukunda había sentido previamente al ver al Señor. Lastimosamente, le rogó al Señor: «Mi Señor, ya que eres firme en Tu resolución de volverte un mendicante, eso tendrá que ocurrir, pero espera un poco más, quédate con nosotros y pasa más tiempo en el Krisna-kirtan, luego, haz lo que tienes que hacer».

Sri Chaitanya fue de la casa de Mukunda a visitar a Gadadhar Pandit. Gadadhar ofreció reverencias al Señor, orando a Sus pies de loto. El Señor se dirigió a Gadadhar: «Por favor, deseo que me escuches cuidadosamente. Gadadhar, tengo que dejar Mi hogar y familia en aras de Mi Krisna. Raparé Mi cabeza y como un mendincante iré adondequiera que los caminos lleven».

Gadadhar permaneció inmóvil, atónito. Sintiendo que un ardiente dolor lo consumía internamente, Él contestó: «Tus palabras son muy extrañas, Mi Señor. ¿Estás queriendo decir que uno puede alcanzar a Krisna simplemente por rasurarse la cabeza, dejar el hogar y no permanecer en la vida de jefe de familia? ¿Qué ganancia espiritual hay en raparse la cabeza? Tal vez esa sea Tu opinión, pero ciertamente eso no lo vemos en ninguna parte de las Escrituras védicas.

»Además, ¿cómo propones abandonar un madre viuda completamente sola? Para empezar, llevarás la carga del pecado por causar la muerte de Tu madre. Tú eres el sueño de su vida. Si te vas, entonces, ¿qué razón tendrá ella para permanecer viva? ¿No somos queridos al Señor Supremo permaneciendo en casa? De hecho, a todos les simpatiza un casado. Si, a pesar de todo lo que te he dicho, todavía deseas adherirte a Tu decisión, entonces, haz como gustes».

De esta manera, el Señor visitó a todos Sus cercanos y queridos y les habló de Su plan de tomar sannyas. Cualquiera que escuchó eso, quedó impactado por el dolor. Ellos lloraron amargamente del solo pensamiento de ver a su amado Señor, hermoso como la primavera, con la cabeza rasurada, sin Sus negros rizos en cascada. Se lamentaron: «¿Cómo haremos de nuevo una guirnalda de flores para adornar Su hermoso cabello rizado?» Otros exclamaron: «¿Nunca más podremos oler el trascendental aroma de Su cabello?» Alguien más dijo: «¿Cómo lavaré de nuevo Su hermoso cabello con amalaki?» Los devotos gimieron de dolor, arrojados en un océano de desolación, pues iban a perder a su amado Señor.

Sri Krisna Chaitanya y Sri Nityananda son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, ofrezco este canto a Sus pies de loto.

 

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