Los Pasatiempos de Sri Nityananda Antya-khanda  Capítulo cinco 1ra parte

 

 Los Pasatiempos de Sri Nityananda

 

Todas las glorias a Sri Gaurasundar, el original preceptor espiritual del universo entero.

Tú eres el árbol que satisface los deseos de todos los entregados devotos. Todas las glorias a Ti, quien eres la gema más brillante de la orden de sannyas y el Señor de Vaikuntha. Ten la bondad de bendecir a las entidades vivientes con Tu muy propicia y misericordiosa mirada. Todas las glorias al Señor Supremo, Sri Gauranga, y a todos Sus devotos e íntimos asociados, quienes son siempre victoriosos. Oh, Señor, eres el más munificente, la bondad personificada y un océano de compasión divina.

Por favor, escuchen atentamente de este Antya-khanda, la parte final de esta obra, los temas relacionados con el Señor.

El Señor permaneció por unos cuantos días más en la casa de Sri Advaita y luego fue a la casa de Shrivas Pandit en Kumarahatta. Mientras el Señor llegaba, Shrivas Pandit se encontraba extáticamente inmerso en meditar en Sri Krisna. Por lo tanto, cuando Sri Gaurasundar, el Señor de la vida de Shrivas, repentinamente apareció, fue entonces realizado el objeto y fruto de su profunda y sincera contemplación.

Shrivas Pandit se arrojó al suelo como una vara, ofreciendo sus respetos al Señor. Él tomó los pies de loto del Señor contra su pecho y lanzando largos y profundos suspiros de amor, lloró profusamente. El Señor levantó a Shrivas Pandit y lo abrazó, humedeciéndolo con Sus propias jubilosas lágrimas de amor divino.

Por la misericordia sin causa del Señor, toda la familia de Shrivas fue realmente bendecida y, levantando sus brazos en una demostración de desbordante alegría, todos ellos se arremolinaron para ver al Señor y empezaron a llorar de alegría. Shrivas estaba loco de alegría. Su felicidad no tenía límites debido a la presencia personal del Señor de Vaikuntha como huésped de su hogar. Colocando el mejor y más bello asana sobre su cabeza, lo trajo para el Señor de los ojos de loto, quien se sentó en él. Todos los asociados del Señor se sentaron alrededor de Él y empezaron el kirtan. Las damas de la casa ulularon, haciendo sonidos propicios para darle la bienvenida al Señor, y la casa de Shrivas Pandit resonó con la máxima alegría, inundándose de éxtasis.

Las noticias de la llegada del Señor se esparcieron rápidamente y Acharya Purandara vino rápidamente para ver a Sri Gaurasundar. El Señor lo abrazó con cálido afeto y reverencia, considerándoolo como Su padre. En el abrazo del Señor, Acharya Purandara sintió surgir una gran energía espiritual a lo largo de su cuerpo y se sintió inundado de emociones espirituales. Fue incapaz de retener sus lágrimas de extrema felicidad.

Pronto concurrieron otros visitantes. Srila Vasudev Datta seguido por Shivananda Sena y todos los miembros de su familia llegaron para ver al Señor. Vasudev Datta era muy querido al Señor. Él era como un cisne, una personalidad que por la gracia del Señor conocía las conclusiones más ocultas. Él continuamente reflexionaba en cómo beneficiar apropiadamente a todas las entidades vivientes. Compasivo con todos, estaba perpetuamente absorto en pensamientos acerca de Sri Chaitanya, profundamente inmerso en el prema-rasa de Sri Chaitanya.

Él nunca miraba las faltas de los demás, sino que siempre alababa sus buenas cualidades. Él tenía gran atracción y amor por el Señor Supremo y por servirle, y siempre les ofrecía a los Vaisnavas respetos y servicio humilde. Cuando el Señor vio a Sri Vasudev Datta, se sintió muy complacido y jubilosamente lo abrazó, llorando profusamente en éxtasis. Sri Vasudev rápidamente cayó de rodillas y abrazó los pies de loto del Señor, llorando fuertemente. Lloró tan lastimosamente que, qué decir de las personas, incluso las piedras se emocionaron hasta las lágrimas. Sri Vasudev estaba dotado de unas cualidades tan maravillosas que solo él podía ejemplificar.

El Señor amaba a Sri Vasudev muy profundamente y dijo: «En verdad, es cierto que Yo le pertenezco a Vasudev». Repetidamente el Señor dijo: «Mi cuerpo es la propiedad de Vasudev y es solo suyo. Él puede venderme en dondequiera que guste. Lo digo sinceramente; por él voluntariamente me dejo vender a cualquiera. Un momento de asociación con Sri Vasudev Datta puede proteger de todo peligro a cualquiera, con la bendición de Sri Krisna. Oh, devotos Vaisnavas, por favor, escúchenme. Digo en verdad que totalmente le pertenezco a Sri Vasudev. Quienquiera que sea tocado por la brisa que roza su cuerpo será siempre protegido por el Señor Supremo, Sri Krisna». Los devotos se llenaron de felicidad al escuchar cómo el Señor derramaba esa misericordia sin causa sobre Sri Vasudev y fuertemente cantaron el Santo Nombre. Sri Gaurasundar es sumamente adepto a glorificar a Sus devotos para mostrar sus glorias. Similarmente, los devotos siempre están alabando las trascendentales cualidades del Señor.

El Señor se quedó por un tiempo en la casa de Shrivas Pandit llevando a cabo felices Pasatiempos. Shrivas Pandit y su hermano Ramai Pandit siempre estaban ocupados en cantar las glorias del Señor, y el Señor, sintiéndose espiritualmente animado por el canto de ellos, bailaba en éxtasis. Ambos hermanos, Shrivas Pandit y Ramai Pandit, era muy amados por el Señor. En verdad, ellos eran como dos expansiones del cuerpo del Señor. Shrivas siempre complacía al Señor de muchas maneras: mediante la ejecución de kirtan, por discutir acerca del Srimad Bhagavatam y por mantener el estándar idóneo de la etiqueta Vaisnava. Seguramente, en la casa de Shrivas Pandit el Señor llevó a cabo algunos de Sus más maravillosos Pasatiempos.

Un día, el Señor llamó a Shrivas Pandit a un lugar apartado y le preguntó confidencialmente sobre algunos asuntos familiares. El Señor dijo: «Veo que nunca vas a ninguna parte. ¿Cómo te las arreglas para mantener a tu familia y cómo te está yendo ahora?» Shrivas Pandit respondió: «Mi Señor, no tengo el deseo de ir a alguna parte». El Señor insistió más en el asunto y preguntó: «Tienes una familia grande que mantener, ¿cómo los cuidarás?» Shrivas Pandit dijo: «Ciertamente, de una manera u otra uno recibe lo que está destinado a recibir. Nos las arreglaremos con lo que nos llegue». El Señor entonces dijo: «Bueno, con esta mentalidad, Shrivas, ¡toma sannyas!» Shrivas respondió: «Eso no es posible para mí».

El Señor dijo: «Por un lado rehúsas pedir donativos como un sannyas y por el otro lado, no haces un esfuerzo para tu manutención o para colectar comida puerta por puerta. ¿Cómo planeas mantener a tu familia? No puedo entenderte. Hoy día, si uno no hace el esfuerzo de ir aquí y allá, entonces nada vendrá por sí solo. Bajo esas circunstancias, por favor, dime ¿que te propones hacer?» Shrivas Pandit dijo, aplaudiendo con sus manos tres veces: «Aquí está mi explicación: unos, dos, tres». El Señor insistió: «Ten la bondad de clarificar porqué has aplaudido tres veces, ¿qué significa: ‘Uno, dos, tres’?» Shrivas Pandit respondió tranquilamente: «He tomado un voto solemne de que si tras ayunar por tres días no consigo un bocado de comida entonces amarraré una piedra alrededor de mi cuello y me arrojaré al Ganga para ahogarme».

Tan pronto como el Señor escuchó esas palabras rugió como un trueno y dijo: «¿Qué dices, Shrivas Pandit? ¿Tú puedes ayunar debido a una escasez de comida? Por una inusual posibilidad, incluso Laksmi Devi puede tener que mendigar, sin embargo, es indudable que tu familia nunca pasará por la pobreza. Shrivas Pandit, has olvidado que Yo dije en el Bhagavad-gita, 9.22: “Aquellos que me adoran con devoción meditando en Mi forma trascendental, Yo les llevo lo que les hace falta y les preservo lo que ya tienen”. Esos devotos que están fijos en meditar firmemente en Mí nunca tienen que mendigar a la puerta de alguien. Automáticamente todas las potencias místicas se manifiestan en ellos. Incluso cuando las cuatro metas védicas de dharma, artha, kama y moksha vienen a tocar la puerta de Mis servidores, estos rechazan esas ofertas. Mis devotos están completamente protegidos todo el tiempo por Mi disco Sudarshan e incluso en el momento de la aniquilación total de este universo material ellos permanecen completamente trascendentales y no afectados».

El Señor continuó: «Incluso aquel que simplemente recuerda a Mi devoto, Yo tomo la responsabilidad de mantenerlo. Seguramente, el servidor de Mi servidor me es muy querido, y él ciertamente obtiene Mi refugio. Mis servidores no necesitan tener preocupación alguna acerca de su manutención ya que Yo tomo la responsabilidad de ellos sobre Mis hombros; Yo personalmente les proveo. Por lo tanto, Shrivas Pandit, permanece feliz en casa y todo lo que necesites te llegará automáticamente. También, a ti y a Sri Advaita les bendigo para que sus cuerpos trascendentales nunca se vean afectados por la vejez y la debilidad».

El Señor entonces mandó llamar a Ramai Pandit y le dijo: «Escucha, Ramai Pandit, te instruyo que siempre sirvas a tu hermano mayor, como si fuera el Señor Supremo. Debes saber que me es tan querido como Mi propia vida, de modo que deseo que nunca te desvíes de este servicio a Shrivas Pandit». Ambos, Shrivas Pandit y Ramai Pandit quedaron colmados de dicha divina; el bendito Señor había llenado su corazón con una alegría indescriptible. Por la misericordia sin causa de Sri Chaitanya, incluso hasta el día de hoy, todo llega hasta la puerta de Shrivas.

Las características y cualidades de Srila Shrivas Pandit son imposibles de enumerar. Solo por recordarlo los tres mundos se purifican. En verdad, mientras el Señor se quedaba en su casa, Shrivas Thakur sirvió a Sri Gaurasundar en toda forma posible, a la más plena satisfacción del Señor. Bañado por el afecto de los miembros de la familia de Shrivas Pandit, el Señor incluso prolongó Su estadía por unos cuantos días más a petición de Su muy querido devoto. La presencia del Señor hizo flotar a toda la familia en un océano de dicha.

De allí, el Señor fue a Panihati para visitar la casa de Sri Raghava Pandit, quien siempre estaba ocupado en servir a Sri Krisna. Cuando el Señor llegó, Sri Raghava Pandit cayó al suelo para ofrecer sus reverencias. Él empezó a llorar de júbilo, abrazando los pies de loto del Señor, esos mismos pies que son la fuente de la constante alegría de Laksmi Devi. El Señor también se sintió extremamente feliz de ver a Su querido devoto, y así, mientras lo bañaba con incontenibles lágrimas de alegría, lo levantó y lo abrazó. Sri Raghava Pandit no supo que hacer o cómo recibir al Señor, tan efusiva era su dicha. El Señor de Vaikuntha, Sri Chaitanya, estaba muy complacido con la devoción de Srila Raghava Pandit y derramó Su misericordia sobre él.

El Señor dijo: «Por llegar a la casa de Raghava Pandit y verlo, toda Mi tristeza se ha desvanecido. Venir a esta casa tiene como resultado la misma purificación y satisfacción que bañarse en el sagrado Ganga». Luego, sonriendo benignamente hacia Srila Raghava Pandit, el Señor le dijo: «Querido Raghava Pandit, por favor, ve de inmediato y prepara comida para la satisfacción del Señor Krisna». Raghava Pandit de inmediato salió inmerso en el éxtasis de ejecutar la orden del Señor. Con el corazón inundado de amor divino, cocinó una abundante variedad de preparaciones, tal como su corazón se lo dictó.

El Señor llegó para comer acompañado de Nityananda Prabhu y de todos Sus asociados. El Señor verdaderamente saboreó lo cocina por Srila Raghava Pandit y alabó cada preparación. Gaurachandra dijo dulcemente: «Raghava Pandit ha cocinado todo muy excelentemente. En especial, nunca antes había saboreado una preparación tan deliciosa de shak, espinacas». Raghava Pandit ya conocía el gusto que el Señor tiene por el shak, de modo que se preocupó en preparar el shak de muchas maneras deliciosas. El Señor, terminando Su alimento, fue a lavarse y regresó para sentarse.

Mientras tanto, se difundió la noticia que el Señor estaba quedándose en la casa de Srila Raghava Pandit. Sri Gadadhar Das escuchó las noticias y vino de prisa para ver al Señor. Srila Gadadhar Das personificaba la devoción pura por el Señor y era muy cercano y querido al Señor.

El Señor se sintió extremamente complacido de ver a Gadadhar Das y a causa del gran amor por él, colocó Sus pies de loto sobre su cabeza. Sri Purandara Pandit y Srila Parameshvari Das, un erudito muy reconocido, también llegaron corriendo para ver al Señor. Parameshvari Das era tan entregado al Señor que el Señor personalmente se había manifestado en la Deidad de Gauranga que él adoraba. Ambos santos devotos lloraron de éxtasis al ver al Señor. Srila Raghunatha Vaidya, un muy excelso Vaisnava cuyas buenas cualidades no tienen límite, también vino para ver al Señor. La aldea de Panihati experimentó un evento extraordinariamente espiritual con la llegada y permanencia del Señor. Mediante Su presencia personal, el Señor inundó toda la aldea con éxtasis divino.

Sri Gaurasundar habló con Raghava Pandit de algunos temas confidenciales, en una lugar apartado. Él dijo: «Raghava, te quiero revelar confidencialmente que Nityananda Prabhu no es diferente de Mí. Debes entender que todo lo que Nityananda desea de Mí, Yo lo hago. Sin sofismas, Yo digo que cualquier cosa que hago es a través de Nityananda. Somos uno y lo mismo. Eso que muy rara vez alcanzan los grandes místicos inmersos en meditar, es obtenido sin dificultad por Sri Nityananda. Por lo tanto, ocúpate con sinceridad y atención en servirle a Sri Nityananda, sabiendo que Él es el Señor Supremo». Antes de irse de la muy afortunada aldea de Panihati, el Señor instruyó a Makaradhvaja: «Sirve bien a Raghava Pandit. Debes saber que el apego afectuoso que tienes por él es equivalente al que tienes por Mí, y que esto tiene Mi mayor aprecio».

El Señor fue entonces a un lugar llamado Varaha-nagara. Allí visitó la residencia de un excelso y santo bráhmana. El bráhmana era bien versado en el Srimad Bhagavatam y, tras recibir la audiencia del Señor, empezó a recitar versos selectos. Mientras el Señor escuchaba los versos del Srimad Bhagavatam leídos con una devoción sublime, entró en un trance extático. Con una voz que semejaba el rugido de un trueno, Él gritó: «¡Continúa leyendo! ¡Continúa leyendo!» El piadoso bráhmana se sumergió dichosamente en leer en voz alta el texto y pronto el Señor empezó a danzar con regocijo, olvidado de todo alrededor de Él. Verso tras verso se describieron las trascendentales glorias de la entrega devocional con amor, y el Señor se desmayó repetidamente cayendo al suelo con gran fuerza, como una vara. El éxtasis espiritual del Señor era tal que la gente asombrada estaba temorosa de verlo caer con esa fuerza. Este Pasatiempo duró hasta muy tarde en la noche. El bráhmana leyó y el Señor bailó.

Gradualmente, el Señor salió de Su extático trance y luego tranquilamente se sentó. Se sentía extremadamente feliz con el bráhmana, de modo que lo abrazó. El Señor le dijo: «Nunca antes había escuchado a nadie recitar tan dulcemente el Srimad Bhagavatam, por lo tanto, te doy el nombre de “Bhagavata Acharya”, el preceptor espiritual del Bhagavatam. No necesitas ocuparte en ninguna otra actividad —solo continúa recitando el Bhagavatam».

Todos estuvieron felices con el nuevo y merecido título del bráhmana, y lo apreciaron con una fuerte exclamación del nombre del Señor. Bendiciendo a los residentes de ese lugar, el Señor entonces viajó a lo largo de la ribera del Ganga, visitando las casas de muchos devotos. Él los complació a todos, satisfaciendo el anhelo de su corazón por verlo. Finalmente, regresó a Nilachala, Puri. Aquel que escucha las descripciones del regreso del Señor a Bengala se libera de inmediato de toda aflicción.

Con la velocidad del relámpago las noticias se esparcieron: «La joya principal de los sannyasis, ha regresado». Grandes multitudes con júbilo le dieron la bienvenida al Señor mientras entraba a Jagannath Puri: «¡Jay! ¡Jay! El Jagannath que es móvil ha regresado a Nilacha».

Sri Sarvabhauma Bhattacharya y los otros asociados del Señor, originarios de Orissa, llegaron corrieron para verlo. A causa de los sentimientos por la separación, los devotos habían estado afligidos desde que el Señor había partido y ahora con Su retorno se sintieron extremamente felices y lo recibieron con un fuerte y jubiloso kirtan. El Señor, la fuente del amor divino, los abrazó y reciprocando su afecto espritual los bañó con Sus efusivas lágrimas. Una vez que estuvo en Nilachala, empezó a residir en la casa de Kashi Mishra.

Ahora en Puri el Señor pasaba todo Su tiempo bailando en éxtasis y llevando a cabo un dulce y sublime kirtan en todo lugar. A menudo, bailó ante el Señor Jagannath perdiéndose en Sus extáticos y agraciados movimientos. A veces, bailaba dentro del recinto de la casa de Kashi Mishra y en otras ocasiones, simplemente corría hacia las orillas del océano y bailaba en la arena al rítimico choque de las olas.

Dichosamente olvidado de toda otra actividad, el Señor ahora se ocupaba en Sus maravillosos Pasatiempos. Con el primer soplido de la caracola en el Templo, se levantaba temprano y tan pronto como las puertas al Señor Jagannath se abrían Él estaba allí postrándose ante el Señor. Tan maravilloso fue su amor por el Señor Jagannath que las lágrimas caían en cascada de Sus ojos y fluían como el Río Ganga. Toda la gente miraba fijamente paralizada por el asombro, olvidando todas sus lamentaciones y penas. Las multitudes lo seguían dondequiera que iba; todos quedaban profunamente conmovidos e inspirados. Fuertemente, ellos exclamaban el nombre de Hari, mientras seguían la forma danzante del Señor.

El Rey de Orissa, Maharaj Prataparudra, también escuchó las noticias del regreso del Señor a Nilachala. De inmediato dejó la capital, Kataka, y se apresuró hacia Nilachala, Puri. El Rey estaba muy ávido de ver y recibir el darshan del Señor, pero por largo tiempo no tuvo éxito. Le había pedido a muchos de los asociados del Señor, incluyendo a Sri Sarvabhauma Bhattacharya, acercarse y pedir en su nombre un darshan, pero todos ellos estaban temerosos de acercarse a Sri Chaitanya con ese asunto. De modo que, pensando, él le dijo exasperadamente a Sri Sarvabhauma: «Si estás tan temeroso de hablarle acerca de mí, entonces al menos mencióname ante Él aunque no me vea». Apreciando el intenso deseo del Rey por ver al Señor, los devotos decidieron ayudarlo. Ellos deliberaron y dijeron: «Mientras baila, el Señor completamente se absorbe en ello y el mundo externo se desvanece en el olvido, lejos de Su conciencia. En ese entonces, el Rey, quien es tan profundamente religioso, puede ver al Señor desde su escondite».

Los devotos explicaron su plan al Rey, quien ávidamente respondió, diciendo: «Solo deseo verlo al menos una vez, por cualquier medio». Un día, por arreglos de la Providencia, el Rey supo que el Señor estaba bailando, y corrió hacia el lugar. Rápidamente encontró un sitio con una vista privilegiada que estaba bien escondido. Desde allí, el Rey tuvo la visión más maravillosa de su vida. Los ojos del Señor eran como la fuente de dos ríos que esparcían ilimitadas lágrimas en cascada y a diferentes momentos todos los síntomas de éxtasis se manifestaban en Su persona. A veces Él caía al suelo con una fuerza tan tremenda que la gente se quedaba sin aliento, atemorizada. Cuando el Señor empezó a rugir tan fuerte como un trueno, el Rey tuvo que tapar sus oídos. Luego, de repente, el Señor quedó colmado de sentimientos de separación por Krisna y rompió en un lastimoso llanto. Hubo tantos humores espirituales en la persona del Señor que es imposible que alguien los describa. El Señor quedó completamente colmado de éxtasis y bailó continuamente con Sus largos brazos levantados al aire, cantando: «¡Hari bol!» Después de bailar por un rato de esa manera, estuvo consciente de Su entorno y fue a sentarse entre Sus devotos.

Después de ver bailar al Señor hasta el final, el Rey sigilosamente se escapó, con el corazón lleno de una alegría efervescente y con su ojo interno viendo todavía los agraciados movimientos del Señor. Aunque el Rey quedó completamente satisfecho, en su mente estaba clavada una persistente duda, la cual más tarde se convirtió en una bendición disfrazada.

Cuando el Señor estaba absorto en bailar, las lágrimas caían en cascada de Sus ojos y la saliva goteaba de Su boca y nariz en el apogeo de Su divino éxtasis. Su cuerpo estaba untado con baba y polvo y el Rey no pudo comprender que esos fueran síntomas del amor espiritual más profundo hacia el Señor Supremo, Sri Krisna.

La duda avanzó en su mente, pero sin revelarle esto a nadie, se retiró feliz y contento. Al regresa a casa, se fue a descansar. Sin embargo, incluso tras la experiencia del día, el Rey había fracasado en entender que su adorable Sri Jagannath había aparecido bailando ante él como la Encarnación Sri Chaitanya, el supremo sannyasi.

Esa noche, el piadoso Rey Prataparudra vio en sus sueños a Sri Jagannath Mismo. Él vio que el cuerpo de Jagannath estaba cubierto con polvo y Sus ojos, como fuentes torrenciales, chorreaban incesantes lágrimas. La baba escurría de Su boca y nariz humedeciendo Su cuerpo y haciéndolo brillar. En el sueño, el Rey pensó para sí mismo: «¿Qué tipo de Pasatiempo es este? Todas estas actividades de Jagannath me son incomprensibles». El Rey se acercó a su amado Señor para tocar Sus pies de loto y el Señor Jagannath dijo: «No, no, esto no es apropiado. Cuando estoy untado con alcanfor, almizcle, pasta de sándalo, bermellón y aceites perfunados, entonces, soy muy atractivo y estoy limpio, pero ahora Mi cuerpo está cubierto de baba y polvo y no es adecuado que me toques. Hoy, viniste a verme bailar, pero cuando estaba cubierto con polvo y baba, me hallaste repulsivo. Ahora que estoy en la misma condición sucia, ¿cómo puedes considerar que estoy suficientemente limpio para ser tocado por alguien como tú, quien eres un gran monarca con unos ancestros ilustres?» Hablando de esa manera, Sri Jagannath, el muy misericordioso Señor, le sonrió a Su servidor.

Al siguiente momento, el Rey vio, todavía en el sueño, que Jagannath ya no estaba sentado en el trono. El nuevo ocupante del trono era Sri Chaitanya. Su cuerpo estaba cubierto con polvo y sonriente le dijo al Rey: «¿Cómo puede ser esto posible? Hoy te fuiste hallándome repugnante, luego, ¿por qué quieres tocarme ahora?» Después de que el Señor terminó de hablar, le continuó sonriendo benignamente al Rey, mostrándole así ilimitada misericordia. Al despertar un poco más tarde, el Rey empezó a llorar amargamente y a condenarse por sus previos pensamientos ofensivos.

Él se arrepintió: «Soy el ser viviente más pecaminoso y miserable. No pude reconocer que Sri Chaitanya es el Señor Supremo. Por supuesto, ¿cuánta inteligencia puede poseer un ser humano ordinario para entender por su propia cuenta la infinita Verdad Absoluta? Incluso el Señor Brahma es confundido por la energía ilusoria del Señor, maya. Por lo tanto, mi Señor, sé misericordioso conmigo y perdona mi ofensivo comportamiento. Aceta a esta persona caída como Tu sirviente y bendíceme». El Rey había comprendido que su adorable Deidad, el Señor Jagannath, era en verdad el Señor Chaitanya. Con esta realización, su anhelo por encontrarse con el Señor incrementó múltiples veces. Con todo, ninguno de los asociados del Señor pudo hacer los arreglos para una cita con el Señor.

Un día, poco después de este incidente, el Señor estaba sentado en un hermoso jardín rodeado por todos Sus devotos. Solo y  reuniendo su valor, el Rey se aproximó al grupo y cayó tendido a los pies del Señor. De inmediato, el Rey fue llevado por olas de éxtasis. El temblor, el llanto y los vellos erizados se manifestaron todos en su persona. El Señor, viendo que el Rey esta ya colmado con los sentimientos espirituales de un Vaisnava, colocó Sus manos sobre él y dijo: «Levántante, oh, Rey». El contacto sobre él de la mano del Amo Supremo sacó al Rey de su trance extático; él puso sus manos alrededor de los pies del Señor, y empezó a llorar.

El Rey oró al Señor: «¡Sálvame, oh, Señor, sálvame! Eres un océano de misericordia y el Señor de todas las entidades vivientes. Por favor, mírame favorablemente y perdona a un caído pecador como yo. Eres el completamente independiente y munificente Señor Supremo. Oh, Señor Chaitanya, eres el amigo del pobre y humilde. Por favor, protégeme; incluso los más poderosos de los semidioses te alaban con selectos versos. Eres el esposo de la Diosa de la Fortuna, Laksmi Devi. Eres el único refugio y el Señor de las almas entregadas. Tu forma es absolutamente trascendental a toda embriaguez material.

»Eres el iniciador del canto en congregación, que intrépidamente propagas, pues eres el conquistador del terrible demonio Mura. Tus nombres y cualidades trascendentales son todas insondables y eres el almacén de todas las excelencias divinas. Tus pies de loto son continuamente adorados y glorificados por el Señor Shiva, el Señor Brahma, el Señor Shesha, Sri Devi y otros. Eres la gema invaluable entre todos los sannyasis. Oh, Señor Gaurasundar, me postro humildemente anti Ti con este ruego, que nunca sea rechazado por Ti y privado de Tu sublime refugio».

El Señor Chaitanya quedo muy satisfecho con las oraciones del Rey Prataparudra. Lo bendijo, diciendo: «Que desarrolles un gusto puro por el servicio devocional a Krisna. No te ocupes en ninguna otra actividad excepto el servicio devocional al Señor Krisna. Ve y ocúpate en el continuo canto del Santo Nombre; siempre estarás protegido por el disco Sudharshan del Señor. La razón por la que vine a Nilachala fue para reunirme con ustedes tres: Sarvabhauma Bhatttacharya, Ramananda Ray y tú. Solo tengo una petición que deseo que mantengas: No hagas saber a otros Mi posición. Si lo haces, entonces, de inmediato me iré de Puri». Diciendo esto, Él tomó la guirnalda de flores en Su cuello y la colocó en el Rey. El Señor se despidió del Rey, sintiéndose muy satisfecho con él.

Ofreciendo reiteradas dandavats al Señor, el Rey se fue llevando seriamente en su corazón las instrucciones del Señor. La misión del Rey estaba completa; había visto y conocido al Señor. A partir de entonces, el Rey siempre estuvo absorto en meditar en los pies de loto del Señor. Aquel que escucha esta narración de cómo el Rey Prataparudra se reunió con Sri Gaurasundar, tiene garantizado el obtener amor divino por Krisna.

Los Pasatiempos del Señor en Nilachala son innumerables y Él disfrutó dichosamente de ellos mientras residía en Nilachala. Los eternos asociados del Señor que habían aparecido en Nilachala todos reconocieron espontáneamente a Sri Chaitanya como el Señor de su corazón. Sri Pradyumna Mishra es un océano de amor por Krisna. Sri Chaitanya personalmente le dio el refugio de Sus pies de loto. Luego, tenemos a Sri Paramananda Maha-patra, quien es una personificación de nectáreo amor por Sri Chaitanya. Sri Kashi Mishra siempre se encontraba en un estado de éxtasis divino saboreando el sublime néctar del Krisna-prema; incluso el Señor se quedaba en su casa. En Nilachala, el Señor pasó mucho de Su tiempo cantando en congregación con la compañía de estos sirvientes.

Muchos de los seguidores del Señor que había desarrollado un desinterés por continuar en la vida familiar vinieron a quedarse en Nilachala. Sri Nityananda pasó un largo tiempo en Nilachala. Él siempre era entusiasta, alegre y andaba por todas partes en Nilachala como el sol de mediodía. Permanentemente estaba colmado y embriagado de amor divino. Soy incompetente en describir completamente Su ilimitado extático amor. Él siempre estaba cantando un solo nombre: Sri Krisna Chaitanya —ningún otro nombre salía de Sus labios incluso en sueños—. Así como Sri Laksman era completamente entregado a Ramachandra, de manera similar, Nitai estaba completamente entregado en Su amor a Sri Chaitanya. La razón por la que todo el mundo glorifica a Sri Chaitanya incluso hasta el día de hoy es exclusivamente debido a la misericordia de Sri Nityananda. De esta manera, los dos hermanos, Sri Krisna Chaitanya y Nityananda Prabhu pasaron Sus días en Nilachala.

Un día, Gaurasundar, la Suprema Personalidad de Dios, ahora manifiesto en una forma humana, se sentó en un lugar apartado y conversó con Nityananda. El Señor le dijo a Nityananda Prabhu: «Oh, excelso y querido Nityananda, escucha, por favor. Debes regresar de inmediato a Nabadwip. Con Mis propias palabras Yo prometí: “Sumergiré a toda ignorante, miserable y caída alma en el diluvio del Krisna-prema». Sin embargo, si Tú también tomas la vida solitaria y descartas Tu entusiasmo por propagar el canto del Santo Nombre, entonces, ¿quién liberará a estas almas caídas? Eres el almacén de las melosidades devocionales que distribuye el amor divino a todos. Si te apartas en Tu interior, lejos de estas actividades, entonces, ¿qué necesidad hay de Tu Aparición en este mundo? En Mi opinión, pienso que de inmediato debes ir a Bengala y aliviar el sufrimiento de las almas condicionadas al derramar sobre ellas la atracción al servicio devocional».

Tras recibir estas instrucciones del Señor, Nityananda Prabhu partió para Bengala con todos Sus asociados devotos. Esas almas excelsas eran Ramadas, Gadadhar Das, Raghunath Vaidya, Krisnadas Pandit, Parameshwari Das y Purandara Pandit. En el camino, Sri Nityananda fue el primero en ser colmado de éxtasis espiritual; este humor espiritual contagió luego a todos Sus otros asociados. Al principio, ellos estuvieron llenos de asombro al ver a Nityananda. Sin embargo, pronto también ellos experimentaron una ilimitada dicha divina. Ramadas, el más excelso Vaisnava, estuvo empapado del humor espiritual del Señor Supremo, Sri Krisna Mismo. De pronto, justo a la mitad del camino, él se olvidó del mundo externo y se quedó de pie por casi una hora en la forma de Gopal, la cual está curvada en tres partes. Gadadhar Das fue inundado por el humor de Srimati Radharani. Riendo con las carcajadas más dulces, dijo: «¿Quién desea comprar yogurt?» Raghunath Vaidya se vio envuelto por la sublime personalidad de Madre Revati. Parameshwari Das y Krisnadas, ambos experimentaron el humor de Gopal y los muchachos pastorcillos de vacas. Ellos empezaron a hacer sonidos con sus bocas como si estuvieran pastoreando las vacas. Purandara Pandit se trepó a un árbol, y gritando dijo: «Soy Angada», y bajó de un salto desde las ramas. Sri Nityananda infundió en el corazón de cada uno la extática experiencia de los jubilosos humores espirituales.

Ellos viajaron de esta manera por unas cuantas millas, a veces yendo a la izquierda y a veces, a la derecha, sin ningún discernimiento particular. Después de un rato, le preguntaron a la gente local: «Por favor, dígannos cómo llegar al Ganga». Ellos contestaron: «Oh, Dios, ya se han alejado mucho. Deben regresar una distancia de dos horas». Ellos cambiaron de dirección de acuerdo a la instrucción de los locales y viajaron por un rato yendo por el lado derecho, pero de nuevo, tras alguna distancia, sin rumbo fijo se perdieron en el humor del éxtasis. Ellos tuvieron que detenerse y preguntar de nuevo por la dirección correcta.

Otra vez, ellos fueron dirigidos: «Tienen que viajar otras veinte millas a la izquierda». Dándose cuenta de su confusión y mirándose los unos a los otros, ellos rieron y se lanzaron de nuevo en su viaje. Habían olvidado la existencia de su propio cuerpo, qué decir de la dirección correcta. Sin preocuparse de las necesidades del cuerpo tales como la sed, el hambre, el temor y la aflicción, ellos siempre estaban experimentado un gran alegría. ¿Quién puede describir las actividades trascendentales de Sri Nityananda mientras Él viajaba? Ellas son inagotables e ilimitadas.

Finalmente, llegaron a la aldea de Panihati en la ribera del Río Ganga. Sri Nityananda fue primero a la casa de Raghava Pandit y se instaló allí con todos Sus devotos. Raghava Pandit, Sri Makaradhvaja Khan y sus familias estuvieron muy felices de recibir a sus muy excelsos huéspedes, quienes se quedaron allí por unos cuantos días. En esa maravillosa atmósfera, Nityananda y Sus devotos siempre se sintieron espiritualmente regocijados y ocasionalmente, Nityananda rugía fuertemente en su apreciación. Una vez, Él sintió intensamente dentro de Sí el impulso espiritual de bailar. Repentinamente, todos los devotos cantantes empezaron a aparecer allí. Sri Madhava Gosh, el famoso cantante de kirtan, llegó. Su canto en el kirtan era el mejor en todo el mundo. Él era conocido como como ‘el cantante de Vrindavan’ pues era especialmente experto en cantar acerca de los Pasatiempos del Señor en Vrindavan, los cuales eran los kirtanas favoritos de Sri Nityananda.

Sri Nityananda bailó con una entrega tan extática que la tierra se tambaleó bajo Su peso. Incesantemente producía con Su boca sonidos como truenos y cuando caía estrellándose contra el suelo, la gente retrocedía, con asombro. Cuando Su misericordiosa mirada caía sobre alguna persona, esa afortunada alma quedaba instantáneamente imbuída de divino Krisna-prema, lo que haría que ese recipiente cayera desmayado al piso. Sri Nityananda es la personificación del amor espiritual más elevado y apareció simplemente para aliviar el sufrimiento causado por la ignorancia en este mundo. Mientras bailaba, manifestó todos los diferentes síntomas extáticos del amor divino. Finalmente, a petición de los devotos, se sentó en el trono de Sri Vishnu para ser bañado.

Sri Raghava Pandit y los otros asociados eternos de Sri Nityananda de inmediato se prepararon para la ceremonia de baño, abhishek. Reunieron cientos de ollas llenas de agua del Ganga y la perfumaron con delicados aromas. Con un corazón alegre, los devotos uno tras otro vertieron agua sobre la cabeza de Sri Nityananda y todo el tiempo cantaron el Santo Nombre del Señor y mantras apropiados. Ellos sintieron surgir un regocijo divino en sus personas. Tras el abhishek, lo vistieron con ropas nuevas, lo adornaron con pasta de sándalo, y cubrieron Su amplio pecho con guirnaldas de fragantes flores silvestres y hojas de Tulasi. Luego, lo invitaron a sentarse en un ornamentado trono dorado de Vishnu, el cual estaba cubierto de hojas y guirnaldas de flores. Mientras Sri Nityananda se sentaba, Raghava Pandit fue atrás del trono y sostuvo una sombrilla sobre Su cabeza.

Toda la casa empezó a retumbar con el jubiloso sonido de voces humanas que cantaban el Santo Nombre, mezclado con melodiosos instrumentos musicales. Levantando sus brazos y rogándole al Señor que los protegiera, los devotos olvidaron todas sus preocupaciones y lamentaciones e incluso su propio cuerpo. Sri Nityananda, ahora totalmente inmerso en el éxtasis de Su propio Ser divino, miraba todo alrededor emanando Krisna-prema de Sus ojos y bañaba a todos los devotos reunidos con Sus misericordiosas lágrimas.

Él llamó a Raghava Pandit y le ordenó: «Querido Raghava Pandit, justo en este momento ve y tráeme una guirnalda de flores kadamba. Me gustan mucho las flores kadamba. De hecho, siempre me siento atraído a permanecer en un bosque de kadambas». Con las manos juntas, Sri Raghava Pandit respondió: «Mi Señor, esta no es la estación de las kadambas». El Señor suavemente insistió: «Ve y mira cuidadosamente en el jardín. Tal vez se puedan ver unas cuantas floreciendo en alguna parte». Sri Raghava Pandit salió de la casa hacia el jardín del patio y se quedó muy asombrado al ver lo que encontraron sus ojos. Sobre su árbol de limón florecían alegremente unas frescas y hermosas flores kadamba. Las flores tenían un hermoso color y despedían la fragancia más dulce. En verdad, esas extraordinarias flores destruirían todos los apegos materiales de quienquiera que las mirara. Sri Raghava Pandit enloqueció de alegría mientras contemplaba este fenómeno sobrenatural.

Él rápidamente juntó las flores kadamba y hábilmente las ensartó e hizo una guirnalda, que llevó ante Sri Nityananda. Nityananda quedó sumamente complacido al ver la guirnalda de kadambas y la usó alrededor de Su cuello. Los Vaisnavas quedaron embriagados con el aroma de las flores y fascinados por el milagro. Pero, pronto ocurrió otro milagro. Súbitamente, toda la habitación se aromatizó con un nuevo aroma. La exquisita fragancia de las flores damanaka llenó el aire y cautivó la mente de todos. Riendo fuertemente, Nityananda dijo: «Oh, hermanos, díganme, ¿huelen algo?» Los devotos contestaron con las manos juntas: «El aire lleva el exquisito aroma de damanaka».

Dejando a todos hablar primero, Nityananda finalmente les reveló un gran secreto. Él dijo con una desbordante compasión: «Ponga una buena atención a este muy misterioso hecho. Sri Chaitanya ha llegado de Nilachala, está presente aquí y ahora para escuchar el kirtan de ustedes. Él está cubierto de guirnaldas con flores damanaka que lleva alrededor de Su cuello y se encuentra aquí por un rato, mientras está rescostado sobre un árbol. Así que el aroma de Sus divinas guirnaldas está ahora impregnándolo todo. Ha venido personalmente desde Puri para escuchar su kirtan y presenciar su baile. Por lo tanto, ahora dejen todo y solo canten continuamente los Santos Nombres de Krisna. Que el néctar de las maravillosas actividades de Sri Krisna Chaitanyachandra infunda en ustedes el Krisna-prema».

Después de revelar este hecho trascendental, Sri Nityananda empezó a rugir fuertemente, y a cantar el nombre de Hari. Él miraba en todas las direcciones arrojando Su mirada llena de amor. Los devotos, conmovidos por la infinitamente tierna mirada del Señor, fueron transportados de inmediato a una región que trasciende el plano mundano de conciencia física.

Queridos lectores, por favor, traten de comprender la extraordinaria potencia de Sri Nityananda, de cómo inundó todo el planeta con el conocimiento y el gusto por el servicio devocional al Señor Supremo. El súper excelente humor de entrega devocional de las doncellas de Vrindavan tal como lo describe el Srimad-Bhagavatam quedó fácilmente disponible para todo el mundo por la misericordia de Sri Nityananda.

El Señor Nityananda estuvo sentado en el trono y todos los devotos cantaron y bailaron en frente de Él. Algunos de los devotos, incapaces de contener su creciente regocijo, se treparon a un árbol y empezaron a moverse juguetonamente en las tiernas ramas y ramitas, pero milagrosamente nadie cayó. Otros, otros gritaron fuertemente en la dicha del prema y saltaron desde los árboles. Hubo otros que abrazaron en círculo el tronco de un árbol y desenraizaron todo el árbol mientras cantaban fuertemente el nombre de Hari. Algunos estaban tan colmados de una inmensa fuerza espiritual que corrieron hasta una cercana hilera de palmeras de betel y colocando sus brazos alrededor de unas de ellas, las desenraizaron todas de una vez como si hubieran sido un manojo de pasto.

La extraordinaria potencia de Sri Nityananda de infundir en los devotos un dichoso amor por Krisna era tan dinámica que sus cuerpos empezaban a manifestar todos los síntomas extáticos del prema tales como se describen en el Srimad Bhagavatam: llanto, temblor, pasmos, abundante transpiración, erizamiento del vello corporal, gritos, ronquera, palidez, etc.

Dondequiera que el Señor miraba, derrramaba una nectárea lluvia de éxtasis devocional. Cuando Su mirada trascendental se posaba en algún devoto, este instantáneamente quedaba inyectado de amor divino y caía desmayado al piso inconsciente de sus actos y sus ropas. Magnéticamente atraídos a la divina persona del Señor, los devotos se estiraban en el intento de tocarlo. El Señor Nityananda, una imagen perfecta de satisfacción, permanecía sentado en Su trono sonriendo benignamente.

Todos Sus principales asociados quedaron dotados de una extraordinaria potencia espiritual y opulencia mística. Se volvieron omniscientes y cada palabra de ellos llegó a ser cierta. En ellos se manifestaron hermosas características como las de Cupido. Quien era tocado por ellos olvidaba su propio cuerpo, qué decir de apego alguno al tiempo, lugar y circunstancias materiales, y quedaba colmado de éxtasis.

Sri Nityananda pasó tres meses en Panihati llevando a cabo trascendentales Pasatiempos con Sus asociados, revelando así la sublime naturaleza del bhakti, el servicio con devoción. Esos tres meses pasaron rápidamente, sumergiendo a los devotos en olas de éxtasis divino. Sin preocuparse de sus necesidades físicas, ellos cantaron y bailaron ignorando el hambre y el sueño.

Toda la aldea de Panihati fue llevada por las olas de un júbilo que todos los Vedas encontrarían difícil de describir completamente. En verdad, lo que el Señor Nityananda hacía en el espacio de una hora hubiera sido prácticamente imposible que alguien lo narrara completamente. A veces, bailaba majestuosamente rodeado de los devotos, y luego, repentinamente, decidía sentarse en el trono y hacía que los devotos bailaran uno a uno ante Él.

Mientras los devotos bailaban, muchos incidentes ocurrieron. El baile inspiraba una devota emoción entre los devotos que miraban y los sumergía en un diluvio de Krisna-prema. A veces, cuando el éxtasis había llegado a su clímax, todos los devotos espectadores caían desmayados: parecían un grupo de matas de plátano que habían  sido desenraizadas por una tormenta. Los devotos gozosamente hacían lo que Nityananda les indicaba y ávidamente llevaban a cabo Sus deseos. Llevados por Sri Nityananda, cantaron continuamente el nombre y las glorias de Sri Krisna Chaitanya; de esa manera toda la atmósfera estuvo colmada de dicha espiritual. Quien simplemente llegaba para mirar lo que ocurría, se contagiaba con la atmósfera espiritual, se integraba totalmente y olvidaba todo lo demás. Los devotos veían satisfecho de inmediato cualquier deseo que tuvieron. De esa manera, sin que nadie lo notara, los tres meses parecieron pasar volando en un momento.

Un día de esos tres meses, el Señor Nityananda deseó adornarse con ornamentos y finas ropas. Tan pronto como sintió esa necesidad, sin una invitación previa, llegaron diferentes personas trayendo las galas. Todos esos regalos eran muy valiosos y de la mejor calidad —las más finas sedas y exquisita joyería de oro con incrustaciones de brillantes gemas—. La gente llegó con sus regalos y los ofreció con gran reverencia al Señor, quien se probó todos esos diversos ornamentos. Nadie nunca había visto una variedad tan amplia como esa de joyería con todas formas y diseños. Ornamentos de oro —con el oro intrincadamente trabajado para dar origen a los más exquisitos diseños— incrustados con perlas, esmeraldas y rubíes.

Sri Nityananda usó esos hermosos anillos en Sus diez dedos y muchos resplandecientes collares de gemas invaluables decoraron Su cuello y pecho. Luego mostrando un favor especial hacia el Señor Shiva, colocó dos collares de rudraksha alrededor de Su cuello. Mientras se movía, la luz encendía las joyas engarzadas en Sus dorados aretes. Las ajorcas plateadas alrededor de Sus pies de loto tintineaban gratamente. Sedas blancas, de color crema, azúl y amarillo, lo envolvían con una suelta gracia. Esto era en verdad una escena encantadora. Los devotos habían amorosamente elaborado hermosas guirnaldas de flores fragantes tales como: malati, madhavi, malika, yuthi y champaka. Ahora Él las llevaba delicadamente sobre Su pecho junto con las centelleantes joyas. Con cada movimiento, las guirnaldas se mecían y la fragancia se mezclaba con el aroma de la pasta fresca de sándalo que había sido aplicada a Su cuerpo. El aire estaba lleno de un intenso perfume dulce.

Suaves y brillantes sedas de diferentes tonos fueron enredadas alrededor de Su cabeza para hacer un turbante multicolor. Brillantes guirnaldas de flores fueron perfectamente agregadas al turbante para producir un tocado único. El feliz rostro de Sri Nityananda emanaba el suficiente irresistible y encantador brillo como para opacar el resplandor de un millón de lunas. Sonriendo, Él cantaba continuamente el nombre del Señor. La mirada de Sus ojos de loto recorrió la habitación y abrió en cada corazón la compuerta del amor por Krisna. Dos varas de fierro que brillaban como la plata lucían a cada lado de Su trono. En Su mano sostenía una, tal como Balaram sostiene Su arado. Sus asociados, quienes eran realmente expansiones de los niños pastorcillos de vacas de Braja, aceptaron los diversos ornamentos e instrumentos que usualmente los decoran mientras llevan las vacas a pastar. De modo que se vistieron con brazaletes, cinturones, ajorcas y collares. Ataron cuernos, flautas y carrizos a su cinturón y alrededor de sus hombros enlazaron las sogas para amarrar las vacas.

Luego, Sri Nityananda con todos Sus asociados salió como si fuera a pastar las vacas. Ellos visitaron las casas de todos los Vaisnavas que residían en ambas riberas del Ganga. Dentro de Sí, inmerso en el océano del éxtasis, el Señor bendijo a todos con Su asociación. Al verlo, la gente quedaba irremediablemente atraída a Él, cautivada por Su poder y belleza. Sri Nityananda es la personificación de todas las melosidades trascendentales, representante del Santo Nombre y del Dios Supremo Mismo. Incluso cuando los ateos y los agnósticos lo ven, empiezan a ofrecer oraciones, sintiendo en su derretido corazón la urgencia de ofrecerle todo. El muy munificente Señor derramaba misericordia sin causa sobre todos.

Adondequiera que fue, en cualquier cosa que hizo, Sri Nityananda estaba constantemente absorto en el sankirtan. Además, cuando empezaba a bailar y cantar en el kirtan, la gente quedaba colmada de amor extático. Incluso los niñitos manifestaban poderes maravillosos en Su presencia. Los ñinos de familias ordinarias manifestaban tanta fuerza que arrancaban de raíz grandes árboles mientras gritaban con grandes voces. Ellos decían: «¡Soy un pastorcillo de vacas, Gopal!», y salían corriendo. Cientos trataron de agarrar a esos niños pero fallaron en hacerlo. Ciertamente, eran cosas extraordinarias para haber sido hechas por unos simples niños. Ellos cantaban con júbilo: «¡Todas las glorias a Sri Krisna Chaitanya y a Sri Nityananda!»

 

(Continuará… el cap. 4, del Antya-khanda)

Traducción por Sripad Jai Balai prabhu

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