La descripción de los Pasatiempos de Sri Achyutananda y la adoración de Sri Madhavendra

Capítulo cuatro

 

 

 

Todas las glorias a Gaurachandra, quien es un océano de misericordia y toda gloria a Sus pies de loto que son plenamente propicios.

Todas las glorias a Sri Krisna Chaitanya, el mejor de los sannyasis, y a Sus devotos.

Tras liberar a todos en Kuliya, el Señor procedió hacia Mathura acompañado de Sus asociados. Viajó a lo largo de la ribera de Ganga Devi, a menudo bebiendo sus aguas, y bañándose en ellas, satisfaciendo así sus anhelados deseos.

En las riberas del Ganga y cerca de la ciudad de Gauda se encuentra Ramakeli, un distrito con una gran comunidad de bráhmanas. Allí, el Señor permaneció en el anonimato por unos cuantos días. No obstante, pronto, todos se enteraron que Sri Krisna Chaitanya había llegado. ¿No es un ejercicio inútil el tratar de ocultar el sol? De súbito, hombres y mujeres de toda clase y edad llegaron con júbilo, de todas las direcciones, con el fin de ver al Señor.

Como era usual, el Señor estaba absorto por completo en un éxtasis divino. Nada podía interferir con Su inmersión en las melosidades trascendentales. Uno tras otro, los diferentes síntomas extáticos se manifestaban en Su persona y caía desmayado, una y otra vez. Los devotos también estaban embelesados en el humor dichoso del Señor y continuamente se ocupaban en kirtan, dejando a un lado todo otro asunto.

Cuando el Señor gritaba con un humor espiritual, ese sonido llegaría y sería escuchado por las personas incluso un par de millas lejos. Aunque la mayoría de las personas fueron gente del campo, ignorantes de las melosidades y los detalles del servicio devocional, con todo, por ver al Señor con todo Su esplendor, ellas se sintieron muy felices.

Ensimismadas, las personas miraron al Señor desde cierta distancia y ofrecieron sus postradas reverencias, cantando fuertemente el Santo Nombre: «¡Hari! ¡Hari!» Cuando el nectáreo sonido del nombre del Señor entró en los oídos de Sri Chaitanya, Su dicha incrementó muchas veces. Levantó Sus brazos y animó a todos diciendo: «¡Continúen! ¡Canten! ¡Canten! ¡Canten!»

El Señor bendijo a estas personas con un sentimiento de dicha tan desbordante que incluso los musulmanes se unieron también al canto de «¡Hari! ¡Hari!» El Señor emanaba tanta compasión que incluso los musulmanes desde cierta distancia ofrecieron postradas reverencias al Señor. Él no tuvo otro pensamiento en Su mente que el kirtan y el baile.

Luego, la multitud empezó a crecer y crecer; ellos miraron extasiados y nadie tuvo el deseo de irse. La gente se sintió feliz y su canto creó un sonido tumultuoso que se elevó y llenó la atmósfera muchos kilómetros alrededor. El único sonido era: «¡Hari! ¡Hari! ¡Hari! ¡Hari!»

Cerca, como para ser escuchados, estaba la casa de asambleas del Rey musulmán que gobernaba, sin embargo, eso no acobardó el espíritu del sankirtan. La gente cantó fuerte e intrépidamente, olvidanto todo apego al hogar y la familia.

Mientras, el inspector de policía fue al palacio del Rey para reportar la llegada de un sannyasi a Ramakeli. Él también reportó que ese sannyasi cantaba un mantra para fantasmas que había atraído a una gran multitud. A estas noticias el Rey respondió: «Dime, ¿cómo es este sannyasi? ¿Qué come? ¿Cuál es Su nombre? Describe Su aspecto».

El inspector dijo: «Escuche, Su Majestad, nunca he visto u oído de una personalidad como esa. Su belleza excede con mucho la belleza de Cupido y su color opaca el brillo del oro. Su alto y majestuoso aspecto, largos brazos que llegan hasta Sus rodillas y Su cóncavo y delgado abdomen, son muy atractivos. Su cuello como el de un león, sus hombros como los de un elefante, sus ojos como los pétalos de un loto y su exquisito rostro más refulgente que un millón de lunas, son incomparables. Con labios de un color rojo coral, un perfecto grupo de dientes de un blanco perlado, cejas arqueadas como el arco de Cupido, un amplio pecho decorado con pasta de sándalo y unas caderas amplias cubiertas por una tela con el color del sol naciente, Él captura por entero la mente. Sus pies son como dos florecientes lotos rosados; las uñas de Sus pies son como diez brillantes espejos. Yo creo que debe ser un príncipe, vestido en las ropas de un sannyasi.

«Lo más notable en Él es que Su cuerpo, el cual es tan suave como la mantequilla recién batida, cae repetidamente al suelo con gran fuerza. Él se desploma al menos unas cien veces en una hora, sin embargo, Su cuerpo permanece ileso, intacto. Los vellos de Su cuerpo están siempre de punta, como la piel de la yaca. A veces, tiembla tan violentamente que cien personas no pueden calmarlo. Sus ojos emiten lágrimas como dos efusivos ríos que fluyen interminablemente, y a veces ríe tan fuerte y tanto que incluso por dos horas no cesa. Luego, repentinamente, dominado por el kirtan, cae al suelo, desmayado, y permanece inconsciente para gran susto de los que miran. Cuando baila, ese es indudablemente el más sublime regalo para los ojos, mientras levanta Sus brazos e incesantemente canta: «¡Hari! ¡Hari! Parece olvidar y no estar consciente de ninguna otra actividad.

»La gente que converge en ese sitio de todas las direcciones, no desea marcharse. Yo mismo durante la vida me he encontrado con muchos sannyasis, místicos y hombres sabios, pero este sannyasi es realmente extraordinario. Le repito, Su Majestad, la llegada de este sannyasi a sus tierras es en verdad la más grande bendición. Él no parece comer o dormir. Simplemente todo el tiempo está embelesado con el kirtan y el baile» El rey, aunque era sumamente materialista, escuchó todo, y se quedó maravillado al oir la descripción del sannyasi.

Todavía bastante incrédulo, el Rey mandó llamar a Keshava Khan y le preguntó: «Keshava Khan, deseo escuchar tu opinión acerca de este asunto. Dime lo que piensas acerca de esa persona que todos llaman Sri Krisna Chaitanya. Hazme saber con detalles del carácter de este poderoso guru o sannyasi. La gente llega corriendo de todas partes para verlo. ¿Qué lo trae por aquí?» Keshava Khan, un noble y recto caballero, se puso un poco cauteloso. Él respondió: «¿Quién dice que Él es un Gosañi, un famoso Guru? Es un sannyasi mendicante, un pobre forastero. Viaja viviendo de manera sencilla debajo de árboles».

El Rey respondió firmemente: «No te refieras a él como un pobre. Escuchar eso es incluso ofensivo. Obviamente, ese sannyasi no es un mortal ordinario. Sin duda, Él es esa Persona que los hindúes llaman Krisna y que los musulmanes llaman Khoda. Este reino mío marcha bajo mi dirección, pero Su orden controla el universo entero. Soy el Rey, pero en mi propio reino tengo tantos enemigos, mientras que seguramente Él es el Dios Supremo, pues todos y cada uno en todas partes lo adoran con una entrega total.

«Si dejo de pagar el salario a mis empleados por seis meses, entonces ellos presentarán muchas quejas contra mí. Sin embargo, en Su caso, veo que la gente se encarga de sus propios gastos e incluso ansiosamente llegan para verlo y servirle sin reservas. Por lo tanto, por favor, entiende que ese sannyasi es el Señor Supremo. No digas que es un mendicante golpeado por la pobreza».

Después de una meditativa pausa, el Rey continuó: «Ahora, escuchen mis instrucciones respecto a ese sannyasi. No quiero que alguien lo perturbe. Es libre de ir a todas partes y predicar de Sus Escrituras en la forma que quiera. Que lleve a cabo el kirtan junto con la gente y que esté contento de quedarse donde lo desee. Si alguien trata de detenerlo por algo, sea el Kazi, el inspector de policía o alguien más, lo castigaré con la muerte».

Con estas palabras, el Rey se dirigió a sus habitaciones. Tales son las maravillosas maneras de obrar de Sri Chaitanya, pues este mismo Rey Hussein Shah fue él responsable de profanar y destruir cientos de templos en Orissa.

Aunque Hussein Shah era un fanático y déspota gobernador musulmán, incluso él aceptó a Sri Gaurachandra como el Señor Supremo. No obstante, el espiritualmente ciego no puede ver a Gaurachandra como la Personalidad Suprema. Ellos rapan su cabeza y se vuelven sannyasis, pero cuando escuchan las alabanzas al Señor, se queman de envidia dentro de su corazón de piedra.

Todo el universo resuena con los cantos de alabanza al Señor, y el escuchar Sus glorias rápidamente disipa la ignorancia. Ananta Shesha, Laksmi Devi, el Señor Brahma y el Señor Shiva todos se embriagan y enloquecen tras saborear los súper excelentes Pasatiempos del Señor. Los Vedas cantan himnos de elogio para alabarlo, describiendo Su supremo señorío sobre todo.

Por lo tanto, si alguien siente disgusto al escuchar las sublimes cualidades trascendentales de Sri Krisna Chaitanya, entonces, aunque esté dotado de todas las buenas cualidades, estas se tornan maléficas y seguramente le van a producir aflicción. Por otra parte, si una persona carece de alguna buena cualidad pero recuerda con sinceridad los pies de loto del Señor, ella es elevada de inmediato a la morada espiritual de Vaikuntha.

Oh, hermanos, solo escuchen los Pasatiempos del Antya-khanda, los cuales incluyen los Pasatiempos de sankirtan llevados a cabo por Krisna.

Las sabias palabras del Rey causaron que las personas piadosas tuvieran una nueva confianza en él. Ellas secretamente se reunieron en un lugar solitario y empezaron a considerar la situación. Ellos dijeron: «El carácter de nuestro Rey es terriblemente tiránico. Siempre está influenciado por la modalidad de la ignorancia. Ha causado una extensa devastación, demoliendo miles de templos en Orissa. Ahora, repentinamente, por un arreglo divino, está impulsado por la modalidad de la bondad. Sus palabras señalan fuertemente este cambio. Pero ahora, si de nuevo alguien poderoso llegara e influenciara al Rey con malos consejos en contra de Sri Chaitanya, entonces, el Rey puede hacer traer a Sri Chaitanya ante su presencia y luego cualquier cosa puede suceder. Por lo tanto, de inmediato debemos enviar un mensaje al Señor sugiriéndole que este lugar es inseguro pues está siempre bajo el cercano control del rey musulmán, y que por eso Él debe proceder a la siguiente población». Un mensaje secreto que contenía esta idea fue discretamente enviado a Sri Chaitanya mediante un confiable y honesto bráhmana.

Pero Mahaprabhu se encontraba continuamente embriagado por Su propio éxtasis. Él continuamente gritaba rugiendo fuertemente en las melosidades del amor extático.

Millones de personas cantaban el nombre de Hari mientras la joya principal de los sannyasis bailaba jubilosamente.

El Señor no hablaba ni hacía otra cosa, ni siquiera por un momento, que no fuera cantar e inducir a otros a cantar en el sankirtan, día y noche. El mensajero bráhmana se quedó allí asombrado ante lo que veía, pero fallando en encontrar la justa oportunidad para entregarle el mensaje.

Qué decir de que otros hablaran con Él, el Señor ni siquiera conversaba con Sus propios asociados. El Señor no tenía conciencia de si era de día o de noche, si alguien era una persona de confianza o si era un extraño, si Él estaba en la tierra o en el agua, o si estaba en el pueblo o fuera del pueblo. Él estaba inmerso en las profundas olas de la dicha extática, saboreando el más dulce néctar de la devoción a Sí Mismo, olvidando toda otra actividad.

El mensajero no pudo encontrar la ocasión apropiada para hablar con el Señor, de modo que se acercó a los devotos íntimos del Señor. El bráhmana dijo: «Ustedes son seguidores del Señor, por favor, acérquense a Él oportunamente y dénle un mensaje de parte de la sección piadosa de nuestro pueblo. El mensaje es este: «¿Qué necesidad hay de estar tan cerca del palacio del Rey?»

Luego, el bráhmana ofreció sus repetidas dandavats al Señor desde cierta distancia y se fue. Los asociados del Señor se preocuparon por lo que el mensaje significaba. Con todo, no podían entregar el mensaje al Señor —sencillamente Él estaba inmerso en bailar y olvidado de todo lo demás—. Levantando ambos brazos, con una dulce y melodiosa voz, gritaba: «¡Canten! ¡Canten el nombre de Hari!» Millones de personas que bailaban al son de la música palmotearon con sus manos y alegremente cantaron los nombres de Hari.

Simplemente por recordar a los devotos del Señor, son removidos todos los obstáculos y desaparece el nudo del enredo material. Las entidades vivientes son capaces de llevar a cabo hasta sus más insignificantes actividades solamente con la ayuda de Su energía. Él es glorificado en los Vedas como el Brahman Supremo, la Verdad Absoluta, eterna y pura. Su potencia ilusoria, maya, pone en ilusión a la errante entidad viviente, la cual olvida su posición constitucional y queda encadenada a la vida material. Trayendo consigo el inmortal néctar del Krisna-prema, este mismo Señor Supremo ha aparecido ahora solo para liberar a todas las almas condicionadas.

¿Qué rey puede producir temor en el Señor? Los Vedas declaran que Yamaraj, el señor y personificación de la muerte, es un sirviente del Señor. Sri Gaurachandra, el hijo de Sachimata, es el Señor de ambos, los planetas materiales y los espirituales. Ahora, Él continuaba el kirtan con infinita alegría, ajeno a todo lo demás. El Señor había despertado tanta felicidad trascendental en el corazón de millones que habían llegado para verlo que nadie tuvo miedo —que decir el Señor— de que el Rey estuviera en una cercana proximidad. Aunque los espectadores no eran mas que simples hombres de campo, cuando vieron a Sri Chaitanya se vieron libres del temor a la muerte, así que, ¿cómo podía el pensamiento de un simple rey provocar temor en ellos? La atmósfera resonó con el jubiloso canto del nombre de Hari mientras la multitud felizmente apreciaba que el Señor de Vaikuntha se mezclara libremente con ellos, bailando y cantando.

Repentinamente, los devotos que habían recibido el mensaje empezaron a lamentarse, y el Señor, quien es la Superalma dentro del corazón de todos, de inmediato lo supo. El Señor sonrió y regresó a Su conciencia y comportamiento externo. Para cortar la ansiedad de Sus devotos Él dijo: «Sé que están muy preocupados y temerosos por Mí, pero, ¿por qué el Rey debería querer verme? Es natural que Me reuna con alguien que desea verme; sin embargo, no encuentro que todos deseen verme. Así que, ¿por qué se preocupan? Si el Rey desea verme, entonces Yo lo veré. Por otra parte, ¿cómo el Rey puede ordenarme ir a él? ¿Qué poder tiene para hacerlo? Únicamente si Yo lo inspiro puede el Rey decir que quiere verme. Además, ¿qué capacidad tiene para verme? Incluso los Vedas no pueden verme después de una intensa búsqueda. Semidioses santos, reyes santos, seres perfectos, los Puranas, el Mahabharata, no han podido verme tras  una larga y ardua búsqueda.

»He venido a propagar el canto congregacional de los Santos Nombres de Krisna y mediante esto liberaré a este pecaminoso mundo material. En esta era, esos demonios y fuerzas malignas que nunca han aceptado Mi señoría y autoridad llorarán de alegría al cantar Mis nombres. Además, vigorosamente distribuiré este muy excepcional servicio con devoción, el cual muy sinceramente siempre buscan los semidioses, los sabios y los seres perfectos, e incluso los pecadores más abominables, los comedores de perros, los intocables y las mujeres. Sin embargo, a aquellos que —estando embriagados con la educación, la riqueza, la herencia familiar y el conocimiento—, critican y ofenden a Mis devotos, los privaré de todo y ellos nunca conocerán Mi verdadera identidad.

»Yo declaro en verdad que Mi nombre será predicado en todo pueblo y aldea de esta Tierra. He aparecido en este universo y deseo que la gente Me busque, pero no todos lo hacen. Así que es muy improbable que el Rey desee verme».

El Señor terminó Su plática apaciguando a los devotos y dándoles esperanza y alegría. El Señor se quedó en esa aldea por unos cuantos días llevando a cabo el kirtan y bailando, sin que pesara ninguna sombra de temor sobre la gente. Sin embargo, ¿quién puede realmente entender el deseo y la mente del Señor? Ahora Él estaba yendo de regreso, en vez de continuar hacia Mathura.

Sri Chaitanya le dijo a los devotos: «Iré a ver al Señor de Nilachala». El supremamente independiente Señor, la fuente de la dicha espiritual máxima, viajó entonces hacia el sur, cantando y bailando a lo largo del camino. En toda la ruta Él se mantuvo cerca del Ganga y en unos cuantos días llegó a la casa de Advaita Acharya. En ese entonces, desatendiendo todo otro trabajo, Advaita Acharya se encontraba felizmente absorto en mirar las maravillosas actividades de Su hijo.

Ahora describiré la maravillosa conducta de ese hijo que tanto había cautivado la total atención de su padre, Sri Advaita Acharya. El nombre de su hijo era Achyutananda y era ciertamente el hijo apropiado de un padre idóneo. Un día, un excelso sannyasi visitó y tuvo una reunión con Advaita Acharya. Al principio el sannyasi estaba un poco renuente, pero entonces Advaita Acharya le ofreció Sus respetos y le ofreció un cómodo asiento. Advaita le preguntó: «¿Cómo puedo servirle, maestro?» El sannyasi respondió: «Solo hay una cosa que deseo pedirte. Tengo algunas preguntas que me gustaría que contestaras». Advaita Acharya dijo: «Ten la bondad de primero tomar algún prasadam y luego hablaremos». Sin embargo, el sannyasi insistió: «Deseo primero conocer las respuestas a mis preguntas». Advaita Acharya cedió y dijo: «Está bien. Por favor, haz las preguntas».

El sannyasi dijo: «Por favor, explica la relación entre Keshava Bharati y Sri Krisna Chaitanya». Advaita Acharya de inmediato consideró la pregunta en Su mente, pensando: “Aquí están comprendidos dos conceptos contrastantes: las normas comunes sociales de este mundo y la perspectiva superior espiritual. Aunque el Señor Supremo no tiene padres, con todo, nos referimos a Krisna como el hijo de Madre Devaki. Similarmente, en un sentido espiritual el Señor Supremo no necesita un Guru, pero vemos que el Señor realmente acepta un Guru y nosotros ampliamente lo glorificamos por eso. Por lo tanto, ¿porqué debería hablar primero acerca del aspecto espiritual? Mejor que primero Yo hable de las normas sociales”.

Tras pensar de esta manera, Advaita Acharya le dijo al sannyasi: «Sri Keshava Bharati es el Guru de Sri Krisna Chaitanya. Usted ya sabe eso, así que, ¿por qué lo pregunta?» Mientras Advaita Acharya decía estas palabras, Achyutananda llegó corriendo a la habitación. Achyutananda tenía cinco años, estaba desnudo y su regordeta y encantadora figura estaba cubierta de polvo. Él era tan atractivo y hermoso como Kartikeya. Incluso a esa edad, ya era muy capacitado, devoto y una personalidad muy poderosa. Cuando escuchó las palabras de su padre diciendo que Sri Chaitanya tenía un Guru, él se puso muy molesto y enojado. Sin embargo, cuando habló, sonrió y dijo: «Padre, ¿qué dices? ¿Podrías repetirlo, por favor? ¿Piensas realmente que Sri Krisna Chaitanya tiene un Guru? No entiendo como te atreves a decir eso. Si esas palabras salieron de Tus labios, entonces seguramente que ahora nos encontramos en Kali-yuga, o tal vez esto ha ocurrido debido a la infranqueable potencia ilusoria de Sri Chaitanya. Esta potencia ilusoria puede incluso cubrir a Brahma y Shiva, y ahora veo que Tú has sido afectado por Su ilimitado poder. Si no te encuentras bajo la influencia de la potencia ilusoria del Señor, entonces, ¿cómo pudiste afirmar que: “El Señor Chaitanya tiene un Guru”?

»Por el deseo de Sri Chaitanya toda la manifestación cósmica entra en los poros de Su propio cuerpo trascendental mientras yace en las aguas del Océano Causal. Muchos poderosos sabios, orgullosos de su posición, no supieron quiénes eran o cuál era su deber.

»Por ejemplo, debido al deseo juguetón de Sri Chaitanya, Brahma nació del loto que brotó de Su propio ombligo. Inicialmente, Brahma estaba completamente perdido y no pudo entender nada acerca de su propio origen o posición. Finalmente, empezó a meditar en los pies de loto del Señor y cuando el Señor estuvo satisfecho con su tapasya, el Señor le concedió conocimiento trascendental. Con este conocimiento, Brahma empezó a crear este universo material. Brahma luego trasmitió este conocimiento al excelso sabio, Shanaka, y a otros grandes devotos, quienes misericordiosamente lo propagaron a todo el mundo mediante el proceso de la sucesión discipular. ¿Cómo, entonces, es posible que Tú puedas decir que esa misma Suprema Personalidad de Dios, Sri Krisna Chaitanya, quien es la fuente de ese conocimiento, tenga un Guru? Tú eres mi padre y mi Maestro Espiritual instructor, así que estoy obligado a aprender de Ti. ¿Por qué entonces estás dando una instrucción errónea?»

Achyutananda guardó silencio y Advaita Acharya quedó colmado de éxtasis. Él exclamó: «¡Querido hijo, querido hijo!» y abrazó a Achyutananda, bañándolo con lágrimas de amor. Él le dijo: «En verdad, tú eres el padre y Yo soy tu hijo. Has venido a Mí como un hijo mío para darme instrucciones espirituales. Ciertamente he cometido una ofensa, así que, por favor, perdóname. Te prometo nunca más decir esas cosas».

Achyutananda se sintió avergonzado al escuchar esas alabanzas y mantuvo baja su cabeza. Escuchando las palabras de Achyutananda, el sannyasi visitante se vió abrumado y cayó al piso como una vara para ofrecer sus reverencias. Él dijo: «En verdad, él es digno de ser el hijo de Advaita Acharya. Tal padre, tal hijo. Para mí, todo esto es maravilloso. Aquí y ahora esta es la prueba de la inconcebible potencia del Señor. De otro modo, ¿cómo podrían salir esas palabras de los labios de un simple niño? He escogido un momento propicio para venir y ver a Advaita Acharya y he podido ver este muy asombroso milagro». Él ofreció repetidas reverencias a Advaita Acharya y a Su hijo, y sintiendo una profunda satisfacción y dicha, el sannyasi se fue, cantando el Santo Nombre.

Achyutananda era en verdad un digno hijo de Advaita Acharya debido a que había tomado un completo refugio en los pies de loto de Sri Krisna Chaitanya. Si alguien adora a Advaita Acharya pero ignora a Sri Chaitanya, entonces aunque él sea el hijo de Advaita Acharya, él estará condenado. Advaita Acharya estaban tan impresionado con Su hijo que olvidó todo otro deber. Él tomó a Su hijo entre Sus brazos y lloró con gran satisfacción. Untó el polvo del cuerpo de Su hijo sobre Su propio cuerpo. Empezó a bailar felizmente, diciendo: «El asociado del Señor Chaitanya ha aparecido en Mi casa». Quién puede entender el alcance de la devoción de Advaita Acharya mientra bailaba con Su hijo en Sus brazos.

Cuando llegó con todos Sus asociados, Sri Chaitanya encontró a Advaita Acharya inmerso en bailar. Cuando Advaita Acharya vio que el querido Señor de Su corazón había llegado, cayó al suelo y ofreció Sus reverencias cantando el nombre de Hari. De inmediato entró en un estado de intenso éxtasis y se olvidó de Su propio cuerpo y hogar. Las damas de la casa cantaron fuertemente alabando al Señor, y toda la casa se llenó de jubilosos sonidos y de éxtasis. De inmediato, Sri Chaitanya abrazó firmemente a Advaita Acharya y lo bañó con lágrimas de intensa alegría. Advaita Acharya cayó al piso y colocó los pies de loto del Señor sobre Su pecho mientras lloraba profusamente. Los devotos quedaron asombrados al ver esos intercambios afectuosos entre el Señor y Su querido asociado, de modo que fueron incapaces de contener sus lágrimas de felicidad.

Después de unos momentos, Advaita Acharya Prabhu se sosegó y con la mayor humildad le ofreció asiento a Sri Chaitanya. El Señor se sentó en un asiento elevado y Sus asociados se sentaron rodeándolo. Mientras, Advaita Prabhu y Nityananda Prabhu se abrazaron cálidamente, felices de verse el uno al otro. Todos los devotos le ofrecieron reverencias a Advaita Acharya, quien a su vez apretó a cada uno con un afectuoso abrazo. Solo Vedavyas es capaz de describir completamente la trascendental alegría que descendió ese día en la casa de Advaita Acharya.

Repentinamente, el hijo de Advaita Acharya, Achyutananda, apareció en esa asamblea y cayó a los pies de loto de Sri Chaitanya. El Señor rápidamente lo levantó y lo puso en Su regazo, bañándolo con lágrimas de amor. El Señor afectuosamente lo retuvo, sin dejarlo ir, y Achyutananda se agarró al Señor, no deseando bajarse. Los devotos no pudieron contener las lágrimas de alegría al ver la extraordinaria misericordia del Señor sobre este pequeño niño. Todos amaron de verdad a Achyutananda y similarmente, todos los asociados del Señor fueron muy amados y respetados por Achyutananda. Ciertamente, Sri Nityananda y Svarup Damodar lo amaron profundamente y él fue el más destacado de los discípulos de Gadadhar Pandit. Por estas razones, Achyutananda fue considerado por todos como el digno hijo de un igualmente digno padre. Así que ahora el Señor estaba derivando dicha divina al estar nuevamente entre Sus antiguos y queridos asociados. Él se quedó por unos días en la casa de Advaita Acharya continuamente inmerso en el éxtasis del kirtan. La alegría de Advaita Acharya de tener a Su querido Señor en Su casa siempre estaba incrementando.

Después de tranquilizarse de algún modo, Advaita Acharya le prestó atención a otros asuntos. Primero, envió un mensaje a Nabadwip para informarle a Sri Sachimata la llegada del Señor a Shantipur. Para rapidez, el mensajero fue transportado en un palanquín, y al llegar a Nabadwip, él le pidió a Sri Sachimata que de inmediato lo acompañara de regreso a la casa de Advaita Acharya.

Desde que Sri Chaitanya dejó el hogar, gradualmente Sri Sachimata se había vuelto cada vez más absorta en el océano de la dicha espiritual del Krisna-prema. Ahora, ella pasaba la mayor parte del tiempo ignorando la situación externa. Ella decía cosas que parecían no tener inmediata relevancia, y a menudo parecía estar escuchando a alguien invisible. Cuando Sachimata veía a alguien, preguntaba: «Por favor, dime, ¿qué noticias hay de Mathura, Vrindavan? ¿Cómo les está yendo a Krisna y Balaram en Mathura? ¿Qué está haciendo ahora ese pecaminoso Kamsa? Dime, ¿qué sabes de ese ladrón Akrura, quien se robó a mis Krisna y Balaram? De hecho, escuché que ese demonio, Kamsa, ha muerto y que Ugrasena ha sido coronado como el nuevo rey».

A veces Sachimata gritaba: «¡Rama! ¡Krisna! ¡Vayan rápido a ordeñar las vacas! Luego, iré a vender la leche en el mercado». A veces, se le veía correr absorta en profundos pensamientos, con los brazos estirados al frente, diciendo: «¡Atrápenlo! ¡Atrápenlo! Allí va ese ladrón de mantequilla. ¡Veamos si hoy escapas! Seguramente te agarraré y te ataré».

En otras ocasiones, cuando veía a otra mujer ante ella, diría: «Ven, vamos al Yamuna para bañarnos». A veces, lloraría muy lastimosamente y de sus ojos brotarían interminables torrentes de lágrimas de manera que eso incluso haría derretirse a los corazones de piedra.

A veces, en su meditación aparecía Krisna y ella reía fuertemente, tal vez por horas, rebosante de una alegría inexplicable. Luego, de repente, entraba en un desmayo de éxtasis que duraba horas, y el mundo externo cesaba de existir para ella.

Otro síntoma asombroso era que cuando ella empezaba a temblar era como si alguien repetidamente la levantara y la arrojara al piso. Solo ella podía exhibir esos síntomas extáticos de Krisna-prema.

Gaurachandra es ciertamente la fuente ilimitada de amor por Dios, Krisna. Él también infundió esa misma potencia espiritual amorosa en Sri Sachimata. Por lo tanto, ¿quién podría describir completamente las transformaciones extáticas de Sachimata? Día y noche estaba enteramente inmersa en un océano de dicha devocional, y cualquier conciencia externa que manifestaba era solo para adorar a su Deidad de Vishnu. Madre Sachi estaba sentada ocupada en adorar su Deidad justo en el momento en que llegó el mensajero de Shantipur.

El mensajero dijo: «Sri Gaurasundar ha llegado a Shantipur. Ven, Sri Sachimataji, vayamos de inmediato a verlo». Las noticias sumergieron a Sachimata en un estado de abrumadora y apacible felicidad. Las noticias se esparcieron muy pronto y la mente de los devotos se llenó de dicha trascendental. Gangadas Pandit, Murari Gupta y todos los otros amados devotos del Señor, de inmediato acompañaron a Sachimata hacia Shantipur. Cuando Sachimata y los devotos llegaron allí, las noticias de inmediato le fueron llevadas a Sri Gaurasundar. Él Señor salió corriendo para ver a Su madre. Cuando la vio, desde cierta distancia, cayó al piso como una vara, ofreciendo reverencias. Cantando muchos versos, caminó alrededor de ella, ofreciendo repetidas dandavats.

Él oró: «Tú eres la Madre Universal, la personificación de la devoción pura, trascendental a toda la embriaguez material. Solo por una gentil mirada tuya, las entidades vivientes pueden desarrollar amor y apego por el Señor Supremo, Sri Krisna. Eres la personificación del servicio devocional al Señor Supremo y tienes la potencia para satisfacer el deseo de todos. En verdad, tú eres Ganga Devi, la Madre Devaki, Yashoda, Devahuti, Prishni, Anusuya, Kausalya y Aditi. Todas ellas emanaron de ti y finalmente se fusionan en ti. Tú moras en el corazón de todos, ¿quién puede describir tus glorias trascendentales?» De esta manera, el Señor, quien establece los principios religiosos, recitó alabanzas, cayendo al suelo en un estado de alegría, ofreciendo Sus amorosas reverencias.

¿Quién otro que Sri Krisna Mismo tiene la potencia para manifestar esa extrema devoción por Su padre, Su madre y todos Sus superiores? Mientras ofrecía reverencias y cantaba oraciones, todo Su cuerpo fue bañado por extáticas lágrimas. Viendo a su hijo después de tanto tiempo, Sri Sachimata se quedó inerte, mientras el Señor de Vaikuntha le ofrecía Sus reverencias. Ella permanecía como un muñeco de madera, pasmada con éxtasis. El Señor dijo: «Cualquier devoción que tengo por Krisna, es solo debido a tu gracia. Todos los millones de servidores del Señor que tienen la más leve relación contigo Me son más queridos que Mi propia vida. Quien simplemente te recuerde se liberará de todo el cautiverio material. Ganga Devi y Tulasi Devi son famosas por purificarlo todo por un simple contacto, pero incluso ellas son sumamente privilegiadas de tener tu asociación.

»Has usado mucho tiempo, energía y amor para criarme desde el nacimiento. Tu afecto me ha abrigado a cada paso de Mi vida. Nunca podré retribuirte esta incalculable deuda de amor. Que tus propias maravillosas cualidades sean la compensación al afecto que Me brindas a cada momento». El Señor sintió una especial satisfacción en glorificar a Su madre, y al escuchar al Señor los devotos experimentaron una profunda alegría. Sri Sachimata, o ‘Ai’ como era popularmente conocida, supo que su hijo era Narayan, el Señor Supremo encarnado en la Tierra, así que Él podía decir todo lo que quisiera.

Entonces, Sri Sachimata dijo: «¿Quién puede entender Tus palabras? Los troncos en un océano son sacudidos y alejados por las olas, y no tienen control alguno de su dirección. Similarmente, sin voluntad alguna, las entidades vivientes en este océano material son arrastradas por las olas de Tu potencia ilusoria. Mi querido hijo, solo puedo decir que todo lo que Tú haces es para el bien de todos. Me alabas y me ofreces reverencias a mí, pero yo solo entiendo que Tú eres independiente y que, por lo tanto, puedes actuar como lo desees».

Tras escuchar las palabras de Madre Sachi, todos los devotos empezaron a cantar: «¡Jay! ¡Jay!» ¿Quién puede realmente glorificar el alcance de la devoción de Madre Ai? De su glorioso vientre apareció la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Gaurasundar. Incluso si alguien pronuncia el nombre ‘Ai’ sin un entendimiento apropiado de su significado espiritual, con todo, él es aliviado de todo sufrimiento, por la potencia trascendental de esa palabra.

El corazón de Sri Sachimata quedó lleno de inmensa satisfacción al ver a su hijo. Los devotos fueron llevados por las olas del éxtasis. Describir completamente la alegría que inundó la reunión es imposible para un ser mortal. Viendo la satisfacción de Madre Sachi, Nityananda fue inundado por un océano de dicha. Advaita Acharya ofreció repetidas reverencias a Sachimata, mientras recitaba oraciones a Devaki Devi. Todos los devotos como Haridas, Murari, Srigarbha, Narayan, Jagadish, Gopinath y otros, al ver la satisfacción de Madre Sachi, se sintieron tan felices que parecieron fusionarse en el éxtasis trascendental. Quienquiera que lea y escuche estas narraciones se enriquecerá con la joya del amor por Krisna.

Advaita Acharya se acercó al Señor y pidió permiso para que la afortunada Madre Sachi cocinara para Él. Madre Ai fue a la cocina con bullente alegría, pensando: «Voy a cocinar para mi Gaurachandra, quien es el Señor Narayan Mismo». Innumerables comestibles aparecieron como por arte de magia. Muchas de las preparaciones que cocinó me son desconocidas, de manera que no tengo los nombres para describirlas. Sachimata supo que el Señor gusta de comer shak, espinacas, así que cocinó veinte variedades de shak. En verdad, cada vegetal fue preparado de diez a veinte maneras diferentes. Tras cocinar, trajo toda la comida y la colocó cuidadosamente en el comedor, poniendo capullos de Tulasi en cada preparación, y luego puso en medio de la habitación un lindo asiento para el Señor.

El Señor entró con Sus asociados para comer. Cuando vio los elaborados arreglos con las innumerables preparaciones, Él cayó ofreciendo dandavats. El Señor exclamó: «Qué decir de comer estas preparaciones, solo por ver esta trascendental comida, uno se libera de todo el enredo material. ¿Cómo puedo glorificar adecuadamente la calidad de esta comida? En verdad, simplemente por oler la comida en uno se desarrolla la devoción pura por Sri Krisna. Ahora puedo entender que Sri Krisna Mismo, junto con Sus asociados, ya ha saboreado esta deliciosa comida».

El Señor entonces circunvaló los alimentos y se sentó a comer. Pidiendo permiso al Señor, los devotos también se sentaron para mirar al Señor comer. Mientras el Señor de Vaikuntha comía, la afortunada Madre Ai miraba con la plena satisfacción de sus ojos. Él saboreó cada preparación que había allí con un placer como el de un niño. No obstante, entre toda la comida, las preparaciones de shak fueron las más gloriosas, pues el Señor repetidamente las comió. Al ver la afición del Señor por el shak, todos Sus devotos estaban realmente fascinados. El Señor sonreía y glorificaba las preparaciones de shak mientras comía.

El Señor dijo: «Este shak es conocido como ‘achyuta’, por saborearlo en uno se desarrolla rápidamente un especial apego por Krisna. Por comer el shak patala, el shak vastuka y el shak kala, uno goza de la asociación de los Vaisnavas, nacimiento tras nacimiento. Por comer el shak salincha y el shak helencha, uno no solo se libera de la enfermedad sino que alcanza la plataforma del servicio devocional a Krisna»

Los vellos del Señor se erizaban mientras comía y describía la naturaleza trascendental de los diversos shakas. Ese día mientras el Señor tomaba prasadam, todos experimentaron un éxtasis espiritual que solo Ananta Shesha conoce. El original Señor Ananta, quien sostiene el universo, continuamente glorifica estos Pasatiempos con Sus miles de lenguas. En Kali-yuga, ese mismo Ananta Shesha ha aparecido como Sri Nityananda, el Avadhut. Todos los sutras que escribo son solo las indicaciones que, por Su Gracia, Él me da. En el futuro, Srila Vyasadev y otros grandes sabios describirán estos gloriosos Pasatiempos. Quienquiera que lea y escuche estas descripciones se libera de la oscuridad de la ignorancia.

Después de terminar Su Pasatiempo de comer, Mahaprabhu lavó Sus manos y se sentó. Tan pronto como abandonó Su asiento para irse a lavar y luego sentarse a descansar en otro lugar, los devotos se lanzaron sobre los remanentes del Señor y alegremente empezaron a comer.

Alguien dijo: «¿Por qué un bráhmana come estos remanentes? Soy un sudra, solo yo tengo derecho a comerlos».

Otro respondió: «No soy un bráhmana».

Muchos solo se metieron entre la multitud y tomando un puñado de prasadam, salieron corriendo.

Alguien dijo: «Los sudras no son aptos para comer remanentes. Trata de entender si esto es o no correcto de acuerdo a las Escrituras».

En respuesta, otro dijo: «No deseo ningún sobrante de comida. Solo deseo los recipientes de comida».

Otro más dijo: «Siempre fue mi deber el desechar los platos de hoja usados por el Señor, pero ahora con tu arrogancia me estás quitando ese deber».

De esa manera, los devotos traviesamente usaron toda argucia y medios para robar alguno de los nectáreos remanentes tocados por los labios del Señor. Considerando que esa comida fue cocinada por Madre Ai y luego honrada por el Señor Supremo Mismo, no era nada sorprendente que todos estuvieran tan avariciosos por ese néctar. Lamiéndose con felicidad los dedos después de comer, ellos fueron a lavarse y regresaron para sentarse enfrente del Señor.

El Señor miró a los devotos sentados alrededor de Él y descubrió entre ellos a Murari Gupta. El Señor sonrió y le dijo: «Murari, he escuchado que has compuesto en ocho versos algo acerca del Señor Raghava. Por favor, léelos». Murari entonces empezó a leer los versos en sánscrito, absorto con éxtasis.

«Continuamente sirvo a los pies de loto de Sri Ramachandra, el Maestro Espiritual de los tres mundos, cuyo hermano, Sri Laksman, es Sri Ananta. Siempre caminando al frente del Señor, Laksman, con un brillante color dorado, está vestido con un opulento y regio traje. Él es un arquero muy experto y siempre medita en servir a Su hermano mayor, Sri Rama.

»Continuamente sirvo a los pies de loto de Sri Ramachandra, el Maestro Espiritual de los tres mundos, quien aniquiló a Khara, Trishirah y Kambandha, limpiando así de bribones demonios el idílico bosque de Dandakaranya y haciéndolo puro y glorioso. Por matar al enemigo Vali, hizo amistad con Sugriva». De esa manera, Murari Gupta recitó los ochos versos y luego por instrucción del Señor empezó a explicar el significado de los versos.

Murari explicó: «Su color es como el del fresco pasto durva, y está sonriendo benignamente, sentado en un trono majestuosamente enjoyado. Sri Janaki Devi, Sita, está a Su izquierda. Él es el supremo arquero, que enseña el arte del tiro con arco. Él es como un árbol de los deseos que satisface los deseos de Sus devotos. Su joven hermano, Laksman, es Sri Ananta Shesha, quien está continuamente absorto en servir a Su hermano mayor, Sri Rama. Caminando por delante de Su hermano mayor, en todas partes, Laksman es un extraordinario arquero. Brillando con un color dorado, Él viste un señorial manto dorado. Sri Ramachandra, el orgullo de la dinastía Raghu, es el supremo instructor de todos. Yo adoro Sus pies de loto, nacimiento tras nacimiento. Bharata y Shatrughna lo abanican con chamaras, y Hanuman y su ejército de monos se arrodillan con manos juntas cantando las gloriosas actividades de su Señor.

»Oro por que, nacimiento tras nacimiento, pueda cantar Sus actividades trascendentales, pues Él agració e hizo amistad con Guhaka-chandala, quien pertenecía a la casta inferior, los que comen perros. El Señor voluntariamente renunció a Su reino y se coronó con las instrucciones de Su Guru y fue entonces a vivir en la selva para llevar a cabo actividades divinas. Él mató al Rey Vali y misericordiosamente ofreció Su amistad a Sugriva, haciéndolo Rey. Todos deben refugiarse en Sus pies de loto pues Él es el Señor de los tres mundos; Él bondadosamente liberó a Su devota, Ahalya. Todos deben adorar los pies de loto del Señor Supremo quien construyó un puente sobre el océano con la ayuda de Sri Laksman y el ejército de monos, y quien luego mató al demonio Rey, Ravana, el cual era tan poderoso como para derrotar incluso a Indra, el rey de los planetas celestiales.

»Adoro los pies de loto del mejor de los Reyes Raghu. Mediante Su misericordia, el devoto Vibhishan se volvió el Rey de Lanka aunque él no estaba interesado en lo más mínimo por esa posición. Esas son los maravillosas Pasatiempos del Señor, los cuales incluso los Yavanas musulmanes están ávidos de escuchar.

»Todo el tiempo el porta Su arco con el fin de aniquilar a los malvados y cuidar a los súbditos de Su reino, tal como se cuida a los propios hijos. Solo por Su misericordia todos los residentes de Ayodhya fueron transportados al cielo espiritual en su misma forma y se convirtieron en residentes de Vaikuntha.

»Tan solo adora los pies de loto del Señor Supremo, Sri Raghavendra, quien es elogiado en los Vedas como el Brahman Supremo. —El Señor Shiva, el amo del universo, Maheshvar, olvida sus ropas cuando queda embriagado con el néctar de cantar Su Santo Nombre, y Laksmi Devi se ocupa eternamente en masajear Sus pies de loto».

Así, Murari Gupta recitó y explicó todos los ochos nectáreos versos compuestos por él en alabanza a Sri Ramachandra. Tras escuchar esas oraciones, Sri Gaurasundar quedó complacido y colocó Sus pies de loto sobre la cabeza de Murari Gupta, bendiciéndolo. El Señor dijo: «Escucha, querido Gupta, por Mis bendiciones eternamente ofrecerás servicio a los pies de loto de Sri Ramachandra, y quien se refugie en ti y se asocie contigo por un solo momento, alcanzará sin dificultad los pies de loto de Sri Rama».

Los devotos exclamaron con fuerte aprobacion: «¡Jay! ¡Jay!» al escuchar al Señor derramar Sus bendiciones sobre Murari Gupta. De esta manera, el magnánimo Señor concedió bendiciones a Sus queridos devotos. Sus asociados que siempre lo rodean son como abejorros eternamente atraídos al néctar que emana de los pies de loto del Señor.

Súbitamente, un leproso apareció en la asamblea y vino ante el Señor. Se arrojó al suelo como una vara, gimiendo de dolor. Luego, se levantó y alzó sus brazos en alto y empezó a llorar fuertemente. Él dijo: «Oh, misericordioso Señor. Te has levantado como el sol sobre esta tierra solo para disipar los sufrimientos de la vida material. Tu naturaleza compasiva siempre se conmueve ante la aflicción de los demás, así que he venido a Ti. Estoy ardiendo con el dolor de la lepra. Ten la bondad de decirme cómo puedo ser aliviado».

Sin embargo, cuando el leproso había terminado de hablar, el Señor se dirigió a él enojadamente con una voz de trueno. Él dijo: «¡Vete! ¡Vete de Mi vista! Solo por verte, uno incurre en pecado. Incluso si un hombre muy piadoso ve tu rostro, ese día solo le acarreará desgracia. Eres un miserable pecador y ofensor al Vaisnava. Seguramente mucho más sufrimiento te aguarda. Si eres incapaz de soportar ese ardiente dolor, ¿cómo tolerarás el sufrimiento del infierno Kumbhipaka?

»Un Vaisnava es tan puro que solo por pronunciar su nombre uno puede limpiar el universo entero. El Señor Brahma siente gran placer en cantar alabanzas de las cualidades y actividades del Vaisnava y uno fácilmente logra la asociación del inconcebible Señor Supremo, Sri Krisna, simplemente por servir al Vaisnava. De hecho, nada es superior a la adoración de un Vaisnava. El Srimad Bhagavatam en forma conclusiva explica que un Vaisnava es más querido a Sri Krisna que incluso personalidades elevadas como Sri Ananta Shesha, Laksmi Devi, el Señor Brahma o incluso el Señor Shiva. El Srimad Bhagavatam, 11.14.15, declara: “Oh, Uddhava, tú y Mis devotos me son más queridos que cualquier otro. Aunque Brahma es Mi hijo; Shiva, Mi expansión parcial; Sankarshan, Mi hermano, y Laksmi Devi, Mi esposa, ellos no me son tan queridos como Tú. Qué decir de otros, me eres más querido que Mi propio ser».

»Así que, alguien que ofende a un Vaisnava y lo critica, tiene que sufrir terribles consecuencias, vida tras vida. La piedad, la educación y la austeridad de una persona, todo se vuelve inútil por criticar a un Vaisnava y si el ofensor intenta adorar a Sri Krisna, entonces, eso también es inútil, ya que ciertamente el Señor rehúsa aceptar esas ofrendas.

»La Madre Tierra se siente bendecida cuando un Vaisnava baila extáticamente sobre ella. En toda dirección que él mire, el Vaisnava destruye la nesciencia y el pecado. Si cuando baila, el Vaisnava alza sus brazos hacia el cielo, él entonces aniquila toda mala fortuna en las moradas celestiales.

»Un devoto excelso como ese es Shrivas Pandit y tú eres tan demoníaco que lo has ofendido. Tu lepra es solo un recordatorio de tus ofensas. El verdadero castigo está por venir. Yamaraj, el dios de la muerte, lo impondrá. Por lo tanto, Yo ni siquiera deseo verte y ciertamente no te voy a liberar».

El leproso calladamente escuchó la reprimenda del Señor, luego, con toda humildad y mansedumbre, sosteniendo una paja entre sus dientes, empezó a hablar. Él oró: «En mi ignorancia me destruí a mí mismo. Delirante por la enfermedad material, gravemente he criticado y ofendido a un Vaisnava. Por este horrendo acto, he recibido el apropiado castigo. Oh, Señor, ahora piensa en mi bienestar. Es la naturaleza de las personas santas curar el sufrimiento del desdichado y perdonar al que blasfema. Por lo tanto, mendigo por Tu refugio, pero si Tú me rechazas, ¿quién me salvará? Tú conoces la expiación para las diferentes actividades pecaminosas, así que, ya que eres un bondadoso padre para todos, por favor, dime qué penitencias van a erradicar mis ofensas. Ya que he sembrado las semillas del Vaisnava-aparadh, he cosechado dolorosamente mi aflicción».

El Señor respondió: «Para el ofensor, la lepra es apenas su primer castigo. Esto es solo el principio; lo peor está por venir. Yamaraj tiene cuarenta mil tipos de castigos insoportables que le esperan al ofensor. Así que ve rápidamente a Shrivas Pandit y refúgiate en sus pies. Fue Shrivas a quien ofendiste, así que solo por su misericordia puedes ser perdonado. Si una espina está clavada en el pie, entonces tiene que se extraída de ese mismo lugar, no es que tiene que ser extraída de un hombro. Este es el único medio para tu liberación. Si Shrivas Pandit te perdona, te verás aliviado de tu sufrimiento. Su inteligencia es muy pura. Si te acercas a él, sin dificultad perdonará tus ofensas y te liberará».

Tras escuchar las perfectas y honestas instrucciones del Señor, todos los devotos expresaron su fuerte aprobación exclamando: «¡Jay! ¡Jay!» El leproso ofreció sus reverencias al Señor y a los devotos, y salió de inmediato para ver a Shrivas Pandit. Shrivas Pandit, por su misericordia sin causa, absolvió al leproso de toda ofensa y lo salvó del peor de los destinos. El Señor había claramente descrito los horribles resultados de la ofensa a un Vaisnava. Si a pesar de escuchar esto, un persona todavía es tan tonta como para caer en la crítica y la blasfemia al Vaisnava, entonces Sri Chaitanya la castigará.

Si uno ve riñendo a dos Vaisnavas, entonces uno nunca debe pensar que algo está incorrecto, o que existen enemistad y malicia entre ellos. En verdad, esa riña satisface al Señor y es trascendental. Los argumentos e insultos de una a otra, entre Rukmini Devi y Satyabhama Devi, aunque se escuchan como serias peleas, realmente no lo son, debido a que Ellas están por siempre unidas en sus servicios a un solo Señor y amo. No existe enemistad entre los Vaisnavas.

El Señor Supremo Mismo crea estas riñas debido a Su naturaleza juguetona. No obstante, si alguien neciamente se pone del lado de un Vaisnava y blasfema a otro, entonces, él se condena. Los Vaisnavas son extensiones del cuerpo del Señor, de manera que, ¿qué beneficio puede haber por servir al Señor con una de las manos y con la otra producirle aflicción?

Para volverse firme en el servicio devocional, uno debe desarrollar la visión de que Sri Krisna y Sus devotos, los Vaisnavas, no son diferentes y entonces, inmerso en esta percepción uno debe servir al Señor y Sus queridos devotos. Entonces, uno podrá sin dificultad cruzar el océano de la nesciencia. Aquel que glorifica, escucha y entiende estos temas trascendentales siempre evitará Vaisnava-aparadh.

El Señor permaneció por unos cuantos días más en Shantipur, disfrutando Su estadía en la casa de Advaita Acharya. Pronto, llego el momento de celebrar el propicio día de la Aparición de Srila Madhavendra Puri. Aunque en posición no hay diferencia entre Madhavendra Puri y Advaita Acharya, con todo, Advaita Acharya siempre se consideró discípulo de Madhavendra Puri. Sin duda, Gaurasundar está personalmente presente en el cuerpo de Srila Madhavendra Puri, por siempre. Su devoción al Señor Supremo no tiene paralelo y por la gracia de Sri Krisna, las potencias trascendentales del Señor estaban manifestadas en Madhavendra Puri. Tengan la bondad de escuchar con atención cómo Advaita Acharya se convirtió en discípulo de Sri Madhavendra Puri.

Antes del Advenimiento de Sri Chaitanya en este mundo, todo el planeta estaba desprovisto de sentimiento devocional alguno hacia el Señor Supremo. Sin embargo, aun entonces, Srila Madhavendra Puri, por la especial misericordia de Sri Chaitanya, estaba experimentado constantemente éxtasis devocional. Todos los síntomas extáticos se manifestarían en su persona. Internamente, él estaba tan completamente inmenso en meditar en el Señor Supremo, Sri Krisna, que era insconciente de lo que hacía. Mientras caminaba en las calles, repentinamente empezaba a bailar muy graciosamente y cantaba el Santo Nombre. A veces, debido a los intensos sentimientos devocionales, él se quedaría pasmado y entraría en un coma espiritual que duraba varias horas. Otras veces, experimentaba un intenso amor en separación y lloraba arrojando un torrencial de lágrimas que corría como el Río Ganga. Luego, hubo ocasiones en que estallaba en carcajadas y, encontrándose embriagado con el néctar del Krisna-prema, no era consciente de haber perdido las ropas que llevaba.

Srila Madhavendra Puri pasaba sus días felizmente saboreando su sublime relación con Sri Krisna. Sin embargo, la ausencia de devoción entre la gente en general lo perturbaba y lo hacía infeliz. Sintiendo gran compasión, pensó profundamente en la manera de aliviar este sufrimiento de la gente. Llegó a la conclusión de que el Señor Supremo, Sri Krisna, debía aparecer. En este entonces, la sociedad ni se interesaba, ni entendía la importancia de celebrar festivales de kirtan para glorificar los Pasatiempos de Sri Krisna. Sin embargo, la gente se quedaba despierta en la noche para escuchar canciones acerca de la diosa Mangala-Chandi, considerando eso como una actividad religiosa perfecta. Los únicos dioses que ellos conocían eran semidioses tales como Shashti y Vishahari, y ellos los adoraban con mucha fanfarria y ostentación.

Muchas personas simplemente deseaban incrementar su salud y dinastía. Para alcanzar ese fin, adoraban demonios y fantasmas con ofrendas de vino y carne animal.

Su disfrute más preciado fue escuchar banales canciones mundanas de cantantes igualmente mundanos. Era realmente un síntoma de gran piedad el que alguien pronunciara los nombres de Sri Hari: ‘Govinda’ y ‘Pundarikaksha’, solo una vez, al momento del baño matutino. La gente estaba tan empapada en la modalidad de la ignorancia y confundida por la potencia ilusoria de Sri Krisna, maya, que no poseía un concepto de lo que es o quién es un Vaisnava, de qué es Krisna-kirtan y porqué los devotos bailan e incluso lloran en éxtasis durante el kirtan.

Srila Madhavendra Puri se sentía profundamente afligido por la falta de piedad en la gente, sin encontrar a alguien a quien hablar. Pensando que los sannyasis simpatizarían con su preocupación debido a su condición de renunciantes, él se acercaba a ellos, pero para su desaliento encontraba que estaban contaminados por el deseo de volverse uno con el Supremo, así que abandonó otro intento de hablar con ellos. Se sintió desolado —no encontró lugar donde pudiera hablar acerca de temas relacionados con los Pasatiempos de Krisna—. A los eruditos, los yoguis, los ermitaños e incluso los sannyasis nunca se les escuchaba hablar de alguna instrucción que guiara a la gente a servir al Señor Supremo. Todos ellos solo estaban interesados en exhibir su así llamada erudición por presentar lógica y argumentos. De hecho, se habían vuelto agnósticos que rechazaron aceptar y venerar las formas de Deidad del Señor Supremo. Viendo esas condiciones negativas y encontrándose completamente solo, Srila Madhavendra Puri decidió vivir en el bosque lejos de esa sociedad caída.

Srila Madhavendra Puri observó: «¿Por qué estoy vagando entre esa gente buscando a un Vaisnava? ¿Cómo puedo encontrar uno entre ellos, si ellos mismos no tienen aprecio por un Vaisnava? Por lo tanto, me iré al bosque y viviré allí. Allí, al menos no tendré que asociarme con los no devotos». Para cuando había tomado la decisión de retirarse de la sociedad, por la voluntad divina se encontró con Advaita Acharya, quien también estaba muy afligido por la misma razón. Advaita se sentía muy abatido al ver la existencia vacía y carente de propósito en la gente; sus vidas carecían de devoción al Señor Supremo.

Mientras tanto y a pesar de esas condiciones opuestas, por la misericordia del Señor, Sri Advaita Acharya continuaba solo predicando acerca del servicio devocional a Sri Krisna. Sus discursos acerca del Gita y el Bhagavatam siempre enfatizaban el servicio devocional a Sri Krisna, el cual es, de hecho, la verdad esencial de esos libros. Así que, cuando Srila Madhavendra Puri llegó a la casa de Sri Advaita, ello fue un maravilloso encuentro entre dos muy excelsos Vaisnavas.

Cuando Sri Advaita vio a Srila Madhavendra Puri, reconoció todas las señales de santidad en él y de inmediato cayó al piso ofreciendo sus reverencias. Srila Madhavendra Puri levantó a Sri Advaita y lo abrazó cálidamente, humedeciéndolo con lágrimas de éxtasis espiritual. Se sentaron juntos y se absorbieron en el ilimitado océano de néctar de los Pasatiempos de Krisna. Ellos se olvidaron de sí mismos y de todo lo demás hablando entre sí acerca de Sri Krisna.

Srila Madhavendra Puri era un devoto tan excelso y amante de Krisna que solo por ver una nube negruzca él perdería la conciencia debido a una incontrolable agitación espiritual. Escuchar el nombre de Sri Krisna le producía de inmediato éxtasis y rugiendo fuertemente, manifestaba diversos síntomas de amor divino. Sri Advaita podía ver todas esas cualidades Vaisnavas en Srila Madhavendra Puri. Él se sintió sumamente contento de encontrarlo y deseó escuchar instrucciones espirituales de él. Así fue como esas dos personalidades se encontraron.

Desde ese entonces, Sri Advaita Acharya siempre celebraba el día de Aparición de Srila Madhavendra Puri con gran alegría y festividad dejando a un lado toda otra tarea. Así que ahora, él se preparaba enteramente para celebrar esta especial ocasión. Sri Gaurasundar y Sus asociados también estuvieron más que felices de unirse a la celebración, especialmente al ver cuán vigorosamente Sri Advaita estaba decorando y haciendo innumerables preparativos para la celebración. Los ingredientes necesarios empezaron a llegar de diferentes partes. Nadie sabía quién los traía o de dónde provenían. Todo eso claramente indicaba cuántas personas estaban atraídas a las cualidades santas de Srila Madhavendra Puri. Los devotos entusiastamente distribuyeron los diferentes deberes entre ellos conforme a su capacidad para ayudar en los preparativos.

Sri Sachimata aceptó la responsabilidad de cocinar. Las esposas de los Vaisnavas se reunieron alrededor de ella y empezaron a alistarse. Sri Nityananda, quien siempre está satisfecho, quiso servir y adorar a un Vaisnava tan especial.

Alguien dijo: «Yo deseo hacer la pasta de sándalo». Otro dijo: «Haré las guirnaldas de flores». «Yo traeré agua», dijo otro. «Entonces, dénme la tarea de lavar y limpiar los pisos», dijo otro más. Otro devoto dijo: «Está bien, entonces, permítanme lavar los pies de todos los Vaisnavas».

En todas partes, los devotos estuvieron muy ocupados. Algunos prepararon banderas, algunos instalaron la carpa. Otros corrieron a traer vegetales, aceite, etc. para la cocina. Muchos devotos empezaron el kirtan y bailaron y algunos se unieron tocando el gong y sonando caracolas. Los devotos estaban jubilosos, cantando fuertemente: «¡Hari! ¡Hari!», mientras entusiastamente llevaban a cabo sus diversos servicios. El fuerte canto del Santo Nombre, el sonido producido del soplar las caracolas y el sonido de los címbalos, el gong y los tambores transformaron la casa de Sri Advaita en Vaikuntha.

El Señor quedó muy satisfecho con todos los elaborados arreglos y fue por la casa mirando todo. Al final, dos habitaciones quedaron repletas de bolsas de arroz. Las altas pilas de leña eran como montañas. Varios cuartos fueron usados para cocinar, con innumerables ollas esparcidas por doquier. Unos cuartos fueron llenados con sacos de urd dal (lentejas) y cerca de siete cuartos quedaron repletos de telas. Muchos cuartos fueron tomados para el arroz plano, arroz inflado y platos de hojas. Sería imposible contar el número de plátanos, cocos y grandes terrones de melaza, que había.  Luego, hubo muchos, muchos cuartos llenos con un surtido de toda clase de vegetales como patola (calabazas), berenjenas, khodas (tallos de árbol de plátano), alus (papas), shak (espinacas), etc. Otro espectáculo que vieron los ojos del Señor fueron hileras e hileras de grandes contenedores llenos de leche, yogurt y crema. Altas pilas de caña de azúcar y junto a ellas grandes vasijas de aceite, mantequilla clarificada y sal. El milagroso despliegue, que apareció quién sabe de dónde, era indescriptible en su variedad y volumen.

El Señor estaba lleno de asombro pues sabía que no era humanamente posible para una persona reunir todo esto en tan breve tiempo de aviso. El Señor dijo: «Una manifestación de opulencia como esta no puede ser la obra de un ordinario mortal. Sri Advaita debe ser Mahesh, Shiva; esto es lo que fuertemente pienso. Este milagro solo es posible para Mahadev, el Señor Shiva. Advaita Acharya debe ser la Encarnación del Señor Shiva». El Señor sonrió y se mantuvo repitiendo esas palabras.

De esta manera, mediante esa indicación, el Señor reveló la verdadera identidad espiritual de Advaita Acharya. Aquel que es piadoso aceptará esa afirmación de Sri Chaitanya con gran alegría espiritual; y aquellos no creyentes, quienes no tienen fe en las palabras del Señor, serán confrontados por Advaita Acharya Mismo en la forma de un gran y horrible incendio devorante. Aunque Sri Advaita es esencialmente muy compasivo y Su refugio es tan refrescante como los rayos de millones de lunas, Él se transforma en la terrible y todo devoradora Muerte para aquellos que no tienen fe en Sri Chaitanya.  

El Srimad Bhagavatam, los Vedas y todas las Escrituras claramente dicen que si alguien pronuncia el nombre del Señor Shiva, aun sin entender la correcta verdad esotérica acerca de esa gran personalidad, con todo, ella de inmediato queda absuelta de todo pecado. Por el contrario, si existe una persona tan miserable que condene el glorioso nombre del Señor Shiva e incluso se sienta deprimida por la envidia al escuchar ese maravilloso nombre, entonces en verdad ella es arrojada en un océano de oscuro abatimiento.

En el Srimad Bhagavatam, 4.4.14, Sati le dice a su padre, Prajapati Daksha: «Mi querido padre, estás cometiendo la ofensa más grande al envidiar al Señor Shiva, cuyo nombre mismo, que consiste de dos sílabas, ‘shi’ y ‘va’, nos purifica de toda actividad pecaminosa. Su orden nunca debe ignorada. El Señor Shiva siempre es puro, y nadie, si no tú, lo envidia. Él es famoso por ser de corazón completamente puro y tú estás tratando de ser un enemigo de esta personalidad tan excelsa. ¡Ay, eres la personificación de la mala fortuna!»

Sri Krisna Mismo pregunta cómo puede una persona adorarlo a Él y no adorar al Señor Shiva. ¿Cómo puede uno desarrollar amor por Krisna si ignora a Shiva quien es tan querido para Krisna?  En el Srimad Bhagavatam, Krisna dice: «¿Cómo puede alguien entregarse al servicio devocional a Mí sin adorar a Mi devoto, Shiva, con el humor devocional apropiado? Esa persona que no respeta a Shiva es ciertamente envidiosa de los Vaisnavas y es un malvado pecaminoso».

Además, el Skanda Purana declara: «Primeramente, uno debe adorar a Krisna, la causa de todas las causas, y luego adorar al mejor de los semidioses, el Señor Shiva. A continuación, deben adorarse con gran fe y devoción todos los demás semidioses». Las más grandes personalidades santas aceptan a Sri Advaita Acharya como el Señor Shiva Mismo, debido a que Sri Chaitanya dio suficientes y claras indicaciones para establecer esta verdad. Naturalmente, las personas menos inteligentes presentan ruidosas objeciones en contra de esas verdades; incapaces de valorar las trascendentales potencias de Sri Advaita Acharya, ellas perecen.

Soy incapaz de describir la ilimitada variedad y los abundantes y elaborados arreglos que el Señor vio. Él estaba muy complacido y continuamente alabó a Advaita Acharya. Luego, regresó al lugar del kirtan y Su presencia de inmediato aceleró el entusiasmo del mismo, que sumergió a los devotos en un diluvio de néctar divino. Los devotos bailaron en toda dirección, cantando y aplaudiendo, mientras incrementaba a cada momento su incontenible alegría. Claramente distinguible y por encima de toda otra reverberación estaba el canto de los Santos Nombres del Señor. Los devotos entonces brillaron con una mayor refulgencia, con sus cuerpos decorados con pasta de sándalo y guirnaldas de flores. Los asociados del Señor eran todos muy cercanos y queridos a Él y su alegre canto del Santo Nombre se difundió en todas partes purificando el universo entero.

Sri Nityananda, con Su impresionante alta estatura como la de un poderoso luchador, bailó y saltó como un niño, con risas ahogadas de puro e inocente júbilo.

Sri Advaita Acharya se absorbió totalmente en el baile, inconsciente del paso del tiempo. Haridas Thakur y todos los demás devotos bailaron y cantaron con júbilo. Luego, después de inspirar a todos los demás a bailar, Sri Gaurasundar Mahaprabhu se unió a todos los devotos en el jubiloso baile. Bailando abundantemente, los devotos lo rodearon y lo mantuvieron en el centro. Todo el día transcurrió en el éxtasis del kirtan y el baile, y finalmente el Señor se sentó con todos los devotos. Sri Advaita pidió permiso al Señor para preparar el banquete y luego, se ocupó en todos los necesarios arreglos para el prasadam de los Vaisnavas.

Pronto el Señor se sentó a comer con todo Su grupo de devotos. Como era usual, los devotos se sentaron alrededor de Él, todos queriendo tenerlo en el centro. Los devotos eran como los muchos brillantes luminares en el cielo púrpura oscuro, y el Señor se elevaba en el horizonte luciendo más refulgente que un millón de lunas. Sri Sachimata había preparado un delicioso banquete en honor de Srila Madhavendra Puri, con una increíble variedad de preparaciones de arroz, vegetales y dulces. El Señor saboreó los trascendentales manjares y habló de las glorias de Srila Madhavendra Puri entre cada bocado. Sería difíl decir qué tipo de bocado nectáreo disfrutó más. El Señor dijo: «Si alguien es lo suficientemente afortunado para saborear este maravilloso Prasadam en honor de la Aparición de Srila Madhavendra Puri, entonces él de inmediato queda colmado con amorosa devoción por Govinda».

Después del Prasadam, el Señor se levantó y, tras lavar Su boca de loto, regresó para sentarse. Sri Advaita trajo pasta de sándalo y muchas guirnaldas de flores y los colocó ante el Señor. Primero, el Señor enguirnaldó y untó pasta de sándalo sobre Sri Nityananda Prabhu y Svarup Damodar Prabhu, con gran afecto. Luego, uno tras otro, el Señor con Sus propias manos enguirnaldó y untó pasta de sándalo sobre todos los Vaisnavas reunidos. Los devotos se sintieron extremamente felices al recibir estos artículos de parte del Señor. Todos ellos exclamaron el Santo Nombre del Señor produciendo un jubiloso clamor que es imposible de describir. Seguramente, no hay forma de evaluar la cima del éxtasis que alcanzó Sri Advaita, por encima de todo. Él tuvo como Su honorable huésped al Señor de Vaikuntha.

¿Cómo será humanamente posible describir por completo todos estos trascendentales Pasatiempos del Señor? Las diferentes actividades que el Señor lleva a cabo en el espacio de un solo día no pueden ser registrados por nadie incluso si se le concede el periodo de un millón de años para conseguirlo. Así como un pájaro que vuela en la vasta bóveda del cielo es incapaz de encontrar su límite, similarmente, los Pasatiempos del Señor son ilimitados, y uno está facultado para conocer tanto como el Señor le da poder para ver y entender. El muñeco de madera está completamente controlado por el titiritero; así, también, yo solo puedo decir tanto como el Señor me impulsa a decir. Ni siquiera conozco apropiadamente el orden cronológico de estos Pasatiempos. Con todo, de una u otra manera, estoy escribiendo las glorias del Señor. Mendigo humildemente a los pies de todos los Vaisnavas el perdón por mis ofensas en este esfuerzo por escribir.

Aquel que escuche estos temas trascendentales ciertamente alcanzará la amorosa devoción por Sri Krisna.

Sri Krisna Chaitanya Mahaprabhu y Sri Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

 

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