Kāmadā-Ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 06:48 y 10:44 a.m.)

Śrī Sūta Gosvāmī dijo: “¡Oh, sabios!, Permítanme ofrecer mis humildes y respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Bhagavān Kṛṣṇa el hijo de Devakī y Vasudeva que por su misericordia yo puedo describir el ayuno que remueve toda clase de pecados. Fue al leal Yudhisthira a quien el Señor Kṛṣṇa glorificó los 24 Ekadasis primarios que destruyen los pecados y ahora yo te repetiré una de esas narraciones. Los grandes sabios han seleccionado estas veinticuatro narraciones de los dieciocho puranas. Debido a que todas son verdaderamente sublimes.”

Yudhiṣṭhira Mahārāja dijo: “¡Oh, Señor Kṛṣṇa!, ¡Oh, Vāsudeva!, Por favor acepta mis humildes reverencias. Por favor, descríbeme el Ekadasi que ocurre en la quincena brillante del mes de Caitra (Marzo-Abril). ¿Cuál es su nombre y cuáles son sus glorias?” El Señor Śrī Kṛṣṇa respondió: “¡Oh, Yudhiṣṭhira!, Por favor escúchame atentamente como relato la antigua historia de este sagrado Ekadasi, Vasiṣṭha Muni una vez relató esta historia al rey Dilīpa, el gran bisabuelo del Señor Rāmacandra.”

El rey Dilīpa preguntó al gran sabio Vasiṣṭha: “¡Oh, sabio brāhmaa!, Yo deseo escuchar acerca del Ekadasi que ocurre en la quincena brillante del mes de Caitra. Por favor, descríbelo.” Vasiṣṭha Muni respondió: “¡Oh, rey!, Tus preguntas son gloriosas. Con mucho gusto te relataré acerca de lo que deseas escuchar. Este Ekadasi es llamado Kamada-Ekadasi y consume todos los pecados; como el fuego del bosque que consume las provisiones de leña seca. Es realmente purificante y concede los más elevados méritos al que lo observa fielmente. ¡Oh, rey!, Ahora escucha una historia que es muy meritoria, ya que, por tan solo escucharla remueve todo pecado.”

Una vez, hace mucho tiempo, existió una ciudad llamada Ratnāpura, decorada con oro y joyas en la cual una serpiente de agudos colmillos disfrutaba de la intoxicación. El rey Pundarika era el gobernante de este hermoso e incomparable reino, donde también habitaban muchos Gandharvas, Kinnaras y Apsarās dentro de la ciudad. Entre los Gandharvas estaba Lalit y su esposa Lalitā, quien era una primorosa bailarina, los dos estaban sumamente atraídos el uno con el otro y sus hogares rebosaban de grandes riquezas y finos majares. Lalitā amaba a su esposo con mucho afecto y así mismo él constantemente pensaba en ella en su corazón.

Una vez en la corte del rey Pundarika muchos Gandharvas estaban bailando y Lalit estaba cantando solo, sin su esposa. Él no podía dejar de pensar en su esposa Lalitā, mientras cantaba y debido a esa distracción perdió el compás, ritmo y melodía de la canción. Lalit cantó el final de la canción inapropiadamente y una de las envidiosas serpientes quien estaba asistiendo a la corte del rey se quejó ante rey de que Lalit estaba absorto en pensar en su esposa en vez de hacerlo en su soberano. El rey se puso furioso al escuchar esto y sus ojos se tornaron rojos de cólera. De pronto gritó: “¡Oh, tonto bribón!, Debido a que siempre estás pensando lujuriosamente en una mujer, en vez de pensar reverencialmente en tu rey mientras ejecutas tus deberes en la corte. Te maldigo para que en este instante te conviertas en un caníbal.”

¡Oh, Rey!, Lalit inmediatamente se convirtió en un feroz caníbal, en un gran demonio devorador de hombres, cuya terrible apariencia ahuyentaba a todo el mundo. Sus brazos medían 8 millas de largo, su boca parecía una gran cueva, sus ojos eran tan imponentes como el Sol y la Luna y su cuello era una verdadera montaña, sus caderas tenían 4 millas de ancho y su gigantesco cuerpo tenía un soporte de 64 millas de altura. De ese modo, el pobre Lalit, el romántico y cantante Gandharva tuvo que sufrir la reacción de su ofensa en contra del rey Pundarika. Viendo a su esposo sufrir como un horrible caníbal, Lalitā se sumergió en dolor. Ella pensó: “Ahora que mi querido esposo está sufriendo las reacciones de la maldición del rey, ¿Qué va a ser mí? ¿Qué haré? ¿Dónde debo ir?” De esa manera Lalitā se afligió día y noche. En vez de disfrutar de la vida como una esposa de un Gandharva, ella tenía que errar por doquier en medio de la espesa jungla con su monstruoso esposo, que completamente había caído en el hechizo de la maldición del rey y estaba entregado completamente a actividades terriblemente pecaminosas. Él viajaba sin rumbo a través de las regiones prohibidas. Antes como un hermoso Gandharva y ahora reducido a un carnívoro de seres humanos. Completamente perpleja de ver a su esposo querido sufrir en esa terrible condición, Lalitā empezó a llorar mientras le seguía en su loca travesía. Sin embargo, por la buena fortuna, Lalitā fue un día donde el sabio Śṛṅgi. Él estaba sentado en la cumbre de una hermosa colina llamada Vindhyacala. Acercándose a él, Ella inmediatamente ofreció al asceta sus respetuosas reverencias. El sabio notó la reverencia que le ofrecía delante él y dijo: “¡Oh, incomparable belleza!, ¿Quién eres tú? ¿De quién eres hija? y ¿A qué has venido a este lugar? Por favor dime.” Lalitā respondió: “¡Oh, gran Sabio!, Soy la hija del Gran Gandharva Viradhanva y mi nombre es Lalitā. Yo deambulo los bosques y llanuras con mi querido esposo, a quien el rey Pundarika ha maldecido convirtiéndolo en un demonio devorador de hombres. ¡Oh, brāhmaa!, Estoy terriblemente afligida de ver su feroz forma y sus terribles actividades pecaminosas. ¡Oh, maestro!, Por favor dime cómo puedo ejecutar algún acto de expiación en beneficio de mi esposo. ¿Qué actividades piadosas debo hacer para liberarlo de esta terrible forma demoníaca? ¡Oh, mejor de todos los brāhmaas!”

El sabio respondió: “¡Oh doncella celestial, hay un Ekadasi llamado Kamada que ocurre en la quincena brillante del mes de Caitra. Este está por venir pronto. Quien quiera que ayune en este día, tendrá todos sus deseos cumplidos. Si tú observas este ayuno de Ekadasi, de acuerdo a las reglas y regulaciones, te aseguro que podrás otorgar el mérito así logrado por ti a tu esposo; él será liberado de su maldición al instante. Lalitā estaba muy complacida de escuchar esas palabras del Sabio.

Lalitā fielmente observó el ayuno de Kamada-Ekadasi de acuerdo a las instrucciones del sabio Śṛṅgi y en Dvadasi ella se presentó ante la Deidad del Señor Vāsudeva y dijo: “He observado fielmente este ayuno de Kamada-Ekadasi, por el mérito ganado a través de la observancia de este ayuno, permite que mi esposo se libere de la maldición que lo ha transformado en un caníbal demoníaco. ¡El mérito que he ganado pueda liberarlo de esta miseria!”

Tan pronto como Lalitā termino de hablar, su esposo que permanecía allí cerca, se liberó de la maldición al momento, liberado de la maldición del rey. Él inmediatamente recuperó su forma original como el Gandharva Lalit, el hermoso cantante celestial adornado con muchos bellos ornamentos. Ahora con su esposa Lalitā, pudo disfrutar de mucha más opulencia que antes. Todo esto fue otorgado por el poder y gloria de Kamada-Ekadasi.

El Señor Kṛṣṇa continuó: “¡Oh, Yudhiṣṭhira!, El mejor de todos los reyes, aquel que escuche esta maravillosa narración, ciertamente ya ha observado este sagrado Kamada-Ekadasi con la mejor de sus habilidades, tan grande es el mérito otorgado sobre el devoto fiel. Por lo tanto, te he descrito de esta forma sus glorias para el beneficio de toda la humanidad. ”No hay mejor Ekadasi que el Kamada-Ekadasi. Este erradica los pecados incluso el de haber matado a un brahmana y también anula las maldiciones demoníacas y purifica la conciencia.”

En los 3 mundos de los seres vivientes móviles e inmóviles, no hay mejor día de Ekadasi que este día.

De esa manera termina la narración de las glorias de Caitra-Sukla Ekadasi o Kamada-Ekadasi del Varāha-Purāa.

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