Guṇḍicā-mārjana: limpieza en el Templo Guṇḍicā de Śrī Purī Dhāma, y de todos los Templos del Señor.

Pasatiempo extraído del ‘Śrī Caitanya-caritāmṛta’, Madhya-līlā, capítulo 12: La limpieza del Templo de Guṇḍicā.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu fregó y limpió el templo de Guṇḍicā con Sus devotos y compañeros. De ese modo, lo dejó tan fresco y brillante como Su propio corazón, haciendo del templo una residencia adecuada para el Señor Śrī Kṛṣṇa.

— ¡Toda gloria a Gauracandra! ¡Toda gloria a Nityānanda! ¡Toda gloria a Advaita-candra! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu!

— ¡Toda gloria a los devotos del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, encabezados por Śrīvāsa Ṭhākura! A ellos pido el poder de hablar de Śrī Caitanya Mahāprabhu de la forma adecuada.

— Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu regresó de Su viaje por el sur de la India, Mahārāja Pratāparudra, el rey de Orissa, ardía en deseos de que le concediera una entrevista.

— Desde su capital, Kaṭaka, el rey envió una carta a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya, rogándole que obtuviese del Señor el permiso para poder ir a verle.

— En respuesta a la carta del rey, el Bhaṭṭācārya escribió que Śrī Caitanya Mahāprabhu no había dado permiso. El rey, entonces, le escribió otra carta.

— En la carta, el rey pedía a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya: «Por favor, acude a todos los devotos que están con Śrī Caitanya Mahāprabhu y preséntales esta petición de mi parte.

— «Si los devotos que acompañan al Señor se muestran dispuestos a favorecerme, ellos pueden presentar mi petición a los pies de loto del Señor.

— «Por la misericordia de todos los devotos, se puede alcanzar el refugio de los pies de loto del Señor. Sin Su misericordia, mi reino no tiene ningún atractivo para mí.

— «Si Gaurahari, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, no me concede Su misericordia, abandonaré mi reino y viviré como un mendigo, pidiendo de puerta en puerta.»

— Al recibir esta carta, el Bhaṭṭācārya se llenó de ansiedad. Con la carta en la mano, fue a ver a los devotos del Señor.

— Sārvabhauma Bhaṭṭācārya explicó a todos los devotos los deseos del rey, y les enseñó la carta para que la examinasen.

— Al leer la carta, todos se asombraron de ver la gran devoción del rey Pratāparudra por los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

— Los devotos dieron su opinión diciendo: «El Señor nunca recibirá al rey, y, si Le pedimos que lo haga, seguro que Se sentirá muy triste».

— Sārvabhauma Bhaṭṭācārya dijo entonces: «Iremos de nuevo a ver al Señor, pero no Le pediremos que reciba al rey. Simplemente le hablaremos de la buena conducta del rey».

— Tras tomar esta decisión, fueron todos a la morada de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Una vez allí, aunque dispuestos a hablar, no acertaban a pronunciar palabra.

— Cuando llegaron ante Śrī Caitanya Mahāprabhu, el Señor, al verles, dijo: « ¿Qué habéis venido a decirme todos juntos? Veo que queréis decirme algo, pero no habláis. ¿Cuál es la razón?».

— Nityānanda Prabhu dijo entonces: «Queremos decirte algo. Aunque no podemos dejar de decírtelo, nos da mucho miedo.

— «Queremos plantearte algo que puede ser adecuado o puede no serlo. La cuestión es ésta: el rey de Orissa, si no le recibes, vivirá como mendicante.»

— Nityānanda Prabhu continuó: «El rey ha decidido vivir como mendicante y llevar el signo de los mendicantes, un pendiente de marfil. Si no puede ver los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu, no quiere disfrutar de su reino».

— Nityānanda Prabhu continuó: «El rey expresó también su deseo de ver el rostro de luna de Śrī Caitanya Mahāprabhu a su entera satisfacción. Le gustaría llevar los pies de loto del Señor a su corazón».

— Ciertamente, al escuchar todas aquellas explicaciones, la mente de Śrī Caitanya Mahāprabhu Se enterneció. Externamente, sin embargo, quiso decir unas palabras duras.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Entiendo que todos vosotros deseáis llevarme a Kaṭaka a ver al rey».

— Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó: «No hablemos siquiera de Mi avance espiritual: la gente blasfemará contra Mí. Y ni qué hablar de toda la gente: el mismo Dāmodara Me reñirá.

— «No iré a ver al rey porque Me lo pidan todos los devotos, pero lo haré si Dāmodara Me da su permiso.»

— Dāmodara contestó inmediatamente: «Mi Señor, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios completamente independiente. Tú lo sabes todo, y por ello sabes lo que está permitido y lo que no.

— «Yo no soy más que una jīva insignificante. ¿Qué poder tengo entonces para aconsejarte? Cuando Tú así lo decidas, irás a ver al rey. Yo seré testigo de ello.

— «El rey está muy apegado a Ti, y Tú sientes afecto y amor por él. Así, puedo entender que, en virtud del afecto que siente el rey por Ti, Tú le tocarás.

— «Aunque Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, completamente independiente, Te subordinas al amor y el afecto de Tus devotos. Ésa es Tu naturaleza.»

— Nityānanda Prabhu dijo entonces: «¿Quién en los tres mundos puede pedirte que recibas al rey?

— «Sin embargo, ¿no es acaso la naturaleza de las personas apegadas abandonar la vida si no logran el objeto deseado?

— «Por ejemplo, algunas de las esposas de los brāhmaṇas que celebraban sacrificios abandonaron la vida por Kṛṣṇa en presencia de sus esposos.»

— Nityānanda Prabhu hizo entonces una sugerencia para que el Señor la tuviese en cuenta: «Podemos hacer una cosa —sugirió—, de forma que, sin necesidad de que Tú Te entrevistes con el rey, él pueda seguir viviendo.

— «Si Tú, por Tu misericordia, envías al rey una pieza de ropa Tuya, el rey vivirá con la esperanza de verte algún día.»

— El Señor dijo: «Puesto que todos vosotros sois personalidades muy eruditas, Yo aceptaré lo que vosotros decidáis».

— Para conseguir una prenda usada por el Señor, el Señor Nityānanda Prabhu la pidió a Govinda.

— Nityānanda Prabhu puso aquella prenda usada en manos de Sārvabhauma Bhaṭṭācārya, y Sārvabhauma Bhaṭṭācārya la envió al rey.

— Cuando recibió aquella prenda usada, el rey comenzó a adorarla como si se tratase del Señor en persona.

— De regreso del sur de la India, tras ejercer allí sus funciones, Rāmānanda Rāya pidió al rey que le permitiera quedarse con Śrī Caitanya Mahāprabhu.

— Cuando Rāmānanda Rāya pidió al rey que le permitiera quedarse con el Señor, el rey, muy satisfecho, dio inmediatamente su permiso. Él, por su parte, solicitó a Rāmānanda Rāya que le concertara una cita.

— El rey dijo a Rāmānanda Rāya: «Śrī Caitanya Mahāprabhu es realmente muy misericordioso contigo. Por favor, solicítame sin falta una entrevista con Él».

— Cuando el rey y Rāmānanda Rāya regresaron juntos a Jagannātha-kṣetra [Purī], Śrī Rāmānanda Rāya fue a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu.

— En esa ocasión, Rāmānanda Rāya informó a Śrī Caitanya Mahāprabhu del amor extático del rey. En verdad, una y otra vez, tan pronto como tenía oportunidad, Le hablaba del rey.

— Śrī Rāmānanda Rāya fue un verdadero ministro diplomático para el rey. En general, era muy experto en sus tratos, y por el simple hecho de hablar del amor del rey por Śrī Caitanya Mahāprabhu, poco a poco logró suavizar la mente del Señor.

— Mahārāja Pratāparudra, lleno de ansiedad, no podía soportar más no ver al Señor; por eso, Śrī Rāmānanda Rāya, con sus dotes diplomáticas, le concertó una cita con el Señor.

— Śrī Rāmānanda Rāya, con toda franqueza, pidió a Śrī Caitanya Mahāprabhu: «Por favor, muestra Tus pies de loto al rey al menos una vez».

— Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «Mi querido Rāmānanda, antes de hacerme esta petición, deberías considerar si es adecuado que un sannyāsī reciba a un rey.

— «El mendicante que recibe a un rey se labra su ruina, tanto en este mundo como en el siguiente. En verdad, ¿para qué hablar de la siguiente vida? En esta misma vida, la gente se burlará del sannyāsī que se entreviste con un rey.»

— Rāmānanda Rāya contestó: «Mi Señor, Tú eres la suprema personalidad independiente. No tienes nada que temer de nadie, pues no estás subordinado a nadie».

— Cuando Rāmānanda Rāya se dirigió a Śrī Caitanya Mahāprabhu llamándole Suprema Personalidad de Dios, Caitanya Mahāprabhu se opuso diciendo: «Yo no soy la Suprema Personalidad de Dios, sino un ser humano corriente. Por lo tanto, debo temer la opinión pública de tres formas: con Mi cuerpo, con Mi mente y con Mis palabras.

— «La gente, tan pronto como descubre una pequeña falta en la conducta de un sannyāsī, la propaga por todas partes como un incendio. Una mancha de tinta negra sobre una tela blanca no se puede ocultar. Siempre llama la atención.»

— Rāmānanda Rāya contestó: «Mi querido Señor, Tú has liberado a tantos pecadores. Pratāparudra, el rey de Orissa, es un servidor del Señor y devoto Tuyo».

— Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo entonces: «Una vasija grande puede contener mucha leche, pero basta una gota de licor para contaminarla y que resulte intocable.

— «Ciertamente, el rey posee todas las buenas cualidades, pero, por el simple hecho de adoptar el nombre «rey», lo ha infectado todo.

— «Pero, si todavía estás tan deseoso de que Yo reciba al rey, tráeme primero a su hijo, por favor.

— «En las Escrituras reveladas se indica que el hijo representa al padre; por lo tanto, si recibo al hijo del rey, será exactamente como si recibiera al rey.»

— Rāmānanda Rāya fue entonces a informar al rey de sus conversaciones con Śrī Caitanya Mahāprabhu y, siguiendo las órdenes del Señor, trajo ante Su presencia al hijo del rey.

— El príncipe, en el umbral de la juventud, era muy hermoso. Era de tez negruzca y tenía grandes ojos de loto.

— El príncipe estaba vestido con ropas amarillas, y llevaba el cuerpo adornado con joyas y alhajas. Por eso, todo el que le veía recordaba al Señor Kṛṣṇa.

— Con sólo ver al muchacho, Śrī Caitanya Mahāprabhu recordó a Kṛṣṇa. Recibiendo al muchacho con éxtasis de amor, el Señor dijo lo siguiente.

— «He aquí a un gran devoto —dijo Śrī Caitanya Mahāprabhu—. Al verle, todos pueden recordar a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, el hijo de Mahārāja Nanda.»

— Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó: «Sólo por ver a este muchacho, he contraído una deuda de gratitud». Tras decir esto, el Señor abrazó de nuevo al príncipe.

— En cuanto el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu tocó al príncipe, el cuerpo del muchacho manifestó signos de amor extático. Entre otros, se manifestaron los signos de transpiración, temblor, lágrimas, aturdimiento y júbilo.

— El muchacho se puso a llorar y a danzar, cantando: «¡Kṛṣṇa!, ¡Kṛṣṇa!». Al ver el canto, la danza y los signos corporales, todos los devotos le alabaron por su gran fortuna espiritual.

— En ese momento, Śrī Caitanya Mahāprabhu calmó al muchacho y le ordenó que fuese a verle cada día.

— Entonces Rāmānanda Rāya y el muchacho se despidieron de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y Rāmānanda le llevó de vuelta al palacio. El rey, cuando supo de las actividades de su hijo, se sintió muy feliz.

— Sólo por abrazar a su hijo, el rey se llenó de amor extático, como si hubiese tocado a Śrī Caitanya Mahāprabhu directamente.

— Desde entonces, el afortunado príncipe fue uno de los devotos más íntimos del Señor.

— Así es como actuaba Śrī Caitanya Mahāprabhu entre Sus devotos puros, realizando Sus pasatiempos y propagando el movimiento de saṅkīrtana.

— Algunos de los devotos más importantes, como Advaita Ācārya, solían invitar a Śrī Caitanya Mahāprabhu a comer en Su casa. El Señor aceptaba esas invitaciones acompañado de Sus devotos.

— De ese modo, el Señor pasó algunos días lleno de júbilo. Y se iba acercando el festival de los carros del Señor Jagannātha.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu llamó en primer lugar a Kaśī Miśra. Después llamó al supervisor del templo, y después a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya.

— Cuando esas tres personas se presentaron ante el Señor, Él les pidió permiso para limpiar el templo de Guṇḍicā.

— Al escuchar al Señor pedirles permiso para limpiar el templo de Guṇḍicā, el paḍichā, el encargado de la supervisión del templo, dijo: «Mi querido Señor, somos Tus sirvientes. Tus deseos son órdenes para nosotros.

— «El rey me ha dado orden especial de hacer, sin el menor retraso, todo lo que Tu Señoría ordene.

— «Mi querido Señor, limpiar el templo no es un servicio apropiado para Ti. No obstante, si deseas hacerlo, debemos considerarlo uno de Tus pasatiempos.

— «Para limpiar el templo, necesitarás muchas escobas y cántaros de agua. Así pues, ordéname. Yo puedo traerte enseguida todas esas cosas.»

— En cuanto se informó de lo que deseaba el Señor, el supervisor entregó inmediatamente cien cántaros de agua nuevos y cien escobas para barrer el templo.

— Al día siguiente, temprano por la mañana, el Señor llevó con Él a Sus acompañantes personales y, con Su propia mano, les ungió el cuerpo con pasta de madera de sándalo.

— Entonces, con Su propia mano, el Señor entregó a cada devoto una escoba y, llevándoles a todos con Él, fue a Guṇḍicā.

— De ese modo, el Señor y Sus devotos fueron a limpiar el templo de Guṇḍicā. En primer lugar, barrieron el templo con las escobas.

— El Señor limpió a fondo todo el interior del templo, incluido el techo. Entonces movió el asiento de la Deidad [siṁhāsana], lo limpió y lo puso de nuevo en su lugar original.

— Así, el Señor y Sus compañeros limpiaron y barrieron todos los edificios del templo, grandes y pequeños; por último, limpiaron la zona entre el templo y la sala de kīrtana.

— En verdad, cientos de devotos se dedicaban a limpiar los alrededores del templo, mientras Śrī Caitanya Mahāprabhu, para instruir a los demás, dirigía personalmente la operación.

— Lleno de júbilo, Śrī Caitanya Mahāprabhu fregaba y limpiaba el templo, cantando sin cesar el santo nombre del Señor Kṛṣṇa. Como Él, los devotos también cantaban, al mismo tiempo que cumplían con sus respectivos deberes.

— El hermoso cuerpo del Señor estaba cubierto por entero de polvo y suciedad. De ese modo adquiría una hermosura trascendental. A veces, mientras limpiaba el templo, el Señor derramaba lágrimas, y en algunos lugares llegó a fregar con esas lágrimas.

— Después de esto, limpiaron el almacén del alimento de la Deidad [bhoga-mandira]. Después limpiaron el patio, y, a continuación, todas las habitaciones, una tras otra.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu formó un montón con toda la paja, polvo y granos de arena; después lo recogió todo con Su ropa y lo tiró fuera.

— Siguiendo el ejemplo de Śrī Caitanya Mahāprabhu, todos los devotos, llenos de júbilo, se pusieron a recoger el polvo y las briznas de paja con sus ropas, para después tirarlas fuera del templo.

— El Señor dijo entonces a los devotos: «Puedo deciros cuánto habéis trabajado y lo bien que habéis limpiado el templo con sólo ver toda la paja y el polvo que habéis amontonado fuera».

— Aunque los devotos habían formado entre todos un gran montón con la basura recogida, Śrī Caitanya Mahāprabhu formó Él solo un montón mucho más grande.

— Una vez limpio el interior del templo, el Señor volvió a asignar a los devotos zonas para limpiar.

— El Señor entonces ordenó a todos que limpiasen el interior del templo lo más perfectamente posible, recogiendo las partículas más finas de polvo, paja y arena y tirándolas fuera.

— Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu y todos los vaiṣṇavas hubieron limpiado el templo por segunda vez, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy feliz de ver cómo iban las tareas de limpieza.

— Mientras se barría el templo, cien hombres esperaban con cántaros llenos de agua, y solamente esperaban la orden del Señor para arrojar el agua.

— Tan pronto como Śrī Caitanya Mahāprabhu pidió el agua, los hombres trajeron los cien cántaros, completamente llenos, y los dejaron ante el Señor.

— De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu fregó en primer lugar el templo principal; después fregó cuidadosamente el techo, las paredes, el suelo, el asiento de la Deidad [siṁhāsana] y todo lo que había en la sala.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu y Sus devotos comenzaron a tirar agua al techo. El agua, al caer, limpiaba las paredes y el suelo.

— A continuación, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se puso a fregar con Sus propias manos el asiento del Señor Jagannātha, y todos los devotos traían agua al Señor.

— Todos los devotos que estaban en el templo se pusieron a limpiar. Cada uno con su escoba, limpiaron el templo del Señor.

— Un devoto trajo agua y lavó con ella las manos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y otro derramó agua sobre Sus pies de loto.

— Un devoto bebía a escondidas el agua que caía de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Otro pedía esa agua, y otro la daba como caridad.

— Una vez limpia la sala, se hizo salir el agua por un canal de desagüe; al salir, inundó todo el patio exterior.

— El Señor fregó las habitaciones con Su propia ropa; de ese mismo modo, también sacó brillo al trono.

— De ese modo limpiaron todas las salas con cien cántaros de agua. Una vez limpias las salas, las mentes de los devotos estaban tan limpias como las salas.

— Una vez limpio, el templo estaba purificado, fresco y agradable, como si la propia mente del Señor hubiese aparecido en toda Su pureza.

— Como había cientos de personas trayendo agua del lago, en sus orillas no quedaba espacio. Por esa razón, alguien comenzó a sacar agua de un pozo.

— Cientos de devotos traían agua en los cántaros, y cientos de devotos llevaban a llenar de nuevo los cántaros vacíos.

— Con excepción de Nityānanda Prabhu, Advaita Ācārya, Svarūpa Dāmodara, Brahmānanda Bhāratī y Paramānanda Purī, todos estaban ocupados en llenar cántaros de agua y llevarlos al templo.

— Los devotos tropezaban unos con otros, y así se rompían muchos cántaros; cientos de personas tenían que traer cántaros nuevos para llenarlos.

— Algunos llenaban los cántaros, y otros limpiaban las habitaciones, pero todos cantaban los santos nombres de Kṛṣṇa y Hari.

— Una persona pedía un cántaro de agua cantando los santos nombres «Kṛṣṇa, Kṛṣṇa», y otra le entregaba un cántaro de agua cantando «Kṛṣṇa, Kṛṣṇa».

— Cuando alguien tenía que hablar, lo hacía pronunciando el santo nombre de Kṛṣṇa. Así pues, todo el que quería algo lo indicaba con el santo nombre de Kṛṣṇa.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu, al tiempo que cantaba con amor extático el santo nombre de Kṛṣṇa, realizaba el trabajo de cientos de hombres.

— Parecía que Śrī Caitanya Mahāprabhu tuviera cien brazos para limpiar y fregar. Iba a ver a cada uno de los devotos para enseñarle a hacer el trabajo.

— Cuando veía a alguien que lo hacía bien, el Señor le alababa, pero si veía a alguien que no Le satisfacía con su trabajo, inmediatamente le reñía, sin ningún tipo de resentimiento.

— El Señor decía: «Lo has hecho bien. Por favor, enséñaselo a los demás para que lo hagan igual que tú».

— Al escuchar a Śrī Caitanya Mahāprabhu decir esto, los devotos se sentían avergonzados. Entonces se ponían a trabajar con gran atención.

— Así limpiaron la zona llamada jagamohana y, a continuación, el almacén de los alimentos. También limpiaron todas las demás dependencias.

— De ese modo se limpió la sala de kīrtana, todo el patio, las zonas de asientos elevados, la cocina y todas las demás salas.

— De ese modo limpiaron todas las dependencias en torno al templo, por dentro y por fuera.

— Cuando ya habían acabado esa limpieza a fondo, un vaiṣṇava de Bengala, muy inteligente y sencillo, se acercó al Señor y derramó agua sobre Sus pies de loto.

— Acto seguido, el gauḍīya-vaiṣṇava recogió el agua y se la bebió. Al ver esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió un poco infeliz y, externamente, Se mostró enfadado.

— El Señor estaba sin duda alguna satisfecho con el vaiṣṇava, pero externamente, a fin de establecer la norma de etiqueta de los principios religiosos, Se mostró enfadado.

— El Señor llamó a Svarūpa Dāmodara y le dijo: «Date cuenta del comportamiento de tu vaiṣṇava bengalí.

— «Esta persona de Bengala ha lavado Mis pies dentro del templo de la Personalidad de Dios. No sólo eso, sino que, además, se ha bebido el agua.

— «Debido a esta ofensa, ya no sé qué destino Me espera. En verdad, tu vaiṣṇava bengalí Me ha implicado en sus actividades.»

— Entonces Svarūpa Dāmodara sujetó al gauḍīya-vaiṣṇava por el cuello y, dándole un pequeño empujón, le echó del templo de Guṇḍicā Purī y le hizo quedarse fuera.

— Entrando de nuevo al templo, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī pidió a Śrī Caitanya Mahāprabhu que perdonase a aquella persona inocente.

— Tras este incidente, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy satisfecho. Entonces pidió a todos los devotos que se sentasen formando dos hileras, una a cada lado.

— Entonces, el Señor Se sentó en medio de las dos hileras y recogió todo tipo de briznas de paja, granos de arena y cosas sucias.

— Mientras recogía las briznas de paja y los granos de arena, Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Voy a reunir lo que habéis recogido cada uno, y al que menos haya recogido le pediré que pague una multa de pasteles y arroz dulce».

— De ese modo quedaron completamente limpias y brillantes todas las dependencias del templo de Guṇḍicā. Todas las habitaciones estaban frescas e inmaculadas, como la mente cuando está limpia y pacífica.

— Finalmente, cuando se hizo desaguar el agua de todas las dependencias del templo por los pasillos, parecía que nuevos ríos corrían en busca de las aguas del mar.

— Fuera de las puertas de entrada al templo, todos los caminos estaban también perfectamente limpios, sin que nadie pudiera decir exactamente cómo había ocurrido.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu limpió también, por dentro y por fuera, el templo de Nṛsiṁha. Finalmente, descansó unos minutos, y luego comenzó a danzar.

— Alrededor de Śrī Caitanya Mahāprabhu, todos los devotos realizaron canto en congregación. El Señor, como un león enloquecido, danzó en medio de ellos.

— Como solía ocurrir, mientras danzaba, en Caitanya Mahāprabhu se manifestaron transpiración, temblor, palidez, lágrimas, júbilo y rugidos. En verdad, las lágrimas de Sus ojos lavaron Su cuerpo y el de los que estaban frente a Él.

— De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu lavó los cuerpos de los devotos con las lágrimas de Sus ojos. Las lágrimas fluían como la lluvia en el mes de śrāvaṇa.

— El cielo se llenó del poderoso sonido de aquel gran saṅkīrtana, y la Tierra tembló con los saltos y la danza del Señor Caitanya Mahāprabhu.

— A Śrī Caitanya Mahāprabhu siempre le gustaba el canto en voz alta de Svarūpa Dāmodara. Por eso, cuando Svarūpa Dāmodara cantó, Śrī Caitanya Mahāprabhu danzó y dio grandes saltos de júbilo.

— De este modo, el Señor cantó y danzó durante algún tiempo. Por último, entendiendo las circunstancias, Se detuvo.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu ordenó entonces a Śrī Gopāla, el hijo de Advaita Ācārya, que danzase.

— Mientras danzaba lleno de amor extático, Śrī Gopāla se desmayó y cayó al suelo inconsciente.

— Cuando Śrī Gopāla se desmayó, Advaita Ācārya Se apresuró a tomarle en Su regazo. Al ver que no respiraba, Se agitó muchísimo.

— Advaita Ācārya y otros devotos comenzaron a cantar el santo nombre del Señor Nṛsiṁha y a salpicar agua. El canto era como un rugido, tan intenso que parecía sacudir el universo entero.

— Pasado algún tiempo, el muchacho no había recobrado la conciencia. Entonces, Advaita Ācārya y los demás devotos empezaron a llorar.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu puso Su mano en el pecho de Śrī Gopāla y dijo en voz alta: «Gopāla, levántate».

— En cuanto escuchó la voz de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Gopāla recobró el conocimiento. Entonces, todos los devotos se pusieron a danzar, cantando el santo nombre de Hari.

— Vṛndāvana dāsa Ṭhākura ha narrado este episodio con todo detalle. Por esa razón, yo sólo lo he mencionado brevemente.

— Después de descansar, Śrī Caitanya Mahāprabhu y los devotos fueron a bañarse.

— Después de bañarse, el Señor Se vistió con ropas secas a orillas del lago. Tras ofrecer reverencias al Señor Nṛsiṁhadeva, cuyo templo estaba cerca, el Señor entró en un jardín.

— En el jardín, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sentó con los demás devotos. Entonces vino Vāṇīnātha Rāya con mahā-prasādam de todo tipo.

— Kāśī Miśra y Tulasī, el supervisor del templo, trajeron prasādam como para alimentar a quinientas personas. Al ver la gran cantidad de prasādam, que incluía arroz, pasteles, arroz dulce y estofados de verduras, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy satisfecho.

— Entre los devotos que acompañaban a Śrī Caitanya Mahāprabhu estaban Paramānanda Purī, Brahmānanda Bhāratī, Advaita Ācārya y Nityānanda Prabhu.

— Con ellos estaban también Ācāryaratna, Ācāryanidhi, Śrīvāsa Ṭhākura, Gadādhara Paṇḍita, Śaṅkara, Nandanācārya, Rāghava Paṇḍita y Vakreśvara.

— Con permiso del Señor, Sārvabhauma Bhaṭṭācārya se sentó. Śrī Caitanya Mahāprabhu y todos Sus devotos Se sentaron en asientos de madera altos.

— De ese modo, todos los devotos se sentaron a almorzar formando sucesivas hileras.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu llamó repetidas veces a Haridāsa: «¡Haridāsa!, ¡Haridāsa!», pero éste, manteniéndose alejado, dijo entonces lo siguiente.

— Haridāsa Ṭhākura dijo: «Que el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu almuerce con los devotos. Yo soy aborrecible y no puedo sentarme entre vosotros.

— «Govinda me dará prasādam más tarde ahí afuera.» Entendiendo su mentalidad, Śrī Caitanya Mahāprabhu dejó de llamarle.

— Svarūpa Dāmodara Gosvāmī, Jagadānanda, Dāmodara Paṇḍita, Kāśīśvara, Gopīnātha, Vāṇīnātha y Śaṅkara sirvieron el prasādam; de cuando en cuando, los devotos cantaban los santos nombres.

— En el pasado, el Señor Śrī Kṛṣṇa había almorzado en el bosque, y Śrī Caitanya Mahāprabhu recordó ese mismo pasatiempo.

— Con sólo recordar los pasatiempos del Señor Śrī Kṛṣṇa, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se vio agitado por el amor extático. Pero, considerando el momento y el lugar, en cierta medida logró mantener la paciencia.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «A Mí puedes darme lāphrā-vyañjana [un guiso corriente de verduras]; a los demás devotos puedes darles mejores platos, como pasteles, arroz dulce y amṛta-guṭikā».

— Siendo omnisciente, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu sabía lo que le gustaba a cada devoto. Por eso hizo que Svarūpa Dāmodara sirviera esos platos a cada uno hasta que todos estuvieran plenamente satisfechos.

— Jagadānanda fue a servir prasādam, y de improviso sirvió todos los manjares más suculentos en el plato de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

— Al ver aquel sabroso prasādam servido en Su plato, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se mostró muy enfadado. Sin embargo, cuando Le servían, a veces con trucos y a veces por la fuerza, el Señor estaba satisfecho.

— Una vez servida la comida, Śrī Caitanya Mahāprabhu la miró durante algún tiempo. Por temor de Jagadānanda, finalmente comió algo.

— El Señor sabía que, si no comía lo que Jagadānanda Le había servido, podía estar seguro de que Jagadānanda iba a ayunar. Temeroso de esto, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu comió un poco del prasādam que Le había servido.

— Svarūpa Dāmodara trajo entonces unos dulces excelentes y, deteniéndose ante el Señor, Se los ofreció.

— Svarūpa Dāmodara Gosvāmī dijo entonces: «Toma un poquito de este mahā-prasādam, y verás por qué lo ha aceptado el Señor Jagannātha».

— Diciendo esto, Svarūpa Dāmodara puso un poco de comida ante el Señor, y el Señor, llevado del afecto que sentía por él, lo comió.

— Svarūpa Dāmodara y Jagadānanda ofrecían una y otra vez un poco de comida al Señor. Así mostraban su afecto por Él. Verdaderamente, era algo muy poco frecuente.

— El Señor invitó a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya a sentarse a Su izquierda; al ver el comportamiento de Svarūpa Dāmodara y Jagadānanda, Sārvabhauma sonreía.

— El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu también quería ofrecer a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya comida de primera clase; por eso, llevado del afecto, hizo que los que servían pusieran en su plato una y otra vez los mejores manjares.

— Gopīnātha Ācārya trajo también mahā-prasādam de gran calidad y, con palabras muy dulces, lo ofreció a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya.

— Después de servir al Bhaṭṭācārya prasādam de primera clase, Gopīnātha Ācārya dijo: «¡Pensad en el comportamiento mundano del Bhaṭṭācārya antes! ¡Y ved la bienaventuranza trascendental que disfruta ahora!».

— Sārvabhauma Bhaṭṭācārya contestó: «Yo era simplemente un lógico sin inteligencia. Pero, por tu gracia, he recibido la opulencia de la perfección».

— Sārvabhauma Bhaṭṭācārya continuó: «¿Hay alguien tan misericordioso como Śrī Caitanya Mahāprabhu? Él ha convertido a un cuervo en un Garuḍa. ¿Quién podría ser tan misericordioso?

— «En compañía de los chacales de la lógica, lo único que hacía era ladrar un resonante « ¡guau!, ¡guau!» Ahora, con esa misma boca, canto los santos nombres «Kṛṣṇa» y «Hari».

— Mientras que antes me relacionaba con los discípulos de la lógica, todos ellos no devotos, ahora estoy sumergido en las olas del nectáreo océano de la relación con devotos.»

— Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya: «Tú ya eras consciente de Kṛṣṇa desde tu vida anterior. Por eso, amas tanto a Kṛṣṇa que tu sola compañía está haciendo que nosotros nos volvamos conscientes de Kṛṣṇa».

— Así, con excepción de Śrī Caitanya Mahāprabhu, no hay en los tres mundos nadie que esté siempre tan deseoso de aumentar la gloria de los devotos y de darles satisfacción.

— A continuación, Śrī Caitanya Mahāprabhu tomó los remanentes del alimento ofrecido a Jagannātha —pasteles, arroz dulce, etc.— y los repartió entre los demás devotos, llamando personalmente a cada uno.

— Śrī Advaita Ācārya y Nityānanda Prabhu Se sentaron uno al lado del otro y, mientras se servía el prasādam, Se enzarzaron en una especie de discusión fingida.

— En primer lugar, Advaita Ācārya dijo: «Estoy sentado al lado de un mendicante desconocido, y no sé qué tipo de destino Me aguarda por comer con Él.

— «Śrī Caitanya Mahāprabhu pertenece a la orden de vida de renuncia. Por consiguiente, Él no atiende a esas diferencias. Es bien cierto que el sannyāsī no se ve afectado por el alimento que come, sea cual sea su procedencia.

— «Según los śāstras, no hay nada que objetar si un sannyāsī come en casa de otra persona. Pero, para el brāhmaṇa casado, esa misma conducta no es correcta.

— «No es correcto que los casados coman con personas de quienes no se conoce ni el pasado, ni la familia, ni la personalidad ni el comportamiento.»

— Nityānanda Prabhu refutó inmediatamente el argumento de Śrīla Advaita Ācārya diciendo: «Tú eres un maestro de monismo impersonal, y la conclusión monista es un gran obstáculo para el progreso en el servicio devocional puro.

— «Quien participa de Tu filosofía monista impersonal no acepta más que una única substancia, el Brahman.»

— Nityānanda Prabhu continuó: « ¡Menudo monista estás hecho! Y aquí estoy Yo, comiendo a Tu lado. No sé el efecto que esto podrá causar en Mi mente».

— De ese modo, Ambos continuaron hablando y alabándose el uno al otro, aunque Sus alabanzas parecían negativas, pues Se hablaban como si Se estuviesen lanzando insultos.

— A continuación, llamando a todos los vaiṣṇavas, Śrī Caitanya Mahāprabhu repartió mahā-prasādam como si rociase néctar. En ese momento, la riña que simulaban Advaita Ācārya y Nityānanda Prabhu era cada vez más deliciosa.

— Después de comer, todos los vaiṣṇavas se pusieron en pie y cantaron el santo nombre de Hari; la resonancia del sonido llenó todos los sistemas planetarios superiores e inferiores.

— A continuación, Śrī Caitanya Mahāprabhu ofreció collares de flores y pasta de madera de sándalo a todos Sus consagrados devotos personales.

— Svarūpa Dāmodara y las otras seis personas que habían servido el prasādam almorzaron entonces en el interior de la sala.

— Govinda recogió algunos remanentes de la comida de Śrī Caitanya Mahāprabhu y los guardó con mucho cuidado. Más tarde, una parte de esos remanentes le fue entregada a Haridāsa Ṭhākura.

— Más tarde, los remanentes de la comida de Śrī Caitanya Mahāprabhu fueron repartidos entre los devotos que los solicitaron; Govinda mismo tomó, finalmente, los últimos restos.

— La Suprema Personalidad de Dios plenamente independiente realiza diversos tipos de pasatiempos. El pasatiempo de fregar y limpiar el templo de Guṇḍicā es, simplemente, uno de esos pasatiempos.

— Al día siguiente se celebró el festival de Netrotsava. Ese gran festival era la vida misma de todos los devotos.

— Durante quince días, todos habían estado muy tristes de no poder ver a la Deidad del Señor Jagannātha. Al ver al Señor el día del festival, los devotos se sintieron muy felices.

— En esa ocasión, sintiéndose muy feliz, Śrī Caitanya Mahāprabhu fue con todos los devotos al templo a visitar al Señor.

— Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu fue a visitar el templo, Kāśīśvara Le precedía, controlando a las multitudes; por detrás iba Govinda, con el cántaro de sannyāsī lleno de agua.

— Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu iba hacia el templo, flanqueado por Svarūpa Dāmodara y Advaita Ācārya, frente a Él caminaban Paramānanda Purī y Brahmānanda Bhāratī.

— Con intenso deseo, todos los demás devotos les seguían hacia el templo del Señor Jagannātha.

— Sentían tanta ansiedad por ver al Señor, que todos ellos pasaron por alto los principios regulativos y, para poder ver la cara del Señor, fueron hasta el lugar donde se ofrecía la comida.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu estaba muy sediento de ver al Señor, y Sus ojos eran como dos abejorros que bebían la miel de los ojos de loto del Señor Jagannātha, que es Kṛṣṇa mismo.

— Los ojos del Señor Jagannātha superaban en belleza a las flores de loto recién abiertas; Su cuello era tan lustroso como un espejo hecho de zafiros.

— La barbilla del Señor, de una tonalidad amarillenta, anulaba la belleza de la flor bāndhulī. Esto aumentaba la belleza de Su suave sonrisa, que era como resplandecientes olas de néctar.

— El brillo de Su hermosa cara aumentaba a cada instante, y los ojos de miles de devotos bebían su miel como abejorros.

— Cuanto más bebían con los ojos la nectárea miel de Su rostro de loto, su sed aumentaba aún más. Así, sus ojos no se apartaban de Él.

— De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu y Sus devotos disfrutaron de bienaventuranza trascendental viendo el rostro de Jagannātha. Esto continuó hasta el mediodía.

— Como solía ocurrir, en el cuerpo de Caitanya Mahāprabhu se manifestaron signos de bienaventuranza trascendental. Sudaba y temblaba, y de Sus ojos caía un flujo constante de lágrimas. Pero el Señor contenía las lágrimas para que no Le dificultasen la visión del rostro del Señor.

— Su contemplación del rostro del Señor Jagannātha sólo se interrumpía en el momento de la ofrenda de alimentos. Después volvían a contemplar de nuevo Su rostro. Mientras se ofrecía la comida al Señor, Śrī Caitanya Mahāprabhu realizaba kīrtana.

— Viendo el rostro del Señor Jagannātha, Śrī Caitanya Mahāprabhu sintió un placer tan grande que Se olvidó de todo. Al mediodía, sin embargo, los devotos Le llevaron a almorzar.

— Sabiendo que a la mañana siguiente se celebraría el festival de los carros, todos los sirvientes del Señor Jagannātha Le ofrecían el doble de comida.

— He narrado brevemente los pasatiempos del Señor cuando fregó y limpió el templo de Guṇḍicā. Por ver o escuchar esos pasatiempos, hasta los pecadores pueden ver despertar su conciencia de Kṛṣṇa.

— Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, siempre deseando su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta, siguiendo sus pasos.

 

¡Todas las Glorias a Śrī Guru y a Śrī Gaurāṅga!

Śrī Guṇḍicā-mārjana Līlā Rahasya”

Śrīla Bhakti Sarasvatī Ṭhākura explica el secreto detrás de la limpieza del Templo Guṇḍicā.

Una traducción del comentario de Śrīla Bhakti Sarasvatī de Ṭhākura al ‘Śrī Caitanya-caritāmṛta’: Madhya-līlā, 12.135.

A través de este pasatiempo, Jagad-Guru Mahāprabhu enseña que si un alma afortunada desea sentar a Kṛṣṇa en el altar de su corazón, entonces debe en primer lugar limpiar su corazón de toda la contaminación; haciendo que el corazón quede impecablemente limpio, pacífico y el que este resplandeciente con devoción es obligatorio. Si permanecen cualquier arbusto espinoso, maleza, polvo o arena (anarthas), dentro del campo del corazón, entonces el Señor, el destinatario último de todo el servicio, no podrá estar sentado en él. La contaminación y la basura dentro del corazón significan anya-abhilāṣ (deseos extraños), el karma (acción mundana), jñana (conocimiento especulativo), yoga, y así sucesivamente. Śrīla Rūpa Gosvāmī Prabhu dijo:

anyābhilāṣitā-sunyam jñāna-karmādy-anāvṛtam

ānukūlyena kṛṣṇānuśīlanaṁ bhaktir uttamā

(Bhakti-rasāmṛta-sindhu: 1.1.11)

Aunque el alma sea eterna, la propensión natural de la devoción ha sido cubierta por los deseos ajenos a ella, el conocimiento especulativo, la acción mundana, el yoga, el ascetismo, o cualquier mentalidad que no es favorable a la devoción, la devoción pura no está presente. Y sin la devoción genuina, que es por naturaleza puramente espiritual, Kṛṣṇa no aparece.

Deseo extraño: “Mientras permanezco en este mundo, voy a satisfacer mis sentidos exclusivamente” Este tipo de deseo de base, como una rama espinosa, lacera la sensible propensión del alma pura por la devoción exclusiva (kevala-bhakti). Acción mundana: “A través de la piedad, el sacrificio, la caridad y la austeridad, voy a disfrutar de los placeres de este mundo y los planos superiores como Svarga.”

Tal acción egoísta es como polvo. En el torbellino del ciclo del karma, montones de este polvo, es decir, los deseos, cubren el espejo impecable y claro de nuestros corazones. Los deseos de realizar buenas y malas acciones, como innumerables montones de polvo, han contaminado por numerosos nacimientos los corazones de las almas que son reacias al Señor, y por lo tanto, el deseo de actividad mundana no ha dejado los corazones de estas almas. Las almas que son reacias al Señor piensan: “Parece que a través de la acción de las espinas presentes dentro de la acción se pueden quitar”, pero esto es un error; los que están convencidos de esto sólo se engañan a sí mismos.

Tal como un elefante mancha su cuerpo de nuevo con la suciedad después de bañarse, así mismo el deseo de acción mundana no se disipa mediante la realización de acciones mundanas. Sólo a través de la devoción pura todas las dificultades del alma son disipadas. Es entonces cuando el altar del corazón puro del alma se convierte en un lugar idóneo para que el Señor descanse. Es por esto que un devoto poeta ha cantado: “bhaktera hṛdaye sadā Govindrera viśrāma: El corazón del devoto es siempre un lugar de descanso para Govinda.”

El yoga monista y el esfuerzo por el conocimiento especulativo son como arena. A través de ellos, lo que se hable para el servicio o la satisfacción del Señor, el esfuerzo está hecho para lacerar el cuerpo del Señor con una lanza. Aunque al principio de la búsqueda del indiferenciado Brahma, los indagadores de la liberación pueden aceptar el Nombre, la Forma del Señor, y así sucesivamente, hasta cierto punto, estos solicitantes no aceptan la existencia independiente del Nombre, Forma del Señor, etc., en el momento de su liberación o identificación con Brahma. El Señor, por lo tanto, no aparece dentro del corazón de esas almas desafortunadas, que con orgullo se consideran estar liberadas (cuando en realidad no lo están). Es por esta razón que Śrī Gaurasundar no guardó la paja, polvo, arena, y otras formas de basura, incluso dentro de los límites del recinto del templo del Señor, sino que los arrojó fuera usando Su propia ropa exterior; no sea que con la ayuda de una tormenta toda esa basura volviera a entrar en el Templo.

A menudo, incluso cuando la acción mundana, el conocimiento especulativo, y así sucesivamente, se han disipado, las formas sutiles de contaminación permanecen dentro del corazón. Estas pueden ser comparadas con kuṭināṭi, pratiṣṭhāśā, jīva-hiṁsā, niṣiddhāchār, lābha, pūjā, etc. Kuṭināṭi significa duplicidad. Pratiṣṭhāśā significa deseo de honor mundano, “podrían los ignorantes llamarme una gran alma debido a mi adoración solitaria y a mi engaño.” Pratiṣṭhāśā significa deseo de ser reconocido como un ‘devoto’ o un ‘Avatāra’, mostrando un reflejo pervertido de emociones divinas, como síntomas artificiales de éxtasis dentro de un corazón difícil, con el fin de cumplir con los deseos egoístas para el disfrute mundano. Jīva-hiṁsā significa vacilación para, o avaricia acerca de predicar la devoción pura; los māyāvādīs complacientes, los materialistas y disfrutadores; y hablando con el fin de mantener la atención de estas personas. Lābha y pūjā significan vivir de los nombres del Señor, mantras, Deidades, o del Bhāgavata en nombre de la religión, engañando a los ignorantes, y acumulando riqueza, honor, y así sucesivamente. Niṣiddhāchār significa asociarse con el sexo opuesto y con los no devotos de Kṛṣṇa, tales como materialistas, especuladores y disfrutadores.

Śrī Gaurasundar primero barrió grandes montones de toda esa arena, paja, polvo, etc., que se había acumulado durante muchos días y luego, después de limpiar todas las áreas dentro del templo por segunda vez con escobas y agua, comenzó a fregar el Templo y el altar del Señor con el paño seco con que estaba vestido, así que no hay defectos sutiles que permanezcan en lugar alguno.

Después de haberse barrido, limpiado, lavado, etc., no había rastro de partícula alguna de polvo o manchas, incluso sutiles, dentro del templo, el cual no solo estaba impecablemente limpio, sino también con una dulzura fresca, es decir, el corazón del practicante había quedado libre del dolor comparable a un desierto abrasado por el sol, libre de las llamas del fuego de las tres miserias producidas por el deseo de disfrutar de lo mundano (ādhyātmik-tāp: miserias causadas por el cuerpo y la mente; adhibhautiktāp: miserias causadas por los demás; y adhidaivik-tāp: miserias causadas por los dioses). De hecho, cuando los deseos de disfrute y de liberación, todos los deseos ajenos, esfuerzos mundanos, el conocimiento especulativo, el yoga, etc., se disipan del corazón del practicante y la propensión del alma a la devoción pura se manifiesta, entonces, tales paz y frescor calmante aparecen de forma natural.

Las almas ignorantes no entienden que a menudo, incluso cuando todos los deseos egoístas se han disipado, una mancha sutil aún permanece dentro de un rincón desconocido o rincón del corazón: el deseo de liberación. Lo que haya que hablar respecto al deseo de los impersonalistas ‘para obtener la sāyujya-mukti (la liberación de fundirse en Brahma), Mahāprabhu restregó con Su propia tela incluso los defectos sutiles de deseo de las otras cuatro formas de liberación [sālokya: residir en la morada del Señor, sāmīpya: estar en la presencia del Señor, sārūpya: tener una forma como la del Señor, y sārṣṭi: tener la opulencia como la del Señor].

De este modo, adoptando la mentalidad de un alma, para el bienestar de todas las demás, Śrī Gaurasundar, como Jagad-guru, enseñó personalmente cómo un practicante debe, con gran entusiasmo, mientras canta en voz alta el nombre de Kṛṣṇa, limpiar su corazón por el amor a Dios con el objeto de hacer su corazón un lugar para los pasatiempos de placer del Autócrata Śrī Kṛṣṇa, y ser capaz de satisfacer amorosamente los sentidos del Supremo.

yadyapyanyā bhaktiḥ kalau kartavya,

tadā kīrtanākhya-bhakti-saṁyogenaiva

(Krama-sandarbha-ṭīkā en Śrīmad-Bhāgavatam 7.5.23-24)

[“A pesar de que se deben realizar las otras ocho prácticas de devoción durante Kali-yuga, estas deben llevarse a cabo en conjunto con el Kīrtana.”]

Mahāprabhu fue hacia todos los devotos, se apoderó de sus manos, y les enseñó cómo limpiar el templo. Elogió a los devotos que estaban sirviendo bien, y, como el Señor adornado con el corazón de Aquella, quien es la personificación del cumplimiento de los deseos se Kṛṣṇa, Śrī Rādhā, Él benevolentemente castigó a aquellos cuyo servicio no estaba a Su nivel; Se apoderó de sus manos, y les enseñó la forma correcta de servir a Kṛṣṇa. No sólo eso, también instruyó e inspiró a los devotos de corazón puro que estaban dedicados al Absoluto y expertos en el servicio de acuerdo a Sus enseñanzas para realizar el trabajo de un Ācārya para las almas con aversión al Señor.

tumi bhāla kariyāchha, śikhāha anyere

ei-mata bhāla karma seho yena kare

(Śrī Caitanya-caritāmṛta: Madhya-līlā, 12.117)

(Para los devotos cuya limpieza fue aprobada, el Señor les dijo: “Has hecho bien. Enseña esto a los demás para que también se desempeñen bien de esta manera.”)

Además, (el Señor enseñó que) uno llega a ser querido por el Señor en la medida en que uno pueda eliminar las impurezas de nuestro corazón y lo mantengamos limpio, y Él prescribe la práctica pacífica de servicio a Hari-Guru-Vaiṣṇava para aquellos que aún no han completado el proceso de anartha-nivṛtti (la purga de los males).

“Entrada principal al Templo Guṇḍicā”

Referencia del Templo Guṇḍicā en las Escrituras:

Śrī Caitanya-caritāmṛta: Madhya-līlā, 12.73:

tina-jana-pāśe prabhu hāsiyā kahila
guṇḍicā-mandira-mārjana-sevā māgi’ nila

Traducción:

Cuando esas tres personas se presentaron ante el Señor, Él les pidió permiso para limpiar el templo de Guṇḍicā.

SIGNIFICADO: El templo de Guṇḍicā está a tres kilómetros al nordeste del templo de Jagannātha. Cuando se celebra el festival de Ratha-yātrā, el Señor Jagannātha va desde Su templo original al templo de Guṇḍicā y pasa en él una semana. Al cabo de esa semana, regresa a Su templo original. Por tradición oral sabemos que la esposa de Indradyumna, el rey que fundó el templo de Jagannātha, se llamaba Guṇḍicā. El nombre del templo de Guṇḍicā se menciona también en Escrituras autorizadas. El recinto del templo de Guṇḍicā tiene 288 codos (130 metros) de largo por 215 codos (100 metros) de ancho. El templo principal tiene unos 36 codos (16 metros) por 30 codos (14 metros), y la sala de kīrtana tiene 32 codos (15 metros) por 30 codos (14 metros).

Información extra: El Templo de Guṇḍicā debe su nombre a la esposa del Rey Indradyumna, ya que ella se llamaba así y esta derecho a 2 km del Templo del Señor Jagannātha, en una avenida del mismo nombre (Guṇḍicā),  La reina fue quien inauguró el Templo del Señor Jagannātha y en el Templo que lleva su nombre es donde ella vivió, causa por la cual el Señor Jagannātha es “llevado” durante el festival de Ratha-yātrā, permaneciendo ahí durante nueve días.


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