Govardhana-pūjā, Annakūṭa-mahotsava: Gran festival y pūjā a Śrī Anu-Girirāja en el ‘Śrīdhara Svāmī Seva-āśrama en Govardhana y Festival de Śrī Gupta Govardhana-pūjā en el Śrī Govinda-kuṇḍa, en el Śrī Caitanya Sārasvata Maṭh, Navadvīpa.

Introducción:

La celebración de la festividad conocida como Govardhana-pūjā ocurre en Noviembre. Con ello se celebra la adoración de la sagrada colina de Govardhan, uno de los más hermosos pasatiempos trascendentales de Señor Kṛṣṇa, quien El Mismo indicó como hay que adorarla y que preparaciones de suntuoso prasādam deben ofrecerse en ese día. Este pasatiempo se describe en detalle en el décimo canto del Śrīmad-Bhāgavatam, donde Śrīla Vyāsadeva describe el Kṛṣṇa-līlā.

Alrededor de la Colina de Govardhana hay más de 60 importantes sagrados tīrthas (lugares). De estos lugares de peregrinaje que están en el Govardhana-parikramā, Rādhā-kuṇḍa y Śyāma-kuṇḍa, que son considerados los dos ojos del pavo real de Govardhana, son los lugares más excelentes de todo el universo. Sólo en las sagradas riberas de Rādhā-kuṇḍa hay más de 50 lugares sagrados.

 La colina de Govardhana es reconocida en los Vedas no sólo como la montaña más sagrada en toda la India, sino en los tres mundos (Bhūloka, Bhūvarloka y Svaloka).

 En el décimo canto del ‘Bhāgavatam’ hay cinco capítulos (de 23 al 27, 189 ślokas en total) relacionados con este pasatiempo, su antesala, sus corolarios y las diversas enseñanzas involucradas.

 Saliendo del bosque de Dana Nivartana, entramos en Annakūṭa-ketra. Fue en este lugar donde el Señor Kṛṣṇa adoró junto con los Vrajavasis a la Colina de Govardhana.  Toda la zona que se extiende ante nosotros, hasta el pueblo de Āniyora, que se halla a kilómetro y medio de aquí, está repleta de miles de colinas. En este lugar Kṛṣṇa condujo un suntuoso festival con preparaciones cocidas, samosās, kachorī, purī, hallava y toda clase de productos lácteos, etc. Toda esa pila de preparaciones la dispuso en una enorme colina. De ahí el nombre de Annakūa, colina de granos. Es realmente imposible describir las infinitas preparaciones que los pastores y sus familias ofrecieron en dicha ocasión.  

 La descripción del Govardhana-pūjā se encuentra en varias Escrituras.  La historia completa se encuentra en el ‘Garga-sahitā’, Cap. 9 (Śrī Girirājotpatti (El nacimiento de Śrī Girirāja): La adoración de la Colina de Govardhana ha sido bellamente resumida por Śrīla Prabhupāda en el Cap. 24 y 25 del libro Kṛṣṇa  La Suprema Personalidad de Dios, en la narración del Govardhana-līlā.

 Pasatiempo:

Un día, en la aldea de Vṛndāvana, Kṛṣṇa vio a Su padre Nanda Mahārāja y a los demás pastores preparando un gran sacrificio. “Mi querido padre”, dijo Kṛṣṇa, “¿para quién es este sacrificio? ¿Qué es todo esto? Por favor, explícame de qué se trata”.

Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios, así que en realidad ya sabía que el sacrificio estaba destinado a Indra, el Señor de los cielos. Pero como estaba representando el papel de hijo de Nanda, fue a preguntarle a Su padre así como lo haría un niño curioso. Nanda permaneció en silencio y continuó con sus tareas. “Kṛṣṇa es demasiado joven para entender estos rituales complicados”, musitó. Estando bajo el efecto de la energía divina de Kṛṣṇa, Nanda pensó que la omnisciente Personalidad de Dios era apenas un niño pequeño.

Pero Kṛṣṇa insistió con Sus preguntas: “Mi querido padre”, protestó, “no es muy bueno que tengas secretos con los miembros de tu propia familia. Puedes esconder secretos a otra gente que desea que te enfermes, pero no deberías tener secretos conmigo. Por favor, dime para quién es este sacrificio”.

Nanda le respondió: “Mi querido niño, este sacrificio es para Indra, el señor de los cielos. Indra controla las nubes y nos da la lluvia. Sin la lluvia no podemos cultivar buenos granos, frutas y verduras, y tampoco tenemos buenos pastos para nuestras vacas. Así que estamos celebrando este sacrificio para mostrarle nuestra gratitud”.

En realidad, los semidioses como Indra sólo son siervos de Kṛṣṇa, el Señor Supremo. El ‘Bhāgavad-gītā’ dice claramente que los beneficios que otorgan los semidioses en realidad provienen de Kṛṣṇa, y que en lugar de adorar a esas personalidades, debemos adorar a Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios. Para poder enseñar una lección a Nanda y los habitantes de Vṛndāvana, Kṛṣṇa dijo: “Mi querido padre, no estoy de acuerdo en que ofrezcas este sacrificio a Indra. Él debe suministrar agua en todos lados, tanto si lo adoras como si no. Es su deber. No le ofrezcamos nada a Indra, padre. En lugar de ello, hagamos un gran sacrificio para honrar a la colina de Govardhana”.

La colina de Govardhana ocupaba un lugar muy especial en el corazón de los residentes de Vṛndāvana, a los que no les importaba mucho lo que ocurría más allá de su aldea forestal. Las gopīs (pastorcillas de vacas) elogiaban la colina de Govardhana de la siguiente manera: “La colina de Govardhana es la más afortunada, porque Kṛṣṇa y Balarāma siempre caminan por sus laderas y llevan allí a sus vacas. Por lo tanto, Govardhana siempre disfruta de los pies de loto de Kṛṣṇa. Sintiéndose agradecida y bienaventurada, la colina de Govardhana produce frutas agradables y agua fresca para Kṛṣṇa y los pastorcillos, y pasto nuevo para las vacas. Por eso podemos entender que Kṛṣṇa encuentre esta montaña tan placentera”.

Comprendiendo el amor entrañable de Kṛṣṇa hacia la colina de Govardhana, Nanda replicó: “De acuerdo, mi querido niño, ya que así lo deseas, celebraremos otro sacrificio para la colina de Govardhana. Pero ahora déjame terminar este sacrificio para Indra”.

“¡Oh, no, padre!”, dijo el niño Kṛṣṇa. “¡Por favor, espera! ¡Realizar otro sacrificio para Govardhana nos llevará mucho tiempo! Tan sólo usa las cosas que ibas a ofrecer a Indra y ofréceselas a la colina de Govardhana”.

Kṛṣṇa insistió educada y gentilmente, y finalmente, Nanda Mahārāja accedió: “De acuerdo. Tan sólo dinos qué debemos hacer”. Entonces, Nanda y los otros pastores de buen corazón hicieron todo lo que Kṛṣṇa les dijo. Primero cocinaron todo tipo de platos deliciosos, con gran abundancia. Había arroz de primera clase y sopa de legumbres picante (dhāl). Hicieron pakorās picantes sumergiendo trozos de verdura en una mezcla de especies y friéndolas en mantequilla clarificada. También prepararon purīs (discos de masa fritos e inflados), arroz dulce (una bebida espesa hecha con leche, arroz y azúcar), y muchos otros tipos de dulces de leche tradicionales hindús, como sandeśa, rasagullā, y amtakeli.

Después de preparar este banquete, los pastorcillos decoraron a sus vacas con ropas de seda, adornaron sus cuernos con oro, y las alimentaron con pasto fresco. Entonces, los pastorcillos se vistieron con el elegancia, y ayudaron a las pastorcillas a subir a los carros que habían decorado alegremente.

Manteniendo a las vacas al frente, todos circunvalaron la colina de Govardhana y cantaron canciones para complacer a Kṛṣṇa. Finalmente, los brāhmaas de la aldea entonaron himnos védicos y ofrecieron el festín de comida a la colina de Govardhana.

Repentinamente, para el asombro de todos, Kṛṣṇa se expandió en una forma colosal y transcendental. Kṛṣṇa (que también permaneció en la forma de niño) y todos los residentes de Vṛndāvana se postraron en el suelo, y comenzaron a ofrecer oraciones. La figura gigante de Kṛṣṇa habló con una voz fuerte: “Soy la colina de Govardhana”. La gigantesca forma comenzó a comer las preparaciones con gran satisfacción.

Todos pudieron entender claramente que el Señor Kṛṣṇa y la colina de Govardhana eran la misma Persona. Hasta el día de hoy, muchos peregrinos toman piedras y guijarros de la colina de Govardhana y las adoran de la misma forma en que los brahmanas adoran a la Deidad de Kṛṣṇa en los templos.

Por respeto a la colina de Govardhana, los devotos de Kṛṣṇa ni siquiera ponen un pie en Sus laderas sagradas. Tal es su devoción que, en su lugar, caminan las veinte millas que rodean Su base.

Más tarde, Kṛṣṇa ordenó a los pastorcillos que adoraran a la colina de Govardhana cada año. Y hasta el día de hoy, cada mes de octubre o noviembre, los habitantes de Vṛndāvana se concentran alrededor de la colina de Govardhana y realizan este festival. Conducen sus vacas alrededor de la montaña y ofrecen un gran banquete.

Cuando el rey Indra vio a Kṛṣṇa impidiendo el sacrificio que iba dirigido a él, se enfadó mucho: “Los pastorcillos se arrepentirán”, dijo. “¡Les voy a enseñar a no desafiar a los semidioses! Sólo porque ese niño, Kṛṣṇa, les ha dicho que adoren a la colina de Govardhana, han detenido mi sacrificio. Este niño habla demasiado. Sólo es un chiquillo, ¿qué sabe acerca de la situación cósmica? Lo castigaré por ser tan impertinente”.

Indra convocó a sus nubes más poderosas, incluyendo la mortal  Sāṁvartaka, que generalmente sólo aparece cuando llega el momento de la devastación del mundo. Indra ordenó a las nubes: “¡Dirígete a Vṛndāvana e inundad la aldea! ¡Destrúyela! Ahoga a cada pastorcillo y a cada vaca. No temáis, os seguiré volando con mi elefante. Atacaré Vṛndāvana con las tormentas más furiosas. Vamos a castigar a esos residentes insolentes”.

Las oscuras y amenazadoras nubes aparecieron sobre Vṛndāvana y comenzaron a descargar chorros de agua y trozos de hielo. Los rayos estallaban. Los truenos rugían. El viento aullaba y chillaba, haciendo que las gotas de lluvia parecieran flechas afiladas.  Las inundaciones  cubrieron los campos y pastizales de Vṛndāvana. Los hombres y los animales se estremecían y temblaban, y las vacas inclinaron sus cabezas y cubrieron a sus terneros con sus cuerpos.

Sintiéndose completamente desamparados, los residentes de Vṛndāvana fueron a buscar el refugio de los pies de loto de Krishna. Ellos oraron: “Oh, Kṛṣṇa, Tú eres Todo-poderoso y eres muy amable con Tus devotos. Por favor, protégenos de la ira de Indra”.

“No tengáis miedo”, dijo Kṛṣṇa. “Todos vosotros sois Mis devotos puros y no tenéis otro refugio aparte de Mi. Yo os protegeré. Indra está tratando de demostrar su poder, pero yo me encargaré de él. En realidad, Indra es Mi devoto, pero de alguna forma se ha inflado de poder y se ha vuelto loco. Haré que pierda su falso prestigio y vuelva a sus cabales”.

Entonces, con una mano, el Señor Kṛṣṇa alzó la colina de Govardhana, así como un niño ordinario levanta un hongo. “Mis queridos hermanos. Mi querido padre. Mis queridos amigos, ahora podéis refugiaros bajo el paraguas de la colina de Govardhana. No temáis. No permitiré que caiga de Mi mano”.

Confiando en el Señor Kṛṣṇa, los habitantes de Vṛndāvana (hombres, mujeres, niños y animales) se refugiaron bajo la gran montaña. Permanecieron allí durante una semana entera, y no sintieron hambre, sed u otro tipo de molestia. Estaban muy sorprendidos al ver a Kṛṣṇa sosteniendo la colina de Govardhana con el pequeño meñique de Su mano izquierda.

Cuando el rey Indra vio el poder místico de Kṛṣṇa, se sintió estupefacto y desconcertado. Convocó a todas las nubes e hizo que el fuerte viento se detuviera. En poco tiempo, el cielo de Vṛndāvana se despejó completamente y el Sol volvió a brillar.

Kṛṣṇa dijo: “Mis queridos pastorcillos, ahora podéis regresar a vuestras casas junto a vuestras esposas, hijos, vacas y pertenencias. El peligro ya ha pasado. La lluvia ha parado y las inundaciones están bajando”. Los pastorcillos cargaron sus carros y partieron lentamente con sus vacas y familias.  Después de que se fueran, Kṛṣṇa colocó con cuidado la colina de Govardhana en su lugar, donde continúa hasta el día de hoy.

Todos los habitantes de Vṛndāvana se acercaron a Kṛṣṇa y lo abrazaron con gran éxtasis. Las gopīs, Madre Yasoda, Nanda y el hermano mayor de Kṛṣṇa, Balarāma, lo bendijeron una y otra vez. Los semidioses en el cielo hicieron sonar sus tambores, tocaron sus tambores, soplaron sus caracolas y derramaron pétalos de flores.

Ahora que Kṛṣṇa había salvado a los habitantes de Vṛndāvana, el rey Indra se presentó ante Él en un claro del bosque aislado. La corona dorada de Indra brillaba como el Sol, pero aun así se postró ante los pies de loto de Kṛṣṇa. “Mi querido Señor”, dijo, “me arrepiento mucho de haber enviado las inundaciones y las tormentas a Vṛndāvana. Me enfadé porque detuviste el sacrificio que iban a ofrecerme los pastorcillos. Me dejé llevar por el falso orgullo y actué como un tonto ignorante. Pero ahora, por Tu gracia, puedo ver que eres el Señor Supremo. Te ruego que me perdones. Soy Tu eterno sirviente”.

Kṛṣṇa aceptó las disculpas sinceras y dijo: “Mi querido Indra, por favor, regresa a tu reino, pero recuerda siempre que nadie es superior a Mi”.

Antes de partir, el rey Indra y todos los demás semidioses bañaron a Kṛṣṇa con la leche de las vacas del mundo espiritual, y con agua del Ganges de la trompa del elefante de Indra. Las esposas de los semidioses bailaron con mucha alegría, y complacieron al Señor derramando pétalos de flores desde el cielo. Kṛṣṇa se sintió muy complacido con esta adoración, y por eso la tierra se llenó con dones naturales en abundancia. Las vacas, felices, inundaron la tierra con su leche. El agua de los ríos regó los árboles, que se llenaron de todo tipo de frutas deliciosas y flores aromáticas. Los árboles también comenzaron a derramar gotas de miel, y brotaron muchas hierbas medicinales y joyas valiosas en las montañas y colinas. Todo esto ocurrió debido a la presencia de Kṛṣṇa, y los animales inferiores, que generalmente son envidiosos, ya no tenían más envidia.

Por fin, el rey Indra y los demás semidioses pidieron permiso a Kṛṣṇa y volvieron al reino celestial a través del espacio cósmico.

La Aparición en este mundo de Śrī Govardhana.

La narración del aparición de Govardhana en este mundo y de cómo recibió su nombre son descritas en el segundo capítulo del Vṛndāvana-Khaṇḍa del ‘Garga-Sahitā’ de Śrī Gargācārya.

Se discutió este tema en un consejo de ancianos y sabios gopas en Vraja entre los cuales estaban Nanda Mahārāja y su hermano Sananda.

Muchísimo tiempo antes ya Pāṇḍu y Bhīṣma habían discutido acerca de este tema y, ahora en Vṛndāvana, Sananda relataba a Nanda Mahārāja de cómo apareció Govardhana.

Él explicaba así: Śrī Kṛṣṇa deseaba aparecer en este mundo junto a Śrīmatī Rādhārāṇī por su deseo de aliviar la tierra del peso de las actividades pecaminosas, mas entonces Rādhā había dicho: “donde no esté Vṛndāvana, el rio Yamunā y Giri- Govardhana, allá no me sentiría inspirada a aparecer pues no me sentiría muy feliz.”

Así, para complacer a Su amada Rādhā el mismo señor Kṛṣṇa mandó personalmente en la tierra su Dhāma (residencia espiritual) formado de más de 250 kilómetros de tierra divina incluidos la colina Govardhana y el rio Yamunā.

La trascendental Śrī Vraja Maṇḍala que podemos observar hoy en India no es que una porción o transformación de esta tierra divina, el mismo Dhāma del Señor que fue verdaderamente enviado a este mundo material.

Aun así Vraja-dhāma no es parte de este mundo material ni esta echa de los cuatros elementos tierra fuego aire agua y éter, además es una réplica exacta de Goloka espiritual y es eterna, permanecerá aunque el universo se destruya.

Cuando Govardhana apareció en Śālmalīdvipa (una isla al oeste de India) nacida de la esposa de la gran montaña Droṇacala, los Devas felices hicieron caer una lluvia de flores y todas las majestuosas montañas encabezadas por el Himalaya, el monte Sumeru y todas las otras se alegraron y la adoraron tomándola como su rey.

Cantando las glorias de Govardhan dijeron: “Govardhana es el lugar de Goloka perfectamente completo en donde se desarrollan los pasatiempos de Kṛṣṇa Bhagavān la Persona Suprema, Govardhana es la reina de todas las montañas y es la corona de Gokula, es la sombrilla de Kṛṣṇa y Vṛndāvana descansa en su regazo, desde ahora su nombre será famoso como Girirāja (el rey de las montañas).

¿Cómo llego Girirāja Govardhan a Vndāvana?

A comienzo de Satya-yuga el sabio Pulastya uno de los 7 hijos nacidos de la mente de Brahmā estaba visitando los lugares santos y quedó fascinado al ver los maravillosos árboles, las esplendidas flores, las frutas y los jardines que poseía Girirāja Govardhan, el maravilloso hijo de Droṇacala.

Pulastya Muni fue donde Droṇacala y con gran honor y respeto se presentó, dijo de ser un sabio y estar residiendo en Kaśī.

Kaśī es una ciudad de la India que fue fundada hace 5000 años por el señor Śiva y hoy se llama Benarés.

En Kaśī fluye el sagrado Ganges y está presente la deidad de Viśveśvara Mahādeva; Kaśī es la meta final de muchas personas que van a purificarse allí para alcanzar la liberación y el sabio, considerando que allí no había una colina tan bonita como Govardhana, decidió llevarla consigo para así poder hacer sus austeridades en la cima de la misma.

Pulastya Muni le pidió a Droṇacala que le diera su hijo Govardhana con la intención de llevarlo a Kaśī.

Droṇacala estaba muy apegado a su hijo y empezó a llorar por la separación, mas temiendo la maldición del muni, dijo: “estimado muni, Govardhana es de larga 104 kilómetros, ancha de 65 kilómetros y alta de 26 kilómetros, ¿cómo podrás cargarla?

Pulastya Muni contestó que debido a sus poderes podía fácilmente tomar a Govardhana son la mano derecha.

Govardhana accedió ir con el muni mas puso una condición y dijo: “¡Oh muni, en cualquier lugar que me pongas, debido a mi gran peso, allí me quedaré y no serás capaz de levantarme otra vez”.

Pulastya Muni prometió llevar a Govardhana a Kaśī sin bajarla por el camino.
En fin el poderoso padre de Govardhana ofreció praāmas al muni y en seguida el muni levantó la colina Govardhana con su mano derecha y lentamente se encaminó hacia Kaśī.

Por un arreglo de la providencia después de un tiempo el muni llegó a Vrajamandala y Govardhana al ver la incomparable belleza de Vraja donde Śrī Kṛṣṇa cumplió sus pasatiempos de infancia y de juventud y acordándose del rio Yamunā, de las Gopīs, de los Gopas, de los pasatiempos de Kṛṣṇa con Rādhā y las pastorcillas no deseó ir a ningún otro lugar.

Por esto se volvió tan pesada que el muni no pudo sostenerla más y olvidándose de su promesa la tuvo que apoyar sobre el suelo de Vraja.

(Algunos dicen que Govardhana inspiro en el sabio la necesidad de ir al baño así que el sabio tuvo que dejar la colina por un momento apoyándola al piso)

Una vez terminadas las purificaciones físicas y habiendo descansado, el muni pidió a Govardhana ponerse en su mano así como lo había echo antes para proseguir el viaje, mas Govardhana determinada en quedarse en Vṛndāvana no accedió a su pedido.

El muni trató de levantarla usando todo su poder e inclusive sus dos manos mas no pudo levantarla y enojándose muchísimo maldijo a Govardhana deseándole que cada año que pasara se hundiría por el tamaño de una semilla de sésamo.

Es por esto que desde aquel día, hace miles de años, Govardhana está disminuyendo su tamaño hasta llegar al día de hoy en que (a nuestra visión material) mide solo 11 kilómetros y su parikramā es de 22.5 kilómetros.

Se dice que después de diez mil años de Kali-yuga la colina habrá desaparecido por completo.

Después de narrar esta historia Sananda le dijo a Nanda Mahārāja que hasta que Yamunā y Govardhana estuvieran manifiestas en la tierra, Kali-yuga no podría manifestar completamente todo su poder.

En el ‘Śrī Caitanya-Caritāmta’: Madhya-līlā 4: El servicio devocional de Śrī Mādhavendra Purī.

En su Amta-pravāha-bhāya, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura ofrece el siguiente resumen del Capítulo Cuarto. Siguiendo el camino de Chatrabhoga y pasando por Vṛddhamantreśvara, Śrī Caitanya Mahāprabhu llegó a la frontera de Orissa. En Su camino disfrutó de bienaventuranza trascendental cantando y pidiendo limosna en varias poblaciones. De ese modo llegó al famoso pueblo de Remuṇā, donde hay una Deidad de Gopīnātha. Allí narró la historia de Mādhavendra Purī, tal y como la había escuchado de labios de Su maestro espiritual, Īśvara Purī. La narración es como sigue.

Una noche, encontrándose en Govardhana, Mādhavendra Purī soñó que la Deidad de Gopāla estaba en el bosque. A la mañana siguiente invitó a sus amigos y vecinos para que fuesen con él a rescatar a la Deidad de la espesura de la selva. A continuación, con una suntuosa ceremonia, instaló la Deidad de Śrī Gopālajī en lo alto de la colina Govardhana. Allí adoraron a Gopāla y celebraron el festival Annakūṭa. La noticia de la celebración del festival se extendió por todas partes, y acudió mucha gente de las aldeas vecinas. Una noche, la Deidad de Gopāla volvió a aparecerse en sueños a Mādhavendra Purī y le pidió que fuese a Jagannātha Purī en busca de pasta de sándalo para ungir el cuerpo de la Deidad. Habiendo recibido esa orden, Mādhavendra Purī partió hacia Orissa. Viajando por Bengala, llegó hasta Remuṇā, donde recibió un cuenco de leche condensada (kīra) ofrecida a la Deidad de Gopīnāthajī. Ese cuenco de leche condensada lo había robado Gopīnātha y se lo entregaron a Mādhavendra Purī. Desde entonces, la Deidad
de Gopīnātha se conoce con el nombre de Kṣīra-corā-gopīnātha, la Deidad que robó el cuenco de leche condensada. A su llegada a Jagannātha Purī, Mādhavendra Purī recibió el permiso del rey para llevarse un made sándalo y veinte tolas de alcanfor. Con la ayuda de dos hombres, llevó esos productos a Remuṇā. De nuevo en sueños, vio que Gopāla, en la colina Govardhana, deseaba que esa madera de sándalo, convertida en pasta y mezclada con el alcanfor, se utilizase para ungir el cuerpo de Gopīnāthajī. Al comprender que eso satisfaría a la Deidad de Gopāla en Govardhana, Mādhavendra Purī cumplió la orden y regresó a Jagannātha Purī.

Śrī Caitanya Mahāprabhu narró esta historia para el Señor Nityānanda Prabhu y otros devotos, y alabó el servicio devocional puro de Mādhavendra Purī. Recitando versos de Mādhavendra Purī, entró en éxtasis. Sin embargo, al ver que se había reunido mucha gente, Se contuvo y comió un poco de arroz dulce prasādam. Así pasó la noche y, a la mañana siguiente, continuó su camino hacia Jagannātha Purī.

— Ofrezco respetuosas reverencias a Mādhavendra Purī, que recibió un cuenco de arroz dulce robado por Śrī Gopīnātha, a quien, a partir de entonces, se conoce con el nombre de Kṣīra-corā. Complacido con el amor de Mādhavendra Purī, Śrī Gopāla, la Deidad de Govardhana, Se hizo visible ante la gente.

— Toda gloria al Señor Caitanya Mahāprabhu! ¡Toda gloria a Nityānanda Prabhu! ¡Toda gloria a Advaita Prabhu! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Caitanya!

— El Señor fue a Jagannātha Purī y visitó el templo del Señor Jagannātha. También se encontró con Sārvabhauma Bhaṭṭācārya. Vṛndāvana dāsa Ṭhākura ha explicado con gran detalle todos estos pasatiempos en su libro, el Caitanya-bhāgavata.

— Por naturaleza, todas las actividades de Śrī Caitanya Mahāprabhu son muy dulces y maravillosas, pero explicadas por Vṛndāvana dāsa Ṭhākura son como una lluvia de néctar.

— Por eso, tengo que reconocer humildemente que sería muy orgulloso de mi parte, y que no estaría bien, repetir lo que ya Vṛndāvana dāsa Ṭhākura ha narrado de forma tan perfecta. Yo no tengo esos poderes.

— Por esa razón, de los hechos que ya Vṛndāvana dāsa Ṭhākura ha narrado en el Caitanya-maṅgala [conocido ahora como Caitanya-bhāgavata], yo sólo presento un breve resumen.

— Como en sus versos dejó por desarrollar algunos episodios y sólo los trató de forma resumida, yo trataré de narrarlos en este libro.

— Ofrezco, pues, respetuosas reverencias a los pies de loto de Vṛndāvana dāsa Ṭhākura. Espero no ofender sus pies de loto con esta narración.

— Camino de Jagannātha Purī con cuatro de Sus devotos, Śrī Caitanya Mahāprabhu cantaba con mucho deseo el santo nombre del Señor, el mantra Hare Kṛṣṇa.

— Cada día, Śrī Caitanya Mahāprabhu iba personalmente a una aldea y reunía una gran cantidad de arroz y otros comestibles para preparar prasādam.

— En el camino había muchos ríos, y en cada río, un recaudador de impuestos. Sin embargo, ninguno de ellos puso trabas al Señor, y Él les otorgó Su misericordia. Finalmente llegó a la población de Remuṇā.

— La Deidad de Gopīnātha del templo de Remuṇā era muy atractiva. El Señor Caitanya visitó el templo y ofreció reverencias con gran devoción.

— Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu ofreció reverencias a los pies de loto de la Deidad de Gopīnātha, el yelmo de flores que Gopīnātha llevaba en la cabeza cayó y fue a parar a la cabeza de Caitanya Mahāprabhu.

— Cuando el yelmo de la Deidad cayó sobre Su cabeza, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy complacido, y cantó y danzó de diversas formas con Sus devotos.

— Todos los sirvientes de la Deidad quedaron estupefactos al ver el intenso amor de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Su exquisita belleza y Sus cualidades trascendentales.

— Debido al amor que sentían por Śrī Caitanya Mahāprabhu, Le sirvieron de muchas maneras. El Señor pasó esa noche en el templo de Gopīnātha.

— El Señor Se quedó allí porque estaba muy deseoso de recibir los remanentes del arroz dulce ofrecido a la Deidad de Gopīnātha, pues, de labios de Su maestro espiritual, Īśvara Purī, había escuchado una historia que había sucedido en aquel lugar.

— Aquella Deidad era conocida en todas partes con el nombre de Kṣīra-corā-gopīnātha, y Caitanya Mahāprabhu contó a Sus devotos la historia que La había hecho famosa.

— En el pasado, la Deidad había robado un cuenco de arroz dulce para Mādhavendra Purī; por esa razón, Se había hecho muy famosa como «el Señor que robó el arroz dulce».

— Una vez, Śrī Mādhavendra Purī viajó hasta Vṛndāvana; allí visitó la colina Govardhana.

— Mādhavendra Purī estaba casi loco de éxtasis de amor por Dios, y no sabía si era de día o de noche. A veces se levantaba, y a veces caía al suelo. No podía distinguir si se encontraba o no en el lugar adecuado.

— Tras caminar alrededor de la colina, Mādhavendra Purī fue a Govinda-kuṇḍa y se bañó. Al atardecer, se sentó bajo un árbol para descansar.

— Mientras se encontraba bajo el árbol, un pastorcillo de vacas desconocido se le acercó con un cuenco de leche, lo puso ante Mādhavendra Purī y, sonriendo, le habló las siguientes palabras.

— « ¡Oh, Mādhavendra Purī!, por favor, bebe la leche que te he traído. ¿Por qué no mendigas un poco de comida? ¿Qué tipo de meditación estás siguiendo?»

— Cuando vio la belleza de aquel niño, Mādhavendra Purī se sintió muy satisfecho. Al escuchar Sus dulces palabras, se olvidó del hambre y la sed.

— Mādhavendra Purī dijo: «¿Quién eres? ¿Dónde vives? ¿Cómo sabías que estaba ayunando?».

— El niño contestó: «Señor, soy un pastorcillo de vacas, y vivo en este pueblo. En Mi pueblo, nadie ayuna.

— «En este pueblo, las personas pueden mendigar comida y así alimentarse. Hay gente que sólo bebe leche, pero cuando alguien ni siquiera pide para comer, Yo Mismo le traigo comestibles.

— «Las mujeres que vienen aquí a por agua te vieron, y Me dieron esta leche para que te la trajese.»

— El niño continuó: «Pronto tendré que ordeñar las vacas, así que debo irme, pero volveré a recoger el cuenco».

— Tras decir esto, el niño Se marchó. De hecho, desapareció en un instante. Mādhavendra Purī tenía el corazón maravillado.

— Después de beber la leche, Mādhavendra Purī lavó el cuenco y lo dejó a un lado. Miró hacia el camino, pero el niño nunca regresó.

— Mādhavendra Purī no podía dormir. Se sentó y cantó el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. Al final de la noche se durmió un poquito, y sus actividades externas se detuvieron.

— En sueños, Mādhavendra Purī vio a aquel mismo niño. El niño Se le acercó y, tomándole de la mano, le llevó a un matorral en la selva.

— El niño señaló el matorral a Mādhavendra Purī y le dijo: «Yo vivo en esos arbustos, y debido a ello sufro mucho por el intenso frío, las lluvias, el viento y el calor abrasador.

— «Por favor, trae a la gente del pueblo y haz que Me saquen de estos matorrales, y que después Me sitúen cómodamente en lo alto de la colina.

— «Por favor, construye un templo en lo alto de la colina —continuó el niño—, e instálame en ese templo. Después, lávame con grandes cantidades de agua fría, de modo que Mi cuerpo quede limpio.

— «Te he estado observando durante muchos días, y Me preguntaba: “¿Cuándo vendrá Mādhavendra Purī aquí a servirme?”.

— «He aceptado tu servicio por el amor extático que sientes por Mí. Por eso, voy a aparecer, y con Mi audiencia, todas las almas caídas se liberarán.

— «Mi nombre es Gopāla. Yo levanté la colina Govardhana. Fui instalado por Vajra, y soy la autoridad en este lugar.

— «Cuando los musulmanes atacaron, el sacerdote que Me servía Me bajó de la colina y Me ocultó en estos matorrales de la selva y se fue corriendo, huyendo del ataque.

— «He estado en esos matorrales desde que el sacerdote se marchó. Es muy bueno que hayas venido. Ahora sácame de ahí con cuidado.»

— Tras decir esto, el niño desapareció. Entonces Mādhavendra Purī despertó y pensó en lo que había soñado.

— Mādhavendra Purī se lamentó: «¡He visto al Señor Kṛṣṇa directamente y no supe reconocerle!». Lleno de amor extático, cayó al suelo.

— Mādhavendra Purī siguió llorando durante un tiempo, pero, luego, fijó su mente en cumplir la orden de Gopāla. Entonces se calmó.

— Después de su baño matutino, Mādhavendra Purī entró en el pueblo y reunió a la gente. Entonces les dijo lo siguiente.

— «El propietario de este pueblo, Govardhana-dhārī, está entre los matorrales. Vayamos allí y rescatémosle de ese lugar.

— «El matorral es muy denso, y no podremos entrar en la selva. Traed, pues, machetes y palas para abrir camino.

— Al escuchar esto, todo el pueblo acompañó a Mādhavendra Purī con gran placer. Siguiendo sus indicaciones, cortaron matorrales, abrieron un camino y entraron en la selva.

— Cuando vieron a la Deidad cubierta de tierra y hierba, todos se sintieron muy maravillados y complacidos.

— Después de limpiar el cuerpo de la Deidad, algunos dijeron: «La Deidad es muy pesada. No es posible que una persona sola pueda moverla».

— Como la Deidad era muy pesada, un equipo de los hombres más fuertes la cargó hasta lo alto de la colina. Allí fue también Mādhavendra Purī.

— La Deidad se instaló sobre una piedra enorme que tallaron para que sirviera de trono. Por detrás, y como respaldo, se colocó otra gran piedra.

— Todos los sacerdotes brāhmaṇas de la aldea se reunieron y prepararon nueve recipientes de agua, traída del lago Govinda-kuṇḍa y convenientemente filtrada.

— Durante la instalación de la Deidad, se trajeron novecientos recipientes de agua del Govinda-kuṇḍa. Había música de cornetas y tambores, y las mujeres cantaban.

— Durante el festival de la ceremonia de instalación, unos cantaban y otros bailaban. Toda la leche, el yogur y la mantequilla clarificada de la aldea se llevaron al festival.

— También se llevaron comestibles y dulces, y obsequios de toda clase. Soy incapaz de describirlo todo.

— Los aldeanos llevaron una gran cantidad de hojas de tulasī, flores y todo tipo de vestidos. Entonces, el propio Śrī Mādhavendra Purī dio comienzo al abhiṣeka [ceremonia de baño].

— Después de apartar todos los malos augurios mediante el canto del mantra, comenzó la ceremonia de baño de la Deidad. En primer lugar, dieron masaje a la Deidad con una gran cantidad de aceite, de forma que Su cuerpo quedase bien lustroso.

— Tras el baño inicial, La bañaron de nuevo con pañca-gavya y, después, con pañcāmṛta. A continuación realizaron el mahā-snāna con ghī y agua traída en cien recipientes.

— Finalizado el mahā-snāna, la Deidad recibió un nuevo masaje con aceite aromático, para que Su cuerpo estuviese lustroso. Seguidamente, en la última ceremonia de baño, se utilizó una caracola con agua perfumada.

— La Deidad, con el cuerpo ya limpio, fue hermosamente vestida con ropas nuevas. A continuación pusieron en Su cuerpo pasta de madera de sándalo y collares de hojas de tulasī y de flores fragantes.

— Una vez terminada la ceremonia de baño, se encendieron inciensos y lámparas, y se ofrecieron ante la Deidad toda clase de alimentos. Entre otras cosas se ofreció yogur, leche y todos los dulces que trajo la gente.

— En primer lugar ofrecieron a la Deidad toda clase de alimentos; a continuación Le ofrecieron, en recipientes nuevos, agua de beber aromatizada, y seguidamente, agua para lavar la boca. Por último, Le ofrecieron una mezcla de pān y especias.

— Después de la última ofrenda de tāmbūla y pān, se celebró bhoga ārati. Por último, todos los presentes ofrecieron oraciones y dieron reverencias, tendiéndose ante la Deidad en señal de plena entrega.

— Tan pronto como la gente de la aldea se enteró que se iba a instalar la Deidad, trajo todas sus provisiones de arroz, dāl y harina de trigo. Trajeron tanta cantidad, que cubrieron la cumbre de la colina en toda su extensión.

— Cuando la gente de la aldea trajo su provisión de arroz, dāl y harina, los alfareros trajeron también toda clase de recipientes para cocinar, y se empezó a cocinar por la mañana.

— Diez brāhmaṇas cocinaron los granos, y cinco brāhmaṇas más cocinaron las verduras, algunas con caldo y otras secas.

— Los platos de verdura estaban hechos a base de espinacas y raíces y frutas recogidas del bosque; alguien había puesto dāl en remojo, lo había machacado y había preparado baḍā y baḍi. De ese modo, los brāhmaṇas prepararon toda clase de alimentos.

— De cinco a siete hombres habían preparado una enorme cantidad de capātīs, cubiertos, al igual que las verduras, el arroz y el dāl, con abundante ghī [mantequilla clarificada].

— Todo el arroz cocinado se amontonó en hojas de palāśa puestas sobre telas nuevas extendidas sobre el suelo.

— Alrededor del montón de arroz cocido había montones de capātīs, y alrededor de ellos se colocaron los recipientes con las verduras secas y las verduras en caldo.

— Al lado de las verduras se pusieron contenedores de yogur, leche, leche agria y śikhariṇī, arroz dulce, nata y nata sólida.

— De ese modo se celebró la ceremonia Annakūṭa, y el mismo Mādhavendra Purī Gosvāmī lo ofreció todo a Gopāla.

— Como bebida, se llenaron muchos recipientes de agua aromatizada, y el Señor Śrī Gopāla, que había pasado hambre durante muchos días, comió todo lo que Le ofrecieron.

— Aunque Śrī Gopāla comió todo lo que Le ofrecieron, por el toque de Su mano trascendental todo quedó como antes.

— Con su visión trascendental, Mādhavendra Purī Gosvāmī vio a Gopāla comérselo todo, aunque al mismo tiempo los alimentos quedaban intactos; para los devotos del Señor, nada es secreto.

— Todo aquel maravilloso festival de instalación de Śrī Gopālajī se organizó en un día. Ciertamente, si pudo hacerse, fue por la potencia de Gopāla. Excepto el devoto, nadie puede entender esto.

— Mādhavendra Purī ofreció agua a Gopāla para que Se lavase la boca, y Le dio nueces de betel para masticar. Mientras se celebraba ārati, toda la gente cantaba: « ¡Jaya, jaya!» [« ¡Toda gloria a Gopāla!»].

— Para poner al Señor a descansar, Śrī Mādhavendra Purī trajo una sencilla cama sin estrenar, y la preparó extendiendo sobre ella una sábana nueva.

— Rodeando y cubriendo la cama con una estera de paja, construyeron un templo provisional. Así la cama quedaba cubierta con una estera de paja.

— Después de que el Señor estuvo acostado en la cama, Mādhavendra Purī reunió a todos los brāhmaṇas que habían cocinado el prasādam y les dijo: «Ahora, ¡que todos coman suntuosamente, desde los niños a los ancianos!».

— Todas las personas allí reunidas se sentaron para honrar el prasādam, y, uno tras otro, todos recibieron prasādam. En primer lugar fueron servidos los brāhmaṇas y sus esposas.

— El prasādam no fue sólo para los habitantes de la aldea Govardhana, sino también para los que vinieron de otras aldeas. También ellos vieron a la Deidad de Gopāla y recibieron prasādam para comer.

— Viendo la influencia de Mādhavendra Purī, todas las personas allí reunidas estaban maravilladas. Veían que, por la misericordia de Śrī Mādhavendra Purī, se estaba celebrando de nuevo la misma ceremonia Annakūṭa que había tenido lugar en tiempos de Kṛṣṇa.

— En esa ocasión, Mādhavendra Purī inició a todos los brāhmaṇas allí presentes en el culto vaiṣṇava, y les ocupó en diversos servicios.

— Al final del día, después de que haya descansado, hay que despertar a la Deidad, e inmediatamente hay que ofrecerle agua y alimentos.

— Cuando se anunció por toda la región que el Señor Gopāla había aparecido en lo alto de la colina Govardhana, todos los habitantes de las aldeas vecinas fueron a ver a la Deidad.

— Una tras otra, todas las aldeas estuvieron complacidas de pedir a Mādhavendra Purī que les asignase un día para celebrar la ceremonia Annakūṭa. Así, día tras día, la ceremonia Annakūṭa siguió celebrándose durante un tiempo.

— Śrī Mādhavendra Purī no comió nada en todo el día, pero por la noche, después de poner a la Deidad a descansar, tomó algo hecho a base de leche.

— A la mañana siguiente se reanudó el servicio a la Deidad. De una aldea en particular trajeron todo tipo de granos.

— Los habitantes de la aldea llevaron a la Deidad de Gopāla todos los granos, todo el ghī, todo el yogur y toda la leche que tenían en su aldea.

— Al día siguiente, hubo una ceremonia Annakūṭa prácticamente igual a la anterior. Todos los brāhmaṇas cocinaron alimentos, y Gopāla los aceptó.

— El lugar ideal para la práctica de conciencia de Kṛṣṇa es Vrajabhūmi, Vṛndāvana, donde la gente siente una inclinación natural a amar a Kṛṣṇa, y Kṛṣṇa también Se siente naturalmente inclinado a amarles.

— Multitudes de personas vinieron de varios pueblos para ver a la Deidad de Gopāla, y tomaron mahā-prasādam suntuosamente. Cuando vieron la hermosísima forma del Señor Gopāla, toda su lamentación y su infelicidad desaparecieron.

— La noticia de la aparición de Gopāla llegó a todas las aldeas de los alrededores de Vrajabhūmi [Vṛndāvana], y todos los habitantes de esas aldeas fueron a verle. Día tras día, todos ellos celebraron la ceremonia Annakūṭa.

— De ese modo, no sólo las aldeas vecinas, sino todas las demás provincias, tuvieron noticia de la aparición de Gopāla. Así comenzó a llegar gente de todas partes, trayendo toda clase de obsequios.

— También los habitantes de Mathurā, que son grandes capitalistas, trajeron obsequios y los ofrecieron ante la Deidad con actitud de servicio devocional.

— Así llegaban incontables regalos de oro, plata, vestidos, artículos perfumados y comestibles. El almacén de Gopāla aumentaba cada día.

— Un kṣatriya muy rico, miembro de la orden real, construyó un templo; alguien fabricó útiles de cocina, y otra persona levantó unos muros alrededor del recinto.

— Cada familia de la región de Vrajabhūmi donó una vaca. De ese modo, Gopāla Se convirtió en propietario de miles de vacas.

— Un día vinieron de Bengala dos brāhmaṇas, miembros de la orden de vida de renuncia, y Mādhavendra Purī, que les apreciaba mucho, hizo que se quedaran en Vṛndāvana, brindándoles todo tipo de comodidades.

— Mādhavendra Purī les dio iniciación y les puso a cargo del servicio diario del Señor. Ese servicio se realizaba de forma continuada, y la adoración de la Deidad se hizo muy suntuosa. Mādhavendra Purī estaba muy complacido con todo ello.

— De ese modo, durante dos años se adoró a la Deidad en el templo de forma muy suntuosa. Un día, Mādhavendra Purī tuvo un sueño.

— En su sueño, Mādhavendra Purī vio a Gopāla, que le dijo: «La temperatura de Mi cuerpo aún no ha disminuido. Por favor, trae sándalo de la provincia de Malaya, y unge la pasta en Mi cuerpo para refrescarme.

— «Trae sándalo de Jagannātha Purī. Por favor, date prisa. Puesto que nadie más puede hacerlo, debes hacerlo tú.»

— Después de tener este sueño, Mādhavendra Purī Gosvāmī se puso muy contento debido al éxtasis del amor por Dios y, para cumplir la orden del Señor, partió en dirección este, hacia Bengala.

— Antes de irse, Mādhavendra Purī dispuso todo lo necesario para que la adoración de la Deidad continuase de modo regular, y ocupó a varias personas en diversos deberes. Entonces, siguiendo la orden de Gopāla, partió hacia Bengala.

— Cuando Mādhavendra Purī llegó a casa de Advaita Ācārya en Śāntipura, el Ācārya Se sintió muy complacido de ver el amor extático por Dios que manifestaba Mādhavendra Purī.

— Advaita Ācārya pidió iniciación a Mādhavendra Purī. Tras iniciarle, Mādhavendra Purī partió hacia el sur de la India.

— De camino al sur de la India, Śrī Mādhavendra Purī visitó Remuṇā, donde Se encuentra Gopīnātha. Al ver la belleza de la Deidad, Mādhavendra Purī quedó sobrecogido.

— En el corredor del templo, desde donde la gente solía ver a la Deidad, Mādhavendra Purī cantó y bailó. Seguidamente se sentó allí mismo y preguntó a un brāhmaṇa qué alimentos ofrecían a la Deidad.

— Todo estaba tan bien organizado que Mādhavendra Purī, por deducción, supo que sólo ofrecían los mejores alimentos.

— Mādhavendra Purī pensó: «Preguntaré al sacerdote qué alimentos se ofrecen a Gopīnātha, de manera que‚ preparando lo necesario en nuestra cocina, podamos ofrecer a Śrī Gopāla algo semejante».

— Cuando preguntó al sacerdote brāhmaṇa, éste le explicó con todo detalle qué tipo de alimentos se ofrecían a la Deidad de Gopīnātha.

— El sacerdote brāhmaṇa dijo: «Por la noche se ofrece a la Deidad arroz dulce en doce cuencos de barro. Como sabe a néctar [amṛta], recibe el nombre de amṛta-keli.

— «Ese arroz dulce es famoso en todo el mundo con el nombre de gopīnātha-kṣīra. No se ofrece en ningún otro lugar del mundo.»

— Mientras Mādhavendra Purī hablaba con el sacerdote brāhmaṇa, llevaron ante la Deidad la ofrenda de arroz dulce. Al saberlo, Mādhavendra Purī pensó lo siguiente.

— «Si me diesen un poquito de arroz dulce sin yo pedirlo, podría probarlo y preparar algo parecido para ofrecer a mi Señor Gopāla.»

— Mādhavendra Purī se avergonzó mucho de haber deseado probar el arroz dulce, e inmediatamente comenzó a pensar en el Señor Viṣṇu. Mientras pensaba en el Señor Viṣṇu, se completó la ofrenda y comenzó la ceremonia de ārati.

— Una vez finalizado el ārati, Mādhavendra Purī ofreció reverencias a la Deidad y salió del templo. No dijo nada más a nadie.

— Mādhavendra Purī no mendigó nada. Estaba completamente desapegado y era indiferente a las cosas materiales. Cuando, sin él mendigar, alguien le ofrecía algo de comer, comía; si no, ayunaba.

— Un paramahaṁsa como Mādhavendra Purī se siente siempre satisfecho con el servicio amoroso del Señor. El hambre y la sed materiales no pueden impedir sus actividades. Cuando deseó probar un poco del arroz dulce ofrecido a la Deidad, consideró que había cometido una ofensa por desear lo que se estaba ofreciendo a la Deidad.

— Mādhavendra Purī salió del templo y se sentó en la plaza del mercado, que estaba vacía. Allí sentado, se puso a cantar. Mientras tanto, el sacerdote del templo acostó a la Deidad para que descansase.

— Al terminar con sus deberes diarios, el sacerdote fue a descansar. En un sueño, vio a la Deidad de Gopīnātha que, acercándose a él, le decía lo siguiente.

— « ¡Oh, sacerdote!, por favor, levántate y abre la puerta del templo. He guardado un cuenco de arroz dulce para el sannyāsī Mādhavendra Purī.

— «Tengo el cuenco de arroz dulce justo detrás de Mi cortina de fondo. No lo has visto debido a Mis ardides.

— «En la plaza del mercado, donde no hay nadie ahora, encontrarás a un sannyāsī llamado Mādhavendra Purī. Por favor, toma el cuenco de arroz dulce de detrás de Mí y dáselo.»

— El sacerdote despertó, y, levantándose enseguida de la cama, consideró prudente bañarse antes de entrar en la habitación de la Deidad. Después de hacerlo, abrió la puerta del templo.

— Conforme a las indicaciones de la Deidad, el sacerdote encontró el cuenco de arroz dulce detrás de la cortina de fondo. Después de recoger el cuenco, limpió el lugar con un paño y salió del templo.

— Tras cerrar la puerta del templo, fue al pueblo con el cuenco de arroz dulce. Buscando a Mādhavendra Purī, le llamó por todos los puestos del mercado.

— Con el cuenco de arroz dulce en la mano, el sacerdote gritaba: «¿Quién se llama Mādhavendra Purī? ¡Por favor, ven a recoger este cuenco de arroz con leche! ¡Gopīnātha lo ha robado para ti!».

— El sacerdote continuó: «¡Por favor, sannyāsī Mādhavendra Purī, ven y toma este cuenco de arroz dulce, y disfruta del prasādam con gran felicidad! ¡Eres la persona más afortunada de los tres mundos!».

— Al escuchar aquella invitación, Mādhavendra Purī salió y se identificó. El sacerdote le entregó entonces el cuenco de arroz dulce y le ofreció reverencias, tendiéndose en el suelo ante él.

— Cuando la historia sobre el cuenco de arroz dulce se le explicó en detalle, Śrī Mādhavendra Purī a la vez se absorbió en el amor extático por Kṛṣṇa.

— Al ver los signos de amor extático que se manifestaron en Mādhavendra Purī, el sacerdote quedó atónito. Comprendía por qué Kṛṣṇa Se había sentido tan obligado hacia él, y veía que lo que había hecho Kṛṣṇa era adecuado.

— El sacerdote ofreció reverencias a Mādhavendra Purī y regresó al templo. Entonces, lleno de éxtasis, Mādhavendra Purī comió el arroz dulce que Kṛṣṇa le había ofrecido.

— Después de esto, Mādhavendra Purī lavó el cuenco y lo rompió en pedazos. Entonces lió los trozos en un pliegue de su ropa, y lo ató para tenerlos bien guardados.

— Cada día, Mādhavendra Purī comía un trozo del cuenco de barro. Apenas terminaba de comerlo, el éxtasis le abrumaba. Son historias muy maravillosas.

— Después de romper el cuenco y envolver los trozos en su ropa, Mādhavendra Purī pensó: «El Señor me ha dado un cuenco de arroz dulce, y cuando la gente lo sepa, mañana por la mañana, vendrán grandes multitudes».

— Pensando así, Śrī Mādhavendra Purī ofreció allí mismo reverencias a Gopīnātha y se fue de Remuṇā antes del amanecer.

— Caminando sin parar, Mādhavendra Purī llegó finalmente a Jagannātha Purī, también conocida con el nombre de Nīlācala. Allí vio al Señor Jagannātha y quedó sobrecogido de éxtasis amoroso.

— Sobrecogido de éxtasis de amor por Dios, Mādhavendra Purī a veces se levantaba y a veces caía al suelo. A veces se reía, danzaba y cantaba. De ese modo disfrutó de bienaventuranza trascendental por ver a la Deidad de Jagannātha.

— Cuando Mādhavendra Purī llegó a Jagannātha Purī, la gente ya conocía su reputación trascendental. Por esa razón, multitud de personas se acercaban a presentarle muestras de respeto con gran devoción.

— La fama viene conforme al dictado de la providencia, aunque no se desee. En verdad, la reputación trascendental se conoce en el mundo entero.

— Temeroso de su buena fama [pratiṣṭhā] Mādhavendra Purī huyó de Remuṇā. Pero la fama que se debe al amor por Dios es tan sublime que va con el devoto, como si le siguiese.

— Mādhavendra Purī quería irse de Jagannātha Purī, porque la gente le honraba considerándole un gran devoto; esto, sin embargo, era una amenaza para sus aspiraciones de conseguir sándalo para la Deidad de Gopāla.

— Śrī Mādhavendra Purī contó a todos los sirvientes del Señor Jagannātha, y a todos los grandes devotos del lugar, la historia de la aparición de Śrī Gopāla.

— Cuando los devotos de Jagannātha Purī supieron que la Deidad de Gopāla deseaba sándalo, muy complacidos, se esforzaron por conseguirlo.

— Los que tenían amistad con funcionarios del gobierno fueron a verles y les pidieron alcanfor y sándalo, y ellos se los dieron.

— Un brāhmaṇa y un sirviente fueron puestos al servicio de Mādhavendra Purī para llevar el sándalo. También recibió lo necesario para los gastos del viaje.

— Para poder pasar las aduanas de recaudación a lo largo del camino, Mādhavendra Purī recibió de los funcionarios del gobierno los salvoconductos necesarios. Todos los papeles le fueron entregados en mano.

— De ese modo, Mādhavendra Purī partió hacia Vṛndāvana con el cargamento de sándalo. Al cabo de unos días llegó de nuevo al templo de Gopīnātha de Remuṇā.

— Al llegar al templo de Gopīnātha, Mādhavendra Purī ofreció reverencias una y otra vez a los pies de loto del Señor. Con el éxtasis de amor, cantaba y bailaba sin cesar.

— Al ver de nuevo a Mādhavendra Purī, el sacerdote de Gopīnātha le presentó sus respetos y, ofreciéndole el arroz dulce prasādam, le dio de comer.

— Esa noche, Mādhavendra Purī descansó en el templo, pero hacia el final de la noche, tuvo otro sueño.

— Mādhavendra Purī soñó que Gopāla venía ante él y le decía: «¡Oh, Mādhavendra Purī!, ya he recibido el sándalo y el alcanfor.

— «Lo único que tienes que hacer es moler juntos el sándalo y el alcanfor y aplicarlos diariamente al cuerpo de Gopīnātha hasta que se terminen.

— «No hay diferencia entre el cuerpo de Gopīnātha y el Mío. Son uno solo. Por lo tanto, si unges el cuerpo de Gopīnātha con la pasta de sándalo, de forma natural también habrás ungido el Mío. De ese modo, la temperatura de Mi cuerpo bajará.

— «No debes dudar en actuar conforme a Mi orden. Creyendo en Mí, haz simplemente lo que es necesario.»

— Después de darle esas instrucciones, Gopāla desapareció, y Mādhavendra Purī despertó. Inmediatamente llamó a todos los sirvientes de Gopīnātha, que se presentaron ante él.

— Mādhavendra Purī dijo: «Aplicad al cuerpo de Gopīnātha el alcanfor y el sándalo que he traído para Gopāla de Vṛndāvana. Hacedlo regularmente, cada día.

— «Si aplicáis la pasta de sándalo al cuerpo de Gopīnātha, Gopāla Se refrescará. Al fin y al cabo, la Suprema Personalidad de Dios es completamente independiente; Su orden es todopoderosa.»

— Los sirvientes de Gopīnātha se sintieron muy complacidos de saber que toda aquella pasta de sándalo se utilizaría para ungir el cuerpo de Gopīnātha ese verano.

— Mādhavendra Purī dijo: «Mis dos asistentes se encargarán cada día de moler el sándalo; vosotros debéis buscar otras dos personas que les ayuden. Yo pagaré sus salarios».

— De ese modo, Gopīnāthajī tenía una provisión diaria de sándalo molido. Los sirvientes de Gopīnātha estaban muy complacidos de ello.

— De esa forma, el cuerpo de Gopīnātha fue ungido con pasta de sándalo hasta que se hubo consumido todo. Mādhavendra Purī permaneció allí hasta ese día.

— Al final del verano, Mādhavendra Purī regresó a Jagannātha Purī, donde estuvo muy complacido de quedarse todo el período de cāturmāsya.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu alabó personalmente las nectáreas características de Mādhavendra Purī y, mientras narraba todo esto a los devotos, Él mismo lo saboreaba.

— El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu pidió a Nityānanda Prabhu que estimase si había en el mundo alguien tan afortunado como Mādhavendra Purī.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Mādhavendra Purī era tan afortunado que Kṛṣṇa mismo Se presentó ante él con el pretexto de llevarle leche. Por tres veces, el Señor dio órdenes a Mādhavendra Purī en sueños.

— «Sintiéndose endeudado con Mādhavendra Purī debido a sus tratos amorosos, el Señor Kṛṣṇa mismo apareció en la forma de la Deidad de Gopāla y, aceptando su servicio, liberó al mundo entero.

— «Por Mādhavendra Purī, el Señor Gopīnātha robó el cuenco de arroz dulce. Así Se hizo famoso con el nombre de Kṣīra-corā [el ladrón que robó el arroz dulce].

— «Mādhavendra Purī ungió la pasta de sándalo en el cuerpo de Gopīnātha, y de ese modo quedó saturado de amor por Dios.

— «En las provincias de la India sometidas al gobierno musulmán, viajar con sándalo y alcanfor era muy problemático. Debido a ello, Mādhavendra Purī podría haberse visto en dificultades. La Deidad de Gopāla lo sabía.

— «El Señor es muy misericordioso con Sus devotos y está muy apegado a ellos. Por eso, Mādhavendra Purī vio su labor coronada de éxito al cubrir a Gopīnātha con pasta de sándalo.»

— Caitanya Mahāprabhu expuso al juicio de Nityānanda Prabhu el intenso nivel del amor de Mādhavendra Purī. «Todas sus actividades amorosas son extraordinarias —dijo Caitanya Mahāprabhu—. En verdad, al escuchar acerca de sus actividades, quedamos maravillados.»

— Caitanya Mahāprabhu continuó: «Śrī Mādhavendra Purī solía vivir solo. Era plenamente renunciado y siempre muy silencioso. No tenía interés en nada material, y, por miedo a hablar de cosas mundanas, vivió siempre sin compañía alguna.

— «Tras recibir las trascendentales órdenes de Gopāla, esa gran personalidad viajó miles de kilómetros sólo para conseguir una donación de madera de sándalo.

— «Aunque tuviera hambre, Mādhavendra Purī no pedía para comer. Esa renunciada persona llevó una carga de sándalo para complacer a Śrī Gopāla.

— «Sin preocuparse de su propia comodidad, Mādhavendra Purī llevó un maṇa de sándalo [cerca de treinta y siete kilos] y veinte tolās de alcanfor [unos doscientos gramos] para ungir con ellos el cuerpo de Gopāla. Ese placer trascendental era más que suficiente para él.

— «Como había restricciones contra la exportación de sándalo, el funcionario de aduanas de la provincia de Orissa requisó toda la mercancía, pero Mādhavendra Purī le mostró los salvoconductos del gobierno y pudo así sortear esa dificultad.

— «En su largo viaje a Vṛndāvana, Mādhavendra Purī pasó por las provincias de gobierno musulmán, plagadas de puestos de vigilancia, sin sentir la menor angustia.

— «Aunque no llevaba ni un céntimo, Mādhavendra Purī pasaba por las aduanas de peaje sin ningún temor. Su único disfrute era llevar a Vṛndāvana la carga de sándalo para Gopāla.

— «Ése es el resultado natural del intenso amor por Dios. El devoto no tiene en cuenta los obstáculos ni las dificultades personales que tenga que soportar. Quiere servir a la Suprema Personalidad de Dios en toda circunstancia.

— «Śrī Gopāla quiso mostrar lo intensamente que Mādhavendra Purī amaba a Kṛṣṇa; por eso le pidió que fuese a Nīlācala a buscar sándalo y alcanfor.

— «Con grandes dificultades, y tras mucho trabajo, Mādhavendra Purī llevó la carga de sándalo a Remuṇā. A pesar de todo, estaba muy complacido; no tenía en cuenta las dificultades.

— «Para probar el intenso amor de Mādhavendra Purī, Gopāla, la Suprema Personalidad de Dios, le ordenó que trajese sándalo de Nīlācala; cuando Mādhavendra Purī pasó esa prueba, el Señor fue muy misericordioso con él.

— «Ese comportamiento, manifestado en el servicio de amor entre el devoto y el objeto del amor del devoto, Śrī Kṛṣṇa, es trascendental. Los hombres comunes no lo pueden comprender. Ni siquiera tienen la capacidad de entenderlo.»

— Tras decir esto, el Señor Caitanya Mahāprabhu leyó el famoso verso de Mādhavendra Purī. Ese verso es como la Luna misma. Ha propagado su luz por todo el mundo.

— La flagrancia aroma del sándalo de Malaya aumenta cuanto más se frota. Del mismo modo, cuanto más se piensa en este verso, más se comprende su importancia.

— De entre las piedras preciosas, la kaustubha-maṇi se considera la más preciosa, y de entre toda la poesía que trata de las melosidades del servicio devocional, este verso se considera el mejor.

— En realidad, este verso fue hablado por Śrīmatī Rādhārāṇī en persona, y sólo por Su misericordia se manifestó en las palabras de Mādhavendra Purī.

— Sólo Śrī Caitanya Mahāprabhu ha saboreado la poesía de este verso. No hay una cuarta persona capaz de comprenderlo.

— Mādhavendra Purī recitó este verso una y otra vez al final de su existencia material. Así, recitando el verso, alcanzó el objetivo supremo de la vida.

— « ¡Oh, Mi Señor!, ¡Oh, amo más misericordioso!, ¡Oh, amo de Mathurā! ¿Cuándo volveré a verte? Debido a que no Te veo, Mi agitado corazón está inquieto. ¡Oh, el más querido!, ¿qué voy a hacer ahora?»

— Apenas después de recitar este verso, Śrī Caitanya Mahāprabhu cayó al suelo inconsciente. Estaba abrumado y no tenía control sobre Sí mismo.

— Cuando el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu cayó al suelo lleno de amor extático, el Señor Nityānanda Le sentó rápidamente en Su regazo. Llorando, Caitanya Mahāprabhu volvió a levantarse.

— Manifestando emociones extáticas, el Señor Se puso a correr de un lado a otro, emitiendo sonidos resonantes. A veces reía y a veces lloraba; a veces danzaba y cantaba.

— Caitanya Mahāprabhu no podía recitar el verso entero. Simplemente decía: «Ayi dīna, ayi dīna», una y otra vez. No podía hablar, y en Sus ojos había abundantes lágrimas.

— En el cuerpo de Śrī Caitanya Mahāprabhu podían verse los signos de temblor, transpiración, lágrimas de júbilo, conmoción, palidez del brillo corporal, desánimo, tristeza, pérdida de la memoria, orgullo, alegría y humildad.

— Este verso desveló la puerta del amor extático, y cuando éste se manifestó, todos los sirvientes de Gopīnātha vieron a Caitanya Mahāprabhu danzar en éxtasis.

— Cuando la gente que Le rodeaba comenzaba a ser ya una multitud, Śrī Caitanya Mahāprabhu recobró Sus sentidos externos. Mientras tanto, se había completado la ofrenda a la Deidad, y había una resonante celebración de ārati.

— Cuando las Deidades fueron puestas a descansar, el sacerdote salió del templo y ofreció los doce cuencos de arroz dulce al Señor Caitanya Mahāprabhu.

— Cuando pusieron ante Él todos los cuencos de arroz dulce, que eran remanentes de Gopīnātha, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy complacido. Para que los devotos comiesen, tomó cinco cuencos.

— Los siete cuencos restantes fueron devueltos al sacerdote. Los cinco cuencos de arroz dulce que el Señor había aceptado se repartieron entre los cinco devotos, que comieron el prasādam.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu era idéntico a la Deidad de Gopīnātha, de modo que ya había probado y comido el arroz dulce. Pero, para manifestar servicio devocional, volvió a comer el arroz dulce, esta vez como devoto.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu pasó esa noche en el templo ocupado en canto congregacional. Por la mañana, después de ver la celebración de maṅgala-ārati, partió.

— De ese modo, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu saboreó personalmente, con Su propia boca, las cualidades trascendentales de Gopālajī, Gopīnātha y Śrī Mādhavendra Purī.

— He explicado así las glorias trascendentales del afecto del Señor Caitanya Mahāprabhu por Sus devotos, y el más alto límite del amor extático por Dios.
He explicado así las glorias trascendentales del afecto del Señor Caitanya Mahāprabhu por Sus devotos, y el más alto límite del amor extático por Dios.

— Quien escucha esta narración con fe y devoción alcanza el tesoro del amor por Dios a los pies de loto de Śrī Kṛṣṇa.

— Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, deseando siempre su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta, siguiendo sus pasos.

 Madhya-līlā, La visita del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu a Śrī Vndāvana, versos 18.15-55:

— De Rādhā-kuṇḍa, Śrī Caitanya Mahāprabhu fue al lago Sumanas. Cuando, desde allí, vio la colina Govardhana, no cabía en Sí de alegría.

— Nada más ver la colina Govardhana, el Señor ofreció reverencias, tendiéndose en el suelo, rígido como un palo. Se abrazó a un trozo de roca de la colina Govardhana y enloqueció.

— Loco de amor extático, el Señor fue a la aldea de Govardhana. Allí vio la Deidad de Harideva y Le ofreció reverencias.

— Harideva es una encarnación de Nārāyaṇa, y Su morada está en el pétalo occidental de la flor de loto de Mathurā.

— Loco de amor extático, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se puso a danzar ante la Deidad de Harideva. Al escuchar acerca de las maravillosas actividades del Señor, toda la gente fue a verle.

— Al ver el amor extático y la belleza personal de Śrī Caitanya Mahāprabhu, la gente estaba asombrada. Los sacerdotes que servían a la Deidad de Harideva ofrecieron al Señor una buena recepción.

— En Brahma-kuṇḍa, el Bhaṭṭācārya cocinó, y el Señor, después de bañarse en Brahma-kuṇḍa, tomó Su almuerzo.

— Esa noche la pasó el Señor en el templo de Harideva. Durante la noche, estuvo reflexionando.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu pensó: «Puesto que no voy a subir nunca a la colina Govardhana, ¿cómo podré ver a Gopāla Rāya?».

— Pensando de ese modo, el Señor permanecía en silencio. El Señor Gopāla, sabedor de la meditación del Señor, urdió una treta.

— Descendiendo de la colina Govardhana, el Señor Gopāla concedió una audiencia al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, que no quería subir a la colina, pues Se consideraba devoto del Señor Kṛṣṇa.

— Gopāla estaba en la aldea de Annakūṭa-grāma, sobre la colina Govardhana. Los aldeanos del lugar eran casi todos de Rajastán.

SIGNIFICADO: La aldea conocida con el nombre de Annakūṭa-grāma se menciona en el Bhakti-ratnākara (Quinta Ola):

gopa-gopī bhuñjāyena kautuka apāra
ei hetu ‘āniyora’ nāma se ihāra
annakū
a-sthāna ei dekha śrīnivāsa
e-sthāna darśane haya pūr
a abhilāa

«En ese lugar todas las gopīs y gopas disfrutaron de maravillosos pasatiempos con Śrī Kṛṣṇa. Por esa razón, el lugar se conoce también con el nombre de Āniyora. Allí se celebró la ceremonia Annakūṭa. ¡Oh, Śrīnivāsa!, a todo el que ve ese lugar, se le cumplen todos sus deseos». También explica:

kuṇḍera nikaa dekha nivia-kānana
eth
āi gopāla chilā hañā sagopana

«Mira el denso bosque cerca del kuṇḍa. Ahí fue ocultado Gopāla». También el Stavāvalī (Vraja-vilāsa-stava 75), de Raghunātha dāsa Gosvāmī, dice:

vrajendra-varyārpita-bhogam uccair
dh
tvā bhat-kāyam aghārir utka
vare
a rādhā chalayan vibhukte
yatrānna-kū
a tad aha prapadye

«Cuando Nanda Mahārāja ofreció una enorme cantidad de alimentos a la colina Govardhana, Kṛṣṇa adoptó una forma gigantesca y, con gran entusiasmo, invitó a todos los presentes a que Le pidieran bendiciones. Entonces, confundiendo incluso a Śrīmatī Rādhārāṇī, Se comió todos los alimentos que Le habían ofrecido. Yo me refugio en Annakūṭa, el lugar en que el Señor Kṛṣṇa disfrutó de esos pasatiempos».

— Una persona vino a la aldea para advertir a sus habitantes: «Los soldados turcos se disponen a atacar vuestra aldea.

— «Huid de la aldea esta noche, y no dejéis quedarse a nadie. Llevaos con vosotros a la Deidad y marchaos, pues mañana llegarán los soldados musulmanes.»

— Al escuchar esto, todos los aldeanos se llenaron de ansiedad. Lo primero que hicieron fue trasladar a Gopāla a la aldea de Gāṅṭhuli.

— Un brāhmaṇa alojó a la Deidad de Gopāla en su casa, y la adoración se hacía en secreto. Todos huyeron, de manera que la aldea de Annakūṭa quedó desierta.

— Por temor a los musulmanes, se iba trasladando la Deidad de Gopāla de un sitio a otro. Así, tras abandonar Su templo, el Señor Gopāla vivió a veces entre los arbustos y a veces en alguna de las aldeas.

— Por la mañana, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se bañó en un lago llamado Mānasa-gaṅgā. Después dio la vuelta a la colina Govardhana caminando.

— Sólo de ver la colina Govardhana, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se llenó de éxtasis de amor por Kṛṣṇa. Mientras danzaba y danzaba, recitaba el siguiente verso.

— «“¡De todos los devotos, la colina Govardhana es el mejor! ¡Oh, amigas mías!, esta colina abastece a Kṛṣṇa y Balarāma, así como a Sus terneros, vacas y amigos pastorcillos, de todo lo que necesitan: agua para beber, hierba muy tierna, cuevas, frutas, flores y verduras. De ese modo, la colina ofrece Sus respetos al Señor. Tocada por los pies de loto de Kṛṣṇa y Balarāma, la colina Govardhana luce llena de júbilo.”»

— Śrī Caitanya Mahāprabhu Se bañó entonces en un lago llamado Govinda-kuṇḍa. En ese lugar le informaron de que la Deidad de Gopāla Se había ido ya a Gāṅthuli-grāma.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu fue entonces a la aldea de Gāṅṭhuli-grāma y allí vio a la Deidad del Señor Gopāla. Abrumado de amor extático, comenzó a cantar y a danzar.

— Al contemplar la belleza de la Deidad de Gopāla, el Señor Se vio de inmediato abrumado por el amor extático y recitó el siguiente verso. Después, cantó y danzó hasta el final del día.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «“Que el brazo izquierdo de Śrī Kṛṣṇa, cuyos ojos son como los pétalos de una flor de loto, os proteja siempre. Él, con Su brazo izquierdo, levantó la colina Govardhana como si fuese un juguete”».

— Śrī Caitanya Mahāprabhu vio a la Deidad de Gopāla durante tres días. Al cuarto día, la Deidad regresó a Su templo.

— Caitanya Mahāprabhu caminó con la Deidad de Gopāla, cantando y danzando. Una gran multitud cantaba también, llena de júbilo, el trascendental nombre de Kṛṣṇa: « ¡Hari! ¡Hari!».

— La Deidad de Gopāla regresó entonces a Su templo, y Śrī Caitanya Mahāprabhu Se quedó al pie de la colina. Así, la Deidad de Gopāla satisfizo todos los deseos de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

— Así son los bondadosos tratos del Señor Gopāla con Sus devotos. Al ver esto, los devotos estaban abrumados de amor extático.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu tenía un intenso deseo de ver a Gopāla, pero no quería subir a la colina Govardhana. Por esa razón, la Deidad de Gopāla descendió personalmente, valiéndose de un truco.

— De ese modo, dando alguna excusa, Gopāla a veces Se queda en los arbustos del bosque, y a veces en una aldea. El devoto, va a ver a la Deidad.

— Los dos hermanos Rūpa y Sanātana no subieron a la colina. El Señor Gopāla les concedió Su audiencia a ellos también.

— Ya muy anciano, Śrīla Rūpa Gosvāmī tenía el deseo de ver la belleza de Gopāla, pero no podía ir.

— Por temor a los musulmanes, Gopāla fue a Mathurā, donde pasó un mes entero en la casa de Viṭhṭhaleśvara.

— Śrīla Rūpa Gosvāmī y sus acompañantes pasaron un mes en Mathurā. Allí vieron a la Deidad de Gopāla.

— Durante su estancia en Mathurā, Rūpa Gosvāmī estaba acompañado por Gopāla Bhaṭṭa Gosvāmī, Raghunātha dāsa Gosvāmī, Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī y Lokanātha dāsa Gosvāmī.

— Bhūgarbha Gosvāmī, Śrī Jīva Gosvāmī, Śrī Yādava Ācārya y Govinda Gosvāmī acompañaban también a Śrīla Rūpa Gosvāmī.

— Le acompañaban también Śrī Uddhava dāsa, Mādhava, Śrī Gopāla dāsa y Nārāyaṇa dāsa.

— Le acompañaban, además, el gran devoto Govinda, Vāṇī Kṛṣṇadāsa, Puṇḍarīkākṣa, Īśāna y Laghu Haridāsa.

— La visita de Rūpa Gosvāmī al Señor Gopāla, en compañía de todos estos devotos, fue una ocasión muy jubilosa.

— Tras pasar un mes en Mathurā, la Deidad de Gopāla regresó a Su propia morada, y Śrī Rūpa Gosvāmī regresó a Vṛndāvana.

— He intercalado en esta historia una descripción de la misericordia del Señor Gopāla. Śrī Caitanya Mahāprabhu, después de ver a la Deidad de Gopāla, fue a Śrī Kāmyavana.

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