El sagrado día de la Aparición del Señor Nrisimhadev

 

 

Extracto de un discurso dado por Su Divina Gracia Srila Bhakti Sundar Govinda Dev Goswami Maharaj, ofrecido el día 2 de mayo de 1999, el día del Sri Nrisimha Chaturdasi, en Sri Govinda Dham, Murwillumbah, Australia.

 

Cuando Prahlad Maharaj alcanzó la edad de aprender (a los 4 años aproximadamente) Hiranyakasipu lo entregó al Ashram de su Guru. Como era el hijo del rey debía ser entrenado como un rey. El Guru era Sukracharya. En su casa, Sukracharya tenía dos hijos, llamados Sanda y Amarka. Sanda y Amarka se encargaron de cuidar a Prahlad mientras él vivía en la casa del Guru.

Prahlad era muy cualificado en la concepción Krisna [de Dios] de manera que cuando estaba allí siempre pensaba en Krisna y les predicaba a sus amigos, los otros niños, acerca de la concepción Krisna. Después de un año, Hiranyakasipu pensó que su hijo ya tuvo que haber aprendido algo, tal vez el ABCD, etc. Entonces, llamó a Sanda y Amarka para que trajeran a su hijo a la asamblea. «Quiero ver a mi hijo». Ellos trajeron a Prahlad, e Hiranyakasipu sentó a Prahlad en su regazo y fue muy afectuoso con él. Luego, le pidió: «Por favor, dime lo que has aprendido en la escuela de tu Gurudev. Tal vez el ABCD o algo». Pero Prahlad consideraba que su Guru era Narada Goswami (Narada Muni), y le mencionó a Hiranyakasipu la lección que había aprendido de Narada:

          tat sadhu manye ‘sura-varya dehinam

          sada samudvigna-dhiyam asad-grahat

          hitvatma-patam griham andha-kupam

          vanam gato yad dharim asrayeta

                                (Srimad Bhagavatam 7.5.5)

Prahlad dijo: «Yo aprendí de mi Guru que es muy bueno para todos abandonar el apego mundano, ir al bosque y adorar a Krisna. Creo que eso es muy bueno».

Hiranyakasipu escuchó esto y exclamó: «¿Qué dices? ¡Nos estás diciendo que adoremos a Visnu!». Prahlad dijo: «Sí, padre, eso es lo mejor. Desapegarse del mundo material e ir al bosque para adorar al Señor Visnu». Hiranyakasipu se enojó con los maestros de Prahlad y les reprendió mucho.

«¡Ustedes le enseñaron esto a mi hijo! Llévenselo de vuelta y dénle lecciones perfectas con enseñanzas perfectas. Después de un año los llamaré de nuevo y si veo algo erróneo, entonces, ¡los castigaré!» Prahlad fue enviado de regreso y Sanda y Amarka le preguntaron: «Oh, Prahlad, ¿qué le dijiste a tu padre? Nosotros no te enseñamos eso. Te enseñamos conocimiento general, política, muchas cosas, pero no te enseñamos eso. ¿De dónde lo aprendiste?» Prahlad contestó: «Si yo trato de aprender, no puedo hacerlo sin la misericordia del Señor Visnu. Su misericordia y la misericordia de Sus devotos son la única causa para obtener esa conciencia».

          naisam matis tavad urukramanghrim

          sprisaty anarthapagamo yad-arthah

          mahiyasam pada-rajo-‘bhisekam

          niskinchanam na vrinita yavat

                          (Srimad Bhagavatam 7.5.32)

«Después de abandonar todo apego mundano, aquel que siempre ocupa su energía en el servicio al Señor Krisna, él es el verdadero sadhu. Uno no va a obtener esta concepción, esta Conciencia de Krisna, a menos que uno coloque en su propia cabeza el polvo de los pies de loto del sadhu. Así que, de alguna manera, yo recibí la misericordia de un devoto y por ese medio obtuve esta concepción».

Sanda y Amarka no habían visto a nadie [que, aparte de ellos, hubiera instruido a Prahlad] y no sabían que en el vientre de su madre Prahlad había escuchado estas enseñanzas, así que, ¿cómo podían entender eso Sanda y Amarka?

Entonces, de algún modo, ellos se esforzaron lo mejor que pudieron por enseñarle a Prahlad, sin embargo, en las clases los otros niños no querían escuchar las enseñanzas de Sanda y Amarka. Cuando Sanda y Amarka salían del salón de clases, Prahlad Maharaj les enseñaba a los niños.

          kaumara acharet prajño

          dharman bhagavatam iha

          durlabham manusam janma

          tad apy adhruvam arthadam

             (Srimad Bhagavatam 7.6.1)

«Oh, niños, ustedes no lo saben, pero obtuvieron este nacimiento, y este nacimiento no tiene como fin desperdiciar el tiempo en pos de la felicidad mundana. En verdad, es necesario adorar al Señor Visnu para satisfacerlo. Es necesario escuchar las glorias de Visnu, hablar acerca de las glorias de Visnu, adorar al Señor (archan), ofrecerle oraciones (vandana), etc.

     Prahlad Maharaj les dijo a los niños:

          sravanam kirtanam visón

          smaranam pada-sevanam

          archanam vandanam dasyam

          sakhyam atma-nivedanam

«Ofrézcanse ustedes mismos a los pies de loto de Visnu y adórenlo. Entonces, recibirán el beneficio supremo en su vida». Ellos escuchaban esto de Prahlad y se sentían muy felices. Luego, cantaban en la escuela el Santo Nombre del Señor Visnu y, a veces, desde lejos, Sanda y Amarka los escuchaban. Ellos se enojaban mucho, pero Prahlad era el hijo del rey, así que no podían pegarle. Fueron y le advirtieron de muchas maneras: «No hagas eso, es muy peligroso; no lo entiendes. Toda esta escuela va a ser destruida por Hiranyakasipu». Prahlad no les prestaba atención ni tampoco los otros niños. Sanda y Amarka tenían mucho miedo. Después de dos reuniones de la asamblea y de su fracaso en enseñarle a Prahlad, ellos le dijeron a Hiranyakasipu: «No sentimos incapaces de instruirlo. Su mente está completamente desquiciada y solo le aconseja a todos. Ha tomado la posición de un instructor y le presenta sus enseñanzas a los otros hijos de los demonios. No podemos controlarlo, señor. Por favor, perdone nuestras ofensas».

Hiranyakasipu se enojó mucho al escuchar eso. Mientras tanto, trató de enseñarle algo a Prahlad, pero eso no fue apropiado para Prahlad. Finalmente, decidió matar a Prahlad. Le dijo a sus sirvientes: «Llévenselo y arrójenlo desde la montaña». Ellos lo arrojaron desde la montaña, pero Visnu lo salvó. «Arrójenlo en el océano». Lo hicieron así, y nuevamente Visnu lo salvó. Trataron de matarlo de muchas y diversas maneras. Lo arrojaron a un pozo, pero fue salvado. Lo pusieron ante un elefante enloquecido pensando que este lo aplastaría, pero el elefante subió a Prahlad sobre su cabeza y empezó a bailar.

De manera que Hiranyakasipu se perturbó mucho ya que nadie podía matar a su hijo. Se enojó tanto que le dijo a Sanda y Amarka: «Tráiganlo ante mí y yo lo mataré». Entonces, Prahlad llegó con las manos juntas ante su padre. Su padre le dijo: «Estás muy enloquecido. Indra, Chandra, Vayu, Varuna, todos los semidioses me temen mucho. Incluso Yamaraja, él está cortando pasto para mi caballo, ¡y tú no me temes! ¿Dónde conseguiste ese poder?». Prahlad le contestó: 

          na kevalam me bravatas cha rajan

          sa vai balam balinam chaparesam

          pare’vare’ mi sthira-jangama re

          brahmadayo yena vasam pranitah

                         (Srimad Bhagavatam 7.8.7)

«No solo yo tengo poder, tú también tienes poder. ¿Cómo me dices esto? Las cosas que tú haces son debido a Su poder. Por Su poder, todo ha sucedido. ¿Por qué me preguntas esto? Sin Su misericodia, sin Su poder, el alma-jiva no puede hacer nada. Yo he recibido este poder de Visnu». De esta manera Hiranyakasipu y Prahlad discutieron diversos temas en su conversación. Cuando Hiranyakasipu ya no pudo tolerarlo, su cuerpo empezó a sacudirse.

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(Srila Sridhar Maharaj; explica en su libro Sri Guru y Su Gracia🙂

“La llave para el éxito en la vida espiritual es una devoción inquebrantable hacia ambos: el Maestro Espiritual y Krisna. A aquellas grandes almas que tienen completa fe en Krisna y en el Maestro Espiritual, les son revelados los significados internos de las Escrituras”. El Guru es el representante de Krisna. Estamos buscando a la divinidad, y, por lo tanto, debemos tratar de concentrar toda nuestra energía en dondequiera que encontremos un conexión real con la divinidad. Esa es la llave para el éxito, debido a que Krisna es completamente consciente. De modo que, la respuesta a nuestros esfuerzos devocionales vendrá de Krisna conforme a nuestro atención a Él. Él está en todas partes. En la concepción del infinito, el centro está en todas partes, en ninguna parte está la circunferencia. En cada punto puede estar el centro. Prahlad Maharaj vio que el Centro estaba presente en todas partes. Hiranyakasipu le preguntó: “¿Tu Dios está en este pilar?” Prahlad le contestó: «Sí, Él está allí». Y cuando Hiranyakasipu derribó el pilar, apareció el Señor Nrisimhadev. 

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satyam vidhatum nija-bhrtya-bhasitam

vyaptim cha bhutesu akhilesu chatmanah

Adrsyatatyadbhuta-rupam udvahan

stambhe sabhayam na mrgam na manusam

«Para probar que la afirmación de Su sirviente Prahlad Maharaj era sustancial, en otras palabras, para probar que el Señor Supremo está en todas partes, incluso dentro del pilar de la sala de asambleas, la Suprema Personalidad de Dios, Hari, mostró una forma maravillosa nunca antes vista. La forma no era ni la de un hombre ni la de un león. De esa manera, el Señor apareció en Su maravillosa forma, en la sala de asambleas.»

                                                            (Srimad Bhagavatam, 7.8.17)

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          visvak sphurantam grahanaturam harir

          vyalo yathakhum kulisaksata-tvacham

          dvary urum apatya dadara lilaya

          nakhair yathahim garudo maha-visam

Tal como una serpiente atrapa a un ratón o tal como Garuda captura a una serpiente muy venenosa, el Señor Nrisimhadev capturó a Hiranyakasipu, a quien ni siquiera el rayo del rey Indra podía lastimar. Mientras Hiranyakasipu agitaba sus brazos y piernas por aquí, por allá y por todas partes —muy acongojado por verse capturado—, el Señor Nrisimhadev puso al demonio en Su regazo, lo sostuvo en sus muslos, y con suma facilidad lo rasgó en pedazos con las uñas de Sus manos, en el pórtico de la sala de asambleas.

                                                              (Srimad Bhagavatam, 7.8.29)

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  aham tv akamas tvad-bhaktas

          tvam cha svamy anapasrayah

          nanyathehavayor artho

          nanyathehavayor artho

          raja-sevakayor iva

«Oh, mi Señor, yo soy tu sirviente incondicional, y Tú eres mi eterno amo. No hay necesidad de que seamos alguna otra cosa que el amo y el sirviente. Tú eres naturalmente mi amo y yo soy naturalmente Tu sirviente. No tenemos otra relación»

                                                          (Srimad Bhagavatam, 7.10.6)

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(Palabras de Srila Sridhar Maharaj, Sermones del Guardián de la Devoción, volumen 1:)

En el Srimad Bhagavatam, Sri Prahlad Maharaj rechazó aceptar cualquier bendición que le ofrecía el Señor. Él dijo: «Aquel que acepta bendiciones a cambio de su servicio a Ti, no es Tu sirviente sino un mercader (na sa bhrityah sa vai vanik, Bha: 7.10.4)». Aquellos que se acercan al Guru y a Krisna con un interés separado, vienen solo para hacer negocio. Vienen para conseguir algo que satisfaga su propio interés. Tenemos que tener cautela para evitar tales características en nosotros. ¿Para qué vine? Puede haber muchos motivos.

Debemos aproximarnos a los devotos en busca de la fe. Ellos son como muchos pilares de fe. Se nos ha dicho que la electricidad puede fluir por todas partes, pero, prácticamente tiene que haber una conexión con el dínamo. Los dínamos pueden trasmitir fuerza eléctrica; similarmente, en el pasado y el presente hay muchos devotos en quienes podemos encontrar una genuina santidad. Ellos se yerguen como pilares de fe, con su comportamiento y ejemplo. Si nos aproximamos a Cristo, su ideal y su sacrificio van a alentar la fe en nosotros. Si examinamos la historia de Prahlad, llegaremos a entender que él es un devoto muy admirable. Nuestros corazones rebosarán: «Aquí hay fe —aquí se encuentra la presencia del Todopoderoso».

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Toda la estructura del mundo devocional está basada en el sharanagati [la entrega]. Sin sharanagati no puede haber un verdadero ingreso al plano del servicio. El sharanagati es la vida misma y la esencia de la devoción, así que debe estar presente en todas las formas de servicio. Sin sharaganati, el servicio será una mera imitación, una mera actividad sin vida y no propiamente devoción. El sharaganati es la primera condición. Prahlad Maharaj ha dicho: manye tad etad akhilam nigamasya satyam, svatmarpanam svasuhridah paramasya pumsah: toda la esencia de las enseñanzas védicas es svatmarpanam —entregarnos y dedicarnos por completo al Señor—. Entregarse es la sustancia de toda actividad devocional».

(Esta recopilación de artículos fue publicada en la página del SCSMath por Sri Vishakha Devi Dasi)

 

 

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