Chaitanya Bhagavata. Madhya-khanda, Capítulo diecinueve Los Pasatiempos en la casa de Advaita Acharya.

Todas las Glorias a Sri Guru y Sri Gouranga.

Madhya-khanda

Capítulo diecinueve

Los Pasatiempos en la casa de Advaita Acharya.

 

Todas las glorias a Sri Vishvambhar, el Señor de todos los devotos Vaisnavas. Tú traes a las entidades vivientes de regreso a tu redil por concederles el servicio devocional.

El Señor llevó a cabo Sus Pasatiempos trascendentales en Nabadwip, oculto a la visión de los burdos materialistas. Fue a los hogares de los diferentes devotos y se ocupó en placenteros Pasatiempos con Nityananda, Gadadhar y otros asociados.

Él es la fuente de todo éxtasis espiritual para los devotos y en Su asociación, ellos vieron todo en relación al Señor Krisna. Ellos se olvidaron por completo del mundo externo debido a que estaban absortos en disfrutar las melosidades divinas de cantar los Santos Nombres de Krisna. No se ocupaban en otro asunto.

Principal entre esos asociados íntimos del Señor era Advaita Acharya. Su naturaleza es insondable y solo unos cuantos devotos conocen Su posición trascendental y cuán íntimo es al Señor. Cuandoquiera que Sri Chaitanya salía de Sus trances extáticos, de inmediato ofrecía servicio a los Vaisnavas reunidos, especialmente a Advaita Acharya. Estos tratos del Señor eran la causa de una continua insatisfacción para Advaita Acharya. Sus heridos sentimientos retumbaban en Su mente como un volcán activo.

Él pensaba: «Él continuamente me engaña como un ladrón. Abandona Su posición y trata sigilosamente de atrapar Mis pies. Yo no igualo Su fuerza pues es supremamente poderoso, de modo que toma por la fuerza el polvo de Mis pies. El único sostén para apoyarme es el servicio devocional debido a que otorga la realización y la visión espiritual para reconocer al Señor Vishvambhar, el Señor Supremo, tal como es. La gente me llama “Advaita, el que tiene corazón de león” y Yo me confundo más con eso. ¡Oh, Señor!¡Ten la bondad de destruir esta ilusión!

»En Tus Pasatiempos con Bhrigu, eres más glorioso que Bhrigu, aunque algunos puedan pensar de otra manera. Por lo tanto, reuniré a cientos de discípulos como Bhrigu. El Señor Chaitanya ha aparecido para explicar el sendero del servicio devocional y Yo firmemente me opondré a Sus instrucciones con Mis enseñanzas a Mis nuevos discípulos. Esto enfurecerá tanto al Señor que tendrá que castigarme, agarrándome por los cabellos».

Preocupado con estos planes, Advaita salió de Nabadwip, acompañado por Haridas Thakur y fue a Su hogar en Shantipur. Allí, empezó a llevar a cabo Su ardid. El Acharya empezó a leer y explicar el libro llamado Yoga-vasistha, el cual se adhiere al pensamiento impersonalista y es así claramente contradictorio al sendero del servicio devocional.

Advaita empezó a enseñar lo siguiente: «De acuerdo al Yoga-vasistha el sendero del conocimiento deductivo, también conocido como la especulación empírica, es la esencia de la autorrealización. Sin entender el sendero deductivo del conocimiento, el sendero de la devoción se torna impotente. De modo que, el conocimiento empírico es la esencia de todo. Muchas personas desafortunadas abandonan su hogar para vivir en el bosque, no entendiendo que la riqueza del conocimiento se encuentra en el sendero deductivo.

»El sendero de la devoción al Señor Visnu es como un espejo y el sendero del conocimiento deductivo es comparado a los ojos. ¿Qué utilidad tiene para un ciego tener un espejo? He estudiado concienzudamente las diferentes Escrituras y he llegado rápidamente a la conclusión que el conocimiento empírico es la meta última».

Haridas Thakur estaba más que familiarizado con las formas de proceder y la naturaleza de Advaita Acharya y cuando escuchó el intento del Acharya de explicar todo a la luz del conocimiento empírico, solamente se rió. Esa es la característica trascendental de un devoto puro como Advaita Acharya. Aquellos que son devotos pueden fácilmente entender Su posición, pero los malvados son rechazados.

Vishvambhar, quien es la Personalidad Suprema más munificente y quien satisface todos los deseos, percibió en Su corazón el deseo de Advaita Acharya. Un día,nestaba paseando por las calles de Nabadwip con Nityananda Prabhu, observando Su propia creación.

Brahma, el creador de este universo, observaba todas estas actividades del Señor y sintiéndose muy afortunado y satisfecho, él felizmente pensó para sí mismo: «El Señor Supremo está apreciando mi maestría en el diseño de la creación».

Mientras caminaban con una encantadora gracia, ellos dos se miraban como dos lunas llenas que surcaban el cielo. Los residentes de Nabadwip podían verlos, cada uno de acuerdo a su propia devoción.

Permaneciendo invisibles a los ojos humanos, los semidioses también contemplaban los movimientos de los dos Señores, quienes son como lunas, y se asombraban en su mente. Ellos observaron a las ‘dos lunas’ de Nabadwip y confundidos por esa opulencia empezaron a considerar que ahora su propia morada celestial se había convertido en la Tierra, mientras que la Tierra misma se había convertido en la morada celestial: la Luna. De manera similar, erróneamente consideraron que ahora los semidioses eran seres terrenales y que los terrícolas eran residentes de los planetas celestiales. De ese modo, empezaron a discutir el misterio de las dos lunas.

Alguien dijo: «En los planetas celestiales nunca se les hubiera permitido entrar a dos lunas juntas». Alguien más expresó: «Déjenme decirles que una de ellas es la luna original y la otra es su reflejo». Otro más dijo: «El hijo se asemeja al padre en todo aspecto; ¿tal vez uno es el padre, la Luna, y el otro es su hijo, Marte?» Para nada es sorprendente que los semidioses se vieran confundidos ante la belleza del Señor. Incluso los Vedas son incapaces de describir completamente los aspectos extraordinariamente encantadores del Señor Supremo.

De esta manera, los dos Señores paseaban en Nabadwip. En un punto, el Señor Vishvambhar le dijo al Señor Nityananda: «Vayamos a Shantipur y visitemos la casa de Advaita Acharya». Ambos Señores siempre estaban dispuestos a ocuparse en placenteros Pasatiempos, de modo que de inmediato se dirigieron hacia la casa de Advaita Acharya.

Casi a la mitad del camino a Shantipur, cruzaron una aldea llamada Lalitapura situada en la ribera del Ganga. Allí, en una choza a la orilla del río, vivía un casado ‘sannyasi’. El Señor Vishvambhar le pidió a Nityananda Prabhu: «Por favor, averigua de quién es esta vivienda». Nityananda Prabhu contestó: «Señor, esta es residencia de un ‘sannyasi’». El Señor Vishvambhar dijo: «Si nuestra fortuna lo permite, podremos verlo. Vamos a visitarlo». Con felicidad, ellos entraron y ofrecieron reverencias al ‘sannyasi’.

El ‘sannyasi’ , al ver la encantadora forma, los hermosos miembros y la cara sonriente de Vishvambhar, con gran satisfacción le ofreció varias bendiciones: «Que seas bendecido con riqueza, fama, erudición y una bella esposa». El Señor de inmediato respondió: «Querido señor Goswami, esas en verdad no son bendiciones. Por favor, mas bien usted debería decir: “Que obtengas la misericordia de Krisna”. Una bendición así lo lleva a uno al plano del servicio devocional a Sri Vishnu, y es eterna, inagotable e infalible. No corresponde a su posición bendecirme con esas ventajas materiales».

Con una risa falsa, más por disgusto que por otra cosa, el ‘sannyasi’ respondió: «Ahora tengo una prueba directa del axioma que escucho a menudo: ‘Si tratas de ayudar a la gente, ellos lo toman a mal’. Esta es exactamente la manera en que este joven bráhmana ha reaccionado. Me siento muy contento y le he deseado todo éxito, pero Él ha cambiado mis palabras e incluso empieza a hallarme culpable».

El ‘sannyasi’ preguntó: «Dime, joven bráhmana, ¿por qué criticas mis bendiciones? Si un hombre nace en este mundo y no ha disfrutado la compañía de una mujer atractiva o no ha reunido suficiente riqueza, entonces, ¿qué utilidad tiene vivir? Yo te deseaba éxito en esta clase de vida placentera, pero te avergüenzas y eres reacio a recibirlo bien. Tal vez seas un devoto de Visnu, pero, ¿cómo Te mantendrás sin ganancias?»

El Señor simplemente sonrió ante esas palabras y puso la mano en Su frente en un gesto de mera fatiga ante la burda necedad del ‘sannyasi’.

El Señor utilizó esta situación para enseñarle a todos que nadie debe pedir otra bendición que no sea el servicio devocional al Señor Supremo. Él le dijo al ‘sannyasi’: «Escucha, oh, Goswami, cualquier alimento que comemos nos llega automáticamente debido a nuestro karma, como un resultado de nuestras actividades previas —todo lo que llega está predestinado.

»Si la gente nace por el solo propósito de una vida familiar con esposa, niños y ganancias, entonces, ¿por qué uno se ve forzado a abandonarlo todo a la hora de la muerte? Nadie desea enfermarse y estar debilitado, así que, ¿por qué diversas enfermedades nos atacan y nos hacen sufrir? La razón de todo esto es nuestro karma individual —todo es un resultado de nuestras actividades previas—. Solo las personas elevadas y con conocimiento tienen un completo entendimiento de estos hechos.

»Algunas personas señalan que los Vedas explican que la meta última de la vida humana es la elevación a los planetas celestiales. Los Vedas lo han enunciado así por indulgencia hacia la gente ignorante. Esta indulgencia es el verdadero entendimiento de este mandato védico. La gente materialista e ignorante se inclina naturalmente a una vida de lujos y placeres físicos; en consecuencia, conociendo esto bien, los Vedas lo han recomendado de conformidad. Sin embargo, a los Vedas no se les debe culpar por esto.

»La masa general de gente piensa que adquirirá riqueza y éxito en la vida familiar por cantar el nombre de Krisna y tomar abluciones en el Ganga. Con esta idea, se refugian en los mandatos védicos, pero el resultado verdadero de dedicarse a los mandatos védicos es que uno desarrolle rápidamente devoción al Señor Supremo, Sri Hari. Sin embargo, la gente ignorante, que no entiende el significado de los mandatos védicos, rechaza el fruto del servicio devocional a Krisna y erróneamente se esfuerza por los placeres materiales. Por favor, considera bien todos estos puntos, oh, Goswami, debido a que no existe meta o actividad superior que el servicio devocional al Señor Krisna».

De esta manera, el Señor, el supremo Maestro Espiritual instructor, instruyó a todo el mundo por explicar al ‘sannyasi’ que el servicio devocional a Krisna es el propósito último de los Vedas. Las instrucciones de Vishvambhar son la verdad absoluta. Aquellos cuyo corazón está demasiado contaminado por las actividades pecaminosas no pueden desarrollar la fe requerida para aceptarlas.

El casado ‘sannyasi’ sonrió y pensó para sí mismo: «Este joven bráhmana debe haberse convertido en un lunático debido al efecto de algún l. Puede ser también que la persona vestida como un sannyasi, que lo acompaña, de alguna manera lo haya hipnotizado». El ‘sannyasi’ habló entonces en voz alta: «Finalmente, ha sucedido. En frente de un simple niño, repentinamente no sé nada. He viajado alrededor del mundo —Ayodhya, Mathura, Badarikasrama, Gujarata, Kasi, Vijayanagara, Lanka y muchas otras ciudades— y ahora no sé que es bueno o malo. He aprendido esto de un bebé que mama».

Todavía sonriendo, Nityananda contestó; «Escucha, Gosañi, no tienes que necesariamente estar de acuerdo con un simple niño. Estoy bien consciente de tu posición y fama. Por favor, considera mi proposición ya que soy el mayor y perdónanos por cualquier cosa que ha sucedido». Tras escuchar el elogio, el ‘sannyasi’ de nuevo se volvió amigable y le pidió a sus huéspedes que tomaran alimento.

Sin embargo, el Señor Nityananda dijo: «Debemos irnos de inmediato ya que tenemos que atender un asunto urgente, pero puedes envolver algunos comestibles para nosotros, los cuales podemos comer en el camino después de nuestro baño. El ‘sannyasi’ insistió: «Báñense aquí, tomen su comida y después de un refrescante descanso, nuevamente emprendan su camino». Las dos Supremas Personalidades habían descendido a este mundo solo para el propósito de liberar a las almas más caídas, de manera que decidieron pasar un tiempo más con el casado ‘sannyasi’.

     Elllos disiparon su cansancio en las refrescantes aguas del Ganga y luego regresaron a la casa del ‘sannyasi’. Ellos ofrecieron unos mangos, yaka y leche al Señor Krisna, y luego disfrutaron el prasadam en la presencia de su complacido anfitrión.

El ‘sannyasi’ seguía la escuela de adoración shakti, la cual consiente el consumo de licor. El ‘sannyasi’ indirectamente le hizo saber esto al Señor Nityananda. Él dijo: «Escucha, Sripad, ¿les traigo alguna ‘felicidad’? ¿Cuántas veces puedo tener huéspedes como ustedes?» Nityananda, quien había viajado ampliamente y había visto mucho, entendió que este ‘sannyasi’ era adicto al licor. El ‘sannyasi’ repitió varias veces si debería traer ‘felicidad’ o no y Nityananda contestaba cada vez: «Tenemos que irnos de inmediato».

La esposa del ‘sannyasi’ se sentó a un lado mirando a los dos Señores, quienes sintió que eran más encantadores que Cupido. Ella los contemplaba como si estuviera en una meditación. Ella habló, corrigió a su esposo, diciendo: «¿Por qué los perturbas durante su comida?»

Vishvambhar preguntó por aparte a Nityananda: «¿De qué ‘felicidad’ habla?» El Señor Nityananda respondió: «Creo que se refiere al licor».

Clamando el nombre de Hari, Sri Chaitanya de inmediato recordó a Sri Vishnu. Luego, enjuagando rápidamente Su boca y manos, los dos Señores salieron de la casa. Ellos caminaron hasta la ribera del Ganga y saltaron en él con sus ropas puestas, nadando corriente abajo hasta Shantipur, hacia la casa de Advaita Acharya.

El Señor muestra Su misericordia a un libertino borracho, pero destruye a los Vedantistas, si son ofensivos a los devotos y al Señor Mismo. Aunque este así llamado ‘sannyasi’ era un borracho y se asociaba íntimamente con mujeres, con todo, el Señor visitó su vivienda. Él conversó con el ‘sannyasi’ y le dio instrucciones, descansó y comió en su casa.

Puede ser que ese sannyasi no se haya purificado completamente en esta vida y que tenga que esperar para otro nacimiento. Sin embargo, los agnósticos que critican al Señor y Sus devotos nunca serán elegibles para recibir la misericordia del Señor. Aunque uno sea un sannyasi, eso no lo hace a uno elegible para reunirse con el Señor. Esto es evidente del incidente con los sannyasis, el cual ocurrió en Varanasi.

La última sección de este libro narra que cuando el Señor Chaitanya fue a Kasi, muchos residentes y muchos sannyasis escucharon la noticia de Su llegada. Los sannyasis se sintieron felices al recibir la noticia y estuvieron ansiosos de conocerlo ya que habían escuchado mucho acerca de Sus características excepcionales.

Los sannyasis eran todos Vedantistas, impersonalistas, bien versados en asuntos intelectuales y en llevar a cabo diversas austeridades. Como residentes de por vida en Kasi, todos eran muy respetados. Todas sus impresionantes cualificaciones estaban desvirtuadas por una simple falta —enseñaron y explicaron el Vedanta desprovisto de la ciencia de la devoción al Señor Vishnu.

El Señor Chaitanya es la Superalma dentro del corazón de cada individuo, de manera que estaba consciente de eso. De ahí que, aunque visitó Kasi, no les dio a esos sannyasis la oportunidad de conocerlo.

En Varanasi, se quedó en el Math de Ramachandra Puri por dos meses, sin revelar Su paradero, y pasó la mayor parte del tiempo en la casa de Chandrasekhar.

Él partió de Varanasi dos días antes del Vishvarupa-ksaura, la especial ceremonia de rasurarse en el especial día de luna llena, durante chaturmasya, la cual siguen los sannyasis mayavadis. Él se fue sin que la gente ordinaria se enterara, y solo más tarde los sannyasis se dieron cuenta que no pudieron verlo.

La ofensa de blasfemar al Señor o a Su devoto aunque solo sea una vez, roba la apropiada inteligencia de una persona. Los sannyasis no sintieron remordimiento alguno de no conocer al Señor. Además, dijeron: «Somos sannyasis. ¿Por qué se fue sin primero hablarnos? ¿Cuál es la razón? ¿No pudo esperar dos días y llevar a cabo la especial ceremonia de rasurarse, Vishvarupa-ksaura? Por eludir esta ceremonia, desatendió los deberes de Su orden».

De esa manera, la inteligencia de la gente no devocional es echada a perder y el Señor Shiva nunca acepta adoración de esos ofensores. Aquellos que blasfeman a otros en Kashi son castigados por el Señor Shiva, y aquellos que ofenden a Shiva no pueden llegar a ser devotos de Vishnu.

Sri Gaurasundar advino específicamente para liberar a todas las almas caídas, con la excepción de aquellos que encuentran defectos en los devotos Vaisnavas del Señor.

Solo para probar este punto, comió y descansó en la casa de un borracho, pero evitó la compañía de los así llamados eruditos sannyasis védicos. Uno siempre debe ser cuidadoso de evitar la ira del Señor y aquellos que lo desobedecen, sufrirán el castigo de Yamaraj, el dios de la muerte, nacimiento tras nacimiento.

El Señor Brahma, el Señor Shiva, Ananta Shesha y Kamala, la Madre Universal, se encuentran continuamente ocupados en glorificar al Señor Supremo, Sri Gaurasundar. Si alguien es tan desafortunado como para no quedar atraído por los dulces nectarinos Pasatiempos y cualidades del Señor Chaitanya, entonces, toda su erudición y austeridades védicas de sannyasi se vuelven inútiles.

Felizmente, Sri Chaitanya y Nityananda Prabhu procedieron hacia Shantipur a lo largo de la ribera del Ganga. Mientras nadaban, Sri Chaitanya fuerte y repetidamente rugía: «¡Yo soy eso! [Aham brahmasmi] ¡Yo soy esa persona! ¡Nada me despertó del sueño y Me trajo aquí! ¡Creo que Él está teniendo disertaciones que encubren el proceso del servicio devocional detrás de una fachada de palabras floridas, las cuales presentan el sendero especulativo de conocimiento! ¡Hoy le castigaré por esto! ¡Que el mundo lo vea! ¡Deseo que todos vean cómo defenderá su bastión del conocimiento especulativo!»

Mientras el Señor rugía estrenduosamente de esa manera, Nityananda guardaba silencio, sonriendo dentro de Su mente. Los dos Señores, Sri Chaitanya y Sri Nityananda Prabhu, flotaban en las olas del Ganga, tal como Mukunda y Ananta Shesha, que yacen sobre el Océano de Leche.

Por sus elevados méritos devocionales, Advaita Acharya, un incondicional entre los seguidores del Señor Chaitanya, pudo apreciar que el Señor reaccionaría con furia a Su presentación de conocimiento especulativo. Aun así, cuando comprendió que Sri Chaitanya y Sri Nityananda habían llegado a Shantipur, empezó a vociferar aun más en favor de ese conocimiento impersonalista. ¿Quién puede profundizar en los humores y actividades devocionales de los devotos puros del Señor?

Nityananda acompañaba al furioso Sri Chaitanya cuando entraron en la casa de Advaita. Advaita se mecía en el divino placer de representar perfectamente el papel de un impersonalista. Haridas Thakur le ofreció reverencias al Señor, cayendo al suelo como una vara. Achyuta, el hijo de Advaita, también ofreció sus respetuosas reverencias. La esposa de Advaita, Sitadevi, ofreció dentro de su mente reverencias al Señor. El rostro y la expresión del Señor despertó temor en el corazón de todos.

Con un humor iracundo, el Señor dijo: «¡Nada! ¡Nada! Dime, ¿cuál es superior, el conocimiento especulativo o el servicio devocional?» Advaita contestó: «El conocimiento especulativo es siempre superior, pues ¿cuál es el uso del servicio devocional si una persona está desprovista de conocimiento especulativo?»

Tan pronto como estas palabras llegaron a Sus oídos, el Señor Chaitanya se enardeció y olvidó Sus alrededores. Él bajó a Advaita de su asana y le arrastró hasta el patio. Allí, lo arrojó al suelo y lo golpeó repetidamente.

La esposa de Advaita, Sitadevi, es la Madre Universal y conoce todos estos asuntos confidenciales, con todo, ella no pudo restringirse de tratar de detener al Señor: «¡Detente! ¡Detente!», gritaba. «Él es solo un anciano bráhmana. ¿Qué beneficio hay para que le castigues tan severamente? Es tan anciano que puede que no sobreviva a Tu severo comportamiento, y vas a encontrar difícil evitar las consecuencias de Tus propias acciones».

Nityananda sonreía al escuchar esas palabras y Haridas Thakur repetía el nombre de Krisna con gran temor.

Sri Chaitanya estaba tan enojado que ni siquiera escuchó las palabras de Sitadevi. Rugiendo como un trueno enojado, le dijo a Advaita: «Yo yacía apaciblemente en el Océano de Leche y Tú interrumpiste Mi sueño, llamándome para asistirte en Tu labor. Tú ideaste la propagación del servicio devocional, sin embargo, ahora audazmente oscureces el proceso devocional con Tu explicación del impersonalismo. Si ya habías decidido el clandestinamente difundir Tus teorías especulativas, entonces, ¿por qué te tomaste la molestia de revelarme al mundo? No desatendí Tu deseo y voluntad, pero me has engañado en todo aspecto».

Finalmente, Sri Chaitanya dejó de reprender a Advaita y fue a sentarse junto a la entrada. Él habló fuertemente, revelando Su verdadera identidad a todos. Él dijo: «Oh, Nada, Tú lo sabes todo. Ve, Yo soy el que mató a Kamsa. Shiva, Brahma, Ananta Shesha y Laksmi Devi se ocupan continuamente en ofrecer servicio a Mí. El impostor Vasudeva encontró la muerte, derrotado por Mi disco Sudarshan. El mismo disco redujo a cenizas la ciudad entera de Varanasi.

»Mi flecha encontró su blanco y mató al gran demonio, el rey Ravana. Mi invencible Sudarshan cortó los brazos de Bana y destruyó al poderoso demonio, Naraka. Levanté la Colina de Govardhan con Mi mano izquierda y traje a la Tierra la celestial flor Parijata. Engañé al Rey Bali para quitarle todas sus posesiones y luego le bendije debido a su humor de entrega. Vencí al terrible rey demonio, Hiranyakasipu, para favorecer a Mi devoto Prahlad».

Mientras el Señor revelaba Sus diversos Pasatiempos, Advaita gradualmente se sumergió en un océano de dicha extática. Advaita estaba más que feliz de recibir su debido castigo de esta manera y palmoteó con Sus manos y brincó de alegría, sintiendo internamente paz y humildad.

Él dijo: «Mi Señor, Me has reprendido correctamente, y tuve suerte de escaparme con tan poco. Ahora, Me queda clara Tu divina autoridad y siento una renovada fuerza en Mi relación Contigo como Tu sirviente».

Advaita danzó con éxtasis y luego, frunciendo el entrecejo, oró al Señor: «Ahora, ¿dónde están Tus palabras de halago para Mí? ¿Adónde ha ido a parar toda esa falsedad? Puedes insultarme; no soy Durvasa Muni cuyos remanentes de arroz untaste sobre Tu cuerpo; tampoco soy Bhrigu Muni cuyas huellas de los pies decoran Tu pecho y cuya marca ahora se conoce como Srivatsa. Mi nombre es sencillamente Advaita, soy simplemente Tu eterno y humilde sirviente, y siempre estoy anhelando, nacimiento tras nacimiento, recibir Tus remanentes. Por el efecto de Tus remanentes y misericordia, he salido ileso de las devastaciones de Tu potencia ilusoria. El castigo ha terminado, de modo que, por favor, dame el refugio de Tus pies de loto». Diciendo esto, Advaita, el amo de Shantipur, cayó al suelo y colocó Su cabeza sobre los pies de loto del Señor.

Apresuradamente y con el debido respeto, Vishvambhar levantó a Advaita mientras lágrimas inundaban Sus ojos, cayendo en cascada sin poder contenerse. Nityananda y Haridas Thakur no pudiendo contener Sus emociones de éxtasis ante la vista de esa manifestación de divino fervor devocional y las lágrimas fluyeron de sus ojos como ríos. Sitadevi, Achyutananda y los sirvientes de la casa lloraron con intensa alegría. Toda la casa de Advaita quedó inmersa en el Krisna-prema.

Vishvambhar se sintió avergonzado tras haber reprendido muy severamente a Advaita y quiso compensarlo por ofrecerle una bendición. Él dijo: «Si alguien toma el más insignificante refugio a Tus pies de loto, sea un insecto, un gusano, un animal o un pájaro, y si incluso comete un millón de ofensas contra Mí, aun así Yo le otorgaré a él Mis bendiciones».

Cuando Advaita escuchó esta bendición, cayó a los pies del Señor y llorando como un niño dócil dijo: «Todo lo que has dicho Mi Señor es ciertamente verdadero. Ahora, por favor, escucha y concédeme un favor. Si alguien trata de seguirme y Me adora, pero no ofrece servicio a Tus pies de loto, entonces, que esa así llamada devoción a Mí, lo derrote.

»No puedo aceptar a nadie que no se ocupe en servirte. Puede que sea Mi hijo o Mi sierviente, pero debo considerarlo un gran ofensor y nunca veré su cara, pues no puedo soportar ver a alguien que desatienda Tus pies de loto. Aquellos que te adoran de inmediato se vuelven Mis más queridos amigos.

»A veces, un tonto puede tratar de reemplazar la adoración a Ti y se acerca a millones de semidioses, pero esos semidioses nunca entretendrán a ese ofensor. En vez de eso, seguramente lo aplastarán mediante algún arreglo. Todo lo que he dicho no es Mi propia especulación sino que es el veredicto de las Escrituras. En los Puranas, la historia de la muerte de Sudakshina es la prueba.

»Sudaksina era el hijo del Rey de Kashi. Un gran devoto del Señor Shiva. Él siempre estaba inmerso en meditar en su Señor. Estando satisfecho con su adoración, el Señor Shiva apareció ante él y dijo: “Pide cualquier bendición y satisfaceré el deseo de tu corazón. Lleva a cabo el especial sacrificio Abhichara, a fin de tener el dominio de poderes extraordinarios, pero sé cauteloso de ver que no menosprecies u ofendas a un devoto Vaisnava del Señor. Si lo haces, serás sacrificado”.

»Sudaksina no tuvo forma de detectar la intención detrás de las palabras del Señor Shiva, de manera que realizó debidamente el sacrificio Abhichara de acuerdo a las instrucciones del Señor. Del fuego de sacrificio apareció una forma terrorífica, la cual poseía tres manos, tres piernas y tres cabezas y que se elevaba por encima de él.

»Ella dijo: “Pide tu bendición”. El príncipe respondió: “Ve e incendia la ciudad de Dwaraka”. La gigante criatura se puso visiblemente triste, entendiendo que el deseo del príncipe nunca podría ser cumplido. No obstante, la criatura fue a Dwaraka como se le pidió, pero a su llegada allí, el omnipresente y siempre vigilante guardia de Dwaraka, el disco Sudarshan, lo atacó de inmediato.

»Nadie escapa a la ira de Sudarshan y así el gigante se rindió ante los pies de loto de Sudarshan, diciendo: “El poderoso sabio Durvasa no pudo escapar de Ti, ni tampoco pudieron dominarte grandes personalidades como el Señor Brahma y el Señor Shiva. ¿Qué puede hacer una persona insignificante tal como yo en contra de un excelso Vaisnava como Tú?”

»“Ahora, Señor, no hay posibilidad de escape para mí y eres libre de hacer como gustes. Todas las glorias a ti, mi Señor, quien eres famoso como Sudarshan. Eres la morada de Krisna y tan poderoso como mi propio Señor Shankar. Todas las glorias a Ti, que posees la forma de un disco y eres el mejor entre los devotos Vaisnavas. Tú infundes miedo en el corazón de los malvados y proteges a los piadosos”.

»Sudarshan fue apaciguado por las oraciones del gigante y le dijo a este que regresara a donde estaba el príncipe y lo destruyera con fuego. La terrorífico gigante rápidamente regresó hasta el Príncipe de Kashi y lo destruyó.

»Sudakshina trató de ignorarte a Ti, mi Señor, y trató de adorar al Señor Shiva con el yajña, pero el resultado fue que encontró su propia muerte mediante ese sacrificio. De manera similar, digo que aquellos que se acercan a Mí ignorando Tus pies de loto, Yo los destruyo. Eres todo para Mí; eres el Señor de Mi vida, Mi tesoro más preciado, Mi padre y Mi madre, Mi amigo más querido. No puedo tolerar una ofensa como esa a Tus pies de loto.

«Hay muchos ejemplos de este punto en las Escrituras. El rey Satrajit se encontró una vez con el dios del Sol y estando atraído por su brillo y personalidad, empezó a adorarlo. Sin embargo, una vez desobedeció Tus órdenes y debido a su ofensa, él y su hermano fueron matados. El dios del Sol vio todo eso con satisfacción, pues había visto muy enojado que Satrajit había desobedecido Tus instrucciones. Duryodhan era un discípulo del Señor Balaram, pero debido a que Te ignoró, él y toda su estirpe fue eliminada.

»Hiranyakasipu se volvió prácticamente invencible por la bendición del Señor Brahma, y eso lo hizo insolente y enemigo hacia Ti y también él murió junto con su estirpe de demonios.

»El Ravana de diez cabezas era el rey más poderoso de su época, habiendo recibido una bendición del Señor Shiva. Él era ofensivo a Ti y te desafió, de modo que él y toda su familia fueron derrotados.

»Oh, Señor, eres la raíz y el Señor Supremo de todos los semidioses. Todo y todos, lo que es visible e invisible a la visión humana, está destinado para servirte a Ti.

»Si alguien trata de adorar al sirviente, pero desatiende al Señor y Amo Mismo, entonces el sirviente no puede tolerar esta ofensa. El sirviente puede aceptar su adoración, sin embargo, finalmente, personalmente destruye a ese ofensor.

»Adorar directamente a semidioses como el Señor Shiva, y no adorarte a Ti, es como regar las ramas en vez de regar la raíz del árbol. Tú eres la causa original de los Vedas, los bráhmanas, los sacrificios y las prácticas religiosas. Yo aborrezco a esa persona que desatiende Tus pies de loto».

El Señor Chaitanya profundamente apreció las muy excelsas y confidenciales oraciones de Advaita, y habló con una voz que se asemejaba a un trueno: «Ahora, escúchame con atención. Yo digo sinceramente que aquellos que Me adoran directamente, pero que desatienden a Mis sirvientes y devotos, son los desdichados más infames, quienes, por hacerlo así, cortan Mi cuerpo en pedazos.

»Su adoración es como cenizas ardientes en Mi cuerpo. Aquel que critica u ofende a Mi devoto, Mis nombres —los cuales satisfacen todos los deseos— lo destruirán. De esta manera, Yo muestro Mi compasión a él. Toda entidad viviente es Mi sirviente, así que no tolero ninguna violencia a ellos. Yo destruyo a quienquiera que trata de lastimar a Mis sirvientes.

»Advaita, me eres más querido que Mi propio cuerpo y si alguien te falta el respeto, él será incapaz de tolerar su destino. Incluso si un sannyasi ofende a un devoto puro, él caerá de sus votos y se desviará de sus prácticas religiosas».

Levantando Sus brazos, Gaurachandra declaró al mundo: «Abandonen la actitud ofensiva de criticar a un Vaisnava y canten el Santo Nombre de Krisna. Quienquiera que practique esto, seguramente será liberado por Mí».

Las palabras del Señor Chaitanya sumergieron a los devotos en una ola de incontenible alegría y ellos estallaron en un fuerte canto del Nombre del Señor. Advaita Acharya lloró en éxtasis estrechando los pies de loto del Señor y el Señor sostuvo a Advaita en Su amoroso abrazo y lloró.

La amorosa devoción de Advaita inundó el universo entero —esos son el carácter y las actividades maravillosas de Advaita Acharya—. Advaita Acharya no es diferente de la Suprema Personalidad de Dios. ¿Quién, entonces, puede realmente entender Sus palabras?

Los intercambios aparentemente abusivos entre Advaita y Nityananda solo pueden ser apropiadamente percibidos por aquellas almas elevadas que han alcanzado ese estado de dicha más allá de la influencia material. Las palabras y las actividades del Señor Supremo y Sus devotos puros, los Vaisnavas, pueden ser entendidas y apreciadas solo mediante la misericordia de ellos.

Ananta Shesha puede comprender esas discusiones de naturaleza espiritual tan elevada entre Advaita, Nityananda y los otros devotos. Él, entonces, canta acerca de ellas con Sus innumerables bocas.

Saliendo de Su extático ensimismamiento, Vishvambhar miró a Advaita y, con una sonrisa, dijo: «Te he reprendido en un momento de resentimiento pueril». Advaita respondió: «Todos Tus humores y Pasatiempos son enteramente trascendentales». El Señor dijo: «Nityananda, escucha, debes perdonarme por Mis insensatos actos de inmadurez».

Nityananda, Haridas Thakur y Advaita Acharya intercambiaron miradas uno con el otro y luego estallaron en incontenibles carcajadas.

Vishvambhar siempre se dirigió a Sitadevi, la esposa de Advaita, como a una madre. Ella era un símbolo de castidad, siempre sirviendo a la plena satisfacción de su esposo. Ahora, Visvambhar fue a ella diciendo: «Ve rápidamente y prepara un suntuoso banquete para Krisna, y después de ofrecérselo, participaremos de Sus remanentes».

Entonces, el Señor fue a bañarse al Ganga junto con Advaita, Haridas, Nityananda y los demás devotos. Todos se encontraban en un humor alegre. Posteriormente, en los Vedas, se describirá con detalle la ilimitada alegría y dicha espiritual mostrada por la naturaleza del Señor.

Al regresar a la casa después de Su baño, el Señor Chaitanya lavó Sus pies y se postró ante el Señor Krisna. Viendo al Señor Chaitanya en un posición postrada, Advaita cayó a los pies de loto del Señor. Similarmente, Haridas, en el éxtasis de la asociación con los devotos, cayó a los pies de Advaita.

Nityananda presenció la maravillosa escena con sentimientos de ilimitada dicha espiritual que surgieron dentro de Él. Allí, entonces, estaba un trascendental puente vinculado directamente a la morada espiritual más elevada, constituida de tres expansiones del Supremo.

Levántandose tras ofrecer reverencias al Señor Krisna, Vishvambhar advirtió que Advaita Acharya estaba a Sus pies, y se sintió muy avergonzado. Él exclamó: «¡Vishnu, Vishnu!», con humildad.

El Señor entonces tomó la mano de Advaita y entró al cuarto de comer con Nityananda, en Su familiar encantadora manera. Las tres Supremas Personalidades se sentaron a comer. Cada uno Ellos siempre se encontraba animado con éxtasis espiritual y Nityananda actuaba, como era Su naturaleza, como un jovencito vivamente inquieto.

Sentado lejos de Ellos, cerca de la puerta, estaba Haridas Thakur, quien era, por su elevación espiritual, cualificado para ver esos diferentes maravillosos Pasatiempos trascendentales.

Sita Thakurani, la esposa de Advaita, una dama espiritualmente muy excelsa e ingeniosa, estuvo sirviéndoles y recordando al Señor Hari todo el tiempo. Les ofreció manjares como arroz con ghee y leche, y arroz dulce, y Ellos comieron con satisfacción y vivacidad.

Advaita Acharya empezó a reírse de Nityananda. Ambos son la misma Suprema Personalidad, pero aparecieron como dos Entidades Absolutas para participar y asistir en los Pasatiempos del Señor Krisna.

Al final de Su comida, Nityananda se portó tan inquieto como un niño. Él tomó arroz de Su plato y lo arrojó por todos lados y empezó a reír a carcajadas con una alegría infantil. Vishvambhar gritó con gran inquietud, mientras que Haridas Thakur no podía dejar de reír.

Advaita pretendió encenderse de ira y reveló las verdades acerca de la naturaleza absoluta de Nityananda. Él enojadamenre dijo: «Este Nityananda es un borracho y Su compañía ha corrompido mi casta. Él no puede decir ni quién es Su guru, ni el lugar de Su nacimiento. Él simplemente se presenta como un sannyasi.

»Nadie sabe de Él, ni de Su casta, ni de Su familia. Además, siempre camina balanceándose como un enloquecido elefante embriagado. Previamente, Él comió en las casas de extranjeros desconocidos y ahora vino aquí, tratando de mezclarse con los bráhmanas.

»Haridas, te digo esto tres veces, que este borracho destruirá todo». Simulando un ataque de rabia falsa, Advaita arrojó su ropa y palmoteó, saltando con una alegría incontenible.

Vishvambhar empezó a reírse de Advaita, cuya naturaleza es tal que mayores y jóvenes por igual encontraban estimulante Su carácter. A Nityananda también lo sacudió la risa, mientras señalaba con Sus dedos a Advaita, quien mostraba poses verdaderamente graciosas en Su fingida ira.

Después de un rato, cuando estuvieron de nuevo bien serenos, los tres Señores lavaron Sus bocas y manos, y luego se abrazaron experimentando una extática dicha. Advaita y Nityananda son como las dos manos del Señor Chaitanya. No existe enemistad, sino una perpetua amistad entre Ellos. Sus riñas son simuladas y tienen como fin mantener los Pasatiempos de Krisna; el Señor Supremo y Sus devotos lucen ese tipo de comportamiento juguetón como el de un niño.

De esa manera, el Señor Chaitanya pasó Su tiempo en la casa de Advaita inmerso en una dicha extática y llevando a cabo sankirtan. Solo el Señor Balaram puede entender estos Pasatiempos trascendentales; otros, no pueden profundizar en las absolutas excelencias de la naturaleza del Señor Supremo. Por las bendiciones del Señor Balaram, puedo recitar estos Pasatiempos del Señor Chaitanya ya que la Diosa de la erudición, Saraswati, parece danzar sobre mi lengua.

Todos estos Pasatiempos los he compilado sin una idea de la secuencia cronológica. Simplemente los he presentado tal como ellos aparecieron ante mí. Esto solo es posible por la misericordia de Sri Krisna.

Yo, por lo tanto, ofrezco reverencias a los pies de todos los amados devotos del Señor Chaitanya y mendigo su perdón por las ofensas que pude haber cometido en este intento.

Después de unos cuantos días de estancia en la casa de Advaita, Sri Chaitanya regresó a Nabadwip y a Su hogar acompañado por Nityananda, Advaita y Haridas. Cuando se difundió entre todos la noticia del regreso del Señor a Nabadwip, los Vaisnavas rápidamente fueron en tropel para ver al Señor. En la cara de ellos se revelaba una viva alegría.

La cara de luna llena de Sri Chaitanya disipó de inmediato su aflicción y ellos cayeron llorando a Sus pies. Sri Chaitanya es la vida de Sus devotos y Él abrazó afectuosamente a cado uno. Sus devotos son Sus propias expansiones —los compasivos y excelsos Vaisnavas.

Todos los devotos ofrecieron reverencias a Advaita, quien fue la causa del Advenimiento del Señor Chaitanya. Con júbilo, ellos se saludaron entre sí, y empezaron a hablar alegre y ruidosamente con el Señor acerca de los Pasatiempos de Krisna.

Sri Sachimata se sintió extremadamente feliz al ver nuevamente a su hijo, y junto con Visnupriya Devi ofreció agradecimientos a su Deidad.

Solo Sri Ananta Shesha puede describir completamente todos estos Pasatiempos, Él es mi vida y alma.

No hay diferencia entre Balaram y Nityananda excepto Sus Nombres, así como las tres diferentes palabras: dvija, vipra y bráhmana significan lo mismo.

Aquel que escucha con devoción los Pasatiempos del Señor manifestados en casa de Advaita, alcanzará la máxima dicha.

El Señor Krisna Chaitanya y el Señor Nityananda son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

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