Buddha-pūrṇimā: Día de la Aparición del Señor Buddha.

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 1: La Creación.

Capítulo 3: Kṛṣṇa es la fuente de todas las encarnaciones. Verso: 24:

 

“Luego, al comienzo de Kali-yuga, el Señor aparecerá como el Señor Buda, el hijo de Añjanā, en la provincia de Gayā, sólo con el propósito de engañar a aquellos que estén envidiosos del teísta fiel.”

 

Significado: El Señor Buda, una poderosa encarnación de la Personalidad de Dios, apareció en la provincia de Gayā (Bihar) como el hijo de Añjanā, y predicó su propio concepto de no violencia, desaprobando incluso los sacrificios de animales que se sancionan en los Vedas. En la época en que el Señor Buda apareció, la generalidad de la gente era atea y prefería la carne animal a cualquier otra cosa. Bajo el pretexto de sacrificio védico, todo lugar se había convertido prácticamente en un matadero, y la gente se había entregado, sin restricción, a la matanza de animales. El Señor Buda predicó la no violencia, compadeciéndose de los pobres animales. Él predicó que no creía en los preceptos de los Vedas, e hizo énfasis en los efectos psicológicos adversos que la matanza de animales provocaba. Los hombres poco inteligentes de la era de Kali, que no tenían fe en Dios, siguieron su principio, y entre tanto fueron entrenados en la disciplina moral y la no violencia, pasos preliminares estos para seguir adelante en el sendero hacia la comprensión de Dios. Él engañó a los ateos, pues esos ateos que siguieron sus principios no creían en Dios, pero mantuvieron absoluta fe en el Señor Buda, que de por sí era la encarnación de Dios. De esa manera, a la gente infiel se le hizo creer en Dios en la forma del Señor Buda. Ésa fue la misericordia del Señor Buda: él hizo que los infieles le fueran fieles a él.

 

Antes del advenimiento del Señor Buda, la matanza de animales era la característica más resaltante de la sociedad. La gente alegaba que se trataba de sacrificios védicos. Cuando los Vedas no se reciben a través de la sucesión discipular autoritativa, los lectores casuales de los Vedas son desencaminados por el lenguaje florido de ese sistema de conocimiento. En la Bhagavad-gītā se ha hecho un comentario acerca de esa clase de estudiosos necios (avipaścita). Los estudiosos necios de la literatura védica, que no se preocupan por recibir el mensaje trascendental a través de las trascendentales e iluminadas fuentes de la sucesión discipular, se confundirán con toda certeza. Ellos consideran que las ceremonias rituales lo son todo; no tienen ninguna profundidad de conocimiento. Según la Bhagavad-gītā (15.15): vedaiś ca sarvair aham eva vedya, todo el sistema de los Vedas tiene por objeto llevarlo a uno gradualmente hacia el sendero del Señor Supremo. Toda la materia de la literatura védica tiene por objeto conocer al Señor Supremo, al alma individual, la situación cósmica y la relación que hay entre todos esos factores. Cuando se conoce la relación, comienza la función relativa, y como resultado de dicha función, la meta máxima de la vida, o el ir de vuelta a Dios, se alcanza de la manera más fácil. Desdichadamente, desautorizados estudiosos de los Vedas quedan cautivados únicamente por las ceremonias purificatorias, y de esa forma se detiene el progreso natural.

Para esa clase de personas confundidas y de tendencias ateas, el Señor Buda es el emblema del teísmo. Por consiguiente, él quiso detener ante todo el hábito de matar animales. Los asesinos de animales son elementos peligrosos en el sendero que va de vuelta a Dios. Hay dos tipos de asesinos de animales. Al alma se la llama a veces el “animal” o el ser viviente. En consecuencia, tanto al matador de animales, como también aquellos que han perdido su identidad como almas, son asesinos de animales.

Mahārāja Parīkṣit dijo que únicamente el asesino de animales no puede saborear el mensaje trascendental del Señor Supremo. Por lo tanto, si la gente va a ser educada para ir por el sendero de Dios, debe enseñársele ante todo a detener el proceso de matar animales, como se mencionó anteriormente. Es absurdo decir que la matanza de animales no tiene nada que ver con la comprensión espiritual. En virtud de esa peligrosa teoría y por la gracia de Kali-yuga, han surgido muchos supuestos sannyāsīs que predican a favor de la matanza de animales, disfrazándola de los Vedas. El tema ya se ha discutido en la conversación que hubo entre el Señor Caitanya y el ulema Chand Kazi Shaheb. El sacrificio de animales que se expone en los Vedas es diferente de la matanza de animales sin restricción que se hace en el matadero. Debido a que los asuras o los presuntos estudiosos de las Escrituras védicas alegan como evidencia la matanza de animales que se indica en los Vedas, el Señor Buda negó superficialmente la autoridad de los Vedas. El Señor Buda adoptó esa posición de rechazo de los Vedas, para salvar a la gente del vicio de matar animales, así como también para salvar a los pobres animales de ser matados por sus hermanos mayores, que claman por la fraternidad universal, la paz, la justicia y la igualdad. No hay justicia cuando hay matanza de animales. El Señor Buda quiso detener esta última por completo, y, en consecuencia, su culto de ahisā se propagó no sólo en la India, sino también fuera del país.

Técnicamente se dice que la filosofía del Señor Buda es atea, debido a que no reconoce al Señor Supremo, y debido a que ese sistema de filosofía negó la autoridad de los Vedas. Pero ése es un acto de camuflaje que realizó el Señor. El Señor Buda es la encarnación de Dios. Como tal, él es el expositor original del conocimiento védico, y, por ende, él no puede rechazar la filosofía védica. Pero él la rechazó externamente, porque los sura-dvi, o los demonios que siempre están envidiosos de los devotos de Dios, tratan de respaldar con las páginas de los Vedas la matanza de vacas o la matanza de animales, y esto lo están haciendo ahora los sannyāsīs modernizados. El Señor Buda tuvo que rechazar por completo la autoridad de los Vedas. Esto es simplemente una cuestión técnica, y de no haberlo sido, no se lo hubiera aceptado como la encarnación de Dios. Ni tampoco habría sido adorado en las canciones trascendentales del poeta Jayadeva, que es un ācārya vaiṣṇava. A fin de restablecer la autoridad de los Vedas, el Señor Buda predicó los principios preliminares de los Vedas de una manera adecuada para el tiempo en cuestión (y eso mismo hizo Śaṅkarācārya). Por consiguiente, tanto el Señor Buda como Ācārya Śaṅkara le abrieron el camino al teísmo, y los ācāryas vaiṣṇavas – específicamente el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu – guiaron a la gente por la senda de la comprensión de cómo regresar a Dios.

 

Nos contenta el hecho de que la gente se esté interesando por el movimiento de no violencia del Señor Buda. Pero, ¿tomarán ellos el asunto muy en serio y cerrarán totalmente los mataderos de animales? Si no, el culto de ahiṁsā no tiene ningún sentido.

 

El Śrīmad-Bhāgavatam se compuso justo antes del comienzo de la era de Kali (hace unos cinco mil años), y el Señor Buda apareció hace unos dos mil seiscientos años. Por lo tanto, en el Śrīmad-Bhāgavatam se predice la aparición del Señor Buda. He ahí la autoridad de esta Escritura transparente. Hay muchas de esas profecías, y se están cumpliendo una tras otra. Ellas indicarán la excelsa posición del Śrīmad-Bhāgavatam, que carece de todo vestigio de error, ilusión, engaño e imperfección – los cuatro defectos de todas las almas condicionadas – . Las almas liberadas están por encima de esos defectos; Por consiguiente, pueden ver y predecir cosas que van a suceder en lejanas fechas futuras.

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 2: La Manifestación Cósmica.

Capítulo 7: Encarnaciones Programadas Para Funciones Específicas. Verso: 37:

 

deva-dviā nigama-vartmani niṣṭhitānā
pūrbhir mayena vihitābhir ad
śya-tūrbhi
lok
ān ghnatā mati-vimoham atipralobha
ve
a vidhāya bahu bhāyata aupadharmyam

Traducción:

Cuando los ateos, después de estar bien versados en el conocimiento científico védico, aniquilen a los habitantes de los diferentes planetas, volando invisibles en el cielo con cohetes bien construidos, preparados por el gran científico Maya, el Señor habrá de confundir sus mentes vistiéndose atractivamente como Buda, y predicará principios religiosos.

Significado:

Esta encarnación del Señor Buda no es la misma encarnación Buda que tenemos en la historia actual de la humanidad. De acuerdo con Śrīla Jīva Gosvāmī, la encarnación Buda que se menciona en este verso apareció en una era de Kali diferente. En la duración de la vida de un Manu hay más de sesenta y dos Kali-yugas, y en uno de ellos habría de aparecer el tipo particular de Buda que aquí se menciona. El Señor Buda se encarna en una época en que la gente es de lo más materialista, y predica principios religiosos de sentido común. Ese ahisā no es un principio religioso en sí, pero es una cualidad importante para las personas que son de verdad religiosas. Es una religión de sentido común, debido a que le aconseja a uno a no hacerle daño a ningún animal o ser viviente, pues esas acciones dañinas son igualmente dañinas para el que hace daño. Pero antes de aprender esos principios de no violencia, uno tiene que aprender otros dos principios: el de ser humilde y el de estar libre de orgullo. A menos que uno sea humilde y esté libre de orgullo, no puede ser inofensivo y no violento. Y después de ser no violento, uno tiene que aprender tolerancia y a vivir con sencillez. Uno debe ofrecerles respetos a los grandes predicadores religiosos y líderes espirituales, y también entrenar los sentidos para que ejecuten una acción controlada, aprendiendo a estar desapegado de la familia y el hogar, y ejecutando servicio devocional para el Señor, etc. En la última etapa uno tiene que aceptar al Señor y volverse Su devoto; de lo contrario, no hay religión. En los principios religiosos debe encontrarse a Dios en el centro; de lo contrario, las instrucciones morales por sí solas son meramente principios subreligiosos, generalmente conocidos como upadharma, o proximidad a los principios religiosos.

 

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 1: La Creación.

Capítulo 17: Castigo y Recompensa de Kali. Verso 45:

 

ittham-bhūtānubhāvo ‘yam
abhimanyu-suto n
pa
yasya p
ālayata kauī
y
ūya satrāya dīkitā

Traducción:

Mahārāja Parīkit, el hijo de Abhimanyu, es tan experimentado, que, en virtud de su experta administración y patrocinio, a ustedes les ha sido posible celebrar un sacrificio como éste.

Significado:

Los brāhmaas y los sannyāsīs son expertos en lo que concierne al adelanto espiritual de la sociedad, mientras que los katriyas o los administradores son expertos en la paz y prosperidad materiales de la sociedad humana. Ambos grupos constituyen los pilares de toda la felicidad, y, por consiguiente, tienen la función de cooperar entre sí a plenitud en aras del bien común. Mahārāja Parīkṣit tenía suficiente experiencia como para apartar a Kali del campo de sus actividades, y con ello hacer que el Estado se volviera receptivo a la iluminación espiritual. Si la gente común no es receptiva, es muy difícil inculcarle la necesidad de la iluminación espiritual. La austeridad, la limpieza, la misericordia y la veracidad, que son los principios básicos de la religión, preparan el terreno para la recepción de los adelantos del conocimiento espiritual, y Mahārāja Parīkṣit hizo realidad esa condición favorable. Por eso los ṛṣis de Naimiṣāraṇya pudieron ejecutar los sacrificios durante mil años. En otras palabras, sin el apoyo del Estado, ninguna doctrina filosófica o de principios religiosos puede avanzar progresivamente. Para lograr ese bien común, debe haber una total cooperación entre los brāhmaas y los katriyas. Incluso hasta la época de Mahārāja Aśoka, reinaba el mismo espíritu. El Señor Buda fue considerablemente respaldado por el rey Aśoka, en virtud de lo cual su específico culto del conocimiento se propagó por todas partes del mundo.

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 2: La Manifestación Cósmica.

Capítulo 6: El Purua-Sūkta Confirmado. Verso 20:

pādās trayo bahiś cāsann
aprajānā
ya āśramā
antas tri-lokyās tv aparo
g
ha-medho ‘bhad-vrata

Traducción:

El mundo espiritual, el cual consiste en las tres cuartas partes de la energía del Señor, se encuentra más allá de este mundo material, y es especialmente para aquellos que nunca habrán de renacer. Otras personas, que están apegadas a la vida familiar y que no siguen estrictos votos de celibato, han de vivir en los tres mundos materiales.

Significado:

El clímax del sistema de varāśrama-dharma, o sanātana-dharma, se expresa claramente aquí, en este verso en particular del Śrīmad-Bhāgavatam. El beneficio más elevado que puede conferírsele a un ser humano, es el de entrenarlo para que esté desapegado de la vida sexual, particularmente debido a que es sólo por la entrega a la vida sexual que la vida condicionada de la existencia material continúa nacimiento tras nacimiento. La civilización humana en la que no existe control de la vida sexual es una civilización de cuarta categoría, debido a que, en una atmósfera así, no hay liberación del alma que se encuentra enjaulada en el cuerpo material. El nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades están relacionados con el cuerpo material, y no tienen nada que ver con el alma espiritual. Pero mientras que se fomente el apego corporal hacia el disfrute sensual, el alma espiritual e individual es forzada a continuar la repetición del nacimiento y la muerte debido al cuerpo material, el cual se asemeja a prendas de vestir sujetas a la ley del deterioro.

El sistema varāśrama entrena a su seguidor para que adopte el voto de celibato desde la orden de brahmacarya, con objeto de conferir el beneficio más elevado de la vida humana. La vida de brahmacārī es para estudiantes que se educan en seguir estrictamente el voto de celibato. Los jóvenes que no han saboreado la vida sexual, pueden seguir fácilmente el voto de celibato, y una vez que uno se encuentra fijo en el fundamento de una vida así, puede muy fácilmente continuar hacia la etapa más elevada y perfecta, alcanzando el reino de las tres cuartas partes de la energía del Señor. Ya se ha explicado que, en el cosmos de las tres cuartas partes de la energía del Señor no hay muerte ni temor, y uno se encuentra lleno de la bienaventurada vida de felicidad y conocimiento. Un casado que se encuentra apegado a la vida familiar puede abandonar fácilmente esa vida de complacencia sexual, si ha sido entrenado en los principios de vida de un brahmacārī. El casado se le recomienda abandonar el hogar al alcanzar los cincuenta años (pañcaśordhva vana vrajet), e ir a vivir al bosque; entonces, encontrándose plenamente desapegado del afecto familiar, él puede adoptar la orden de renunciación como sannyāsi, plenamente dedicado al servicio del Señor. Cualquier forma de principios religiosos en la que los seguidores son entrenados para seguir el voto de celibato, es buena para el ser humano, debido a que sólo aquellos que están entrenados de esa manera, pueden terminar la desoladora vida de la existencia material. Los principios del nirvāa, tal como los recomendó el Señor Buda, también son para terminar la desoladora vida de la existencia material. Y este proceso, en su grado más elevado, se recomienda aquí, en el Śrīmad-Bhāgavatam, con clara percepción de la perfección ideal, si bien básicamente no existe diferencia entre los procesos de los budistas, śaṅkaristas y vaiṣṇavistas. Para conseguir la promoción al nivel más elevado de la perfección, es decir, para lograr liberarse del padecimiento del nacimiento y la muerte, de la ansiedad y del temor, ninguno de esos procesos le permite a su seguidor que rompa el voto de celibato. Los casados y las personas que han roto deliberadamente el voto de celibato, no pueden entrar en el reino de la inmortalidad. Los casados piadosos, los yogīs caídos y los trascendentalistas caídos, pueden ser promovidos a los planetas superiores del mundo material (la cuarta parte de la energía del Señor), pero ellos no podrán entrar en el reino de la inmortalidad. Abhad-vratas son aquellos que han roto el voto de celibato. Los vānaprasthas, o aquellos que se encuentran retirados de la vida familiar, y los sannyāsīs, o las personas renunciantes, no pueden romper el voto de celibato si desean lograr el éxito en el proceso.

Los brahmacārīsvānaprasthas y sannyāsīs no piensan renacer (apraja), ni tampoco deben entregarse secretamente a la vida sexual. Una caída así del espiritualista, puede ser compensada con otra oportunidad de una vida humana en buenas familias de brāhmaas eruditos o ricos mercaderes, para otro período de elevación; pero lo mejor es alcanzar la perfección más elevada, que consiste en la inmortalidad, tan pronto como se consigue la forma humana de vida; de no ser así, todo el proceso de la vida humana resultará ser un fracaso total. El Señor Caitanya era muy estricto en cuanto a aconsejar a Sus seguidores acerca de este asunto del celibato. Uno de los asistentes personales del Señor Caitanya, Choṭa Haridāsa, fue castigado severamente por el Señor, debido a haber fallado en la observancia del voto del celibato. Por lo tanto, para un trascendentalista que de algún modo desea ser promovido al reino que se encuentra más allá de los sufrimientos materiales, el entregarse deliberadamente a la vida sexual es peor que el suicidio, especialmente en la orden de vida de renuncia. La vida sexual en la orden de vida de renuncia es la forma más pervertida de vida religiosa, y una persona así de extraviada sólo puede salvarse, si por casualidad se encuentra con un devoto puro.

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 5: El Ímpetu Creativo.

Capítulo 15: Las Glorias de los Descendientes del Rey Priyavrata. Verso 1:

śrī-śuka uvāca
bharatasyātmaja
sumatir nāmābhihito yam u ha vāva kecit
p
ākhaṇḍina ṛṣabha-padavīm anuvartamāna cānāryā aveda-
sam
āmnātā devatā sva-manīayā pāpīyasyā kalau kalpayiyanti.

 

Śrīla Śukadeva Gosvāmī continuó: El hijo de Mahārāja Bharata llamado Sumati siguió la senda de Ṛṣabhadeva, pero algunas personas sin escrúpulos quisieron imaginar que se trataba del propio Señor Buddha. Esas personas, verdaderos ateos llenos de malas cualidades, encontraron en los principios védicos un imaginario respaldo para sus infames actividades. Esos pecadores consideraron que Sumati era el Señor Buddhadeva, y propagaron la teoría de que todo el mundo debe imitar a Sumati y seguir sus principios. De ese modo, fueron víctimas de la especulación mental y se desviaron.

Significado: Las personas āryas siguen estrictamente los principios védicos; pero en la era de Kali ha surgido una comunidad, que recibe el nombre de ārya-samāja, que ignora el significado de los Vedas establecido por el sistema paramparā. Sus líderes desprecian a todos los ācāryas genuinos y se presentan a sí mismos como los verdaderos seguidores de los principios védicos. A esos ācāryas que no siguen los principios védicos se les conoce en la actualidad con el nombre de ārya-samājas o jainistas. No sólo no siguen los principios védicos; tampoco tienen relación con el Señor Buddha. Imitando la conducta de Sumati, se declaran descendientes de Ṛṣabhadeva. Ignoran el sendero de los Vedas, y, debido a ello, los vaiṣṇavas se cuidan mucho de su compañía. En la Bhagavad-gītā (15.15), Kṛṣṇa dice: vedaiś ca sarvair aham eva vedya: «La verdadera finalidad de los Vedas es comprenderme a Mí». Ése es el mandamiento de todas las Escrituras védicas. A quien no conozca la grandeza del Señor Kṛṣṇa, no se le puede considerar ārya. El Señor Buddha, que es una encarnación del Señor Kṛṣṇa, se valió de un procedimiento particular para propagar la filosofía de bhāgavata-dharma. Predicó casi exclusivamente a los ateos. Como ellos no querían ningún Dios, el Señor Buddha dijo que no existe Dios, pero tomó las medidas necesarias para instruir a sus seguidores de manera que pudieran beneficiarse. Por lo tanto, predicó con duplicidad, diciendo que Dios no existe, mientras él mismo era una encarnación de Dios.

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 6: Deberes Prescritos para la Humanidad.

Capítulo 8: El Escudo Nārāyaa-kavaca. Verso 19:

 

dvaipāyano bhagavān aprabodhād
buddhas tu pā
aṇḍa-gaa-pramādāt
kalki
kale kāla-malāt prapātu
dharm
āvanāyoru-ktāvatāra

Que la Personalidad de Dios, en Su encarnación de Vyāsadeva, me proteja de todas las formas de ignorancia que se derivan de la falta de conocimiento védico. Que el Señor Buddhadeva me proteja de las actividades contrarias a los principios védicos y de la insensatez de la pereza, que lleva al olvido de los principios védicos del conocimiento y de la acción ritual. Que Kalkideva, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios que advino para proteger los principios religiosos, me proteja de la suciedad de la era de Kali.

Significado: En este verso se mencionan varias encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios que aparecen con diversos fines. Śrīla Vyāsadeva, Mahāmuni, compiló las Escrituras védicas para beneficio de toda la sociedad humana. Quien desee protegerse de las reacciones de la ignorancia, incluso en la era de Kali, puede consultar los libros que Śrīla Vyāsadeva nos ha dejado, a saber: los cuatro Vedas (Sāma, Yajur, g y Atharva), los 108 Upaniads, el Vedānta-sūtra (Brahma-sūtra), el Mahābhārata, el Śrīmad-Bhāgavatam Mahā-purāa (el comentario de Vyāsadeva al Vedānta-sūtra) y los otros diecisiete Purāas. Por la misericordia de Śrīla Vyāsadeva, disponemos de muchos volúmenes de conocimiento trascendental, y con ellos podemos salvarnos de las garras de la ignorancia.

Como explica Śrīla Jayadeva Goswami en su Daśāvatāra-stotra, el Señor Buddha aparentemente rechazó el conocimiento védico:

nindasi yajña-vidher ahaha śruti-jāta
sadaya-h
daya-darśita-paśu-ghātam
keśava dh
ta-buddha-śarīra jaya jagad-īśa hare

El Señor Buddha tenía la misión de salvar a la gente de la abominable actividad de matar animales, y de salvar a los pobres animales de aquella injusta masacre. En una época en que los aṇḍīs se dedicaban a matar animales con el pretexto de sacrificarlos en los yajñas védicos, el Señor dijo: «Si los mandamientos védicos autorizan la matanza de animales, yo no acepto los principios védicos». De ese modo, lo que hizo fue salvar a la gente que actuaba conforme a los principios védicos. Por lo tanto, debemos entregarnos al Señor Buddha, para que nos ayude a evitar el uso indebido de los mandamientos de los Vedas.

 

El avatāra Kalki es la feroz encarnación que destruye a la clase atea nacida en la era de Kali. Ahora, en el comienzo de Kali-yuga, son muchos los principios irreligiosos vigentes; a medida que Kali-yuga avance, se introducirán muchos principios seudo religiosos, y la gente olvidará los verdaderos principios de la religión, que el Señor Kṛṣṇa expuso antes del comienzo de Kali-yuga, es decir, los principios de la entrega a los pies de loto del Señor. Por desdicha, y debido a la influencia de Kali-yuga, la gente es necia y no se entrega a los pies de loto de Kṛṣṇa. La mayoría de las personas que se proclaman seguidoras del sistema religioso védico, en realidad, están en contra de los principios védicos, y se inventan un nuevo tipo de dharma cada día, argumentando que todos los métodos que imaginemos son otras tantas sendas hacia la liberación. Generalmente, los ateos dicen: yata mata tata patha. Según ello, en la sociedad humana hay cientos de miles de opiniones diferentes, y cada una de ellas es un principio religioso válido. Esa filosofía de sinvergüenzas ha acabado con los principios religiosos de los Vedas; con el avance de Kali-yuga, esas filosofías tendrán cada vez mayor influencia. En la etapa final de Kali-yuga, Kalkideva, la feroz encarnación de Keśava, descenderá para matar a todos los ateos, y sólo salvará a los devotos del Señor.

 

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 4: La Creación de las Cuatro Ordenes.

Capítulo 23: El Regreso a Casa de Pthu Mahārāja. Verso 15:

 

utsarpayas tu ta mūrdhni
krame
āveśya nispha
v
āyu vāyau kitau kāya
tejas tejasy ay
ūyujat

 

De esta manera, Pṛthu Mahārāja fue elevando poco a poco su aire vital hasta el orificio del cráneo, con lo cual perdió todo deseo de existencia material. Gradualmente fundió su aire vital con la totalidad del aire, su cuerpo, con la totalidad de la tierra, y el fuego contenido en su cuerpo, con la totalidad del fuego.

Significado:  Se explica que el tamaño de la chispa espiritual es igual a la diezmilésima parte de la punta de un cabello; cuando esa chispa espiritual se ve forzada a venir a la existencia material, queda cubierta por los elementos materiales densos y sutiles. El cuerpo material está compuesto de cinco elementos densos: tierra, agua, fuego, aire y éter, y de tres elementos sutiles: mente, inteligencia y ego. Al alcanzar la liberación, nos liberamos de esas cubiertas materiales. De hecho, el éxito en el yoga implica liberarse de esas cubiertas materiales y entrar en la existencia espiritual. Las enseñanzas del Señor Buddha acerca del nīrvāa se basan en ese principio. El Señor Buddha dio a sus seguidores la instrucción de que abandonasen esas cubiertas materiales por medio de la meditación y el yoga. No dio información alguna acerca del alma, pero quien siga estrictamente sus instrucciones, acabará liberándose de las coberturas materiales y alcanzando el nirvāa.

 

Después de abandonar las cubiertas materiales, la entidad viviente sigue siendo un alma espiritual. Esa alma espiritual tiene que entrar en el cielo espiritual para fundirse en la refulgencia del Brahman. Por desgracia, si carece de información acerca del mundo espiritual y los Vaikuṇṭhas, tiene un 99,9 por ciento de posibilidades de volver a caer en la existencia material. Queda, sin embargo, una pequeña posibilidad de que desde la refulgencia del Brahman (el brahmajyoti) se eleve hasta un planeta espiritual. Para los impersonalistas, el brahmajyoti carece de diversidad, y los budistas lo consideran vacío. Sea como sea, tanto si consideramos que el cielo espiritual carece de diversidad, como si consideramos que es vacío, en él no se encuentra la bienaventuranza espiritual de que se disfruta en los planetas espirituales, los Vaikuṇṭhas o Kṛṣṇaloka. A falta de diversidades de disfrute, el alma espiritual poco a poco se va sintiendo atraída por disfrutar de una vida bienaventurada, y, careciendo de información acerca de Kṛṣṇaloka o Vaikuṇṭhaloka, lo natural es que caiga de nuevo al plano de las actividades materiales a fin de disfrutar de la diversidad material.

 

Śrīmad-Bhāgavatam,

Canto 4: La Creación de las Cuatro Ordenes.

Capítulo 26: El Rey Purañjana va al bosque a cazar y Su esposa se enoja. Verso 9:

 

tatra nirbhinna-gātrāā
citra-vājai
śilīmukhai
viplavo ‘bh
ūd dukhitānā
du
saha karuātmanām

 

Durante la cacería del rey Purañjana, muchos animales del bosque perdieron la vida con gran sufrimiento, heridos por las afiladas puntas de las flechas. Al ver las actividades tan destructivas y espantosas del rey, todas las personas de naturaleza misericordiosa se sentían muy afligidas. Su vista no podía soportar aquella gran matanza.

Significado: Cuando las personas demoníacas se dedican a matar animales, los semidioses, los devotos del Señor, sienten una gran aflicción. Las civilizaciones demoníacas de la era actual mantienen mataderos de todo tipo por todo el mundo. Svāmīs y yogīs sin vergüenza animan a gente necia a que sigan comiendo carne y matando animales, y que al mismo tiempo continúen con sus falsas prácticas místicas y de meditación. Todo esto es desolador, y una persona compasiva, un devoto del Señor, se aflige mucho ante ese panorama. Como ya hemos explicado, hay otra modalidad de caza. Acosar a las mujeres, tomar bebidas alcohólicas, consumir drogas, matar animales y disfrutar de relaciones sexuales: ésas son las bases de la civilización actual. Los vaiṣṇavas sienten una gran aflicción al ver que el mundo está en esas condiciones; por consiguiente, no escatiman esfuerzos para propagar el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa.

Los devotos sienten dolor cuando ven las cacerías y matanzas de animales en el bosque, las masacres masivas de animales en los mataderos, y la explotación de muchachas jóvenes en supuestos clubs y asociaciones que no son otra cosa que burdeles. Debido a la gran compasión que sentía por la matanza de animales en los sacrificios, el gran sabio Nārada comenzó a instruir al rey Prācīnabarhiṣat. En esas instrucciones, Nārada Muni explicó que los devotos como él se sienten muy afligidos por todas las matanzas que se llevan a cabo en la sociedad humana. No sólo las personas santas sienten aflicción ante esas matanzas; incluso el propio Dios Se siente afligido, y por esa razón desciende en la encarnación del Señor Buddha. Jayadeva Gosvāmī canta a este respecto: sadaya-hdaya-darśita-paśu- ghātam. El Señor Buddha advino, con gran compasión, sólo para detener la matanza de animales. Algunos sinvergüenzas se atreven a defender la teoría de que los animales no tienen alma, o que son como piedras inertes. De esta forma se justifican, considerando que matar animales no es pecado. En realidad, los animales no son como piedras inertes, pero los que matan animales sí tienen el corazón de piedra. Debido a ello, ninguna razón, ninguna filosofía les atrae, y continúan con sus mataderos y cazando animales en el bosque. La conclusión es que quien no tiene en cuenta las instrucciones de personas santas como Nārada y su sucesión discipular, entra, sin duda, en la categoría de naṣṭa-prajña y, por lo tanto, va al infierno.

 

 

 

Bhāgavad-Gītā,

Capítulo Cuatro: Conocimiento Trascendental.

Verso 7:

yadā yadā hi dharmasya
glānir bhavati bhārata
abhyutthānam adharmasya
tadātmāna
sjāmy aham

Cuando quiera y dondequiera que haya una declinación en la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y un aumento predominante de la irreligión, en ese entonces, Yo mismo desciendo.

Significado: La palabra sjāmi es significativa aquí. Sjāmi no se puede emplear en el sentido de creación porque, de acuerdo con el verso anterior, no existe creación de la forma o cuerpo del Señor, ya que todas las formas existen eternamente. Por lo tanto, sjāmi significa que el Señor se manifiesta tal como Él es. Aunque el Señor aparece en un momento programado, es decir, al final de la Dvāparayuga del vigesimoctavo milenio del séptimo Manu de un día de Brahmā, aun así Él no está obligado a someterse a esas reglas y regulaciones, porque está en completa libertad de actuar a voluntad de muchas maneras. En consecuencia, Él aparece por Su propia voluntad cuando quiera que haya un predominio de la irreligiosidad y una desaparición de la verdadera religión. Los principios de la religión se presentan en los Vedas, y cualquier discrepancia en lo referente a la ejecución debida de las reglas de los Vedas, lo vuelve a uno irreligioso. En el Bhāgavatam se declara que esos principios constituyen las leyes del Señor. Únicamente el Señor puede manufacturar un sistema de religión. Los Vedas también se aceptan como palabras que en un principio el propio Señor le comunicó a Brahmā desde dentro del corazón. De modo que, los principios de dharma, o de la religión, son las órdenes directas de la Suprema Personalidad de Dios (dharma tu sākād-bhagavat-praītam). Estos principios se indican claramente a todo lo largo del Bhagavad-gītā. El propósito de los Vedas es el de establecer dichos principios bajo la orden del Señor Supremo, y al final del Gītā el Señor ordena directamente que el principio más elevado de la religión es el de entregarse sólo a Él, y nada más. Los principios védicos lo incitan a uno a entregarse a Él por completo; y cuando quiera que las personas demoníacas perturben esos principios, el Señor aparece. Por el Bhāgavatam sabemos que el Señor Buda es la encarnación de Kṛṣṇa que apareció cuando el materialismo se hallaba extendido y los materialistas estaban usando como pretexto la autoridad de los Vedas. Aunque en los Vedas hay ciertas reglas y regulaciones restrictivas en cuanto al sacrificio de animales con ciertos propósitos específicos, la gente de tendencias demoníacas, no obstante, se dio al sacrificio de animales sin hacer referencia a los principios védicos. El Señor Buda apareció para detener esa necedad y establecer los principios védicos de la no violencia. Así pues, todos y cada uno de los avatāras, o encarnaciones del Señor, tiene una misión específica, y a todos ellos se los describe en las Escrituras reveladas. A nadie se lo debe aceptar como avatāra, a menos que se lo mencione en las Escrituras. No es cierto que el Señor aparezca únicamente en la tierra hindú. Él puede manifestarse dondequiera y cuando quiera que desee aparecer. En todas y cada una de las encarnaciones, Él habla tanto de religión como pueda entender la gente en particular que se encuentre bajo esas circunstancias específicas. Pero la misión es la misma: llevar a la gente hacia el estado de conciencia de Dios y de obediencia a los principios de la religión. Algunas veces, Él desciende personalmente, y a veces envía a Su representante fidedigno, en la forma de Su hijo o sirviente, o Él Mismo desciende en alguna forma disfrazada.

Los principios del Bhagavad-gītā se le hablaron a Arjuna, y, además, a otras personas muy elevadas, porque él estaba muy adelantado en comparación con las personas ordinarias de otras partes del mundo. “Dos más dos son cuatro” constituye un principio matemático verdadero, tanto en la clase de aritmética para principiantes, como también en el curso adelantado. Aun así, hay matemáticas superiores y matemáticas elementales. Por lo tanto, en todas las encarnaciones del Señor se enseñan los mismos principios, pero éstos parecen ser superiores o inferiores en diferentes circunstancias. Los principios superiores de la religión comienzan con la aceptación de las cuatro órdenes y los cuatro estados de vida social, tal y como se explicará más adelante. Todo el propósito de la misión de las encarnaciones es el de despertar en todas partes el estado de conciencia de Kṛṣṇa. Esa conciencia es manifiesta y no manifiesta, sólo bajo diferentes circunstancias.

 

 

Śrī Caitanya-Caritāmta,  Ādi-līlā, Capítulo 2: Śrī Caitanya Mahāprabhu, la Suprema Personalidad de Dios; Verso 1:

 

śrī-caitanya-prabhu vande bālo pi yad-anugrahāt
taren nānā-mata-grāha- vyāpta
siddhānta-sāgaram

Ofrezco reverencias a Śrī Caitanya Mahāprabhu, por cuya misericordia hasta un niño ignorante puede cruzar el océano de la verdad concluyente, que está habitado por los cocodrilos de diversas teorías.

SIGNIFICADO: Por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Caitanya Mahāprabhu, incluso un muchacho sin experiencia y sin cultura puede salvarse del océano de la ignorancia, que está lleno de diversas clases de doctrinas filosóficas que son como peligrosos animales acuáticos. La filosofía de Buda, las exposiciones argumentativas de los jñānīs, los sistemas de yoga de Patañjali y Gautama, y los sistemas de filósofos como Kaṇāda, Kapila y Dattātreya, son criaturas peligrosas en el océano de la ignorancia. Por la gracia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, podemos comprender verdaderamente la esencia del conocimiento, evitando esos puntos de vista sectarios y aceptando los pies de loto de Kṛṣṇa como objetivo supremo de la vida. Adoremos todos al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu por Su bondadosa misericordia hacia las almas condicionadas.

 

 

Śrī Caitanya-Caritāmta,  Ādi-līlā, Capítulo 4: Las Razones Confidenciales para la Aparición de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Verso 34:

anugrahāya bhaktānā mānua deham āśrita
bhajate tād
śī krīā yā śrutvā tat-paro bhavet

«Kṛṣṇa manifiesta Su eterna forma similar a la humana y lleva a cabo Sus pasatiempos para mostrar misericordia a los devotos. Una vez oídos estos pasatiempos, hay que entregarse a Su servicio.»

SIGNIFICADO: Este verso es del Śrīmad-Bhāgavatam (10.33.36). La Suprema Personalidad de Dios tiene innumerables expansiones de Su forma trascendental, que existen eternamente en el mundo espiritual. Este mundo material no es más que un reflejo desvirtuado del mundo espiritual, en el que todo se manifiesta sin embriaguez. Allí todo está en su existencia original, libre del dominio del tiempo. El tiempo no puede deteriorar las condiciones del mundo espiritual ni interferir en ellas; allí, diversas manifestaciones de la Suprema Personalidad de Dios reciben la adoración de diversas entidades vivientes en sus posiciones espirituales naturales. En el mundo espiritual toda existencia es bondad sin adulteración. La bondad que se encuentra en el mundo material está contaminada por las modalidades de la pasión y de la ignorancia.

La afirmación de que la forma humana de vida es la más apropiada para el servicio devocional tiene su significación especial, porque sólo en esta forma de vida puede la entidad viviente revivir su relación eterna con la Suprema Personalidad de Dios. La forma humana se considera el estado más elevado en el ciclo de las especies de vida del mundo material. Si se aprovecha esta forma material, que es la más elevada, se puede recuperar la propia posición en el servicio devocional al Señor.

Las encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios aparecen en todas las especies de vida, aunque esto sea inconcebible para el cerebro humano. Los pasatiempos del Señor se diferencian según la capacidad de percepción de los diferentes tipos de cuerpo de las entidades vivientes. El Señor Supremo otorga la bendición más misericordiosa a la sociedad humana cuando aparece en Su forma humana. Es entonces cuando la humanidad obtiene la oportunidad de ocuparse en las diferentes clases de servicio eterno al Señor.

Una sensibilidad natural especial hacia las descripciones de un determinado pasatiempo de Dios indica la posición natural de la entidad viviente. Adoración, servidumbre, amistad, afecto paterno y amor conyugal son las cinco relaciones principales con Kṛṣṇa. La más alta etapa de perfección de la relación conyugal, enriquecida por muchos sentimientos, da al devoto la máxima dulzura que se pueda saborear.

El Señor adviene en diferentes encarnaciones (como un pez, una tortuga, o un jabalí, como Paraśurāma, el Señor Rāma, Buda, etc.) para corresponder a las diferentes percepciones de las entidades vivientes en diferentes etapas de evolución. La relación conyugal de afecto amoroso, llamada parakīya-rasa, es la inigualable perfección de amor exhibida por Śrī Kṛṣṇa y Sus devotos.

Cierta clase de supuestos devotos, conocidos como sahajiyās, tratan de imitar los pasatiempos del Señor, a pesar de no tener conocimiento alguno del afecto amoroso en Sus expansiones de potencia de placer. Su imitación superficial puede causar estragos en el camino del progreso de la relación espiritual con el Señor. El desenfreno sexual material no puede igualarse jamás con el amor espiritual, que está en la bondad pura. Las actividades de los sahajiyās rebajan al ser, y le hunden más y más en la contaminación material de los sentidos y de la mente. Los pasatiempos trascendentales de Kṛṣṇa muestran la servidumbre eterna a Adhokṣaja, el Señor Supremo, que está más allá de toda concepción de los sentidos materiales. Las almas condicionadas materialistas no comprenden los intercambios trascendentales de amor, pero les gusta entregarse a la complacencia de los sentidos en nombre del servicio devocional. Las actividades del Señor Supremo nunca podrán ser comprendidas por gente irresponsable que cree que los pasatiempos de Rādhā y Kṛṣṇa son actividades ordinarias. La danza del rāsa es dispuesta por la potencia interna de Kṛṣṇa, yogamāyā, y está más allá del alcance de la persona apegada materialmente. Tratando de denigrar la Realidad Trascendental con su perversidad, los sahajiyās interpretan erróneamente las afirmaciones tat-paratvena nirmalam y tat-paro bhavet. Al interpretar erróneamente tādśī krīāquieren entregarse a la vida sexual, con la excusa de imitar a Śrī Kṛṣṇa. Pero hay que comprender el alcance de las palabras por medio de la inteligencia de los gosvāmīs autorizados. Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura, en sus oraciones a los Gosvāmīs, ha explicado su incapacidad para comprender estas relaciones espirituales:

rūpa-raghunātha-pade ha-ibe ākuti
kabe hāma bujhaba se yugala-pīriti

«Cuando tenga deseos de entender los escritos dejados por los Gosvāmīs, entonces seré capaz de comprender los amores trascendentales de Rādhā y Kṛṣṇa». En otras palabras, a menos que sea educada por la sucesión discipular de los Gosvāmīs, el alma condicionada no puede comprender a Rādhā y Kṛṣṇa. Las almas condicionadas son contrarias por naturaleza a comprender la existencia espiritual del Señor, y si tratan de conocer la naturaleza trascendental de los pasatiempos del Señor mientras están inmersas en el materialismo, pueden estar seguras de cometer los errores de los sahajiyās.

Śrī Caitanya-Caritāmta,  Ādi-līlā, Capítulo 7: El Señor Caitanya en Cinco Aspectos, Verso 39:

tabe nija bhakta kaila yata mleccha ādi
sabe e
āila mātra kāśīra māyāvādī

Todos se convirtieron en devotos de Śrī Caitanya, hasta los mlecchas y yavanas. Solamente Le evitaron los impersonalistas seguidores de Śaṅkarācārya.

SIGNIFICADO: En este verso se indica claramente que, aunque el Señor Caitanya Mahāprabhu convirtió a musulmanes y otros mlecchas en devotos, los impersonalistas seguidores de Śaṅkarācārya no pudieron ser convertidos. Tras aceptar la orden de la vida de renunciación, Caitanya Mahāprabhu convirtió a muchos karma-niṣṭhas que eran adictos a las actividades fruitivas, a muchos grandes lógicos como Sārvabhauma Bhaṭṭācārya, anindakas (blasfemos) como Prakāśānanda Sarasvatī, a aṇḍī(no devotos) como Jagāi y Mādhāi, y a adhama pauyās (estudiantes degradados) como Mukunda y sus amigos. Todos ellos, gradualmente, se hicieron devotos del Señor, hasta los «hans» o musulmanes, pero los peores ofensores, los impersonalistas, fueron muy difíciles de convertir, porque escaparon con mucha habilidad a los métodos de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

Al describir a los māyāvādīs KāśīrasŚrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura ha explicado que la gente que está confundida por el conocimiento empírico o percepción sensual directa, y que por tanto cree que incluso este mundo material limitado puede medirse según sus estimaciones materiales, concluye que todo lo que se puede discernir por la percepción directa de los sentidos no es más que māyā o ilusión. Ellos mantienen que, aunque la Verdad Absoluta está más allá del ámbito de la percepción de los sentidos, no incluye ninguna variedad ni disfrute espiritual. Según los māyāvādīs Kāśīrasel mundo espiritual es sencillamente vacío. Ellos no creen en la personalidad de la Verdad Absoluta ni en Sus diferentes actividades en el mundo espiritual. Aunque tienen sus propios argumentos, que no son muy sólidos, no tienen noción de las variadas actividades de la Verdad Absoluta. Estos impersonalistas, que son seguidores de Śaṅkarācārya, se conocen generalmente como māyāvādīs Kāśīras (impersonalistas residentes en Varāṇasī).

Cerca de Vārāasī hay otro grupo de impersonalistas, conocidos como māyāvādīs SaranāthasA las afueras de la ciudad de Vārāasī hay un lugar conocido como Saranātha, donde hay una gran stūpa budista. Allí viven muchos seguidores de la filosofía de Buda, a los que se conoce como māyāvādīs SaranāthasLos impersonalistas de Saranātha difieren de los de Vārāṇasī en que éstos propagan la idea de que el Brahman impersonal es verdad, mientras que las variedades materiales son falsas; pero los impersonalistas de Saranātha no creen ni siquiera que la Verdad Absoluta o Brahman se puede comprender como lo opuesto a māyā o ilusión. Según su punto de vista, el materialismo es la manifestación única de la Verdad Absoluta.

De hecho, tanto los māyāvādīs Kāśīras como los Saranāthasal igual que todo filósofo que no tenga conocimiento del alma espiritual, preconizan un materialismo empedernido. Ninguno de ellos tiene un conocimiento claro referente al Absoluto ni al mundo espiritual. Los filósofos que, como los māyāvādīs de Saranātha, no creen en la existencia espiritual de la Verdad Absoluta, sino que consideran que las variedades materiales lo son todo, no creen que hay dos clases de naturalezas, la inferior (material) y la superior (espiritual), como está descrito en el Bhagavad-gītā. En realidad, ni los māyāvādīs de Vārāṇasī ni los de Saranātha aceptan los principios del Bhagavad-gītā, debido a una base débil de conocimiento.

Puesto que estos impersonalistas, que no tienen un conocimiento espiritual perfecto, no pueden comprender los principios del bhakti-yoga, debe clasificárseles entre los no devotos que son contrarios al movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. A veces nos molestan los obstáculos que estos impersonalistas ponen ante nosotros, pero no nos importa su mal llamada filosofía, porque estamos propagando la nuestra tal como aparece en la Bhagavad-gītā tal y como es, y estamos obteniendo muy buenos resultados. Teorizando, como si el servicio devocional estuviese sujeto a su especulación mental, las dos clases de impersonalistas māyāvādīs llegan a la conclusión de que el tema del bhakti-yoga es una creación de māyā, y que Kṛṣṇa, el servicio devocional y el devoto también son māyā. Por tanto, como afirmaba Śrī Caitanya Mahāprabhu: māyāvādī kṛṣṇe aparādhī: «Todos los māyāvādīs son ofensores de Śrī Kṛṣṇa» (Cc. Madhya 17.129). Para ellos no es posible comprender el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa; por tanto, nosotros no valoramos sus conclusiones filosóficas. Por muy expertos que sean estos impersonalistas pendencieros en presentar su supuesta lógica, les vencemos en todo y seguimos adelante con nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. Sus especulaciones mentales, productos de la imaginación, no pueden frenar el progreso del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, que es completamente espiritual y nunca está bajo el control de estos māyāvādīs.

 Śrī Caitanya-Caritāmta,  Madhya-līlā, Capítulo 25: Cómo Todos los Residentes de Vārāasī se Hicieron Vaiṣṇavas, Verso 42:

 ei ta’ kalpita artha mane nāhi bhāya
śāstra chā
i kukalpanā pāaṇḍe bujhāya

«Śrīpāda Śaṅkārācarya ha dado su interpretación con un significado imaginarios. En realidad, no atrae la mente de ningún hombre cuerdo. Lo ha hecho así para convencer a los ateos y tenerles bajo control.

SIGNIFICADO: La propaganda de Śrīpāda Śakārācarya se oponía a la filosofía atea de Buddha. La intención del Señor Buddha era impedir que los ateos siguiesen cometiendo el pecado de matar animales. Los ateos no pueden entender a Dios; por esa razón, para detener la matanza de animales de los ateos, el Señor Buddha advino y propagó la filosofía de la no violencia. Quien no está libre del pecado de matar animales no puede entender la religión ni a Dios. El Señor Buddha, aunque era una encarnación de Kṛṣṇa, no habló de Dios, pues la gente no podía entender. Él simplemente deseaba detener la matanza de animales. Śrīpāda Śaṅkārācarya quiso establecer el predominio de la propia identidad espiritual, y para ello se propuso convertir a los ateos mediante una interpretación imaginaria de las Escrituras védicas. Ésos son los secretos de los ācāryas. A veces ocultan el verdadero objetivo de los Vedas y los explican de un modo distinto. A veces, para tener a los ateos bajo control, formulan una teoría diferente. Por ello se explica que la filosofía de Śaṅkara es para aṇḍas, ateos.

Śrī Caitanya-Caritāmta,  Madhya-līlā, Capítulo 25: Cómo Todos los Residentes de Vārāasī se Hicieron Vaiṣṇavas, Verso 91:

prabhu kahe,—“āmi ‘jīva’, ati tuccha-jñāna!
vyāsa-sūtrera gambhīra artha, vyāsa—bhagavān

Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «Yo soy un ser vivo común y corriente, y Mi conocimiento es, por lo tanto, muy insignificante. Sin embargo, el significado del Brahma-sūtra es muy profundo, porque su autor, Vyāsadeva, es la Suprema Personalidad de Dios mismo.

SIGNIFICADO: Un ser vivo común y corriente no puede entender el significado del Vedānta-sūtra. Sin embargo, sí puede entender su significado cuando lo escucha de labios de la autoridad, el propio Vyāsadeva. Con ese propósito, Vyāsadeva dio un comentario del Vedānta-sūtra en la forma del Śrīmad-Bhāgavatam. Su maestro espiritual, Nārada, le había dado esa instrucción. Por supuesto, Śaṅkārācarya tergiversó el significado del Brahma-sūtra porque tenía un objetivo que cumplir. Quería establecer el conocimiento védico en lugar del conocimiento ateo propagado por el Señor Buddha. Todas esas necesidades surgen en función del momento y las circunstancias. Ni el Señor Buddha ni Śaṅkārācarya deben ser criticados. La época requería esa explicación, acorde a la comprensión de diversos tipos de ateos. La conclusión es que no es posible entender el significado del Vedānta-sūtra sin pasar por el Śrīmad-Bhāgavatam y sin ofrecer servicio devocional. Caitanya Mahāprabhu explica el tema con más detalle en los versos siguientes.

Pasatiempo del Señor Caitanya Mahāprabhu, extraído del ‘Śrī Caitanya-Caritāmta’ (Madhya-līlā, Capítulo 9: El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu visita los Lugares Sagrados, Versos 39, 46-63).

— Tras visitar Vṛddhakāśī, Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó su camino. Llegó a una aldea y, viendo que casi todos sus habitantes eran brāhmaṇas, descansó en ella.

 

— Cuando oían hablar de la erudición de Śrī Caitanya Mahāprabhu, los no creyentes iban a verle llenos de orgullo, llevando con ellos a sus discípulos.

— Uno de ellos era un líder de los budistas, un sabio muy erudito. A fin de establecer las nueve conclusiones filosóficas del budismo, se presentó ante el Señor y empezó a hablar.

— Aunque los budistas no reúnen la aptitud necesaria para un debate y los vaiṣṇavas no deben ni mirarles, Caitanya Mahāprabhu les habló con la única intención de disminuir su orgullo falso.

— Las escrituras de la religión budista se basan principalmente en la lógica y la argumentación, e incluyen nueve principios básicos. Śrī Caitanya Mahāprabhu derrotó sus argumentos, y por ello no pudieron imponer sus creencias.

Significado: Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura afirma que, según el sistema budista, hay dos maneras de entender filosofía. La primera se denomina hīnāyana, y la segunda, mahāyana. En la senda budista hay nueve principios: 1) La creación es eterna; por lo tanto, no hay por qué aceptar la existencia de un creador. 2) La manifestación cósmica es falsa. 3) La verdad es «yo soy». 4) Existe el ciclo de nacimientos y muertes. 5) El Señor Buddha es la única fuente de comprensión de la verdad. 6) El principio de nirvāa, la aniquilación, es el objetivo supremo. 7) La filosofía de Buddha es la única senda filosófica. 8) Los Vedas fueron escritos por seres humanos. 9) Se recomiendan las actividades piadosas, ser misericordiosos con los demás, etc.

Nadie puede alcanzar la Verdad Absoluta por vía argumentativa. Tal vez alguien sea muy experto en lógica, pero otra persona puede ser todavía más experta en el arte de la argumentación. En la lógica hay tanto juego de palabras, que nadie puede llegar a la verdadera conclusión acerca de la Verdad Absoluta por vía argumentativa. Esto lo entienden los seguidores de los principios védicos. Sin embargo, en estos pasajes se ve que Śrī Caitanya Mahāprabhu echó por tierra la filosofía budista por medio de argumentos. Ciertamente, los predicadores del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa tendrán que vérselas con muchas personas que creen en la argumentación intelectual. La mayoría de esas personas no creen en la autoridad de los Vedas. Sin embargo, aceptan la especulación intelectual y la argumentación. Por consiguiente, los predicadores del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa deben estar preparados para vencer a otros con argumentos, como hizo Śrī Caitanya Mahāprabhu. En este verso se dice claramente: tarkei khaṇḍila prabhu. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu presentó argumentos tan fuertes que los budistas no tuvieron respuestas adecuadas para respaldar sus creencias.

Su primer principio es que la creación ha existido siempre. Pero, si esto fuera así, la teoría de la aniquilación no tendría razón de ser. Los budistas sostienen que la aniquilación, la disolución, es la verdad suprema. Si la creación existe eternamente, no puede hablarse de disolución ni de aniquilación. El argumento no es muy sólido, porque la experiencia práctica nos muestra que las cosas materiales tienen un principio, un medio y un final. El objetivo supremo de la filosofía budista es la disolución del cuerpo. Si se propone ese objetivo es porque el cuerpo tiene un comienzo. De manera similar, toda la creación cósmica es también un cuerpo gigantesco, pero, si aceptamos el hecho de que existirá eternamente, no puede hablarse de aniquilación. Por lo tanto, el intento de aniquilarlo todo para alcanzar el cero es un absurdo. Nuestra experiencia práctica es que tenemos que aceptar un comienzo de la creación, y, si aceptamos un comienzo, tenemos que aceptar un creador. Ese creador debe poseer un cuerpo omnipresente, como se indica en el Bhagavad-gītā:

sarvata pāi-pāda tat sarvato ’ki-śiro-mukham
sarvata
śruti-mal loke sarvam āvtya tiṣṭhati

«Por todas partes están Sus manos y Sus piernas, Sus ojos, Sus cabezas y Sus rostros, y tiene oídos en todas partes. De ese modo existe la Superalma presente en todo» (Bg. 13.14).

La Persona Suprema tiene que estar presente en todas partes. Su cuerpo existía antes de la creación; de lo contrario, no podría ser el creador. Si la Persona Suprema fuese un ser creado, no podría hablarse de un creador. La conclusión es que la manifestación cósmica fue creada, ciertamente, en determinado momento, y que el creador existía antes de la creación; por lo tanto, el creador no es un ser creado. El creador es Parabrahman, el Espíritu Supremo. La materia, no solamente está subordinada al espíritu, sino que, de hecho, se crea a partir del espíritu. Cuando el alma espiritual entra en el vientre de una madre, el cuerpo se crea con los elementos materiales que la madre aporta. En el mundo material, todo es creado, y, por consiguiente, tiene que haber un creador, que es el Espíritu Supremo y que es diferente de la materia. En el Bhagavad-gītā se confirma que la energía material es inferior y que la energía espiritual es la entidad viviente. Ambas energías, la inferior y la superior, pertenecen a una persona suprema.

Otro argumento de los budistas es que el mundo es falso, pero eso no es válido. El mundo es temporal, pero no falso. Mientras tengamos el cuerpo, tendremos que sufrir los placeres y dolores del cuerpo, pese a que no somos el cuerpo. Tal vez no tomemos muy en serio esos dolores y placeres, pero, aun así, siguen siendo reales. No podemos decir que sean falsos. Si los placeres y dolores del cuerpo fuesen falsos, la creación también lo sería, de modo que a nadie le interesaría demasiado. La conclusión es que la creación material no es falsa o imaginaria, sino temporal.

Los budistas sostienen que la verdad suprema es el principio de «yo soy», pero esto deja de lado la individualidad de «yo» y «tú». Si no hay «yo» ni «tú», si no hay individualidad, no hay posibilidad de argumentar. La filosofía budista depende de los argumentos, pero, si simplemente nos basamos en el «yo soy», no hay argumentación posible. Tiene que haber un «tú», otra persona. La filosofía de la dualidad, es decir, de la existencia del alma individual y de la Superalma, debe estar presente. Así se confirma en el Capítulo Segundo del Bhagavad-gītā, donde el Señor dice:

na tv evāha jātu nāsa na tva neme janādhipā
na caiva na bhavi
yāma sarve vayam ata param

«Nunca hubo un tiempo en que Yo no existiera, ni tú, ni ninguno de estos reyes; ni en el futuro ninguno de nosotros dejará de existir» (Bg. 2.12).

Hemos existido en el pasado en diversos cuerpos, y, tras la aniquilación de este cuerpo, existiremos en otro. El principio del alma es eterno, y existe tanto en este cuerpo como en otro. En esta misma vida tenemos experiencia de la existencia en cuerpo de niño, de joven, de adulto y de anciano. Tras la aniquilación del cuerpo, recibimos otro. La religión budista también acepta la filosofía de la transmigración, pero los budistas no dan una explicación adecuada acerca de la siguiente vida. Hay 8.400.000 especies de vida, y nuestro próximo nacimiento puede ser en cualquiera de ellas; por lo tanto, no tenemos garantizado el cuerpo humano.

Según el quinto principio de los budistas, el Señor Buddha es la única fuente para el logro de conocimiento. Esto no podemos aceptarlo, pues el Señor Buddha rechazó los principios del conocimiento védico. Debemos aceptar un principio de conocimiento estándar, porque no se puede alcanzar la Verdad Absoluta mediante la simple especulación intelectual. Si todo el mundo es autoridad, o si todo el mundo acepta su propia inteligencia como criterio supremo, como está de moda hoy en día, se interpretarán las Escrituras de muchas formas distintas, y todo el mundo pretenderá que su propia filosofía es la suprema. Esto se ha convertido en un gran problema, y todo el mundo interpreta las Escrituras a su manera y establece su propia base de autoridad. Yata mata tata patha. Ahora cada quien trata de establecer su propia filosofía como verdad suprema. La teoría budista dice que el nirvāa, la aniquilación, es el objetivo supremo. La aniquilación se aplica al cuerpo, pero el alma espiritual transmigra de un cuerpo a otro. Si esto no fuese así, ¿cómo podría existir tan gran diversidad de cuerpos? Si la vida siguiente es una realidad, la siguiente forma corporal también lo es. Tan pronto como recibimos un cuerpo material, tenemos que aceptar el hecho de que el cuerpo será aniquilado y de que tendremos que recibir otro cuerpo. Si todos los cuerpos materiales están condenados a la aniquilación, debemos obtener un cuerpo no material, espiritual, si deseamos que la vida siguiente sea algo más que una falsedad. Cómo se obtiene el cuerpo espiritual lo explica el Señor Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā:

janma karma ca me divyam eva yo vetti tattvata
tyaktv
ā deha punar janma naiti mām eti so ’rjuna

« ¡Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna» (Bg. 4.9).

Ésa es la perfección más elevada: abandonar este cuerpo material y no recibir otro, sino ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Perfección no significa que la existencia pase a ser un vacío o un cero. La existencia continúa, pero, si deseamos positivamente aniquilar el cuerpo material, tenemos que aceptar un cuerpo espiritual; de lo contrario, no puede haber eternidad para el alma.

No podemos aceptar la teoría de que la filosofía budista es el único camino, porque hemos visto cuántos defectos hay en ella. Perfecta es la filosofía que no tiene defectos, y ésa es la filosofía vedānta. Nadie puede señalar defecto alguno en la filosofía vedānta, y por ello podemos concluir que el Vedānta es la vía suprema a la hora de entender filosóficamente la verdad. Según el culto budista, los Vedas son obra de seres humanos corrientes. Si esto fuese así, no tendrían autoridad. Las Escrituras védicas nos indican que, poco después de la creación, los Vedas le fueron impartidos al Señor Brahmā. Aunque Brahmā es la persona original en el universo, los Vedas no son creación suya. Si Brahmā no creó los Vedas, pero es reconocido como el primer ser creado, ¿de dónde recibió Brahmā el conocimiento védico? Obviamente, los Vedas no vienen de una persona corriente nacida en el mundo material. Según el Śrīmad-Bhāgavatamtene brahma hdā ya ādi-kavaye (Bhāg. 1.1.1): Después de la creación, la Persona Suprema impartió el conocimiento védico en el corazón de Brahmā. Al comienzo de la creación, no había más persona que Brahmā, y, sin embargo, no fue él quien redactó los Vedas; por lo tanto, la conclusión es que los Vedas no son obra de ningún ser creado. El conocimiento védico fue impartido por la Suprema Personalidad de Dios, que creó el mundo material. Así lo acepta también Śaṅkarācārya, pese a que él no es un vaiṣṇava.

Se afirma que una de las cualidades del budista es la misericordia, pero la misericordia es algo relativo. Nos mostramos misericordiosos con nuestros subordinados o con alguien que sufre más que nosotros. Sin embargo, si estamos ante una persona superior, esa persona no puede ser objeto de nuestra misericordia, sino que seremos nosotros el objeto de su misericordia. Por lo tanto, mostrar compasión o misericordia es una actividad relativa. No es la Verdad Absoluta. Aparte de esto, también debemos saber en qué consiste la verdadera misericordia. Dar de comer a un enfermo algo que le está prohibido y le va a hacer daño no es misericordia, sino crueldad. Mientras no sepamos en qué consiste realmente la misericordia, es posible que creemos situaciones indeseables. Si deseamos mostrar verdadera misericordia, predicaremos el proceso de conciencia de Kṛṣṇa para revivir la conciencia perdida de los seres humanos, la conciencia original de la entidad viviente. Los budistas no admiten la existencia del alma espiritual; por lo tanto, la supuesta misericordia de los budistas es imperfecta.

— El maestro de los budistas expuso los nueve principios, pero Śrī Caitanya Mahāprabhu los hizo pedazos con Su fuerte lógica.

— Śrī Caitanya Mahāprabhu derrotó a todos los especuladores mentales y sabios eruditos, y cuando la gente empezó a reír, los filósofos budistas sintieron vergüenza y miedo al mismo tiempo.

Significado: Todos aquellos filósofos eran ateos, pues no creían en la existencia de Dios. Los ateos tal vez sean muy expertos en la especulación mental, y supuestamente pueden ser grandes filósofos, pero un vaiṣṇava firmemente establecido en su convicción y consciente de Dios, puede derrotarles. Siguiendo los pasos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, todos los predicadores ocupados en el servicio del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa deben ser muy expertos en presentar fuertes argumentos que derroten a todo tipo de ateos.

— Los budistas se dieron cuenta de que el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu era un vaiṣṇava, y regresaron a sus casas sintiéndose muy desdichados. Sin embargo, más tarde tramaron un complot en contra el Señor.

— Tras urdir su complot, los budistas llevaron ante el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu una bandeja de alimentos intocables diciendo que eran mahā-prasādam.

Significado: La palabra apavitra anna se refiere a alimentos que el vaiṣṇava no puede aceptar. En otras palabras, el vaiṣṇava no puede tomar cualquier alimento que un avaiṣṇava le ofrezca diciendo que es mahā-prasādam. Es éste un principio que todos los vaiṣṇavas deben seguir. Cuando Le preguntaron: « ¿Cuál es la conducta del vaiṣṇava?», Śrī Caitanya Mahāprabhu respondió: «El vaiṣṇava debe evitar la compañía de los avaiṣṇava [asat]». La palabra asat se refiere a los avaiṣṇavas, es decir, a los no vaiṣṇavas. Asat-saga-tyāga, ei vaiṣṇava-ācāra (CcMadhya 22.87). El vaiṣṇava debe ser muy estricto en este sentido, y no debe colaborar en lo más mínimo con los avaiṣṇavas. Cuando un avaiṣṇava le ofrezca alimento como si fuera mahā-prasādam, no debe aceptarlo. Ese alimento no es prasādam, porque un avaiṣṇava no puede ofrecer nada al Señor. A veces, los predicadores del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa tienen que aceptar comida en el hogar de una persona que es avaiṣṇava; ese alimento, sin embargo, puede tomarse si se ofrece a la Deidad. Pero, por lo común, el vaiṣṇava no debe aceptar los alimentos ofrecidos por un avaiṣṇava. Aunque cocine con todos los requisitos, el avaiṣṇava no puede ofrecer el alimento al Señor Viṣṇu, y, por lo tanto, no se puede considerar mahā-prasādam. Como explica el Señor Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (9.26):

patra pupa phala toya yo me bhaktyā prayacchati
tad aha
bhakty-upahtam aśnāmi prayatātmana

«Si alguien Me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, fruta o agua, Yo lo aceptaré».

Kṛṣṇa puede aceptar todo lo que Su devoto Le ofrezca con devoción. El avaiṣṇava tal vez sea vegetariano y tal vez sea muy limpio como cocinero, pero, como no puede ofrecer a Viṣṇu los alimentos que cocina, éstos no se pueden considerar mahā-prasādam. Es mejor que el vaiṣṇava rechace ese alimento considerándolo intocable.

— Cuando ofrecieron a Śrī Caitanya Mahāprabhu el alimento contaminado, un ave muy grande apareció, se llevó la bandeja con el pico y salió volando.

— Todo el alimento intocable cayó sobre los budistas, y la enorme ave dejó caer la bandeja en la cabeza del principal maestro budista. Al dar en su cabeza, hizo mucho ruido.

— La bandeja era metálica, y su borde, al golpear la cabeza del maestro, le hizo un corte. El maestro perdió el conocimiento y se desplomó en el suelo allí mismo.

— Al ver a su maestro en el suelo inconsciente, los discípulos budistas gritaron y corrieron a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu en busca de refugio.

— Todos ellos oraron al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu y, considerándole la Suprema Personalidad de Dios mismo, se dirigieron a Él diciendo: «Señor, perdona, por favor, nuestra ofensa. Por favor, ten misericordia de nosotros y trae de nuevo a la vida a nuestro maestro espiritual».

— El Señor contestó entonces a los discípulos budistas: «Debéis cantar en voz bien alta los nombres de Kṛṣṇa y Hari junto al oído de vuestro maestro espiritual.

— «De esa forma, vuestro maestro espiritual recobrará la consciencia.» Siguiendo el consejo de Śrī Caitanya Mahāprabhu, todos los discípulos budistas comenzaron a cantar el santo nombre de Kṛṣṇa en congregación.

— Cuando todos los discípulos cantaron los santos nombres Kṛṣṇa, Rāma y Hari, el maestro budista recobró el conocimiento e, inmediatamente, se puso a cantar el santo nombre del Señor Hari.

Significado: Śrī Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura comenta que, en realidad, todos los discípulos budistas recibieron iniciación de Śrī Caitanya Mahāprabhu en el canto del santo nombre de Kṛṣṇa, de modo que, cuando cantaron, se volvieron personas diferentes. En aquel momento ya no eran ni budistas ni ateos, sino vaiṣṇavas. Por consiguiente, aceptaron de inmediato la orden de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Revivida su conciencia de Kṛṣṇa original, quedaron capacitados para cantar Hare Kṛṣṇa y comenzar a adorar al Supremo Señor Viṣṇu.

El maestro espiritual es quien libera al discípulo de las garras de māyā iniciándole en el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. De ese modo, un ser humano dormido puede revivir su conciencia con el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. En otras palabras, el maestro espiritual despierta la conciencia original de la dormida entidad viviente de manera que pueda adorar al Señor Viṣṇu. Ése es el propósito de la iniciación, dīkā. Iniciación significa recibir el conocimiento puro de la conciencia espiritual.

Con respecto a esto, un punto a señalar es que el maestro espiritual de los budistas no inició a sus discípulos. Sus discípulos fueron iniciados por Śrī Kṛṣṇa Caitanya Mahāprabhu, y ellos, a su vez, iniciaron a su supuesto maestro espiritual. Así es el sistema paramparā. El supuesto maestro espiritual de los budistas estaba en realidad en una posición de discípulo, y sus discípulos, tras recibir iniciación de Śrī Caitanya Mahāprabhu, actuaron a su vez como maestros espirituales. Esto fue posible únicamente porque los discípulos del ācārya budista habían recibido la misericordia del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu. Sin recibir la misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu en la sucesión discipular, nadie puede actuar como maestro espiritual. Debemos seguir las instrucciones de Śrī Caitanya Mahāprabhu, el maestro espiritual del universo entero, para entender cómo se llega a ser maestro espiritual o discípulo.

— Cuando el maestro espiritual de los budistas se puso a cantar el santo nombre de Kṛṣṇa y se sometió al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, todos los allí reunidos se quedaron atónitos.

— Súbitamente, y con gran humor, Śrī Caitanya Mahāprabhu, el hijo de Śacīdevī, desapareció de la vista de todos, y nadie fue capaz de encontrarle.

 

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