Bhaimi-ekādaśī (romper ayuno al día siguiente entre 7:27 a.m. y 11:08 a.m., después de adorar al Señor Varāhadeva).

Yudhiṣṭhira Mahārāja dijo: “¡Oh, Señor de Señores!, Śrī Kṛṣṇa todas las glorias a Ti, ¡Oh, maestro

yudhistra maharaja and naradadel Universo!, Tú solo eres la fuente de los cuatro tipos de entidades vivientes. Aquellos que nacen de huevos, aquellos que nacen de la transpiración, aquellos nacidos de semillas y aquellos nacidos de embriones. Tú solo eres la causa original de todo, ¡Oh, Señor!, De ese modo, Tú eres el creador, mantenedor y destructor. “Mi Señor, Tú bondadosamente me has explicado el auspicioso día conocido como Sat-tila Ekadasi que ocurre durante la quincena oscura del mes de Māgha (Enero-Febrero). Ahora por favor explica el Ekadasi que ocurre durante la quincena brillante del mismo mes. ¿Con qué nombre es conocido?, ¿Cuál es el proceso para observarlo?, ¿Cuál es la deidad que es adorada en ese sublime día, que es muy querido por Ti?”.

El Señor Śrī Kṛṣṇa respondió: “¡Oh, Yudhiṣṭhira!, Encantado voy a decirte acerca del Ekadasi que ocurre durante la mitad brillante del mes de Māgha. Este Ekadasi arrasa con toda clase de actividades pecaminosas e influencias demoníacas que afectan al alma espiritual, es conocido como Jaya-Ekadasi y el alma afortunada que observa un ayuno en este sagrado día será liberada de la gran carga de existencia fantasmal. Por lo tanto, no hay mejor Ekadasi que éste, que otorga la liberación de nacimientos y muertes. Este debe ser honrado muy cuidadosa y diligentemente. Por eso te pido, que me escuches atentamente. ¡Oh, Pandava!, Te explicaré un episodio histórico con respecto a este Ekadasi, un episodio que Yo ya he relatado en el Padmā-Purāa.”

“Hace mucho, pero mucho tiempo atrás, en los planetas celestiales, el Señor Indra reinaba su reino celestial muy delicadamente, y todos los semidioses que vivían allí estaban muy felices y contentos. En el Bosque de Nandana, el cual estaba muy decorado con flores Parijata, el Señor Indra bebía ambrosia y cuando quería disfrutaba del servicio de 50 millones de doncellas vírgenes celestiales, las Apsaras quienes danzaban en éxtasis para su placer. Muchos cantantes celestiales dirigidos por Puspadanta cantaban en dulces voces sin comparación. El principal músico de Indra Chitrasena, estaba allí en compañía de su esposa Malini y su hermoso hijo Malyavan. Una doncella apsara llamada Puspavati se sintió muy atraída por Malyavan. De esa forma las flechas filudas de cupido atravesaron el centro de su corazón. Su hermoso cuerpo y complexión junto con el encantador movimiento de sus ojos marrones cautivaron a Malyavan.

“Oh, rey escucha como describo la espléndida belleza de Puspavati: Ella tenía unos brazos incomparablemente hermosos, con los cuales, cuando abrazaba a un hombre eran lazos finos de seda. Su rostro se parecía a la Luna, sus ojos de loto alcanzaban casi sus hermosos oídos, los cuales estaban adornados con hermosos aretes, su delgado y adornado cuello parecía una caracola, su cintura era muy delgada, del tamaño de un puño, sus caderas eran anchas y sus muslos como troncos de árbol banano, sus facciones naturalmente bellas estaban complementadas con espléndidos ornamentos y vestidos, sus senos estaban bellamente levantados y al mirar sus pies era contemplar lotos rojos recién nacidos.”

Viendo Puspavati en toda su belleza celestial, Malyavan quedo al instante hechizado con ella. Con ellos habían venido otros músicos celestiales para complacer al Señor Indra cantando y bailando encantadoramente, pero como ellos se habían enamorado repentinamente el uno al otro y habían sido atravesados sus corazones con las flechas de cupido, la lujuria personificada, ellos se volvieron totalmente incapaces de cantar o bailar apropiadamente ante el amo y Señor de los reinos celestiales. (1) Su pronunciación era mala y su ritmo muy defectuoso.

El Señor Indra entendió la causa de los errores al instante. Ofendido y furioso por eiml descompás musical. Se molestó mucho y gritó: “Ustedes tontos inútiles, creen y pretenden cantar para mí con un estupor de petulancia. Ustedes se están burlando de mí. Yo os maldigo a ambos a sufrir de aquí en adelante como piśācas (fantasmas). Como esposo y esposa vayan a las regiones terrenales y cosechen las reacciones de sus ofensas.”

Quedándose mudos por esas duras palabras, Malyavan y Puspavati, se enojaron y cayeron del hermoso bosque de Nandana en el reino de los cielos a las cumbres de los Himalayas aquí en el planeta tierra.

Inmensurablemente angustiados y con su inteligencia celestial vastamente reducida por los efectos de la feroz maldición de Indra, ellos perdieron sus sentidos del gusto y del olfato e incluso el sentido del tacto. La superficie de los Himalayas era tan fría y la altura, la desolada nieve y hielo eran tan miserables que ellos no podían ni siquiera dormir. Vagando sin dirección de aquí para allá en esas duras alturas, Malyavan y Puspavati sufrieron más y más a cada momento. Ni siquiera ellos podían situarse en una cueva porque la nieve caía y con el frío sus dientes temblaban incesantemente y sus cabellos se caían debido al susto y aturdimiento. En esta desesperada situación Malyavan dijo a Puspavati: ¿Que abominables pecados hemos cometimos para estar sufriendo en estos cuerpos de pisachas y en este medio ambiente imposible? ¡Esto es absolutamente infernal! Si el infierno es muy terrible, los sufrimientos que nosotros estamos pasando aquí son mucho más abominables. Por lo tanto, está muy claro que uno no debe cometer pecados”. Y así los amados abandonados continuaron caminando penosamente sobre la nieve y el hielo.

Sin embargo, por su gran y buena fortuna, este era el día de Jaya-Ekadasi, el Ekadasi de la quincena brillante del mes de Magha. Debido a que en su miseria, ellos no pudieron tomar nada de agua, ni siquiera frutas y hojas que estaban disponibles a esa altura, ellos sin saber observaron Ekadasi ayunaron completamente de toda comida y bebida. Sumergidos en la miseria Malyavan y Puspavati se desmayaron debajo de un árbol de semillas y ni siquiera pudieron levantarse. El sol se había ocultado. La noche era más friolenta y más miserable que el día. Ellos temblaban en la nieve que caía y sus dientes tiritaban al unísono y cuando se entumecieron, se abrazaron el uno al otro para darse calor, apretaron sus brazos mutuamente y tampoco pudieron dormir o tener sexo. De ese modo, sufrieron a largo de la noche bajo la poderosa maldición de Indra.

“Pero, ¡Oh, Yudhiṣṭhira!, Por la misericordia del ayuno que ellos pudieron observar en Jaya Ekadasi y porque ellos habían permanecido despiertos toda la noche, fueron bendecidos. Por favor escucha lo que pasó al otro día. Cuando Dvadasi apunto el alba, Malyavan y Puspavati habían abandonado sus formas demoníacas y otra vez se convirtieron en seres celestiales vestidos con ornamentos lustrosos y exquisitos adornos y guirnaldas. Luego vieron con asombro ante ellos un aeroplano celestial (Vimana), un coro de ciudadanos celestiales cantaron sus oraciones y la pareja subió a la aeronave que llevó directamente de regreso a las regiones celestiales, apoyados por los buenos deseos de cada uno. De pronto Malyavan y Puspavati llegaron a Amaravati, la capital de la ciudad del Señor Indra y le ofrecieron inmediatamente sus respetuosas reverencias. El Señor Indra estaba atónito de ver que ellos habían recuperado sus formas originales tan pronto después de que él los había maldecido para sufrir como demonios lejos, muy lejos debajo de su reino celestial.

El Señor Indra les preguntó: “¿Qué extraordinarios méritos han ejecutado ustedes, para que dejen sus cuerpos de pisachas tan pronto después que los he maldecido? ¿Quién los liberó de mi terrible maldición?”

Malyavan respondió: “¡Oh, Señor!, Esto fue por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, en Señor Keśava y también por la poderosa influencia de Jaya-Ekadasi, que nosotros pudimos liberarnos de nuestra condición sufrida como pisachas. Esto es la verdad, Oh, Amo: debido a que ejecutamos servicio devocional al Señor Viṣṇu observando Jaya-Ekadasi el día más querido para Él, hemos felizmente restablecido nuestras formas originales.”

Indra dijo: “Debido a que ustedes han servido al Supremo Señor Keśava, observando Ekadasi, también se han convertido en muy adorables para mí y puedo ver que ustedes están ahora completamente purificados de pecado. Quien quiera que se ocupe en Servicio Devocional al Señor Hari o al Señor Śiva se vuelve adorable y digno de alabanza para mí. De esto no hay ninguna duda.”

El Señor Indra entonces le dio a Malyavan y Puspavati libre riendas de divertirse en cada sitio y en cualquier parte de los planetas celestiales.

De esta forma, ¡Oh, Yudhiṣṭhira!, Uno puede observar estrictamente Ekadasi, el día del Señor Hari, especialmente en Jaya-Ekadasi, que libera de todo pecado incluso el de matar a un brahmana. Una gran alma que observa este ayuno con gran fe y devoción recibe el resultado de dar toda clase de caridad, de ejecutar toda clase de sacrificio y de bañarse en todos los lugares Santos de peregrinaje. Ayunando en Jaya-Ekadasi lo cualifica a uno para residir en Vaikuṇṭha y gozar ilimitadamente de felicidad por billones de yugas de esa forma y para siempre.

¡Oh, Gran Rey!, Aquel que escucha o lee estas glorias de Jaya-Ekadasi gana las bendiciones del mérito conseguido en ejecutar un sacrificio Agniṣṭoma durante los himnos del Sama-veda que son recitados.

De esa forma termina las glorias de Māgha-Sukla Ekadasi o Jaya-Ekadasi de Bhavisya-Uttara Purāa.

 

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