Aparición de Śrī Raghunandana Ṭhākura.

Del libro “Sermones del Guardián de la Devoción”, Volumen II, capítulo 7: Un día sagrado, por Śrīla Bhakti Rakṣak Sridhar Dev-Gosvāmī Mahārāja.

Además este es también el día del nacimiento de Raghunandana Ṭhākura. Él nació en un lugar llamado Śrīkhaṇḍa, cerca de Katwa, en una familia Kavirāja, un linaje de doctores ayurvédicos. Raghunandana fue hijo de Mukunda Kavirāja, quien era un doctor tan notable que hasta los reyes lo llamaban para su tratamiento. Raghunandana permaneció soltero toda su vida. Su figura era extraordinariamente hermosa y era muy aficionado a la danza. Desde el comienzo fue de hecho un devoto natural.

La familia de Mukunda Ṭhākura adoraba una Deidad ancestral en casa.

Una vez, cuando Raghunandana era un muchacho crecido, que tal vez solo había recibido el cordón sagrado y permiso para la adoración, su padre le pidió: “Estoy yendo fuera y no regresaré a tiempo. Por favor adora a la Deidad y dale de comer, ofrécele bhoga para Su comida”. Su expresión fue: “Por favor trata de alimentar a mi Deidad”.

Cuando él se fue, la madre de Raghunandana cocinó muchas preparaciones y las trajo al templo y le pidió a Raghunandana que las ofreciera a la Deidad.

Generalmente las puertas se mantienen cerradas durante la adoración. Así, con las puertas cerradas, Raghunandana ofreció y oró al Señor:

– Por favor, come estos manjares que te estoy ofreciendo.

Pero el Śrī Mūrti no respondió ni vino a comer. Raghunandana empezó a llorar:

– ¡Mi padre me reprenderá! Él me ha pedido que te alimente y Tú no estás comiendo. Seré castigado. ¡Tienes que comer esta comida!

El sincero muchacho empezó a gritar en tal manera que Kṛṣṇa tuvo que comer. Raghunandana estuvo satisfecho y salió del cuarto de la Deidad.

Su madre vino a retirar el prasāda.

– ¿Qué es esto? Todos los platos están vacíos.

– Tú me pediste que alimentara a la Deidad, Ella ha comido –Raghunandana respondió.

– Tú, muchacho, ¡tú te la has comido! La Deidad no come. Nosotros le ofrecemos, todo permanece y después nosotros tomamos el prasada. Tú, muchacho travieso, te has convertido en un pillo, te has comido todo –dijo su madre con enojo.

– No, no, yo no fui, la Deidad se lo comió todo.

– ¡Esto es imposible, muchacho tonto! ¿Piensas que soy tonta también? ¡Esto nunca puede suceder!

– No, estoy diciendo la verdad –él empezó a llorar.

– Está bien, deja que tu padre venga y le contaré para que te castigue.

Mukunda regresó y la madre Raghunandana se quejó:

– Tu muchacho ha crecido para convertirse en un pillo. Él dice que la Deidad ha comido.

Raghunandana también suplicó a su padre:

– Sí, la Deidad ha comido. Ella no quería hacerlo al principio, pero empecé a llorar y luego comió.

– ¿Esto es verdad?

– Sí, es verdad padre mío, no estoy mintiendo.

– ¿Puedes mostrarme?

– Trataré.

Así, le fue dada otra oportunidad de hacer la adoración y desde un lugar escondido, su padre pudo ver que la Deidad realmente había tomado la comida.

Tal devoto era Raghunandana Ṭhākura. Cuando él danzaba en sakīrtana, era una escena tan encantadora que aun Mahāprabhu era atraído. Durante el Ratha-yātrā de Jagannātha siete grupos especiales solían cantar y danzar, y en el grupo de Srikhanda encontramos que Raghunandana era el bailarín.

Así, hoy es el día conectado con la memoria de Sri Raghunandana Ṭhākura, a quien se le considera como Pradyumna-avatara. Muchos otros incidentes ocurrieron en sus pasatiempos, yo sólo los he referido. Se dice también que cerca de las riveras del lago Madhu-puskarini existe un árbol jambu y de acuerdo con su deseo, dos flores kadamba brotan en ese árbol todos los días para la adoración de su Deidad. Muchos milagros son encontrados en sus pasatiempos.

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