Vijaya-Ekādaśī (romper ayuno al día siguiente, entre 7:22 y 9:14 a.m.)

Yudhiṣṭhira Mahārāja, dijo: ¡Oh, Señor Śrī Kṛṣṇa! ¡Oh, glorioso hijo de Vāsudeva!, Por favor se misericordioso conmigo y describe el Ekadasi que ocurre durante la quincena oscura del mes de Phālguna (Febrero-Marzo).” El Señor Śrī Kṛṣṇa respondió: “¡Oh, Yudhiṣṭhira! ¡Oh, rey de los reyes!, Gustosamente te narraré acerca de este gran ayuno conocido como Vijaya-Ekadasi. Quien quiera que observe este ayuno ciertamente tendrá éxitos en esta vida y en la próxima. Todos los pecados de uno serán erradicados para el que ayuna en este Ekadasi y por eso escucha sus sublimes glorias.” Nārada Muni una vez preguntó al Señor Brahmā, quien está sentado en una flor de loto, acerca del Vijaya-Ekadasi. Nārada dijo: “¡Oh, mejor de los semidioses!, Amablemente dime del mérito que uno logra al observar fielmente el ayuno de Vijaya-Ekadasi.”

El gran padre de Narada respondió: “Mi querido hijo este es el más antiguo de los días de ayuno, es puro y nulifica todos los pecados. Yo nunca he revelado esto a nadie hasta hoy, pero tú podrás entender sin ninguna duda que este Ekadasi otorga los resultados indicados por su nombre (Vijaya significa victoria).” Cuando el Señor Rāma fue exiliado en el bosque por catorce años, Él, la diosa Sītā y su divino hermano Lakṣmaṇa permanecieron en Pañcavaṭī como mendicantes. Sītā fue raptada por Rāvaṇa y Rāma aparentemente se volvió demente por la aflicción. Mientras tanto, en la búsqueda de su querida consorte, el Señor se encontró con el moribundo Jatāyu y después de esto mato a su enemigo Kabandha. El gran devoto Jatāyu retorno a Vaikuṇṭha después de decirle a Rāma de cómo su querida Sītā había sido raptada por Rāvaṇa. Después, Rāma y Sugriva, el rey de los monos, llegaron a ser amigos*. Juntos formaron un gran ejército de monos y osos y enviaron a Hanumanji a Śrī Laṅkā, donde él fue capaz de ver a Janaki, Sītā Devī en un jardín de Aśoka. Él le entregó a ella el mensaje de Rāma y ella le dio un mensaje a él, de ese modo rindió gran servicio al Señor Supremo. Con la ayuda de Sugriva, el Señor Rāma se dirigió a Śrī Laṅkā. Al llegar a la costa del océano con el ejército de monos, él comprendió que el agua estaba un poco profunda. Y le dijo a Lakṣmaṇa: “¡Oh, hijo de Sumitra!, ¿Cómo podremos lograr suficiente mérito de ser capaces de cruzar el vasto océano, la insondable morada de Varuṇa? Yo veo que no es fácil el camino para poder cruzarlo, ya que está lleno de tiburones y otros feroces peces.

Lakṣmaṇa respondió: “¡Oh, mejor de todos los seres! ¡Oh, origen de todos los dioses! ¡Oh, Personalidad Primordial!, El gran sabio Bakadalbhya vive en una isla justo a cuatro millas de aquí. ¡Oh, Rāghava!, Él ha visto a muchos brāhmaas ir y venir y es muy anciano y sabio. Preguntémosle a él cómo nosotros podremos alcanzar nuestra meta.” Así el Señor Rāma y Laksmana fueron al humilde aśrama del incomparable Bakadalbhya Muni. Acercándose a él, los dos señores le ofrecieron sus humildes reverencias como si él fuese un segundo Viṣṇu. Sin embargo, Bakadalbhya pudo entender que Rāma era realmente la Suprema Personalidad de Dios y que por sus propias razones había aparecido en la tierra como ser humano.

“¡Oh, Rāma!”, Dijo el Señor Bakadalbhya: “¡Oh, mejor de todos los seres humanos!, ¿Por qué tú has venido a mi morada? El Señor respondió: “¡Oh, gran Brāhmaṇa nacido por segunda vez!, Yo he venido aquí, a las orillas del océano con mi ejército de monos y osos a fin de cruzarlo y conquistar Laṅkā y a su horda de demonios. ¡Oh, el mejor de los sabios!, Por favor sé misericordioso conmigo y dime: ¿Cómo Yo puedo cruzar este vasto océano? Esta es la razón, por la cual hoy he venido ante ti”. El gran sabio dijo: “¡Oh, Señor Rāma!, Ahora te diré que es lo que debes hacer con el más exaltado de todos los ayunos, observándolo seguramente podrás conquistar a Rāvaṇa y ser eternamente glorificado. Sírvete escuchar con toda atención.” Un día antes de Ekadasi coge un pote agua de oro, de plata, de cobre o si estos metales no están disponibles es suficiente con un pote de barro. Llena el pote con agua pura y luego decóralo cuidadosamente con hojas de mango. Cúbrelo y colócalo cerca de un altar sagrado sobre un montículo de siete granos**. Luego cuando amanece en Ekadasi toma un baño matutino, decora el pote con guirnalda de flores y fina pasta de madera de sándalo y en una tapa cóncava, encima del pote coloca cebada, granada y coco. Luego adora con gran amor y devoción, el pote de agua, la Deidad y ofrécele incienso de primera, una lámpara de ghee, un plato de suntuosos alimentos y permanece despierto durante toda la noche junto a este sagrado pote, en lo alto de la tapa llenada con cebada… etc., coloca un Mūrti del Señor Nārāyana.

Cuando amanece en Dvadasi lleva al pote a la orilla de un río sagrado o a la orilla de un pequeño pozo, después de adorarle apropiadamente, Oh rey de reyes, ofrécele los ingredientes anteriormente mencionados a un brahmana puro y experto en la ciencia védica. Si Tú y tus comandantes militares observan Vijaya-Ekadasi, no hay duda que siempre serán victoriosos en este mundo y el próximo.

El Señor Rāmacandra, la Suprema Personalidad de Dios, hizo justo lo que Bakadalbhya Muni le instruyó y de ese modo conquistó todas las fuerzas demoníacas. Similarmente, si alguien observa Vijaya-Ekadasi en el camino de su vida será victorioso en este mundo mortal y después de dejar este mundo, podrá residir para siempre en el reino de Dios. “¡Oh, Narada!, Hijo mío, de esta historia tú puedes entender porque uno debe observar este ayuno de Ekadasi apropiadamente, siguiendo estrictamente las reglas y regulaciones. Este poderoso ayuno es suficientemente poderoso para erradicar las reacciones pecaminosas de uno, incluso hasta las más abominable de todas.”

Śrī Kṛṣṇa concluye: “¡Oh, Yudhiṣṭhira!, Quien quiera que lea o escuche esta historia obtendrá el mismo gran mérito que es logrado de ejecutar un sacrificio de caballo.”

De este modo termina la narración de las glorias de Phālguna-Kṛṣṇa-Ekadasi o Vijaya-Ekadasi, del Skanda-Purāṇa.

Notas:

*Sugriva, un gran mono, era el hijo de Indra y Ahalyā. Ella fue la esposa de Gautama, uno de los siete sabios que aparecieron de la mente del Señor Brahmā. Indra se disfrazó como Gautama y sedujo a Ahalyā quien había sido bendecida que ella nunca pasaría la edad de dieciséis años. Ella era la mujer más bella de la tierra y ambos, el dios del Sol e Indra se enamoraron de ella. Uno después del otro, Indra y el dios del Sol vinieron ante ella en forma de Gautama y de la unión con ella nacieron Sugriva y Vali respectivamente. Al comienzo Sugriva y Vali lucían como seres humanos, pero cuando Gautama descubrió la infidelidad de su esposa, él ferozmente arrojó a los dos niños al océano diciendo: “Si ustedes no son mis hijos vuélvanse monos.” De ese modo se convirtieron en monos. Sugriva ayudó a su amigo Rāma a encontrar a Sītā y en recompensa Rāma ayudó a Sugriva a recuperar su reino de Kiṣkindhā de su hermano Vali. Con respecto a la posesión de una hermosa esposa, de Gautama, Canakya Paṇḍita dice: «En este mundo un hombre tiene cuatro enemigos: un padre que es un deudor, una madre que es como una prostituta, una hermosa esposa y un hijo que es desinteresado en la Ciencia Espiritual.” Una hermosa mujer es un enemigo, porque muchos otros hombres se sentirán muy atraídos a ella.

**Los siete granos son: Cebada, trigo, maíz, garbanzos, arroz, kukai y dal (o judías).

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